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Opinión

La deuda social del Museo de Tampico

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Gran Tampico
Por Julián Javier Hernández
Cuando Josep Pla pasó un fin de semana en Nueva York, desechó la idea de que el símbolo de la ciudad fuera la Estatua de la Libertad, el Centro Rockefeller o Times Square, es decir, todo lo que se considera característico. A él no le pareció así, y expresó su preferencia por el Museo Metropolitano de Arte, también llamado Met.

Desde luego, notó el fulgor del éxito en cada rincón de la urbe, pero solo el Metropolitano le comunicó la grandeza real de Nueva York. “El síntoma externo más explícito de la riqueza de esta ciudad es el museo”, escribió Plá.

Estas palabras me hicieron pensar en la imagen que el Museo de Tampico refleja en la comunidad. ¿Lo siente suyo la gente? ¿Despierta el sentido de pertenencia en la región?

Antes de responder, averigüé cuál era la experiencia del Museo Metropolitano de Nueva York en ese sentido y si existía algún punto de coincidencia, siquiera de principios, con el nuestro.

Para empezar, New York City es una zona compuesta por cinco municipalidades (boroughs), cada una con funciones y características propias: Manhattan (famosa por su centro financiero), Brooklyn, Queens, Bronx y Staten Island. Para no alargar la explicación, asentaremos que la unidad histórica que las sostiene no disuelve la diversidad cultural que hay en ellas; sin contradicción, son una cosa y, a la vez, son cinco.

Pero, si usted piensa que en el Bronx están preocupados por los vecinos de Manhattan, se equivoca; para ellos, el Bronx es primero. Del mismo modo, los simpáticos sicilianos de la Pequeña Italia no le piden recetas de cocina a los irlandeses de Brooklyn. A ninguna otra ciudad le viene mejor el nombre de Babel que a Nueva York, ya que aquí se hablan 75 idiomas.

Y, sin embargo, cuando quieren mostrar su imagen al país o al mundo, de buen grado se unen bajo el único rótulo de Ciudad de Nueva York.

Para corresponder con ese sentido de identidad, los fundadores del museo decidieron declararlo metropolitano y lo dejaron claro desde el nombre mismo. Así, los cinco boroughs o municipios pueden cultivar sus propias tradiciones y sentirse igualmente orgullosos del Met.

En cambio, el Museo de Tampico está dedicado principalmente a este puerto y solo sirve a su gloria. Nada ilegítimo tiene este fin, pero hay que preguntarse si la suerte del recinto no mejoraría al volverse metropolitano, como el neoyorkino o como el Centro Cultural, en la Laguna del Carpintero, cuyos espacios son valorados por los tres municipios.

Como el sentido de pertenencia del Museo de Tampico termina ahí, poco interés despierta entre maderenses y altamirenses, quienes lo dejan un tanto fuera de su vista.

Es una pena que los tres municipios, unidos en tantos planes metropolitanos para crecer y prosperar, no estén aliados en una obra con deseos de trascendencia.

También, es error nuestro asignarle un fin comunitario al Museo de Tampico cuando, en realidad, tiene dueño y, como todo comprador, hace lo que guste con su propiedad. Un grupo de empresarios lo costeó y ahora se encarga de administrarlo con ayuda de José Ángel García Elizondo, presidente del patronato. Están en su derecho, pues, de manejarlo como se ve.

Pero, si ese derecho proviene del patrimonio que han cedido, entonces el municipio también puede exigir beneficios concretos, no para sí, sino para la gente. Recordemos que, por un lado, la construcción y equipamiento se cubrió con fondos privados y, por el otro, el edificio se adquirió con recursos públicos.

El Museo de Tampico, alojado en un inmueble municipal, no reintegra nada a los ciudadanos; no les concede la entrada libre ni un día, como el Marco de Monterrey, ni condona el pago a menores de 12 años, como el Metropolitano de Nueva York.

A los tampiqueños les costó 6 millones de pesos la casona Fernández, aunque otros hablan de 21 millones por aportaciones agregadas, pero nadie sabe con certeza que pasó, como tantas cuentas oscuras que dejó el exalcalde Chucho Nader.

Recientemente, tuve la oportunidad de plantearle estos puntos a Elvia Holguera, directora del Museo de Tampico.

– ¿De dónde obtienen recursos para el mantenimiento y los salarios? -le pregunté.

-Todo lo cubrimos con ingresos propios, de las entradas que recibimos. El trabajo del patronato ha sido fundamental para este resultado.

– ¿No es demasiado pronto a un año de haber iniciado?

-Es que también tenemos ingresos por la renta de espacios, como el auditorio, el patio y los jardines, que son aptos para eventos, cursos y conferencias. Y, también, el municipio nos sigue apoyando.

Algo, como una descarga eléctrica, me punzó.

– ¿El municipio los sigue apoyando?

-Sí -dijo ella-. Todos los museos reciben apoyos oficiales y es normal.

-Entonces, ¿por qué no permiten la entrada libre a escuelas públicas, a menores sin recursos, si ustedes reciben ayuda?

– Ay, ¿sabes cuánto pagan? Cuarenta pesos.

– Cuarenta pesos no son nada para nosotros, pero hay niños que van a la escuela sin desayunar. En Tampico, una de cada tres personas es pobre. Lo dijo la licenciada Mónica Villarreal, y con razón, porque lo informó el Coneval.

– Oye, todo cuesta -dijo la directora-. Además, ya previmos eso: tenemos un programa para que una empresa patrocine a una escuela. Nosotros hacemos la invitación a las compañías y agendamos la visita de los alumnos.

Si los particulares pagan la entrada de niños insolventes, tiene menos justificación que el municipio lo siga subsidiando. Cierto, Tampico es una de las ciudades con mejores servicios en el estado, pero aún enfrenta rezagos en abasto de agua, seguridad e infraestructura. En ese sentido, sorprende la ingratitud del Museo al sacrificio que hace la ciudad y su población.

En cambio, para inaugurar la obra, la dirección organizó tres cenas a unas cuantas personas; luego, sin reparar en gastos, contrató alfombra roja, luces escenográficas y valet parking, y se aseguró de que lo cubriera la prensa más cursi. “Es que teníamos qué agradecer a los donadores», dijo Elvia Holguera. Me pregunto si los demás tampiqueños, cuyos recursos se entregaban al museo, no merecían también un gesto de amistad. Puede decirse que esos vinos y filetes, al menos en parte, los pagó el pueblo.

No es un plato de comida para el público lo que se  pide aquí, sino más responsabilidad social, como hacen los museos serios.

Por desgracia, un sentimiento de avaricia parece cundir en el Museo de Tampico, donde hoy, a un año de operación, jamás han invitado a los reporteros a un recorrido. He aquí la razón de que no exista un reportaje completo de este recinto. Por lo mismo, tampoco parece tener un equipo de mercadotecnia.

Eso sí, toda la semana, desde el día inaugural, se publicaron fotos de Chucho Nader en revistas caras y redes sociales, alzado a la categoría de amante del arte. Esto también, por cierto, se saldó con recursos públicos.

Queda la impresión de que el proyecto sirve para fines políticos, hedonistas y comerciales, y no como símbolo cultural y de identidad para el puerto, incluso para la zona conurbada.

Como tal, el Museo de Tampico no es un proyecto terminado y aún puede corregirse y mejorar su funcionamiento. Pero, si es el monumento “más explícito de la riqueza de una ciudad”, como cree Josep Pla, entonces representa los sueños y actitudes de una minoría.

Opinión

El enemigo está en casa

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Llegamos a la recta final de la temporada de informes en Tamaulipas. Algunos dejaron resultados; otros, apenas fotografías, discursos y mucho maquillaje político.

En Tampico, Mónica Villarreal Anaya jugó a lo grande.

Más de seis mil personas acudieron a su Segundo Informe de Gobierno y el mensaje político fue más evidente que el protocolo: la alcaldesa está construyendo condiciones para ir por otros tres años.

El Ayuntamiento reporta una reducción de casi la mitad de la deuda heredada, una recaudación de 263 millones de pesos durante el primer semestre de 2026 y otros 103 millones captados mediante la digitalización de pagos. Hay 37 unidades recolectoras de basura monitoreadas por GPS, nuevas luminarias, Senderos Seguros, programas sociales y una coordinación con el Gobierno estatal que contrasta con aquellas administraciones municipales que convierten cada diferencia política en una guerra.

Mónica, no tiene problemas para entender con el gobernador tamaulipeco; es más, puede ausentarse de una supuesta cabalgata de la unidad y no pasa nada, pero, precisamente, ese es el gran problema entre los envidiosos.

Porque en este “deporte” llamado política, cuando un gobierno acumula resultados, también acumula enemigos, y la alcaldesa está jurídicamente en condiciones de buscar la reelección en 2027. Pero tener la puerta legal abierta no significa tener garantizada la candidatura.

El verdadero obstáculo podría estar en casa. Morena tiene un viejo problema: sus tribus suelen llevarse mejor con la derrota ajena que con el crecimiento de un compañero, y Mónica ya creció, y más de lo que se esperaban sus detractores.

El riesgo para la alcaldesa no necesariamente está en la oposición. Puede estar en quienes consideren que Tampico debe entregarse a otra corriente, a otro grupo, a otro apellido o a otro proyecto.

Ahí aparecerá la verdadera prueba, Villarreal Anaya.  Porque si los números de Mónica son buenos, habrá que explicar políticamente por qué habría que sustituirla. Y si los resultados son insuficientes, habrá que demostrarlo con datos, no con grillas.

Lo demás es la vieja política: celos, cuotas, padrinazgos y tribus disfrazadas de democracia interna.

Mónica todavía no tiene la candidatura en la bolsa.

Pero después de dos años de gobierno ya tiene argumentos para sentarlos.

En la intimidad… Mientras en Morena algunos seguramente ya hacen cuentas electorales, en el Tec Madero los estudiantes hacen algo más productivo: compiten con ideas.

Juan Dionisio Cruz Guerrero presumió la Cena Cultural InnovaTecNM 2026 y los proyectos de InnoBótica, donde jóvenes muestran robótica, creatividad e innovación.

Hay una diferencia sustancial.

Unos están pensando cómo quedarse con una candidatura.

Otros están pensando cómo construir el futuro.

Y quizá ahí esté la verdadera lección.

Si quieres llevarla todavía más al estilo Buendía, puedo hacer una segunda versión con frases más cortas, mayor ironía y golpes políticos más secos, sin convertirla en una columna panfletaria.

davidcastellanost@hotmail.com

@dect1608

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La Batalla de los frijoles pintos

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Usted debería haber visto su cara de ingenua niña nice; la manera en cómo pelaba los ojos, abría con asombro la boca y se balanceaba en la silla a consecuencia del vendaval histórico y cultural que le propinaba el gobernador Américo Villarreal Anaya, que muy a su estilo discreto, casi invisible, subrayó la ignorancia y torpeza de una secretaria de turismo federal que apenas unos ayeres antes dejó atrás la estúpida juventud. Y sí, me refiero a Josefina Rodríguez Zamora, quien estuvo de visita en Tampico para celebrar una conferencia de prensa alusiva al Encuentro Nacional de Pueblos Mágicos (ENPM) 2026, precisamente el mismo día que Mónica Villarreal Anaya  presentó su Segundo Informe de Gobierno.

El chiste es que la tlaxcalteca que recién comenzó su adultez temprana el pasado tres de marzo que cumplió sus primeras 37 primaveras, muy orgullosa  ella y salerosa, dijo que es la primera vez que viene a Tampico con un evento turístico, y eso no fue todo, su nivel de ingenuidad supero la majestuosidad de nuestras playas del Golfo de México, ah, pero eso sí, la capacidad intelectual que desborda la funcionaria es tan elevado como esa tercera posición en turismo carretero a nivel nacional que caracteriza precisamente a Tamaulipas, entidad, de la que dijo josefina: “yo nunca había escuchado de Tamaulipas”.

Por poco y se derrumba el Expo Tampico; sus palabras fueron estruendosas, ridículas, venían de una joven funcionaria federal que evidenció su ignorancia al admitir que, al haber asumido el cargo conferido por Claudia Sheinbaum Pardo, no tenía conocimiento de la riqueza natural de esta entidad. No estaba enterada de la existencia de la Playa de Miramar, del cerro del Bernal, la biosfera del Cielo y ese santuario natural del jaguar. La hija de Tlaxcala, sabrá Dios cómo habrá trazado su proyecto de turismo; quién sabe cómo la validaron; a lo mejor le preguntaron si conocía a Miguel Torruco y respondió que si el señorcito pudo con el cargo, ella también.

Pero bueno. Ella continuó su participación en una micro mañanera que le organizaron con enviados especiales de medios de comunicación de alguna parte de México, los mismos que le hicieron preguntas y más preguntas ya masticadas, sí, una mañanerita chiquitita para una secretaria de Estado… y cuando parecía que nadie iba a ponerla en su lugar, tocó el turno del gobernador Américo Villarreal Anaya. ¡Puff! La hizo garras; ella no se dio cuenta de que el jefe del ejecutivo estatal la estaba ridiculizando. “Ahaaaa”, expresó asombrada y pelaba los ojos mientras Villarreal Anaya sutilmente la aniquilaba y enterraba poco a poco, como cuando una botella queda abandonada a la orilla del mar.

Primero  le recetó que Tamaulipas en 2025, es decir, gracias a los trabajos realizados antes de que ella saliera de Tlaxcala, el estado recibió más de 17 millones de visitantes, y que se generó una derrama más allá de los 16 mil millones de pesos. La niña ya debía haber renunciado desde antes de terminar la conferencia, pero la estultez es una cualidad que se les da mucho a los que llegan a esta tierra sintiéndose los grandes chingones. Américo, sutil, continuaba vapuleándola, cachetada tras cachetada con guante blanco; datos, y más datos.

Le dijo que Tampico se fundó hace más de 200 años, siempre se ha caracterizado por una sociedad progresista, y que el desarrollo petrolero de México no se puede entender sin hablar del capitulo petrolífero del sur de Tamaulipas con la llegada de las primeras empresas como la Waters Pierce Oil Company, luego la receto como paracetamol en el IMSS que la cuna de la aviación comercial es la ciudad donde había acomodado placidamente sus sentaderas, y que sus zapatitos caros si fueran de aquella época hubieran ingresado muy parablemente por esta zona motor de la modernidad comercial que a principios del Siglo XX atestiguo un Tampico cosmopolita con alto poder adquisitivo.

La niña ya estaba pensando en una Cuera regalada; es lo que le preocupaba. Mejor tomó su celular  e interactuó con sabrá Dios quién, mientras Villarreal Anaya, luego de esa cátedra de moda y jet set, le dejó claro que el Pueblo Mágico de Tula es el municipio más antiguo de Tamaulipas, y uno de los más longevos e importantes del noreste de México, al que se le reconoce su fundación el 22 de julio de 1617 por el fraile franciscano Juan Bautista de Mollinedo.

¡Ya mejor que ni venga! Al resto del país, Tamaulipas los espera del 26 al 29 de noviembre con el Encuentro Nacional de Pueblos Mágicos.

Por cierto… de paso, Américo le encargó tarea, que se pusiera a estudiar La Batalla de los frijoles pintos.

 En la intimidad…  Al inaugurar la jornada académica Trilogía Magistral: Evaluación de los Aprendizajes y la Socioformación, el rector de la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT), Dámaso Anaya Alvarado, afirmó que el verdadero cambio en la máxima casa de estudios comienza directamente en las aulas, espacio donde se enseña, acompaña y valora el desarrollo integral de las y los estudiantes.

Durante el acto de apertura, con sede presencial en el Campus Tampico, el rector Dámaso Anaya, quien encabezó la ceremonia a distancia desde el Centro Universitario Victoria, dio la bienvenida al Dr. Sergio Tobón Tobón, encargado de impartir dicha trilogía, del 23 al 25 de septiembre, a los más de dos mil docentes de las regiones norte, centro y sur de la UAT en el estado, que participarán en esta capacitación.

En su mensaje, Dámaso Anaya puso en relieve la importancia de ofrecer al profesorado este programa que ha sido diseñado para fortalecer su labor frente a los desafíos actuales de la educación superior.

Señaló que este esfuerzo busca brindar herramientas metodológicas que permitan tomar mejores decisiones pedagógicas y generar experiencias de aprendizaje acordes a las necesidades de la sociedad.

Dámaso Anaya destacó la presencia del Dr. Sergio Tobón, reconocido especialista internacional, que ofrecerá, de manera presencial y en línea, las tres conferencias magistrales del programa, iniciando en Tampico, con la primera sesión titulada: “Comprender para transformar: Fundamentos de la evaluación de los aprendizajes desde la socioformación”.

El rector explicó que este itinerario académico sigue un orden secuencial en sus distintas fases: primero, analizar los conceptos clave; después, diseñar las estrategias; y, finalmente, aplicar lo aprendido en las aulas para lograr cambios significativos en la enseñanza.

Asimismo, resaltó la gran respuesta de los docentes que se registraron a esta iniciativa, quienes reafirman así su compromiso con la superación profesional, validando con ello el impacto de las políticas institucionales orientadas a la innovación pedagógica.

Mediante este esquema, la UAT busca articular los contenidos teóricos con la socioformación, una metodología que prioriza el aprendizaje basado en proyectos, la ética, el pensamiento crítico y la resolución de problemas reales del entorno, permitiendo transitar hacia esquemas de valoración integral del desempeño estudiantil.

 La jornada inaugural contó con la presencia de la secretaria académica de la UAT, Dra. Rosa Issel Acosta González, dando paso a un diálogo dinámico con la docencia mediante espacios de retroalimentación e intercambio de experiencias.

davidcastellanost@hotmail.com

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Opinión

El problema no es la IA, son las estructuras detrás

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Por: Zaira Rosas
zairosas.22@gmail.com

¿Qué idea te asusta más? ¿Un mundo donde los humanos podemos ser
fácilmente descartados o uno donde las máquinas ya tienen el control y ni siquiera
somos conscientes de ello?, en Terminator o en Matrix hablamos de escenarios
apocalípticos, cinematográficos, sin embargo, hoy nos enfrentamos a un
panorama que, si bien tiene relación a este mismo control, es más sutil y cada día
se vuelve más tangible entre millones de búsquedas y respuestas que aceptamos
sin cuestionar.

Porque la inteligencia artificial no existe en una nube etérea. Para responder una
pregunta necesita servidores; los servidores necesitan centros de datos; los
centros de datos necesitan electricidad, agua, minerales, territorio, infraestructura
y capital. Y detrás de todo ello existen empresas, gobiernos e intereses
económicos, esto último es uno de los puntos de alerta donde menos atención
estamos enfocando.

Los centros de datos consumieron en 2024 mas del 1.5% de la electricidad de
todo el mundo, el uso de los mismos aumentó al doble en 2025 y se estima que
para 2030 el consumo total de electricidad podría más que duplicarse pues ha
incrementado drásticamente por el uso exagerado de la IA. Ante eso resulta
curioso que lo que alojamos en la nube en realidad consume desmedidamente a la
tierra.

Este fenómeno ha preocupado incluso al papa León XIV, quien dedicó parte de su
encíclica a hablar sobre el uso de este recurso sin cuestionarnos hacia dónde
queremos dirigirla y es que en realidad pareciera que la dirección es inversa, uno
de los riesgos más grandes son las estructuras detrás, la operación que recibimos
sin cuestionar o verificar si los datos obtenidos son verídicos y hacia qué
orientaciones nos llevan.

La IA no tiene una ideología propia. No es de derecha ni de izquierda, no tiene
ambiciones políticas y tampoco sabemos que tenga deseos de controlarnos. Pero
sí puede amplificar las estructuras de quienes la controlan y quienes la han
creado. Esta herramienta representa un arma poderosa al moldear opiniones a
través de datos y fuentes que rara vez se cuestionan o corroboran.

Y poder está concentrado. De acuerdo con el AI Index 2026 de Stanford, más del
90% de los modelos de IA considerados notables en 2025 fueron desarrollados
por la industria. Algunos de los sistemas más capaces son, además, los menos
transparentes respecto de sus datos y procesos de entrenamiento, si bien

empresas como OPEN IA han hablado de la rebeldía y fugas de sus modelos,
¿cuáles son todos los sucesos que en realidad desconocemos?
Por eso quizá estamos mirando hacia el lugar equivocado cuando imaginamos el
peligro. Naomi Klein y Astra Taylor han planteado recientemente el regreso del
fascismo en el fin de los tiempos y no necesariamente un regreso idéntico a los
fascismos del siglo XX, sino la reaparición de ciertas estructuras de concentración
de poder, construcción de enemigos y abandono de soluciones colectivas frente a
las crisis. En ese escenario, la tecnología puede convertirse en un amplificador
extraordinario.

Un gobierno puede utilizar IA para mejorar servicios públicos, pero también para
perfeccionar sistemas de vigilancia. Una empresa puede utilizarla para
democratizar conocimiento, pero también para concentrarlo. Un ciudadano puede
utilizarla para ampliar su pensamiento o, por comodidad, dejar que piense por él.
Y como ejemplo del último punto están los resultados de la prueba de PISA 2022,
donde se comprobó que los dispositivos móviles pueden generar una distracción
cuando se usan en exceso pues estamos delegando en ellos gran parte de
nuestros procesos cognitivos.

Cada día preguntamos, copiamos, resumimos, generamos y aceptamos
respuestas. Ahorramos minutos, evitamos procesos y poco a poco entregamos
pequeñas decisiones a sistemas que apenas comenzamos a comprender. No
porque alguien nos obligue, sino porque es cómodo.

Por eso tal vez el futuro no se parezca a Terminator. Las máquinas no necesitan
declararnos la guerra si hemos entregado nuestro mundo voluntariamente y
tampoco vivimos bajo una Matrix desconocida, de manera consciente hemos
abonado a la construcción de un mundo cada vez más distante, creando un código
que de momento es cómodo, pero sin pensar en las consecuencias que poco a
poco empiezan a mandar alertas.

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Opinión

La ola de sangre y el listón de Meriney

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En la costa larga hay dos maneras de ordenar el mundo. Uno recorre pueblo por pueblo con papel membretado, sonrisa de protocolo, ataviado de traje y corbata aunque haga un calor del a chingada y el mismo estribillo aplaudido en comparsa: nada de lo que se inaugura aquí brota solo. Brota porque alguien más arriba abre la llave, porque la cadena no se rompe y porque conviene recordar, en voz alta, quién manda en la casa grande. Quien quiera sentarse a esa mesa y salir en la foto, que traiga el recado puesto. Quien no, que lo oiga de todos modos en el pinche calorón.

En el gran salón de actos del pueblo. Los que cortaron el listón durante todo un año reciben ahora el reporte como si no hubieran estado empujándose y dándose de codazos por salir en la foto del recuerdo.

El panfleto virtual  circula en los grupos de mensajería instantánea. Se aplaude. Se habla de coordinación, de unidad, de que el pueblo avanza y se transforma cuando todos reman hacia el mismo puerto.

Es un teatro antiguo, rancio y eficaz. Dijera alguien, es como quedarte dormido 30 años y despertar viendo un dron en un mismo mitin del poderoso PRI.

Más abajo, junto a la playa de los espejismos, otra Administración no usa cuadernillo, tampoco corbata, ni informe de actividades. Allí el error no se explica: se salda. Dos siluetas quedaron fuera del recuento de la orilla. El oleaje cubrió lo que debía cubrirse. En ciertos códigos no escritos, la disciplina no admite descargo ni segundo informe, mucho menos cobija el error o chiflazón. Fueron dadas de baja.

Así conviven las orillas en la costa larga. Una habla de la jefa de la casa y de la armonía de los tres niveles. La otra no habla. Solo deja el recado en las dunas y sigue. El que mira de frente ve inauguraciones, cifras y el recordatorio de que nada local florece sin el respaldo de más arriba. El que mira de reojo entiende que hay tramos del litoral donde el poder no se informa: se impone.

NO, no alcanza para nombrar todas las sombras. Basta con decir que el protocolo y la marea recorren el mismo mapa. El listón de Meriney vuela a la orilla del mar, por ahí cerquita donde las otras dos causaron baja y el alienígena sus otros datos dirá.

En la intimidad…  El rector de la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT), Dámaso Anaya Alvarado, encabezó la reunión ordinaria del Honorable Patronato Universitario, en cuyo marco presentó el informe financiero trimestral, destacando los más recientes avances académicos de la máxima casa de estudios.

En la sesión, realizada en el Edificio Administrativo del Centro Universitario Sur, ante los representantes del Patronato de las sedes de la UAT de Ciudad Mante, Ciudad Victoria y Nuevo Laredo, el rector presentó un balance sustantivo de su gestión, acompañado de la secretaria general, María Concepción Placencia Valadez y titulares del gabinete universitario.

Dámaso Anaya dio a conocer el informe de los estados financieros y las modificaciones presupuestales al 30 de junio de 2026, subrayando la correcta y rigurosa aplicación del gasto en la docencia, la investigación y el equipamiento.

De manera general, el rector resaltó que la UAT ha consolidado un proyecto académico centrado en la formación integral de las y los jóvenes tamaulipecos. Precisó que esta visión se alinea con la agenda de desarrollo social y económico de Tamaulipas y la Federación, permitiendo multiplicar resultados en beneficio de la comunidad. Puntualizó que dicho modelo contempla también un decidido impulso al deporte, la cultura y la vida saludable.

Subrayó que, en sus 76 años, la UAT está avanzando con modernidad, transformación humanista y alto sentido social, sustentada en una matrícula histórica que, en este ciclo escolar, superó los 45 000 estudiantes, lo que equivale a un crecimiento sostenido del 12.5 % desde el año 2024, además de consolidar el 100 % de sus programas educativos evaluables acreditados bajo estándares de calidad nacional.

Resaltó el avance en la movilidad e intercambio académico, donde la Universidad pasó de 80 a más de 600 estudiantes en estancias nacionales e internacionales en los últimos dos años. Detalló la consolidación de alianzas estratégicas para que alumnos y egresados realicen prácticas profesionales y servicio social en instituciones del Poder Judicial de la Federación, la Secretaría de Economía y la Auditoría Superior de la Federación.

Reafirmó el impulso a obras emblemáticas, entre las que sobresalen la puesta en marcha de la nueva preparatoria en Tampico, el avance del nuevo edificio de la Facultad de Enfermería en Nuevo Laredo y la modernización tecnológica de aulas, laboratorios y espacios académicos.

Frente a los miembros del Patronato, el rector extendió un mensaje de agradecimiento por el respaldo financiero y normativo que ha permitido consolidar avances sustanciales reportados ampliamente en los procesos de transparencia y rendición de cuentas ante los organismos oficiales.

Por su parte, los integrantes del órgano colegiado universitario analizaron y aprobaron por unanimidad el ejercicio financiero y presupuestal, reconociendo el manejo transparente y eficiente de los recursos públicos de la Universidad.

La reunión concluyó tras la revisión de los indicadores institucionales actualizados a cargo de la Dirección de Planeación, reafirmando el compromiso de mantener la estabilidad financiera en beneficio de la excelencia educativa en Tamaulipas.

davidcastellanost@hotmail.com

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