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¿Imperio Presidencial o Presidencialismo Imperioso?

La presidencia imperial fue el nombre con que un renombrado historiador contemporáneo de nuestro país definió a esa suerte de monarquía casi-perfecta compuesta por una misma casta de políticos, burócratas, generales, «hijos de papá» (hoy diríamos «mirreyes») y toda clase de personajes ligados directamente al sistema gubernamental, al poder en nuestro país, y al gobierno mismo, al compararlo con un reinado en el que sencillamente el trono se le va dejando como herencia al más próximo en la línea sucesoria.  Frase que, acuñada por la época en que padecíamos los últimos lustros de un muy prolongado primer período del priísmo,  aludía simultáneamente a esa calidad de «intocables» que, en términos de crítica, tenían todos los mandatarios nacionales, a quienes sólo les hacía falta la hilera de condecoraciones junto a la solapa del saco para completarles el aire de déspotas, más que caudillos, que adquirían apenas les era impuesta la banda presidencial.  El nombre mismo del que por mucho tiempo fue edificio sede del gobierno al tiempo que residencia oficial, es decir: el Palacio Nacional, les daba ya de por sí las condiciones para sentirse con el derecho a ser queridos cual si hubieran sido semi-dioses, y tratados a cuerpo de rey en el sitio donde se plantaran.  Situación que, vale decirlo, parece haber degenerado en una tendencia totalmente opuesta en nuestros días, acaso por ese nuevo despertar cívico del mundo merced al ruido de «las redes sociales».  Y la presidencia imperial aquella, que se fue finalmente por el voto democrático de los mexicanos en el que ya parece muy lejano año 2000, volvió por sus fueros y a través de la misma vía en el ciclo verano-otoño 2012: el grupo político Atlacomulco, que tantos presidenciables aportó al acervo burocrático nacional, empezó a incubar la nueva dinastía desde la segunda mitad del pasado decenio.  Así fue como resurgieron esa imaginaria figura y la del dinosaurio, el «alter ego» monstruoso de tan singular sistema político.

Ahora bien: en la actualidad, cuando tal reedición de la presidencia imperial se ha desgastado al punto de exterminio como en una especie de acto kamikaze de la política, más que por los errores cometidos, la falta de sentido social en aspectos como el costo de los energéticos para el consumidor, y el empecinamiento en la aplicación de reformas legales que no cuentan con una clara aceptación, ya no digamos el respaldo, de la mayor parte de los mexicanos, se logra avistar, en el horizonte electoral y desde hace ya un buen tiempo, un par de variantes de esa forma de gobierno, como posibilidad real propuesta por dos corrientes ideológicas diametralmente opuestas: derecha e izquierda.  Una de tales variedades de la presidencia imperial vendría siendo exactamente su opuesto: el imperio presidencial.  Imperio preideencial, por aquello de que una familia llegada al poder se crea con el privilegio divino de perpetuarse (como si fuera un reclamo noble de la realeza), pero desde la presidencia, cual es el caso de esa especie de familia peluche venida a más de apellidos Calderón Zavala.  Efectivamente, y como no ocurrió jamás en el siglo pasado ni los anteriores, o nunca en la  historia de nuestra patria (para acabar pronto), se propone que sea la esposa de un expresidente mexicano: doña Margarita Zavala, ni más ni menos, quien contienda para suceder al actual mandatario nacional.  Lo más cercano que se había estado en México de tener a una ex «primera dama» como abanderada a la presidencia fue, paradójica pero también curiosamente, durante el mandato del primer presidente que llegó a tal cargo bajo una bandera opositora, en lo que ha sido la histórica transición a la alternancia que encarnó Vicente Fox Quesada.  Martha Sahagún, quien había sido vocera suya desde sus tiempos como gobernador de Guanajuato, empezó a hacerse ver y escuchar, hasta el punto de sonar como sucesora, desde el momento mismo en que se convirtió en la señora de Fox, al casarse con el presidente en pleno sexenio.  Fue precisamente lo prematuro de su lanzamiento como presidenciable el factor que dio al traste con sus aspiraciones, si acaso las tuvo, ante el embate inmisericorde de analistas, la prensa y el resto de los medios masivos de difusión.

El otro nuevo tipo de presidencia imperial que llega como propuesta hasta nuestros días es esa clase de presidencialismo imperioso propuesto por la persona de Andrés Manuel López Obrador, quien está por empatar a Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano en el número de veces que consecutivamente se ha postulado para presidente de México.  La palabra «presidencialismo» es un traje que le viene muy a la medida y que luciría gustoso el tabasqueño, si se tiene en cuenta el significado de tal término, que se refiere a una cultura ya erradicada, pero que estuvo no sólo arraigada en el sistema político nacional durante todas las décadas anteriores a la derrota del PRI en aquella elección presidencial del 2000, sino incluso aceptada dentro de la sociedad mexicana a lo largo de todo ese tiempo al que el peruano Vargas Llosa bautizó como «dictadura perfecta».  La práctica, como uso y costumbre tradicional, de rendir pleitesía, respetar al máximo y casi ni tocar en el sentido crítico a la figura del presidente, ni desde una primera plana, ni desde el seno del hogar, ni en la calle, so pena de ser arrestado, si no es que hasta desaparecido, era común entonces, en esa era del «presidencialismo», para el que sólo se valía, como comentarios hechos en público, las alabanzas, la idolatría y aplausos.  Vítores y porras al pisar las plazas públicas, abrazos, besos y apapachos, eran, por decir lo menos, una exigencia sobre-entendida, pero, ¡ay de aquél o aquélla que se atrevieran ya no digamos a hablar mal, sino a decir en un acto oficial o a través de algún medio que el presidente en turno no había hecho tal o cual cosa bien…! Le llegaba una investigación segura por parte de los órganos de seguridad, o mínimo una auditoría hacendaria.  Y cuando uno, hoy en día, opina en contra de don Peje por redes sociales, o enfrente de alguien que sea su simpatizante, por más sana y respetuosa que sea dicha opinión, si es contraria a los intereses del señor AMLO, ¿qué es lo que ocurre, por lo regular?  Pues nada: el arrebato imperioso, impetuoso y molesto de aquel que ha escuchado, leído o visto al detractor de su muy personal divinidad, justo como lo hace el mismo sujeto de la adoración, es decir, Andrés Manuel López, cada vez que alguien no habla a su favor, por más que se trate de su propio hermano.  El presidencialismo imperioso en su más pura expresión.

¿Quién habría podido pensar que el eslabón perdido de las dos sopas políticas que para el futuro inmediato se nos ofrece como alternativa a un casi desahuciado dinosaurio priísta, iba a ser ni más ni menos que el fundador del primer partido que postuló a AMLO, y que lo hizo dos veces candidato, o sea, Cuauhtémoc Cárdenas?  Y es que, aparte de esto último, que lo une al de Tabasco, está el hecho de que, como lo hace ahora Margarita Zavala, el hijo del general Lázaro Cárdenas Del Río buscó, allá en 1988, regresar en realidad a Los Pinos, donde ya había vivido, y de hecho nació, gracias a que el jefe de su familia logró ser presidente de México en ese entonces.  Un regreso que Cárdenas Solórzano sí había ganado al final por la vía derecha, y no pretendiendo impugnar finales de fotografía escrutados por ciudadanos, ya que en 1988 era el gobierno federal el que organizaba las elecciones, y no existía el INE.  Y fue el gobierno federal el que tumbó aquella elección con el apagón aquél y la tristemente célebre «caída del sistema», cínica maniobra orquestada desde la secretaría de gobernación, rectora entonces de los comicios, y de la que estaba a cargo el otrora priísta Manuel Bartlett Díaz… amigo y cercano colaborador, ahora, del Peje.

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Opinión

La Batalla de los frijoles pintos

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Usted debería haber visto su cara de ingenua niña nice; la manera en cómo pelaba los ojos, abría con asombro la boca y se balanceaba en la silla a consecuencia del vendaval histórico y cultural que le propinaba el gobernador Américo Villarreal Anaya, que muy a su estilo discreto, casi invisible, subrayó la ignorancia y torpeza de una secretaria de turismo federal que apenas unos ayeres antes dejó atrás la estúpida juventud. Y sí, me refiero a Josefina Rodríguez Zamora, quien estuvo de visita en Tampico para celebrar una conferencia de prensa alusiva al Encuentro Nacional de Pueblos Mágicos (ENPM) 2026, precisamente el mismo día que Mónica Villarreal Anaya  presentó su Segundo Informe de Gobierno.

El chiste es que la tlaxcalteca que recién comenzó su adultez temprana el pasado tres de marzo que cumplió sus primeras 37 primaveras, muy orgullosa  ella y salerosa, dijo que es la primera vez que viene a Tampico con un evento turístico, y eso no fue todo, su nivel de ingenuidad supero la majestuosidad de nuestras playas del Golfo de México, ah, pero eso sí, la capacidad intelectual que desborda la funcionaria es tan elevado como esa tercera posición en turismo carretero a nivel nacional que caracteriza precisamente a Tamaulipas, entidad, de la que dijo josefina: “yo nunca había escuchado de Tamaulipas”.

Por poco y se derrumba el Expo Tampico; sus palabras fueron estruendosas, ridículas, venían de una joven funcionaria federal que evidenció su ignorancia al admitir que, al haber asumido el cargo conferido por Claudia Sheinbaum Pardo, no tenía conocimiento de la riqueza natural de esta entidad. No estaba enterada de la existencia de la Playa de Miramar, del cerro del Bernal, la biosfera del Cielo y ese santuario natural del jaguar. La hija de Tlaxcala, sabrá Dios cómo habrá trazado su proyecto de turismo; quién sabe cómo la validaron; a lo mejor le preguntaron si conocía a Miguel Torruco y respondió que si el señorcito pudo con el cargo, ella también.

Pero bueno. Ella continuó su participación en una micro mañanera que le organizaron con enviados especiales de medios de comunicación de alguna parte de México, los mismos que le hicieron preguntas y más preguntas ya masticadas, sí, una mañanerita chiquitita para una secretaria de Estado… y cuando parecía que nadie iba a ponerla en su lugar, tocó el turno del gobernador Américo Villarreal Anaya. ¡Puff! La hizo garras; ella no se dio cuenta de que el jefe del ejecutivo estatal la estaba ridiculizando. “Ahaaaa”, expresó asombrada y pelaba los ojos mientras Villarreal Anaya sutilmente la aniquilaba y enterraba poco a poco, como cuando una botella queda abandonada a la orilla del mar.

Primero  le recetó que Tamaulipas en 2025, es decir, gracias a los trabajos realizados antes de que ella saliera de Tlaxcala, el estado recibió más de 17 millones de visitantes, y que se generó una derrama más allá de los 16 mil millones de pesos. La niña ya debía haber renunciado desde antes de terminar la conferencia, pero la estultez es una cualidad que se les da mucho a los que llegan a esta tierra sintiéndose los grandes chingones. Américo, sutil, continuaba vapuleándola, cachetada tras cachetada con guante blanco; datos, y más datos.

Le dijo que Tampico se fundó hace más de 200 años, siempre se ha caracterizado por una sociedad progresista, y que el desarrollo petrolero de México no se puede entender sin hablar del capitulo petrolífero del sur de Tamaulipas con la llegada de las primeras empresas como la Waters Pierce Oil Company, luego la receto como paracetamol en el IMSS que la cuna de la aviación comercial es la ciudad donde había acomodado placidamente sus sentaderas, y que sus zapatitos caros si fueran de aquella época hubieran ingresado muy parablemente por esta zona motor de la modernidad comercial que a principios del Siglo XX atestiguo un Tampico cosmopolita con alto poder adquisitivo.

La niña ya estaba pensando en una Cuera regalada; es lo que le preocupaba. Mejor tomó su celular  e interactuó con sabrá Dios quién, mientras Villarreal Anaya, luego de esa cátedra de moda y jet set, le dejó claro que el Pueblo Mágico de Tula es el municipio más antiguo de Tamaulipas, y uno de los más longevos e importantes del noreste de México, al que se le reconoce su fundación el 22 de julio de 1617 por el fraile franciscano Juan Bautista de Mollinedo.

¡Ya mejor que ni venga! Al resto del país, Tamaulipas los espera del 26 al 29 de noviembre con el Encuentro Nacional de Pueblos Mágicos.

Por cierto… de paso, Américo le encargó tarea, que se pusiera a estudiar La Batalla de los frijoles pintos.

 En la intimidad…  Al inaugurar la jornada académica Trilogía Magistral: Evaluación de los Aprendizajes y la Socioformación, el rector de la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT), Dámaso Anaya Alvarado, afirmó que el verdadero cambio en la máxima casa de estudios comienza directamente en las aulas, espacio donde se enseña, acompaña y valora el desarrollo integral de las y los estudiantes.

Durante el acto de apertura, con sede presencial en el Campus Tampico, el rector Dámaso Anaya, quien encabezó la ceremonia a distancia desde el Centro Universitario Victoria, dio la bienvenida al Dr. Sergio Tobón Tobón, encargado de impartir dicha trilogía, del 23 al 25 de septiembre, a los más de dos mil docentes de las regiones norte, centro y sur de la UAT en el estado, que participarán en esta capacitación.

En su mensaje, Dámaso Anaya puso en relieve la importancia de ofrecer al profesorado este programa que ha sido diseñado para fortalecer su labor frente a los desafíos actuales de la educación superior.

Señaló que este esfuerzo busca brindar herramientas metodológicas que permitan tomar mejores decisiones pedagógicas y generar experiencias de aprendizaje acordes a las necesidades de la sociedad.

Dámaso Anaya destacó la presencia del Dr. Sergio Tobón, reconocido especialista internacional, que ofrecerá, de manera presencial y en línea, las tres conferencias magistrales del programa, iniciando en Tampico, con la primera sesión titulada: “Comprender para transformar: Fundamentos de la evaluación de los aprendizajes desde la socioformación”.

El rector explicó que este itinerario académico sigue un orden secuencial en sus distintas fases: primero, analizar los conceptos clave; después, diseñar las estrategias; y, finalmente, aplicar lo aprendido en las aulas para lograr cambios significativos en la enseñanza.

Asimismo, resaltó la gran respuesta de los docentes que se registraron a esta iniciativa, quienes reafirman así su compromiso con la superación profesional, validando con ello el impacto de las políticas institucionales orientadas a la innovación pedagógica.

Mediante este esquema, la UAT busca articular los contenidos teóricos con la socioformación, una metodología que prioriza el aprendizaje basado en proyectos, la ética, el pensamiento crítico y la resolución de problemas reales del entorno, permitiendo transitar hacia esquemas de valoración integral del desempeño estudiantil.

 La jornada inaugural contó con la presencia de la secretaria académica de la UAT, Dra. Rosa Issel Acosta González, dando paso a un diálogo dinámico con la docencia mediante espacios de retroalimentación e intercambio de experiencias.

davidcastellanost@hotmail.com

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Opinión

El problema no es la IA, son las estructuras detrás

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Por: Zaira Rosas
zairosas.22@gmail.com

¿Qué idea te asusta más? ¿Un mundo donde los humanos podemos ser
fácilmente descartados o uno donde las máquinas ya tienen el control y ni siquiera
somos conscientes de ello?, en Terminator o en Matrix hablamos de escenarios
apocalípticos, cinematográficos, sin embargo, hoy nos enfrentamos a un
panorama que, si bien tiene relación a este mismo control, es más sutil y cada día
se vuelve más tangible entre millones de búsquedas y respuestas que aceptamos
sin cuestionar.

Porque la inteligencia artificial no existe en una nube etérea. Para responder una
pregunta necesita servidores; los servidores necesitan centros de datos; los
centros de datos necesitan electricidad, agua, minerales, territorio, infraestructura
y capital. Y detrás de todo ello existen empresas, gobiernos e intereses
económicos, esto último es uno de los puntos de alerta donde menos atención
estamos enfocando.

Los centros de datos consumieron en 2024 mas del 1.5% de la electricidad de
todo el mundo, el uso de los mismos aumentó al doble en 2025 y se estima que
para 2030 el consumo total de electricidad podría más que duplicarse pues ha
incrementado drásticamente por el uso exagerado de la IA. Ante eso resulta
curioso que lo que alojamos en la nube en realidad consume desmedidamente a la
tierra.

Este fenómeno ha preocupado incluso al papa León XIV, quien dedicó parte de su
encíclica a hablar sobre el uso de este recurso sin cuestionarnos hacia dónde
queremos dirigirla y es que en realidad pareciera que la dirección es inversa, uno
de los riesgos más grandes son las estructuras detrás, la operación que recibimos
sin cuestionar o verificar si los datos obtenidos son verídicos y hacia qué
orientaciones nos llevan.

La IA no tiene una ideología propia. No es de derecha ni de izquierda, no tiene
ambiciones políticas y tampoco sabemos que tenga deseos de controlarnos. Pero
sí puede amplificar las estructuras de quienes la controlan y quienes la han
creado. Esta herramienta representa un arma poderosa al moldear opiniones a
través de datos y fuentes que rara vez se cuestionan o corroboran.

Y poder está concentrado. De acuerdo con el AI Index 2026 de Stanford, más del
90% de los modelos de IA considerados notables en 2025 fueron desarrollados
por la industria. Algunos de los sistemas más capaces son, además, los menos
transparentes respecto de sus datos y procesos de entrenamiento, si bien

empresas como OPEN IA han hablado de la rebeldía y fugas de sus modelos,
¿cuáles son todos los sucesos que en realidad desconocemos?
Por eso quizá estamos mirando hacia el lugar equivocado cuando imaginamos el
peligro. Naomi Klein y Astra Taylor han planteado recientemente el regreso del
fascismo en el fin de los tiempos y no necesariamente un regreso idéntico a los
fascismos del siglo XX, sino la reaparición de ciertas estructuras de concentración
de poder, construcción de enemigos y abandono de soluciones colectivas frente a
las crisis. En ese escenario, la tecnología puede convertirse en un amplificador
extraordinario.

Un gobierno puede utilizar IA para mejorar servicios públicos, pero también para
perfeccionar sistemas de vigilancia. Una empresa puede utilizarla para
democratizar conocimiento, pero también para concentrarlo. Un ciudadano puede
utilizarla para ampliar su pensamiento o, por comodidad, dejar que piense por él.
Y como ejemplo del último punto están los resultados de la prueba de PISA 2022,
donde se comprobó que los dispositivos móviles pueden generar una distracción
cuando se usan en exceso pues estamos delegando en ellos gran parte de
nuestros procesos cognitivos.

Cada día preguntamos, copiamos, resumimos, generamos y aceptamos
respuestas. Ahorramos minutos, evitamos procesos y poco a poco entregamos
pequeñas decisiones a sistemas que apenas comenzamos a comprender. No
porque alguien nos obligue, sino porque es cómodo.

Por eso tal vez el futuro no se parezca a Terminator. Las máquinas no necesitan
declararnos la guerra si hemos entregado nuestro mundo voluntariamente y
tampoco vivimos bajo una Matrix desconocida, de manera consciente hemos
abonado a la construcción de un mundo cada vez más distante, creando un código
que de momento es cómodo, pero sin pensar en las consecuencias que poco a
poco empiezan a mandar alertas.

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Opinión

La ola de sangre y el listón de Meriney

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En la costa larga hay dos maneras de ordenar el mundo. Uno recorre pueblo por pueblo con papel membretado, sonrisa de protocolo, ataviado de traje y corbata aunque haga un calor del a chingada y el mismo estribillo aplaudido en comparsa: nada de lo que se inaugura aquí brota solo. Brota porque alguien más arriba abre la llave, porque la cadena no se rompe y porque conviene recordar, en voz alta, quién manda en la casa grande. Quien quiera sentarse a esa mesa y salir en la foto, que traiga el recado puesto. Quien no, que lo oiga de todos modos en el pinche calorón.

En el gran salón de actos del pueblo. Los que cortaron el listón durante todo un año reciben ahora el reporte como si no hubieran estado empujándose y dándose de codazos por salir en la foto del recuerdo.

El panfleto virtual  circula en los grupos de mensajería instantánea. Se aplaude. Se habla de coordinación, de unidad, de que el pueblo avanza y se transforma cuando todos reman hacia el mismo puerto.

Es un teatro antiguo, rancio y eficaz. Dijera alguien, es como quedarte dormido 30 años y despertar viendo un dron en un mismo mitin del poderoso PRI.

Más abajo, junto a la playa de los espejismos, otra Administración no usa cuadernillo, tampoco corbata, ni informe de actividades. Allí el error no se explica: se salda. Dos siluetas quedaron fuera del recuento de la orilla. El oleaje cubrió lo que debía cubrirse. En ciertos códigos no escritos, la disciplina no admite descargo ni segundo informe, mucho menos cobija el error o chiflazón. Fueron dadas de baja.

Así conviven las orillas en la costa larga. Una habla de la jefa de la casa y de la armonía de los tres niveles. La otra no habla. Solo deja el recado en las dunas y sigue. El que mira de frente ve inauguraciones, cifras y el recordatorio de que nada local florece sin el respaldo de más arriba. El que mira de reojo entiende que hay tramos del litoral donde el poder no se informa: se impone.

NO, no alcanza para nombrar todas las sombras. Basta con decir que el protocolo y la marea recorren el mismo mapa. El listón de Meriney vuela a la orilla del mar, por ahí cerquita donde las otras dos causaron baja y el alienígena sus otros datos dirá.

En la intimidad…  El rector de la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT), Dámaso Anaya Alvarado, encabezó la reunión ordinaria del Honorable Patronato Universitario, en cuyo marco presentó el informe financiero trimestral, destacando los más recientes avances académicos de la máxima casa de estudios.

En la sesión, realizada en el Edificio Administrativo del Centro Universitario Sur, ante los representantes del Patronato de las sedes de la UAT de Ciudad Mante, Ciudad Victoria y Nuevo Laredo, el rector presentó un balance sustantivo de su gestión, acompañado de la secretaria general, María Concepción Placencia Valadez y titulares del gabinete universitario.

Dámaso Anaya dio a conocer el informe de los estados financieros y las modificaciones presupuestales al 30 de junio de 2026, subrayando la correcta y rigurosa aplicación del gasto en la docencia, la investigación y el equipamiento.

De manera general, el rector resaltó que la UAT ha consolidado un proyecto académico centrado en la formación integral de las y los jóvenes tamaulipecos. Precisó que esta visión se alinea con la agenda de desarrollo social y económico de Tamaulipas y la Federación, permitiendo multiplicar resultados en beneficio de la comunidad. Puntualizó que dicho modelo contempla también un decidido impulso al deporte, la cultura y la vida saludable.

Subrayó que, en sus 76 años, la UAT está avanzando con modernidad, transformación humanista y alto sentido social, sustentada en una matrícula histórica que, en este ciclo escolar, superó los 45 000 estudiantes, lo que equivale a un crecimiento sostenido del 12.5 % desde el año 2024, además de consolidar el 100 % de sus programas educativos evaluables acreditados bajo estándares de calidad nacional.

Resaltó el avance en la movilidad e intercambio académico, donde la Universidad pasó de 80 a más de 600 estudiantes en estancias nacionales e internacionales en los últimos dos años. Detalló la consolidación de alianzas estratégicas para que alumnos y egresados realicen prácticas profesionales y servicio social en instituciones del Poder Judicial de la Federación, la Secretaría de Economía y la Auditoría Superior de la Federación.

Reafirmó el impulso a obras emblemáticas, entre las que sobresalen la puesta en marcha de la nueva preparatoria en Tampico, el avance del nuevo edificio de la Facultad de Enfermería en Nuevo Laredo y la modernización tecnológica de aulas, laboratorios y espacios académicos.

Frente a los miembros del Patronato, el rector extendió un mensaje de agradecimiento por el respaldo financiero y normativo que ha permitido consolidar avances sustanciales reportados ampliamente en los procesos de transparencia y rendición de cuentas ante los organismos oficiales.

Por su parte, los integrantes del órgano colegiado universitario analizaron y aprobaron por unanimidad el ejercicio financiero y presupuestal, reconociendo el manejo transparente y eficiente de los recursos públicos de la Universidad.

La reunión concluyó tras la revisión de los indicadores institucionales actualizados a cargo de la Dirección de Planeación, reafirmando el compromiso de mantener la estabilidad financiera en beneficio de la excelencia educativa en Tamaulipas.

davidcastellanost@hotmail.com

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Opinión

Senderos del amor

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Hubo un sendero en Perú que hizo de la oscuridad una doctrina. Tenía fusiles, proclamas extremistas y muertos; irónicamente, lo llamaron Sendero Luminoso, pero el sendero de Tampico, por fortuna, tiene lámparas.

La comparación puede parecer insolente, pero la política también tiene sus pequeñas perversiones semánticas. Basta cambiar una palabra para pasar de Sendero Luminoso a Sendero Seguro y, de pronto, la historia deja de oler a pólvora y empieza a parecerse a una calle de regreso a casa.

Mónica Villarreal Anaya, ya puso a funcionar 25 Senderos Seguros de los 36 contemplados en distintos sectores de la ciudad. Este año, asegura la alcaldesa, serán 31, con casi siete kilómetros de vialidades iluminadas. La colonia Pescadores tiene cinco y en Insurgentes continúan los trabajos.

Siete kilómetros pueden parecer poca cosa, pero, ¿caminar siete kilómetros en estos tiempos de odio, rencor y deslealtades…? Ni loco.

La seguridad tiene esa curiosa costumbre de no dejarse explicar demasiado bien desde los discursos, pero el esfuerzo por mejorarla se ilumina con estos proyectos.

Sin duda alguna, una calle iluminada cambia el ánimo. Un espacio recuperado modifica la conducta. Un comercio que abre sus puertas a quien está en peligro puede valer más que un centenar de frases sobre prevención.

Por eso también resulta interesante Punto Seguro.

Con 14 nuevos establecimientos incorporados, serán 43 empresas participantes. La ciudad comienza así a tejer una red de refugios cotidianos: lugares donde alguien pueda entrar, pedir ayuda y esperar.

A veces la inteligencia de una política pública consiste precisamente en no complicar lo evidente.

Y los números, esta vez, permiten cierta sonrisa municipal. Tampico apareció en el noveno lugar nacional entre las ciudades con mayor percepción de seguridad, según la ENSU del Inegi, y eso es una sonrisa gigante para Mónica Villarreal.

Aunque no conviene enamorarse de una encuesta. Las encuestas, como algunas personas, pueden resultar encantadoras durante un rato y después exigir explicaciones.

Pero tampoco hay que ser mezquinos con los buenos resultados.

Una ciudad segura no es únicamente aquella donde bajan los delitos. También es aquella donde una mujer puede caminar sin apretar las llaves entre los dedos, donde un estudiante puede regresar a casa y donde una familia puede cruzar una calle sin sentir que está entrando en territorio enemigo.

En la intimidad… ¿será prudente que transitado más de la mitad del camino del sexenio de Américo Villarreal Anaya, ya dejen de mencionar a Cabeza de Vaca?

davidcastellanost@hotmail.com
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