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Verter la leche así nada más, moverle sin sentido solo para dejarla caer sería lo peor. Hacer arte latte, tiene su chiste y su gracia, definitivamente no cualquiera. Un barista además de  preparar, degustar y servir el café de especialidad, aporta un extra, el de saber jugar con la lechita caliente ¡eso solo los profesionales!

El barista es un profesional en el café gourmet, dedica gran parte de su tiempo en elaborar nuevas bebidas a base de este grano, incluso hay quien considera al barista como una persona de la onda hipster.

La competencia de arte latte, organizada por Asociación Mexicana de Cafés y Cafeterías de Especialidad (AMCCE) se realizará este próximo 22 de febrero en la ciudad de Guadalajara, Jalisco,  donde se concentrarán los 26 mejores baristas de arte latte mexicanos, únicamente 12 pasarán a la siguiente ronda y seis de éstos avanzarán a la final para conocer al mejor de México, quien representará a nuestro país en la competencia mundial a celebrarse en Brasil ¿Arte latte? Sí, los dibujos con leche que encuentras en tu bebida matutina, claro si lo degustas en un lugar de alta calidad.

Alejandra Juárez Lugo, hace dos años era una niña integrante de la epidemia nini en Tamaulipas, ya saben, esos que no estudian, ni trabajan y quieren todo a la mano sin esfuerzos; pero un día encontró un anuncio en el periódico donde solicitaban una persona para trabajar en la única Cafetería Gourmet del sur de Tamaulipas, algo hizo clic en Alejandra, esa extraña publicación cautivó a la niña Milenial. Allí se reencontró con el sentido de la vida, no solo en lo laboral, se convirtió en barista y ahora estudia la licenciatura en negocios internacionales, está comenzando pero sus metas y objetivos son grandes; uno de los primeros fue concursar en un certamen nacional de baristas y ya lo decretó, ahora ella lejos de ser una nini, es inspiración para otros chicos con quienes comparte la barra de café en su centro de trabajo.

«Realmente nunca pensé que yo podía ser inspiración para otras personas pero conforme fui enseñando a mis compañeros a elaborar la preparación del café, me di cuenta que ellos se inspiraban en mí para hacer lo mismo que yo; las figuras que yo hacía ellos las intentaban e íbamos aprendiendo juntos y la verdad es una sensación muy bonita. Aquí somos muy unidos porque nos enseñamos, aprendemos unos de otros y entonces está muy padre el ambiente y más que nada aquí somos pura gente joven, somos como una familia», compartió Alejandra, mientras realizaba su rutina de arte latte como entrenamiento de cara al certamen nacional.

Ella, ya mandó a la AMCCE una fotografía de la figura inspirada en la cultura hindú, no está permitido decir de que se trata ni cómo es, pero una de las reglas de la competencia es que los baristas envíen la foto del dibujo que harán durante el certamen para que los jueces estén familiarizados con el diseño y puedan para calificar en cada ronda su simetría, creatividad y perfección, juzgando el brillo y mezcla perfecta entre la leche y el café.

En esta competencia se califica la parte técnica, el cómo se desenvuelven profesionalmente los baristas, la parte visual del arte latte; los jueces califican la textura de la leche, el brillo y contraste que se le puede dar a la bebida ya servida; obviamente la simetría de la figura también entra en la puntuación y la intención de todo es que sean baristas creativos; cada elemento que presenten debe tener un alto grado de exigencia e innovación. Son dos categorías, la primera de vertido libre, esta se trata de ir demostrando su talento con la pura caída natural de la leche y la categoría de diseño, donde podrán utilizar algún utensilio para darle forma a su figura y por supuesto, la más creativa es la que los llevará a la siguiente ronda hasta que solo uno obtenga su pase a Brasil.

Alejandra de 20 años es hija de madre soltera, desde que encontró su pasión por el barismo y arte latte, cada día busca mejorar su técnica. Entre sus compañeros reconocen que es una chica muy competitiva y no dudan que logrará poner en alto el nombre de Tamaulipas, como ella misma se ha fijado en esta primera incursión dentro del concurso de baristas.

«Soy la única tamaulipeca, voy por medio de mi empresa y gracias a ellos que me están impulsando muchísimo para que pueda participar y representar a Tamaulipas porque soy la única y eso me llena de orgullo. Muchas cosas se saben de Tamaulipas en todo México pero quiero que se hable de lo bueno y la calidad de su gente», expresó con una seguridad que sorprende para una joven veinteañera que ayer era una nini y su esfuerzo es de reconocerse.

El barista es una persona con una profesión nueva que aprende constantemente y puede enfocar sus conocimientos en su vida laboral y de esto se ha dado cuenta Alejandra ahora que estudia, trabaja, entrena, se ilusiona y sigue exigiéndose para lograr ser una persona aún más valiosa.

davidcastellanost@hotmail.com

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Opinión

La era wellness también puede ser un atentado a la salud

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Por: Zaira Rosas
zairosas.22@gmail.com

Propósitos irreales, constantes vitaminas sin un análisis previo del cuerpo, tratamientos milagrosos para regenerar el cuerpo, terapias alternativas sin sustento que prometen erradicar enfermedades terminales, así es la era wellness de la que todos queremos ser parte, es normal añorar nuestra mejor versión, pero,

¿cuánto nos informamos al respecto para no caer en estafas?

El deseo de vivir mejor nunca había sido tan visible como ahora. Redes sociales, publicidad y discursos motivacionales nos repiten a diario que el bienestar está al alcance de cualquier persona: basta con tomar cierto suplemento, someterse a una terapia novedosa o seguir el tratamiento de moda. En teoría, la era wellness promueve hábitos saludables, autocuidado y prevención. En la práctica, también ha abierto la puerta a un mercado poco regulado donde la salud puede convertirse en un negocio riesgoso.

El reciente caso de los sueros vitaminados en Hermosillo, Sonora, donde cuatro personas murieron tras recibir este tipo de tratamiento, puso en evidencia un problema que desde hace tiempo crece silenciosamente: procedimientos médicos o estéticos aplicados fuera de clínicas certificadas y, en muchos casos, por personas que no cuentan con la formación necesaria.

Aunque los sueros intravenosos se promocionan como una forma rápida de “revitalizar” el organismo, lo cierto es que introducir sustancias directamente al torrente sanguíneo implica riesgos importantes si no existe un diagnóstico previo ni supervisión médica durante el mismo tratamiento.

Lo preocupante es que este tipo de prácticas no son aisladas. En distintas ciudades proliferan spas, consultorios improvisados o centros de bienestar que ofrecen desde vitaminas intravenosas hasta terapias “detox”, hormonas antienvejecimiento o tratamientos que prometen regenerar el cuerpo en pocas sesiones. Muchos de ellos se promocionan con testimonios emotivos y una estética atractiva que transmite confianza, pero pocas veces presentan evidencia científica o certificaciones verificables.

Parte del problema es cultural. En una sociedad que premia la productividad, la juventud y la apariencia física, la promesa de soluciones rápidas resulta irresistible. Además, existe una creciente desconfianza hacia la medicina tradicional que algunos discursos aprovechan para posicionar terapias alternativas como si fueran sustitutos absolutos de la atención médica. El resultado es una mezcla peligrosa: desinformación, marketing emocional y falta de regulación.

También influye la velocidad con la que circula la información. En redes sociales, una recomendación puede volverse viral en cuestión de horas. Influencers, celebridades o creadores de contenido comparten rutinas, suplementos o procedimientos sin necesariamente comprender sus implicaciones médicas. Lo que para algunos puede parecer un simple consejo de bienestar, para otros puede convertirse en una decisión de salud tomada sin la orientación adecuada.

Esto no significa que el interés por el bienestar sea negativo. Cuidar la alimentación, hacer ejercicio, atender la salud mental o buscar terapias complementarias con respaldo profesional son prácticas valiosas. El problema surge cuando el bienestar se transforma en un producto que promete resultados milagrosos sin evidencia ni responsabilidad.

Frente a este panorama, la mejor herramienta sigue siendo la información. Antes de someterse a cualquier tratamiento, es fundamental verificar que quien lo ofrece tenga formación médica o certificaciones oficiales, investigar los posibles riesgos y evitar procedimientos que prometan resultados inmediatos o extraordinarios. La salud no debería depender de modas ni de recomendaciones virales.

Buscar sentirse mejor es legítimo y necesario. Pero el bienestar real no se construye a partir de atajos ni de promesas mágicas. Implica decisiones informadas, profesionales capacitados y un enfoque responsable del cuidado personal. En tiempos donde el wellness se vende como estilo de vida, quizá el acto más saludable sea aprender a cuestionar, investigar y elegir con criterio antes de poner el cuerpo —y la salud— en manos equivocadas.

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Opinión

El despliegue en busca de credibilidad

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En Tamaulipas, la seguridad se anuncia puede anunciar de mil maneras, pero, siempre, invariablemente esta a prueba.

El arranque del operativo de Semana Santa 2026, encabezado por el gobernador Américo Villarreal Anaya, llega en un momento en el que la confianza pública no admite simulaciones. El mensaje oficial es claro: hay coordinación, hay fuerza operativa y hay condiciones para recibir turismo.

Los números respaldan esa narrativa. Más de dos mil elementos de la Guardia Estatal, despliegue carretero, vigilancia aérea, presencia de la Secretaría de Marina, la Secretaría de la Defensa Nacional y la Guardia Nacional. A eso se suman los cuerpos de auxilio, el sistema de salud y la operación turística con cobertura en miles de kilómetros.

El Estado, en apariencia, está en todas partes.
Pero en Tamaulipas, la presencia no siempre ha significado control.

El gobierno estatal ha insistido en que las playas se encuentran en condiciones óptimas, minimizando la presencia de hidrocarburos en el litoral. El dato no es menor. En plena temporada alta, cualquier señal de contaminación compromete no sólo la afluencia turística, sino la credibilidad institucional.

Y ahí es donde la narrativa oficial enfrenta su mayor desafío: sostenerse frente a la realidad.
Porque la seguridad no se mide en conferencias ni en cifras acumuladas. Se mide en la experiencia concreta del ciudadano: en la carretera sin sobresaltos, en la playa sin riesgos, en la capacidad de respuesta cuando algo falla.
El despliegue anunciado es, sin duda, uno de los más amplios de los últimos años. Pero también es, inevitablemente, una apuesta política. Si funciona, fortalecerá la percepción de gobernabilidad. Si falla, confirmará lo que muchos aún sospechan: que en Tamaulipas la estrategia sigue siendo reactiva, no estructural.
Hoy, el gobierno juega a ganar confianza. Y la confianza —esa sí— no se decreta.
Se construye o se pierde.

En la intimidad… Hay una forma de autoritarismo que se manifiesta con el simple hecho de cerrar una ventanilla.

En México, el derecho de petición está secuestrado. Aunque lo ampara la ley. El artículo 8 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos obliga a toda autoridad a recibir y responder cualquier solicitud por escrito. No es opcional. No es negociable, pero…

Sin embargo, en oficinas públicas de todos los niveles de gobierno, ese derecho se ha convertido en un trámite condicionado. El ciudadano llega con un documento y se encuentra con un filtro ilegal: funcionarios que revisan, cuestionan y, si el contenido incomoda, simplemente niegan la recepción.

Así opera la discrecionalidad.
Se argumentan errores de forma inexistentes. Se exigen requisitos que la ley no contempla. Se condiciona el acceso a derechos fundamentales bajo criterios administrativos inventados.
No es ignorancia. Es control.
Porque impedir que un documento sea recibido es impedir que exista. Y lo que no existe en el sistema, no obliga, no incomoda, no genera consecuencias.

Ese es el verdadero fondo del problema.
Cuando una autoridad decide qué peticiones acepta y cuáles bloquea, deja de ser un ente público y se convierte en un filtro político. Y cuando eso ocurre de manera sistemática, lo que está en juego no es un trámite, es el Estado de derecho.

davidcastellanost@hotmail.com
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Opinión

La guerra mundial en la bolsa del mexicano

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¿Ya está listo para salir de paseo?
Le recomiendo algo: no baje la guardia.

Hoy, el crimen ya no solo revienta la puerta o hace boquetes en las paredes. Le manda un mensaje.

Para dimensionarlo con crudeza:
7 de cada 10 fraudes en el país ya ocurren por medios digitales.
Más de 13 millones de mexicanos han sido víctimas de phishing.
Se registran miles de millones de intentos de ciberataques cada año.

Y precisamente en estas vacaciones de Semana Santa —cuando más confiado se siente, cuando más comparte, cuando más se distrae— es cuando alguien más lo está observando para convertirlo en víctima.

Así es como México está enfrentando una nueva guerra.
No se libra en las calles.
No se escucha.
No se ve. Es digital.

Es una modalidad sin fronteras, invisible, donde el crimen ya no necesita proximidad física, porque ya habita en su celular.

Debe saber que en Tamaulipas, la curva es ascendente y preocupante. Al menos 400 “quejas” mensuales por fraudes, préstamos falsos y robo de cuentas de WhatsApp.

Una dinámica delincuencial que ya no distingue entre la zona sur —Tampico, Madero, Altamira— ni la frontera —Reynosa, Matamoros— ni la capital —Ciudad Victoria—. El problema es silencioso.

Y en periodos vacacionales como Semana Santa, el ciudadano baja la guardia. Viaja. Comparte ubicaciones. Publica en tiempo real. Responde mensajes sin verificar. Confía de más.

Mientras usted sube una historia, alguien puede estar intentando entrar a su cuenta.
Mientras responde un “hola, soy yo”, alguien más está clonando su identidad digital.

Se trata de un clic.

En la intimidad… Desde el municipio General Pánfilo Natera, en Zacatecas, la secretaria de Bienestar, Ariadna Montiel Reyes, colocó sobre la mesa uno de los ejes discursivos más claros del actual gobierno: el protagonismo político y social de las mujeres en la continuidad del proyecto de nación.

En el llamado segundo piso de la Cuarta Transformación, Montiel subrayó que “es tiempo de mujeres”, y puso como ejemplo la Pensión Mujeres Bienestar, dirigida a mexicanas de 60 a 64 años, como un reconocimiento institucional a décadas de trabajo no remunerado en el ámbito familiar y comunitario.

“Cuando llegó la Cuarta Transformación, también llegaron los Programas de Bienestar, los programas que han cumplido nuestro ideal que por el bien de todos, primero los pobres, esa es nuestra lucha central del proyecto de nación y en 2024 nuestro pueblo dijo que la transformación continuara, pero que la encabezara la primera mujer presidenta de México y nuestra presidenta se comprometió a que no llegaría sola, que llegaríamos todas con ella y así ha sido”, afirmó.

La funcionaria precisó que este programa fue instruido por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo como parte de sus compromisos de campaña. Actualmente, más de 3 millones de mujeres reciben un apoyo bimestral de 3 mil 100 pesos, entregado de manera directa a través de la Tarjeta Bienestar.

En Zacatecas, el alcance ya es tangible: 36 mil mujeres mayores de 60 años forman parte del padrón de beneficiarias.

Montiel fue más allá del dato operativo y colocó el enfoque político: en 2026, el gobierno federal destinará un billón de pesos a los Programas de Bienestar, consolidándolos como la columna vertebral del modelo social.

“Verlas a ustedes contentas y tranquilas de recibir un apoyo que quizás nunca habían recibido por todo su esfuerzo y su trabajo, es un orgullo”, sostuvo.

En medio de un país que también enfrenta nuevas formas de violencia —como la digital—, el contraste es inevitable: mientras una parte del Estado busca contener brechas históricas, otra realidad exige atención urgente en terrenos donde la ley aún corre detrás del delito.

Dos Méxicos que conviven.
Uno que transfiere recursos.
Otro que pierde seguridad… incluso sin darse cuenta.

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Opinión

La gran mancha de México

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Por: Zaira Rosas
zairosas.22@gmail.com

México atraviesa momentos de tensión entre la guerra en Oriente Medio y los
constantes derrames de petróleo en el Golfo de México, dos fenómenos
aparentemente distantes pero que convergen en un mismo punto: la vulnerabilidad
energética, ambiental y económica del país.

En el ámbito nacional, los derrames de crudo asociados a Petróleos Mexicanos
(PEMEX) han encendido alertas sobre el estado de la infraestructura petrolera.
Tan solo en los últimos años, diversos incidentes en ductos y plataformas han
evidenciado fallas operativas y falta de mantenimiento. Desde 2023 se registran
fugas constantes en las zonas de Campeche, pasando por Tabasco, Veracruz y
hasta Tamaulipas.

El derrame más reciente evidenció también la falta de protocolos de acción
inmediata y la evasión de responsabilidad donde el tema alcanzó la agenda
pública y la conferencia presidencial solo después de que pobladores difundieran
pruebas del daño. Declaraciones de Rocío Nahle minimizaron en un inicio la
magnitud del incidente, lo que incrementó la percepción de falta de transparencia.

El impacto ambiental es profundo. Las imágenes muestran todo tipo de especies
muertas a causa de la gran mancha de chapopote que cruza los mares, incluso
aunque esta no llegue hasta las playas, deja secuelas que grupos ambientales
llevan años reportando y por si esto fuese poco, también hay consecuencias
sociales inmediatas.

El sector pesquero ha sido uno de los más golpeados. Comunidades costeras
dependen directamente de la pesca para subsistir, y cada derrame representa días
o semanas sin actividad productiva. En algunos casos recientes, pescadores han
reportado pérdidas significativas debido a la contaminación de sus zonas de
captura. A esto se suma el golpe al turismo: playas contaminadas, manchas
visibles de petróleo y malos olores ahuyentan visitantes, afectando economías
locales que dependen de esta industria.

Ante este panorama, resulta urgente que México revise a fondo la infraestructura
de PEMEX. No se trata únicamente de atender emergencias, sino de prevenirlas
mediante inversión en mantenimiento, modernización tecnológica y protocolos
más estrictos de seguridad. La transición energética también debería formar parte
de la discusión, reduciendo la dependencia de un modelo que, además de

contaminante, se muestra cada vez más frágil, sin embargo aún necesario como
se ha demostrado en el panorama con otras fronteras.

En paralelo, el contexto internacional añade otra capa de incertidumbre. El
conflicto en Oriente Medio, una de las principales zonas productoras de petróleo
del mundo, tiene repercusiones globales. Aunque México no es un actor directo en
la guerra, sí resiente sus efectos a través de la volatilidad en los precios del crudo
y los combustibles. Históricamente, tensiones en esta región han provocado
incrementos en el precio del barril, lo que impacta costos de transporte,
producción y, en última instancia, el bolsillo de los consumidores.

Por ejemplo, durante conflictos previos en la región, el precio internacional del
petróleo ha llegado a incrementarse más de un 20% en periodos cortos. Esto
repercute directamente en economías como la mexicana, donde los combustibles
siguen siendo un componente clave para múltiples sectores productivos. Así, la
combinación de problemas internos y presiones externas configura un escenario
complejo.

Frente a ello, la sociedad mexicana debe adoptar una postura de cautela
informada. No se trata de caer en pánico, sino de entender que la prolongación de
conflictos internacionales y la falta de control en la infraestructura energética
nacional pueden generar efectos acumulativos. La prevención, tanto a nivel
gubernamental como ciudadano, es clave: uso responsable de recursos y
planeación financiera, de momento el Gobierno de México ha adoptado distintas
políticas similares a las desarrolladas durante la guerra de Ucrania, que parecen
mitigar el impacto de la inflación a casi un mes de conflicto en Oriente Medio.

Como ciudadanos podemos adoptar también medidas que ayuden a la economía
nacional, disminuir el consumo de importaciones y considerar fortalecer el
consumo local, esto además ayuda a disminuir también los traslados que han
hecho que el principal apoyo a combustibles se considere en el Diésel.

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