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Opinión

La deuda social del Museo de Tampico

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Gran Tampico
Por Julián Javier Hernández
Cuando Josep Pla pasó un fin de semana en Nueva York, desechó la idea de que el símbolo de la ciudad fuera la Estatua de la Libertad, el Centro Rockefeller o Times Square, es decir, todo lo que se considera característico. A él no le pareció así, y expresó su preferencia por el Museo Metropolitano de Arte, también llamado Met.

Desde luego, notó el fulgor del éxito en cada rincón de la urbe, pero solo el Metropolitano le comunicó la grandeza real de Nueva York. “El síntoma externo más explícito de la riqueza de esta ciudad es el museo”, escribió Plá.

Estas palabras me hicieron pensar en la imagen que el Museo de Tampico refleja en la comunidad. ¿Lo siente suyo la gente? ¿Despierta el sentido de pertenencia en la región?

Antes de responder, averigüé cuál era la experiencia del Museo Metropolitano de Nueva York en ese sentido y si existía algún punto de coincidencia, siquiera de principios, con el nuestro.

Para empezar, New York City es una zona compuesta por cinco municipalidades (boroughs), cada una con funciones y características propias: Manhattan (famosa por su centro financiero), Brooklyn, Queens, Bronx y Staten Island. Para no alargar la explicación, asentaremos que la unidad histórica que las sostiene no disuelve la diversidad cultural que hay en ellas; sin contradicción, son una cosa y, a la vez, son cinco.

Pero, si usted piensa que en el Bronx están preocupados por los vecinos de Manhattan, se equivoca; para ellos, el Bronx es primero. Del mismo modo, los simpáticos sicilianos de la Pequeña Italia no le piden recetas de cocina a los irlandeses de Brooklyn. A ninguna otra ciudad le viene mejor el nombre de Babel que a Nueva York, ya que aquí se hablan 75 idiomas.

Y, sin embargo, cuando quieren mostrar su imagen al país o al mundo, de buen grado se unen bajo el único rótulo de Ciudad de Nueva York.

Para corresponder con ese sentido de identidad, los fundadores del museo decidieron declararlo metropolitano y lo dejaron claro desde el nombre mismo. Así, los cinco boroughs o municipios pueden cultivar sus propias tradiciones y sentirse igualmente orgullosos del Met.

En cambio, el Museo de Tampico está dedicado principalmente a este puerto y solo sirve a su gloria. Nada ilegítimo tiene este fin, pero hay que preguntarse si la suerte del recinto no mejoraría al volverse metropolitano, como el neoyorkino o como el Centro Cultural, en la Laguna del Carpintero, cuyos espacios son valorados por los tres municipios.

Como el sentido de pertenencia del Museo de Tampico termina ahí, poco interés despierta entre maderenses y altamirenses, quienes lo dejan un tanto fuera de su vista.

Es una pena que los tres municipios, unidos en tantos planes metropolitanos para crecer y prosperar, no estén aliados en una obra con deseos de trascendencia.

También, es error nuestro asignarle un fin comunitario al Museo de Tampico cuando, en realidad, tiene dueño y, como todo comprador, hace lo que guste con su propiedad. Un grupo de empresarios lo costeó y ahora se encarga de administrarlo con ayuda de José Ángel García Elizondo, presidente del patronato. Están en su derecho, pues, de manejarlo como se ve.

Pero, si ese derecho proviene del patrimonio que han cedido, entonces el municipio también puede exigir beneficios concretos, no para sí, sino para la gente. Recordemos que, por un lado, la construcción y equipamiento se cubrió con fondos privados y, por el otro, el edificio se adquirió con recursos públicos.

El Museo de Tampico, alojado en un inmueble municipal, no reintegra nada a los ciudadanos; no les concede la entrada libre ni un día, como el Marco de Monterrey, ni condona el pago a menores de 12 años, como el Metropolitano de Nueva York.

A los tampiqueños les costó 6 millones de pesos la casona Fernández, aunque otros hablan de 21 millones por aportaciones agregadas, pero nadie sabe con certeza que pasó, como tantas cuentas oscuras que dejó el exalcalde Chucho Nader.

Recientemente, tuve la oportunidad de plantearle estos puntos a Elvia Holguera, directora del Museo de Tampico.

– ¿De dónde obtienen recursos para el mantenimiento y los salarios? -le pregunté.

-Todo lo cubrimos con ingresos propios, de las entradas que recibimos. El trabajo del patronato ha sido fundamental para este resultado.

– ¿No es demasiado pronto a un año de haber iniciado?

-Es que también tenemos ingresos por la renta de espacios, como el auditorio, el patio y los jardines, que son aptos para eventos, cursos y conferencias. Y, también, el municipio nos sigue apoyando.

Algo, como una descarga eléctrica, me punzó.

– ¿El municipio los sigue apoyando?

-Sí -dijo ella-. Todos los museos reciben apoyos oficiales y es normal.

-Entonces, ¿por qué no permiten la entrada libre a escuelas públicas, a menores sin recursos, si ustedes reciben ayuda?

– Ay, ¿sabes cuánto pagan? Cuarenta pesos.

– Cuarenta pesos no son nada para nosotros, pero hay niños que van a la escuela sin desayunar. En Tampico, una de cada tres personas es pobre. Lo dijo la licenciada Mónica Villarreal, y con razón, porque lo informó el Coneval.

– Oye, todo cuesta -dijo la directora-. Además, ya previmos eso: tenemos un programa para que una empresa patrocine a una escuela. Nosotros hacemos la invitación a las compañías y agendamos la visita de los alumnos.

Si los particulares pagan la entrada de niños insolventes, tiene menos justificación que el municipio lo siga subsidiando. Cierto, Tampico es una de las ciudades con mejores servicios en el estado, pero aún enfrenta rezagos en abasto de agua, seguridad e infraestructura. En ese sentido, sorprende la ingratitud del Museo al sacrificio que hace la ciudad y su población.

En cambio, para inaugurar la obra, la dirección organizó tres cenas a unas cuantas personas; luego, sin reparar en gastos, contrató alfombra roja, luces escenográficas y valet parking, y se aseguró de que lo cubriera la prensa más cursi. “Es que teníamos qué agradecer a los donadores», dijo Elvia Holguera. Me pregunto si los demás tampiqueños, cuyos recursos se entregaban al museo, no merecían también un gesto de amistad. Puede decirse que esos vinos y filetes, al menos en parte, los pagó el pueblo.

No es un plato de comida para el público lo que se  pide aquí, sino más responsabilidad social, como hacen los museos serios.

Por desgracia, un sentimiento de avaricia parece cundir en el Museo de Tampico, donde hoy, a un año de operación, jamás han invitado a los reporteros a un recorrido. He aquí la razón de que no exista un reportaje completo de este recinto. Por lo mismo, tampoco parece tener un equipo de mercadotecnia.

Eso sí, toda la semana, desde el día inaugural, se publicaron fotos de Chucho Nader en revistas caras y redes sociales, alzado a la categoría de amante del arte. Esto también, por cierto, se saldó con recursos públicos.

Queda la impresión de que el proyecto sirve para fines políticos, hedonistas y comerciales, y no como símbolo cultural y de identidad para el puerto, incluso para la zona conurbada.

Como tal, el Museo de Tampico no es un proyecto terminado y aún puede corregirse y mejorar su funcionamiento. Pero, si es el monumento “más explícito de la riqueza de una ciudad”, como cree Josep Pla, entonces representa los sueños y actitudes de una minoría.

Opinión

¿Radiodictadura o cómo era?

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¡Al fin! Se volvió a encender el micrófono público de la entidad, sí, volvió Radio Tamaulipas, aunque sea por internet, y cuando eso ocurre, no solamente se escuchan voces; ahora sirve también para medir los silencios. Con las nuevas tecnologías, hasta el tono del mensaje es interpretativo y se calibra el poder de la silla de gobierno. Atención, el relanzamiento de Radio Tamaulipas Multicast es, en esencia, un manotazo duro con envoltura tecnológica.

Villarreal Anaya inauguró “Diálogos con Américo”, por supuesto, con la serenidad que lo caracteriza. No hubo estridencias ni fuegos artificiales. Hubo cifras, contexto y una narrativa bien ensamblada; el doctor está cada día mejor sentado; ya son tres años de gobierno como etapa de siembra, con frutos visibles y otros reservados al porvenir. Un discurso pensado para durar más que el aplauso inmediato.

El guiño histórico fue fino. Recuperar el audio de 1991, cuando su padre, Américo Villarreal Guerra, encabezó el nacimiento del Sistema Estatal Radio Tamaulipas, no fue un gesto sentimental, sino político. La memoria también gobierna, y en Tamaulipas pesa; vuelvo a lo mismo, lo llaman poder.

Treinta y cinco años después, Radio Tamaulipas regresa con cabinas modernas, transmisión multiplataforma y una promesa ambiciosa: comunicación con verdad, ética y vocación social. Palabras que, dichas desde la persona del jefe del ejecutivo estatal, no flotan, ni suenan como cualquier cosa; se agarran en el aire, se aterrizan y se convierten en compromiso. El gobernador sabe que es el micrófono de una infraestructura pública y aquí no se mide por la nitidez del audio, sino por la amplitud y alcance de su escucha.

Las cifras sociales expuestas por Américo Villarreal Anaya son de alto impacto, puff, más de 23 mil millones de pesos y 600 mil beneficiarios. Números que se leen bien y se oyen mejor. Pero el verdadero reto no está en el guion, sino en la calle, donde la política se valida o se desmiente sin micrófonos, y ahora también en redes sociales.

Villarreal Anaya habló también del contexto internacional, del respaldo de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y de la vocación estratégica del estado. Fue un mensaje sin sobresaltos, con optimismo calculado. No promete epopeyas; administra expectativas, y ese es el perfil, el estilo tan característico de él.
Radio Tamaulipas vuelve a escena con una responsabilidad colosal. Muchas gracias a la reactivación y que suene el huapango.

En la intimidad… y mientras en la cabina se afina el mensaje, en la pista se afina el paso. La zona metropolitana ya comenta —con media sonrisa— el próximo cumpleaños de la diputada Úrsula Patricia Salazar Mojica, quien este martes 20 de enero celebrará 25 x 2 primaveras, como solo ella sabe hacerlo.
Familiares y amigos ya se organizan para un festejo que promete ir más allá del brindis protocolario. Se dice que hasta el centro de la pista tendrá significado, porque en esas celebraciones nada es casual: quién baila, cuándo baila y con quién, suele decir más que muchos discursos.

No es secreto que la diputada y su esposo disfrutan la fiesta con entusiasmo, virtud que genera simpatías y, cómo no, ciertas incomodidades entre quienes prefieren observar desde la barra. En el viejo barrio el rumor es uno solo: “Habrá fiestón, habrá señales y habrá lecturas políticas”.

Los detalles vendrán después. Por ahora, lo que se sabe ya es suficiente. Cuando la música suena, en Tamaulipas nadie baila solo, y siempre hay alguien tomando nota… incluso desde el centro de la pista.

davidcastellanost@hotmail.com
@dect1608

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El imperialismo en tiempos modernos

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Por: Zaira Rosas
Imperialismo es el término que comienza a resonar con fuerza en distintas pláticas sobre la situación en el mundo respecto a Estados Unidos. Esta palabra la hemos escuchado desde antaño en clases de historia donde hablábamos de las naciones y su dominio después de tiempos de guerra, donde buscaban extender sus recursos a través de otros espacios, misma situación que llevamos tiempo viendo con el país vecino pero que ahora la amenaza se vuelve cercana con la ocupación de Venezuela.

Llevar a Maduro a Estados Unidos, hacer acto de exhibición de su detención y anunciarle al mundo que tiene el control, no es casual, no es únicamente la muestra de su poder por fanfarronería, sino para avisarle al mundo que su propuesta de expansión recién comienza. El anuncio de estos procesos pone en alerta a Cuba, habla de sus capacidades respecto a la ocupación y conquista en Groenlandia, pero también enciende las alertas con México el país vecino.

Donald Trump no conoce límites, incluso el que a través de la fuerza lograra incursionar en Venezuela, posibilita que la balanza se incline a su favor, pues le da acceso a uno de los recursos más preciados: el petróleo, y si bien la invasión pareciera limitarse a un proceso de explotación de recursos naturales, en realidad es más profunda pues incluso ante medios de comunicación ha declarado que nada podrá detenerle.

El ejército de Estados Unidos parece expandir también el presupuesto, sin límite incluso de contrapoderes al interior del mismo país, nada desborda la opinión del presidente que emula épocas imperiales de quienes decían “El poder soy yo”.

Analistas aseguran que esto será solo efecto de una expansión más abrupta, no sólo como nación, sino incluso de posturas, donde la fuerza bruta se posiciona como mecanismo de control y si este ejemplo comienza a posicionarse como ideología incluso en otras naciones es dónde el orden mundial comienza a tambalear pues las posturas extremas siempre desembocan en conflictos armados más grandes.

Esta manera de proceder, dominando territorios, absorbiendo sus recursos y doblegando a otros poderes, tiene nombre y apellido, para Donald Trump es la doctrina Monroe, para otros politólogos y académicos es un neomonarquismo, pues se están valiendo de ciertas élites para dominar todo lo que está a su paso y como dije antes esto no se limita únicamente a los recursos naturales, tiene repercusiones en la economía global, decisiones empresariales y por ende en la sociedad que conforme a las posturas y oportunidades, terminará sufriendo las consecuencias en un desbalance aún más evidente.

Prueba de ello es el apoyo de Estados Unidos a candidatos de otras naciones de América Latina que son afines a su ideología de Derecha, este año habrá elecciones en Brasil, Colombia, Costa Rica y Perú.

Actualmente con el dominio de Venezuela y Delcy Rodríguez al frente como gran colaboradora, es evidente que EUA llevará la primicia de comercio con el país, esto dificulta la globalización y comercialización con otras naciones, no sólo para Venezuela, sino para el resto de América, sin embargo, la postura de Estados Unidos también sirve de ejemplo para que Rusia y China den continuidad a sus intenciones de expansión y dominación.

Si bien cada nación tiene sus peligros y preocupaciones, ciertamente en México el narcotráfico es una de las más fuertes por las consecuencias que deja a su paso, este tópico suena con fuerza como una de las principales excusas de invasión que podría tomar Estados Unidos sobre nuestra soberanía, pareciera absurdo hablar de ello e irreal considerando la legitimidad del gobierno en turno nos guste o no, sin embargo más allá de posturas políticas, permitir o incluso apoyar la incursión de un gobierno extranjero no representa un atisbo de esperanza, es en realidad una nueva forma de dominación e imperialismo que como se ha visto en otros periodos de la historia, termina beneficiando a unos cuantos a costa del sufrimiento de muchos.
zairosas.22@gmail.com

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Acuerdos 

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En política pública, los gestos también cuentan. Y en materia de salud, los gestos pueden convertirse en decisiones que salvan vidas. La certificación de seis dependencias municipales de Tampico como espacios 100 por ciento libres de humo de tabaco no es un acto protocolario más en la agenda del Ayuntamiento; es, en los hechos, una señal de hacia dónde quiere caminar esta administración cuando se habla de prevención, cultura cívica y responsabilidad institucional.

El evento, realizado en la Delegación de la Zona Norte, reunió a una escena poco frecuente pero necesaria: autoridades municipales, representantes de COFEPRIS y COEPRIS, directores, secretarios y regidores, todos bajo una misma narrativa: cumplir la norma sanitaria no como trámite, sino como política de salud pública. La alcaldesa Mónica Villarreal Anaya lo dijo sin rodeos: “Para nuestro gobierno, la salud de las y los tampiqueños es una prioridad”. La frase, tantas veces repetida en discursos, aquí encontró soporte en un procedimiento supervisado, certificado y con respaldo jurídico.

Porque de eso se trata el acompañamiento de las instancias sanitarias: no de avalar por cortesía, sino de garantizar que las reglas se cumplan. La doctora Ofelia Cantú Rodríguez, directora de Servicios Médicos, fue clara al señalar que el respaldo estatal brinda certeza jurídica y orden al proceso. Traducido al lenguaje llano: no hay improvisación, hay método. Y en un país donde la simulación suele ser moneda corriente, ese dato no es menor.

Por su parte, el ingeniero Hugo Soto Guevara, director de Operaciones Sanitarias en el Estado y representante del comisionado estatal de COFEPRIS, subrayó la coordinación institucional que ha permitido que Tampico se consolide como referente en entornos libres de humo. Coordinación: palabra clave. Sin ella, las políticas públicas se quedan en anuncios; con ella, pueden convertirse en estándares.

La recepción de la placa de certificación del Palacio Municipal no es sólo simbólica: es aceptar que el gobierno debe ser el primero en cumplir lo que exige. Y más aún cuando la propia alcaldesa pidió avanzar hacia una segunda etapa de certificaciones en otros edificios municipales e, incluso, convocar a oficinas del Gobierno del Estado para sumarse. Aquí hay una lógica correcta: si el municipio predica con el ejemplo, eleva el piso de exigencia para todos.

Las dependencias reconocidas —Dirección de Salud, Instituto de la Mujer, Protección Civil, Prevención del Delito y la Delegación Zona Norte— no son oficinas cualquiera. Son áreas con alta interacción ciudadana. Espacios donde la prevención no es discurso, sino contacto diario con realidades complejas. Blindar esos entornos contra el humo de tabaco no sólo protege a los trabajadores, también envía un mensaje pedagógico a la población: la salud no se negocia.

Ahora bien, no perdamos de vista el contexto. Tamaulipas enfrenta rezagos históricos en atención preventiva, adicciones y enfermedades crónicas. Cada política que apunte a modificar hábitos, por pequeña que parezca, suma. La pregunta que queda en el aire es si este tipo de certificaciones se quedarán en la foto o si formarán parte de una estrategia más amplia que incluya campañas permanentes, vigilancia real y sanciones cuando la norma se viole. Porque la credibilidad de cualquier política pública no se mide en placas, sino en continuidad.

Hoy, el Ayuntamiento da un paso que merece reconocerse. Mañana, la ciudadanía deberá exigir que no sea el último.

En la intimidad… Mientras en el ámbito municipal se habla de entornos saludables, en la esfera universitaria se juega otra batalla silenciosa: la de la competitividad global. El rector de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, Dámaso Anaya Alvarado, ha puesto el acento en un eje que suele pasar desapercibido en el debate público: la enseñanza de idiomas como palanca de internacionalización académica.

No se trata sólo de aprender inglés para cumplir un requisito curricular. Según ha explicado el rector, el dominio de distintos idiomas ha permitido que más estudiantes accedan a instituciones en países no hispanohablantes, principalmente en Estados Unidos y Canadá, ampliando de forma real —no retórica— las oportunidades de movilidad académica.

La UAT ha reforzado esta estrategia mediante espacios especializados en distintas regiones del estado, buscando una enseñanza lingüística más eficiente y con mayor cobertura. En un entorno donde la educación superior compite por pertinencia, el idioma se convierte en capital académico y profesional.

El modelo educativo que plantea la Universidad integra la formación lingüística como parte de un perfil que responde a los retos de un mercado laboral globalizado, donde la adaptación y las habilidades interculturales ya no son un valor agregado, sino una condición de empleabilidad.

De cara a los próximos ciclos, la institución prevé ampliar la oferta de idiomas y fortalecer la cooperación internacional, alineando sus programas con una visión de largo plazo: formar profesionistas capaces de insertarse en circuitos académicos y productivos más allá de las fronteras estatales y nacionales.

No es un dato menor que, a través de los Centros Universitarios de Idiomas, la UAT ofrezca cursos de inglés, alemán, francés, italiano, japonés y coreano. En un estado que históricamente ha mirado más hacia adentro que hacia el mundo, esta apuesta por la internacionalización es, también, una forma de romper inercias.

Al final, tanto en la política municipal como en la universitaria, el mensaje converge: las decisiones que parecen administrativas, cuando están bien orientadas, pueden convertirse en auténtas políticas de futuro. Y eso, en tiempos de tanta urgencia y tan poca planeación, ya es decir bastante.

davidcastellanost@hotmail.com

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Cirugía mayor

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El Casino Victorense no es un salón de eventos. Es el nódulo sinusal de la política tamaulipeca, el punto donde se marca el ritmo institucional del poder. Ahí, donde históricamente han latido las decisiones del Ejecutivo, se celebró el Día del Periodista bajo la administración de Américo Villarreal Anaya, primer gobernador morenista del estado, y el mensaje fue muy claro: el periodismo no está para aplicar analgésicos, sino para entrar a quirófano cuando el “cuerpo social” lo exige.

«La cirugía y el periodismo remueven lo que encuentran. El periodismo ha de ser exacto, como el bisturí» es una cita icónica de Julio Scherer García, el legendario periodista mexicano, que resalta la precisión y la búsqueda incisiva de la verdad.

En cardiología, cuando el flujo se obstruye, no basta con escuchar el murmullo del corazón; hay que intervenir la arteria, retirar la placa, restaurar el paso de la sangre. Así entendieron el oficio tanto el gobernador como su coordinador general de Comunicación Social, Francisco Cuéllar Cardona, al coincidir en una exigencia poco frecuente desde el poder cuando se trata de elevar el nivel de la conversación pública, apostar por periodistas que pregunten, incomoden, documenten y no se conformen con el parte médico oficial.

Villarreal Anaya fue directo al establecer el paralelismo entre periodismo y cirugía: ambos requieren precisión, responsabilidad y, sobre todo, dar la cara. Sin anonimato, sin bisturí escondido, sin guantes para lanzar la piedra y esconder la mano. “El anonimato —dijo— suele ser cobarde y esconder intereses, diatriba o perversidad”. En términos clínicos: es fácil diagnosticar desde la sala de espera; lo difícil es abrir el tórax y asumir el pulso del paciente.

Cuéllar Cardona, por su parte, habló de una relación estructural con la prensa basada en algo que en otros tiempos fue tratado como excepción y hoy se asume como principio. Libertad de expresión sin hostigamiento, sin cercos, sin presión desde el poder. Lo dijo sin rodeos: donde hay periodistas ejerciendo con dignidad, hay contrapesos, hay memoria y hay futuro. En fisiología social, eso se traduce en algo simple: si la circulación de la información se interrumpe, sobreviene el infarto democrático.

Y sí, ejercer periodismo en México nunca es un procedimiento ambulatorio. Siempre hay riesgo de arritmia, de choque, de complicación inesperada. Pero también hay que decirlo con honestidad clínica. En Tamaulipas, la persecución al periodista no proviene de la estructura gubernamental, sino, en demasiados casos, de organismos no gubernamentales, asociaciones civiles y poderes fácticos que no toleran la luz del quirófano. El problema no es la cirugía; el problema es el tumor que no quiere ser visto.

La libertad que hoy se ejerce —con errores, con excesos, con aprendizaje permanente— no nació de generación espontánea. Es herencia directa del empuje de viejos especialistas: Martín Sifuentes, Cristofer Mora, Lubin Jiménez Horak, Fernando Acuña Piñeiro, José Ángel Solorio, Ana Luisa García, Martha Isabel Alvarado (QEPD), entre muchos otros. Fueron ellos quienes, cuando no había anestesia política, abrieron camino a pulso limpio, logrando que hoy la crítica no sea sinónimo automático de castigo, y que la opinión encuentre espacio sin necesidad de pasar por terapia intensiva.

Por eso el mensaje de Villarreal Anaya fue algo más que protocolario, y aunnque le damos el beneficio de la duda de que no lo dijo de dientes para afuera; planteó que el periodismo no solo revela hechos, sino que participa en la construcción de realidad, lo cual exige memoria, pensamiento, información y pasión profesional. No basta con medir la presión arterial del momento; hay que entender la historia clínica completa del paciente social.

Las noticias falsas, la desinformación son como taquicardia digital, por eso, el jefe de Tamaulipas desafio a los comunicadores a ejercer un periodismo con técnica, con ética y con rostro, porque la democracia no se sostiene con rumores, sino con diagnósticos verificables y decisiones informadas. No es un discurso cómodo para el poder, pero tampoco es un cheque en blanco para la prensa. Es, en términos médicos, una corresponsabilidad terapéutica.

En la intimidad… Mientras el debate público se libra en la superficie, en el sistema circulatorio de la educación también se registran movimientos relevantes. El rector de la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT), Dámaso Anaya Alvarado, informó que durante 2025 más de 300 estudiantes participaron en programas de movilidad académica, con estancias en instituciones nacionales y del extranjero.

La movilidad se ha consolidado como eje estratégico para ampliar preparación profesional, fortalecer competencias interculturales y formar en contextos diversos. Este avance —señaló— ha sido posible gracias a la ampliación de convenios internacionales, que diversificaron destinos y modalidades.

Entre los programas más relevantes destacó la participación en el Verano de la Investigación Científica Delfín 2025, con estancias en universidades de México, Colombia, Estados Unidos, Costa Rica y Perú. A ello se suman pasantías en Walt Disney World Resort, en Florida, integrando formación académica, práctica laboral y desarrollo de habilidades en entornos globales, así como estancias presenciales en Canadá enfocadas en fortalecimiento académico e idiomas.

Para 2026, la UAT amplió convocatorias de movilidad para el periodo enero–junio con destinos en Argentina, Brasil, Chile, Colombia y Uruguay, en modalidades presenciales y virtuales. También se contemplan intercambios con la Universidad de Burgos, en España, y la Universidad EAFIT, en Colombia, además del programa virtual PILA 2026-1, que permite cursar asignaturas en instituciones de América Latina y el Caribe.
En el ámbito nacional, continúan convenios con universidades de Jalisco, Querétaro, Puebla, Hidalgo, Nuevo León y Yucatán, incluyendo movilidad en nivel de posgrado y colaboración científica.

A todo esto. Datos duros para cerrar el expediente

En Tampico, la política social también muestra signos vitales activos. El Gobierno Municipal, encabezado por la alcaldesa Mónica Villarreal Anaya, impulsa programas orientados a la construcción de entornos familiares sanos y seguros, con énfasis en colonias con mayor densidad poblacional.

Durante la partida de Rosca de Reyes en las colonias Tancol y Colosio, la alcaldesa informó que el municipio mantiene 200 espacios disponibles para becas municipales dirigidas a niñas y niños de escuelas públicas.

En los eventos participaron regidores, el delegado de Profeco Zona Golfo Norte, Manuel Leal Villarreal, y otros menos trascendentes.

La administración municipal sostiene una visión humanista y de cercanía, enfocada en programas educativos, recuperación de espacios comunitarios y fortalecimiento del tejido social, bajo una lógica simple pero contundente: sin estabilidad familiar no hay prevención social posible, y sin prevención no hay seguridad sostenible.

davidcastellanost@hotmail.com
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