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¿Imperio Presidencial o Presidencialismo Imperioso?

La presidencia imperial fue el nombre con que un renombrado historiador contemporáneo de nuestro país definió a esa suerte de monarquía casi-perfecta compuesta por una misma casta de políticos, burócratas, generales, «hijos de papá» (hoy diríamos «mirreyes») y toda clase de personajes ligados directamente al sistema gubernamental, al poder en nuestro país, y al gobierno mismo, al compararlo con un reinado en el que sencillamente el trono se le va dejando como herencia al más próximo en la línea sucesoria.  Frase que, acuñada por la época en que padecíamos los últimos lustros de un muy prolongado primer período del priísmo,  aludía simultáneamente a esa calidad de «intocables» que, en términos de crítica, tenían todos los mandatarios nacionales, a quienes sólo les hacía falta la hilera de condecoraciones junto a la solapa del saco para completarles el aire de déspotas, más que caudillos, que adquirían apenas les era impuesta la banda presidencial.  El nombre mismo del que por mucho tiempo fue edificio sede del gobierno al tiempo que residencia oficial, es decir: el Palacio Nacional, les daba ya de por sí las condiciones para sentirse con el derecho a ser queridos cual si hubieran sido semi-dioses, y tratados a cuerpo de rey en el sitio donde se plantaran.  Situación que, vale decirlo, parece haber degenerado en una tendencia totalmente opuesta en nuestros días, acaso por ese nuevo despertar cívico del mundo merced al ruido de «las redes sociales».  Y la presidencia imperial aquella, que se fue finalmente por el voto democrático de los mexicanos en el que ya parece muy lejano año 2000, volvió por sus fueros y a través de la misma vía en el ciclo verano-otoño 2012: el grupo político Atlacomulco, que tantos presidenciables aportó al acervo burocrático nacional, empezó a incubar la nueva dinastía desde la segunda mitad del pasado decenio.  Así fue como resurgieron esa imaginaria figura y la del dinosaurio, el «alter ego» monstruoso de tan singular sistema político.

Ahora bien: en la actualidad, cuando tal reedición de la presidencia imperial se ha desgastado al punto de exterminio como en una especie de acto kamikaze de la política, más que por los errores cometidos, la falta de sentido social en aspectos como el costo de los energéticos para el consumidor, y el empecinamiento en la aplicación de reformas legales que no cuentan con una clara aceptación, ya no digamos el respaldo, de la mayor parte de los mexicanos, se logra avistar, en el horizonte electoral y desde hace ya un buen tiempo, un par de variantes de esa forma de gobierno, como posibilidad real propuesta por dos corrientes ideológicas diametralmente opuestas: derecha e izquierda.  Una de tales variedades de la presidencia imperial vendría siendo exactamente su opuesto: el imperio presidencial.  Imperio preideencial, por aquello de que una familia llegada al poder se crea con el privilegio divino de perpetuarse (como si fuera un reclamo noble de la realeza), pero desde la presidencia, cual es el caso de esa especie de familia peluche venida a más de apellidos Calderón Zavala.  Efectivamente, y como no ocurrió jamás en el siglo pasado ni los anteriores, o nunca en la  historia de nuestra patria (para acabar pronto), se propone que sea la esposa de un expresidente mexicano: doña Margarita Zavala, ni más ni menos, quien contienda para suceder al actual mandatario nacional.  Lo más cercano que se había estado en México de tener a una ex «primera dama» como abanderada a la presidencia fue, paradójica pero también curiosamente, durante el mandato del primer presidente que llegó a tal cargo bajo una bandera opositora, en lo que ha sido la histórica transición a la alternancia que encarnó Vicente Fox Quesada.  Martha Sahagún, quien había sido vocera suya desde sus tiempos como gobernador de Guanajuato, empezó a hacerse ver y escuchar, hasta el punto de sonar como sucesora, desde el momento mismo en que se convirtió en la señora de Fox, al casarse con el presidente en pleno sexenio.  Fue precisamente lo prematuro de su lanzamiento como presidenciable el factor que dio al traste con sus aspiraciones, si acaso las tuvo, ante el embate inmisericorde de analistas, la prensa y el resto de los medios masivos de difusión.

El otro nuevo tipo de presidencia imperial que llega como propuesta hasta nuestros días es esa clase de presidencialismo imperioso propuesto por la persona de Andrés Manuel López Obrador, quien está por empatar a Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano en el número de veces que consecutivamente se ha postulado para presidente de México.  La palabra «presidencialismo» es un traje que le viene muy a la medida y que luciría gustoso el tabasqueño, si se tiene en cuenta el significado de tal término, que se refiere a una cultura ya erradicada, pero que estuvo no sólo arraigada en el sistema político nacional durante todas las décadas anteriores a la derrota del PRI en aquella elección presidencial del 2000, sino incluso aceptada dentro de la sociedad mexicana a lo largo de todo ese tiempo al que el peruano Vargas Llosa bautizó como «dictadura perfecta».  La práctica, como uso y costumbre tradicional, de rendir pleitesía, respetar al máximo y casi ni tocar en el sentido crítico a la figura del presidente, ni desde una primera plana, ni desde el seno del hogar, ni en la calle, so pena de ser arrestado, si no es que hasta desaparecido, era común entonces, en esa era del «presidencialismo», para el que sólo se valía, como comentarios hechos en público, las alabanzas, la idolatría y aplausos.  Vítores y porras al pisar las plazas públicas, abrazos, besos y apapachos, eran, por decir lo menos, una exigencia sobre-entendida, pero, ¡ay de aquél o aquélla que se atrevieran ya no digamos a hablar mal, sino a decir en un acto oficial o a través de algún medio que el presidente en turno no había hecho tal o cual cosa bien…! Le llegaba una investigación segura por parte de los órganos de seguridad, o mínimo una auditoría hacendaria.  Y cuando uno, hoy en día, opina en contra de don Peje por redes sociales, o enfrente de alguien que sea su simpatizante, por más sana y respetuosa que sea dicha opinión, si es contraria a los intereses del señor AMLO, ¿qué es lo que ocurre, por lo regular?  Pues nada: el arrebato imperioso, impetuoso y molesto de aquel que ha escuchado, leído o visto al detractor de su muy personal divinidad, justo como lo hace el mismo sujeto de la adoración, es decir, Andrés Manuel López, cada vez que alguien no habla a su favor, por más que se trate de su propio hermano.  El presidencialismo imperioso en su más pura expresión.

¿Quién habría podido pensar que el eslabón perdido de las dos sopas políticas que para el futuro inmediato se nos ofrece como alternativa a un casi desahuciado dinosaurio priísta, iba a ser ni más ni menos que el fundador del primer partido que postuló a AMLO, y que lo hizo dos veces candidato, o sea, Cuauhtémoc Cárdenas?  Y es que, aparte de esto último, que lo une al de Tabasco, está el hecho de que, como lo hace ahora Margarita Zavala, el hijo del general Lázaro Cárdenas Del Río buscó, allá en 1988, regresar en realidad a Los Pinos, donde ya había vivido, y de hecho nació, gracias a que el jefe de su familia logró ser presidente de México en ese entonces.  Un regreso que Cárdenas Solórzano sí había ganado al final por la vía derecha, y no pretendiendo impugnar finales de fotografía escrutados por ciudadanos, ya que en 1988 era el gobierno federal el que organizaba las elecciones, y no existía el INE.  Y fue el gobierno federal el que tumbó aquella elección con el apagón aquél y la tristemente célebre «caída del sistema», cínica maniobra orquestada desde la secretaría de gobernación, rectora entonces de los comicios, y de la que estaba a cargo el otrora priísta Manuel Bartlett Díaz… amigo y cercano colaborador, ahora, del Peje.

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Opinión

Lecciones desde el creciente conservadurismo exterior

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Por: Zaira Rosas
zairosas.22@gmail.com

Una ideología más conservadora comienza a apoderarse de América, quedando
México y Brasil como los pocos países donde aún se ven tintes progresistas sin
una fuerte inclinación hacia lo que solíamos identificar como la derecha, Colombia,
nación hermana para nosotros, nombró a Abelardo de la Espriella como
presidente desde el pasado 7 de agosto y su llegada al poder tiene mucho que
enseñarnos.
¿Qué tienen en común otros líderes en América? No es la juventud, pues Donald
Trump entra en la lista y es de los más avanzados en edad si le comparamos con
el recién nombrado presidente y Nayib Bukele, sin embargo, lo que les ha puesto
en el centro de la discusión es su control de narrativas y la manera de presentar
su control de naciones.
Hablar del cambio y evolución de ideologías en otras naciones se vuelve
necesario, pues deja para México claves concretas de cómo se está moviendo la
ideología social, hay factores en común como la elección de gobiernos
progresistas con inclinación de izquierda que terminan perdiéndose por una
esperanza fallida, el antecedente a estos gobiernos destaca la presentación de
una transformación inalcanzable que termina dejándose absorber por la
corrupción, la inseguridad y la inestabilidad económica.
No es casualidad que a la par se popularicen narrativas tradicionales que
parecieran ignorar los propios derechos humanos, disfrazando la narrativa bajo
una estética del autocuidado en la que puede resultar fácil envolverse cuando se
vive con la esperanza de una mayor estabilidad. La clave de estos líderes estriba
en saber analizar los miedos sociales, en Argentina la economía, el Chile y
Estados Unidos la migración, en el Salvador y Colombia la búsqueda de
seguridad, mientras tanto México no está distante del desencanto, poco a poco los
líderes que prometían ver primero por los pobres son quienes se están valiendo de
ellos para vivir en opulencia.
El desencanto con las figuras políticas principalmente en espacios locales y
estatales es creciente, donde el nepotismo se hace valer constantemente y las
promesas de transformación han salpicado solo a quienes se han valido del poder,
de ahí que tomemos en cuenta movimientos históricos como un aviso para
detectar ¿cuáles son nuestros miedos colectivos? Pues cualquiera podría valerse
de ellos para dar un giro a nuestra propia narrativa.
La lección no necesariamente consiste en asumir que una ideología es buena y
otra mala. El verdadero aprendizaje está en observar qué sucede después de
años de hartazgo, cómo poco a poco van cambiando las perspectivas sociales en

búsqueda de soluciones a sus propias problemáticas. ¿Qué pasa cuando el miedo
se vuelve un argumento político y en lugar de cuestionar sobre propuestas
elegimos a quien creemos que podrá defendernos?
México tendrá pronto nuevos momentos para hacerse estas preguntas. El proceso
electoral concurrente de 2026-2027 contempla la renovación de la Cámara de
Diputadas y Diputados, gubernaturas, congresos locales, ayuntamientos y, en su
caso, órganos judiciales federales y locales. No será solamente una elección de
nombres o partidos: será también una oportunidad para identificar qué discursos
están ganando terreno y por qué.
Por eso, mirar hacia Colombia, Estados Unidos, Argentina, Chile o El Salvador no
debería llevarnos a copiar modelos, sino a reconocer patrones. Las tendencias
políticas cruzan fronteras con mayor velocidad que antes; llegan mediante redes
sociales, videos, influencers, discursos de campaña y narrativas que pueden
repetirse hasta parecer verdades incuestionables.
Analicemos nuestras posturas y busquemos aquellas de oposición como una
herramienta de libertad, de lo contrario cualquier tendencia puede malinterpretarse
como la única verdad, no dejemos que el exceso de datos y canales termine por
servir como un instrumento más de manipulación.

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Opinión

“La mini”, salió más cabrona que 2 bocas   

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Las ceremonias militares son la gran “m – ma da”, claro, están diseñadas para transmitir orden. Uniformes impecables, saludos reglamentarios, banderas al viento, el honor a la nación a flor de piel y discursos que apelan a la disciplina, la coordinación y el compromiso institucional, pero, a veces, y solo a veces la realidad irrumpe con tal fuerza de un bombazo que termina por comprometer cualquier protocolo.

Mientras el gobernador Américo Villarreal Anaya reconocía la labor de la Guardia Nacional durante la toma de posesión del general brigadier Mauricio Cansino Báez como nuevo coordinador estatal, el contexto obligaba observar mas que un simple relevo de mando. Era la llegada de un nuevo “dueño” de la seguridad federal en una entidad  que acababa de convertirse nuevamente en noticia nacional por el hallazgo y desmantelamiento de una presunta mini refinería clandestina en Reynosa, el municipio que presume administrar Carlos Peña, el hijo de la senadora Maki Ortiz, del Paetido Verde (antes del PAN, luego de Morena y ahora de Manuel Muñoz Cano).

Aunque el reconocimiento a la Guardia Nacional es entendible. Una operación de inteligencia que logra localizar una infraestructura presuntamente destinada al procesamiento ilegal de hidrocarburos representa un golpe importante contra las economías criminales. Sería mezquino minimizar el trabajo operativo de quienes participaron en el aseguramiento.

Pero tan importante como reconocer el éxito es preguntarse se levantó esa empresa en una madrugada -fue sarcasmo-

Una infraestructura clandestina requiere inversión, logística, suministro, transporte, almacenamiento, personal, protección y tiempo. Mucho tiempo, más protección que tiempo, para poder instalar cada proceso, tubería conectada y movimiento de maquinaria que hablan de una operación que tuvo espacio para desarrollarse antes de convertirse en objetivo de las autoridades.

Dejando de lado la burla nacional desde Reynosa de los Peña Ortiz, ayer, durante la ceremonia en Ciudad Victoria, el gobernador destacó que Tamaulipas mantiene una estrategia basada en la coordinación, la confianza y la comunicación permanente con las instituciones federales. Subrayó también que la inteligencia se ha fortalecido y que la presencia de la Guardia Nacional ha contribuido a preservar el Estado de derecho.

Nadie podría negar que la coordinación entre las fuerzas de seguridad es indispensable. Lo preocupante sería conformarse con ella como argumento suficiente.

Sería un error reducir el debate a Reynosa o cargar toda la responsabilidad sobre el Ayuntamiento que encabeza Carlos Víctor Peña Ortiz. Los delitos relacionados con el robo y procesamiento ilegal de hidrocarburos corresponden al ámbito federal, y las investigaciones deberán determinar responsabilidades conforme a derecho, pero, lo que pasa en la ciudad corresponde al alcalde como primer respondiste; la investigación a otras deponéis más según la comisión de delito.

La llegada del general Mauricio Cansino Báez abre una nueva etapa para la Guardia Nacional en Tamaulipas. Su formación en Fuerzas Especiales, Estado Mayor y Seguridad Nacional hace pensar en un mando con experiencia suficiente para enfrentar escenarios complejos.

¿Expondrá más o … también hará como que no ve más allá de sus narices?

En la intimidad… Mientras la agenda estatal gira alrededor de la seguridad pública, en Tampico el gobierno municipal mantiene el foco en una tarea menos estridente, pero igualmente importante: sostener el ingreso de quienes viven del mar cuando la veda detiene la actividad pesquera.

La presidenta municipal, Mónica Villarreal Anaya, encabezó la segunda entrega de apoyos alimentarios para 180 pescadores en el Centro de Bienestar y Paz de la colonia Vicente Guerrero, Sector Moscú, dando continuidad a un programa que anteriormente benefició a 150 familias.

Más allá de la entrega de despensas, la administración municipal apuesta por ampliar las oportunidades productivas mediante cursos de reparación de equipos de aire acondicionado, capacitación para la elaboración de productos de limpieza en coordinación con la PROFECO, además de servicios de salud, vacunación, entrega de lentes y acciones como Sonrisas del Bienestar.

La política social adquiere verdadero sentido cuando no genera dependencia, sino herramientas para enfrentar la adversidad con mayores posibilidades. Esa parece ser la ruta que busca consolidar el gobierno porteño: acompañar a las familias del sector pesquero durante la veda sin perder de vista que la mejor asistencia sigue siendo aquella que abre nuevas oportunidades para el trabajo y fortalece la economía del hogar.

davidcastellanost@hotmail.com
@dect1608

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Opinión

El incendio de Mario Delgado

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A Mario Delgado Carrillo se le está quemando la casa y, para apagarla, parece haber encontrado la receta favorita de la burocracia cuatrotista: cerrar puertas, señalar culpables y esperar que nadie pregunte quién dejó encendido el cerillo.

El secretario de Educación Pública quiere desaparecer de un plumazo las escuelas militarizadas. Así, sin NOmás. Como que no quiere ver las  posibles violaciones a los derechos humanos de estudiantes que, durante años, debieron ser vigiladas por las autoridades.

Sí, ¿dónde estaba la SEP? ¿Dónde estaba la Secretaría de Educación de Tamaulipas? ¿Dónde estaban los inspectores de zona? ¿Quién revisaba los permisos, los métodos, los instructores y las condiciones en que operaban esas escuelas? ¿Dónde estaba el regidor presidente de la comisión de educación del Ayuntamiento de Ciudad Madero?

Nadie vio nada.

Hasta que murió Dafne.

Entonces sí descubrieron el incendio.

La tragedia de la adolescente de 13 años en DOENITZ no puede convertirse en la coartada perfecta para que las autoridades salgan limpias de una historia que debieron supervisar, y cerrar escuelas en bloque no responde a quién permitió que funcionaran así durante años.

En el sur de Tamaulipas se sabe que durante años ha habido presencia de exalumnos de estos modelos militarizados entre personajes que terminaron vinculados con actividades delincuenciales; incluso, más de uno ha sido líder o jefe de plaza.  Eso no convierte a todos los egresados en criminales; sería una estupidez.

La disciplina no puede convertirse en sometimiento. La autoridad no puede transformarse en abuso. Y una escuela no puede quedar fuera de la vigilancia del Estado solamente porque se venda como formación castrense.

Pero cuando Mario Delgado apenas intenta controlar ese incendio, su propia estructura administrativa le arroja otro infierno.

USICAMM.

Miles de maestros de Tamaulipas y de otras entidades presentaron durante cuatro horas un examen para promoción vertical u horizontal. De nueve de la mañana a una de la tarde, bajo vigilancia, audio, video y estrictos protocolos.

Terminaron.

Y entonces les dijeron que se habían equivocado de examen.

Había que repetirlo.

Cuatro horas más.

A las dos de la tarde, cuando intentaron entrar nuevamente, la plataforma comenzó a fallar.

Al maestro se le exige puntualidad, preparación y disciplina.

A la autoridad se le permite equivocarse.

Al maestro se le vigila.

A la autoridad se le pide paciencia.

Y cuando falla el docente, pierde una oportunidad laboral. Cuando falla la autoridad, aparentemente basta con pedir que vuelva a intentarlo.

Ese es el problema de Mario Delgado.

No puede administrar correctamente una evaluación nacional y, al mismo tiempo, pretende decidir de un plumazo el futuro de un modelo educativo entero.

Si quiere limpiar, que limpie.

Pero que empiece por los escritorios.

Que revise permisos, inspecciones, expedientes, protocolos y responsabilidades. Que diga quién sabía, quién permitió y quién decidió callar.

Porque gobernar no es reaccionar después de la tragedia.

Y cerrar escuelas tampoco es lo mismo que resolver el problema que permitió que existieran.

El incendio de Mario Delgado no está solamente en las escuelas militarizadas.

También está en la oficina desde donde pretende apagarlas.

Y eso, en Tamaulipas, debería preocupar a más de uno.

En la intimidad…. La Universidad Autónoma de Tamaulipas no necesita apagar incendios para comenzar un nuevo ciclo.

Este lunes 3 de agosto, la máxima casa de estudios del estado retoma sus actividades administrativas después del receso laboral del 20 al 31 de julio.

Regresan trabajadores sindicalizados, docentes y personal de confianza a campus, facultades, unidades académicas e institutos de investigación.

Pero lo importante está en los jóvenes.

La UAT comienza este lunes la publicación de resultados de admisión para quienes presentaron el EXANI-II del CENEVAL el pasado 25 de junio. Para miles de aspirantes será el día en que una pantalla les diga si consiguieron un lugar en la universidad.

Y mientras unos conocen su destino académico, otros comienzan a construirlo.

Del 3 al 14 de agosto se realizarán las inscripciones de nuevo ingreso y las reinscripciones de estudiantes de continuidad.

El 17 de agosto arrancan las clases.

No parece una noticia espectacular.

Lo es.

Porque detrás de cada resultado hay una familia esperando. Detrás de cada inscripción existe un proyecto de vida. Y detrás de cada aula hay una responsabilidad mucho mayor que entregar un título: formar personas capaces de pensar.

Ahí está el verdadero poder de la educación.

No en el uniforme.

No en la obediencia ciega.

No en el miedo.

En el pensamiento.

La UAT abre sus puertas a una nueva generación que algún día ocupará los hospitales, las empresas, las escuelas, los tribunales, los medios y también los escritorios desde donde hoy se toman decisiones.

Y quizá por eso convenga recordar algo:

una sociedad educada no es la que obedece mejor; es la que pregunta mejor.

Pregunta quién autorizó.

Quién vigiló.

Quién falló.

Quién encubrió.

Y quién debe responder.

Los jóvenes que este agosto llegan a la UAT no solamente vienen por una carrera.

Vienen a aprender a pensar.

Y eso, para cualquier gobierno, debería ser motivo de orgullo.

Para un mal gobierno, en cambio, puede convertirse en una amenaza.

Porque tarde o temprano los estudiantes dejan de ser estudiantes.

Se convierten en ciudadanos.

Y los ciudadanos que aprendieron a preguntar son difíciles de gobernar con silencios.

davidcastellanost@hotmail.com
@dect1608

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Opinión

La medicina y su deuda histórica con las mujeres

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Por: Zaira Rosas
zairosas.22@gmail.com

El Síndrome de Ovario Poliquístico era uno de los diagnósticos más comunes
entre mujeres con padecimientos diversos como trastornos en su menstruación,
dolor constante, afectaciones hormonales, etc. Aún así, este síndrome había sido
poco estudiado, en 1935 comenzaba la descripción de sus síntomas, pero fue
hasta un siglo después que la evidencia médica descubrió que las alteraciones no
se debían solo a quistes, sino a algo más complejo y por ello desde la medicina se
solicitó el cambio de nombre a síndrome ovárico metabólico poliendocrino
(SOMP).
Este simple ajuste refleja todo lo que ha existido detrás de la ciencia médica,
misma que si bien se presenta como objetiva, guiada por evidencia y datos, puede
tener un gran sesgo cuando nos remontamos a la historia, pues durante siglos los
datos de análisis tenían como principal objeto de estudio al cuerpo masculino, sin
contemplar que quienes estaban detrás de investigaciones eran también hombres.
El resultado no ha sido una simple omisión académica, sino una brecha que
continúa afectando la forma en que se diagnostican, investigan y tratan numerosos
padecimientos en las mujeres, pues ha sido menor su participación en el proceso
de aprendizaje y poco se ha analizado de los síntomas que se pueden desarrollar
según el sexo biológico y sus particularidades.
Durante décadas, las mujeres fueron excluidas de muchos ensayos clínicos por el
temor a las variaciones hormonales o a posibles embarazos, lo que llevó a
generalizar resultados obtenidos principalmente en hombres. Aunque esta
situación ha comenzado a cambiar gracias a políticas de inclusión y al creciente
interés por la investigación en salud femenina, los organismos científicos
reconocen que todavía existe un rezago importante, especialmente en
enfermedades que afectan de manera distinta a mujeres y hombres o que son
exclusivas del sexo femenino.
Esta brecha se refleja en la práctica clínica. Un ejemplo ampliamente
documentado es la enfermedad cardiovascular: las mujeres suelen presentar
síntomas diferentes durante un infarto, lo que favorece diagnósticos tardíos y
tratamientos menos oportunos. La propia literatura médica ha denominado este
fenómeno como el «síndrome de Yentl», una crítica a la tendencia histórica de
reconocer la gravedad de una enfermedad en mujeres solo cuando se manifiesta
igual que en los hombres.
Algo similar ocurre con el dolor. Investigaciones recientes muestran que existen
mecanismos biológicos distintos entre mujeres y hombres para procesarlo, lo que
confirma que las diferencias por sexo no son un detalle secundario, sino un factor

indispensable para comprender enfermedades y desarrollar tratamientos más
efectivos.
Las enfermedades ginecológicas también ilustran esta deuda científica. La
endometriosis, por ejemplo, puede tardar años en diagnosticarse, mientras que
trastornos como el SOMP, continúan siendo objeto de revisión conforme se
comprende mejor su complejidad metabólica y hormonal. Lo anterior es un reflejo
de lo que muchas mujeres han vivido al tener diagnósticos incompletos o
tratamientos insuficientes y se vuelve preocupante pues puede generar otro
problema de salud, la salud emocional.
Reconocer este problema no significa afirmar que la medicina ignore
deliberadamente a las mujeres ni enfrentar los avances logrados en beneficio de
los hombres. Significa aceptar que la ciencia también refleja los contextos sociales
en los que se desarrolla y que, durante mucho tiempo, asumió al cuerpo masculino
como el modelo universal. Hoy sabemos que esa universalidad nunca existió.
La buena noticia es que el cambio ya comenzó. Cada vez más instituciones
impulsan investigaciones que incorporan el sexo como una variable biológica
relevante y promueven análisis diferenciados entre mujeres y hombres. Sin
embargo, corregir décadas de sesgo requiere algo más que nuevas políticas:
exige financiamiento y sobre todo tomar en cuenta desde la formación nuevos
cuestionamientos para aquello que durante décadas se había afirmado, además
de implementar la perspectiva de género también en la medicina.
Realizar estudios constantes y una mayor exploración del cuerpo femenino es
también una necesidad, pues solo así podríamos contar con análisis más certeros
y acceder a diagnósticos precisos para todas las personas, que además permitan
atención oportuna.

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