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Opinión

La deuda social del Museo de Tampico

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Gran Tampico
Por Julián Javier Hernández
Cuando Josep Pla pasó un fin de semana en Nueva York, desechó la idea de que el símbolo de la ciudad fuera la Estatua de la Libertad, el Centro Rockefeller o Times Square, es decir, todo lo que se considera característico. A él no le pareció así, y expresó su preferencia por el Museo Metropolitano de Arte, también llamado Met.

Desde luego, notó el fulgor del éxito en cada rincón de la urbe, pero solo el Metropolitano le comunicó la grandeza real de Nueva York. “El síntoma externo más explícito de la riqueza de esta ciudad es el museo”, escribió Plá.

Estas palabras me hicieron pensar en la imagen que el Museo de Tampico refleja en la comunidad. ¿Lo siente suyo la gente? ¿Despierta el sentido de pertenencia en la región?

Antes de responder, averigüé cuál era la experiencia del Museo Metropolitano de Nueva York en ese sentido y si existía algún punto de coincidencia, siquiera de principios, con el nuestro.

Para empezar, New York City es una zona compuesta por cinco municipalidades (boroughs), cada una con funciones y características propias: Manhattan (famosa por su centro financiero), Brooklyn, Queens, Bronx y Staten Island. Para no alargar la explicación, asentaremos que la unidad histórica que las sostiene no disuelve la diversidad cultural que hay en ellas; sin contradicción, son una cosa y, a la vez, son cinco.

Pero, si usted piensa que en el Bronx están preocupados por los vecinos de Manhattan, se equivoca; para ellos, el Bronx es primero. Del mismo modo, los simpáticos sicilianos de la Pequeña Italia no le piden recetas de cocina a los irlandeses de Brooklyn. A ninguna otra ciudad le viene mejor el nombre de Babel que a Nueva York, ya que aquí se hablan 75 idiomas.

Y, sin embargo, cuando quieren mostrar su imagen al país o al mundo, de buen grado se unen bajo el único rótulo de Ciudad de Nueva York.

Para corresponder con ese sentido de identidad, los fundadores del museo decidieron declararlo metropolitano y lo dejaron claro desde el nombre mismo. Así, los cinco boroughs o municipios pueden cultivar sus propias tradiciones y sentirse igualmente orgullosos del Met.

En cambio, el Museo de Tampico está dedicado principalmente a este puerto y solo sirve a su gloria. Nada ilegítimo tiene este fin, pero hay que preguntarse si la suerte del recinto no mejoraría al volverse metropolitano, como el neoyorkino o como el Centro Cultural, en la Laguna del Carpintero, cuyos espacios son valorados por los tres municipios.

Como el sentido de pertenencia del Museo de Tampico termina ahí, poco interés despierta entre maderenses y altamirenses, quienes lo dejan un tanto fuera de su vista.

Es una pena que los tres municipios, unidos en tantos planes metropolitanos para crecer y prosperar, no estén aliados en una obra con deseos de trascendencia.

También, es error nuestro asignarle un fin comunitario al Museo de Tampico cuando, en realidad, tiene dueño y, como todo comprador, hace lo que guste con su propiedad. Un grupo de empresarios lo costeó y ahora se encarga de administrarlo con ayuda de José Ángel García Elizondo, presidente del patronato. Están en su derecho, pues, de manejarlo como se ve.

Pero, si ese derecho proviene del patrimonio que han cedido, entonces el municipio también puede exigir beneficios concretos, no para sí, sino para la gente. Recordemos que, por un lado, la construcción y equipamiento se cubrió con fondos privados y, por el otro, el edificio se adquirió con recursos públicos.

El Museo de Tampico, alojado en un inmueble municipal, no reintegra nada a los ciudadanos; no les concede la entrada libre ni un día, como el Marco de Monterrey, ni condona el pago a menores de 12 años, como el Metropolitano de Nueva York.

A los tampiqueños les costó 6 millones de pesos la casona Fernández, aunque otros hablan de 21 millones por aportaciones agregadas, pero nadie sabe con certeza que pasó, como tantas cuentas oscuras que dejó el exalcalde Chucho Nader.

Recientemente, tuve la oportunidad de plantearle estos puntos a Elvia Holguera, directora del Museo de Tampico.

– ¿De dónde obtienen recursos para el mantenimiento y los salarios? -le pregunté.

-Todo lo cubrimos con ingresos propios, de las entradas que recibimos. El trabajo del patronato ha sido fundamental para este resultado.

– ¿No es demasiado pronto a un año de haber iniciado?

-Es que también tenemos ingresos por la renta de espacios, como el auditorio, el patio y los jardines, que son aptos para eventos, cursos y conferencias. Y, también, el municipio nos sigue apoyando.

Algo, como una descarga eléctrica, me punzó.

– ¿El municipio los sigue apoyando?

-Sí -dijo ella-. Todos los museos reciben apoyos oficiales y es normal.

-Entonces, ¿por qué no permiten la entrada libre a escuelas públicas, a menores sin recursos, si ustedes reciben ayuda?

– Ay, ¿sabes cuánto pagan? Cuarenta pesos.

– Cuarenta pesos no son nada para nosotros, pero hay niños que van a la escuela sin desayunar. En Tampico, una de cada tres personas es pobre. Lo dijo la licenciada Mónica Villarreal, y con razón, porque lo informó el Coneval.

– Oye, todo cuesta -dijo la directora-. Además, ya previmos eso: tenemos un programa para que una empresa patrocine a una escuela. Nosotros hacemos la invitación a las compañías y agendamos la visita de los alumnos.

Si los particulares pagan la entrada de niños insolventes, tiene menos justificación que el municipio lo siga subsidiando. Cierto, Tampico es una de las ciudades con mejores servicios en el estado, pero aún enfrenta rezagos en abasto de agua, seguridad e infraestructura. En ese sentido, sorprende la ingratitud del Museo al sacrificio que hace la ciudad y su población.

En cambio, para inaugurar la obra, la dirección organizó tres cenas a unas cuantas personas; luego, sin reparar en gastos, contrató alfombra roja, luces escenográficas y valet parking, y se aseguró de que lo cubriera la prensa más cursi. “Es que teníamos qué agradecer a los donadores», dijo Elvia Holguera. Me pregunto si los demás tampiqueños, cuyos recursos se entregaban al museo, no merecían también un gesto de amistad. Puede decirse que esos vinos y filetes, al menos en parte, los pagó el pueblo.

No es un plato de comida para el público lo que se  pide aquí, sino más responsabilidad social, como hacen los museos serios.

Por desgracia, un sentimiento de avaricia parece cundir en el Museo de Tampico, donde hoy, a un año de operación, jamás han invitado a los reporteros a un recorrido. He aquí la razón de que no exista un reportaje completo de este recinto. Por lo mismo, tampoco parece tener un equipo de mercadotecnia.

Eso sí, toda la semana, desde el día inaugural, se publicaron fotos de Chucho Nader en revistas caras y redes sociales, alzado a la categoría de amante del arte. Esto también, por cierto, se saldó con recursos públicos.

Queda la impresión de que el proyecto sirve para fines políticos, hedonistas y comerciales, y no como símbolo cultural y de identidad para el puerto, incluso para la zona conurbada.

Como tal, el Museo de Tampico no es un proyecto terminado y aún puede corregirse y mejorar su funcionamiento. Pero, si es el monumento “más explícito de la riqueza de una ciudad”, como cree Josep Pla, entonces representa los sueños y actitudes de una minoría.

Opinión

El asfalto de fuego

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En el mundo, pero, sobre todo en el universo deportivo, suelen existir esas rachas de viento que empujan al pelotón sin que nadie logre señalar su origen; sí, justo así llegan esos soplos de amor y contubernio, con esa elegancia discreta de quien conoce el oficio de la espera.

Y la zona metropolitana de Tampico ha sabido esperar. Por fin, algo grande se anunció para el sur de Tamaulipas, y fue la presentación del Gran Fondo Tampico 2026. La Secretaría de Turismo, ha tendido el puente hacia una justa que ambiciona, que pretende superar los 331 ciclistas de ediciones previas, provenientes de los más diversos rincones de la República Mexicana.

La presidenta municipal Mónica Villarreal Anaya, dibujó el mapa: recorridos de 40, 60 y 120 kilómetros, salida y meta en el Centro de Convenciones y Exposiciones Expo Tampico, premios de 25 mil pesos al primero en ambas ramas, 15 mil al segundo y 12 mil al tercero, más el sorteo de una bicicleta de alta gama entre todos los participantes. Más de 200 elementos de seguridad —Guardia Nacional, Guardia Estatal, Tránsito— y cinco ambulancias custodiarán la ruta. Tampico, que sabe de mares y de legados, se prepara para recibir a quienes pedalean no solo por el premio, sino por la propia belleza del esfuerzo. ¡PtM, finalmente algo grande!

Desde el sur de Tamaulipas, con la humedad de la zona metropolitana de Tampico y esos paisajes maravillosos de la arquitectura local y, a pesar de su ardiente asfalto, resulta inevitable alzar la mirada hacia quienes, antes, convirtieron la rueda en leyenda. Los cinco más emblemáticos del ciclismo mexicano no forman un podio de mármol, sino un relato vivo, tejido de sudor, obstinación y esa particular forma mexicana de resistir cuando el viento sopla de frente.

Raúl Alcalá, el regiomontano que abrió las puertas de Europa como quien empuja una puerta pesada con la espalda, disputó nueve Tours de Francia consecutivos entre 1986 y 1994. Fue el primero en demostrar que un mexicano podía codearse con los gigantes de la ruta, dejando una estela de dignidad que aún hoy ilumina a quienes lo suceden. Miguel Ángel Arroyo, el Halcón de Huamantla, lo acompañó en aquella última edición y luego siguió por su cuenta, tallando su nombre en las grandes vueltas con la tenacidad de quien sabe que el talento sin paciencia es apenas un destello. Nancy Contreras, reina indiscutible de la pista, coleccionó medallas mundiales y panamericanas con una elegancia casi geométrica; su nombre resuena cada vez que una mexicana empuña el manubrio en el velódromo. Belén Guerrero —o Belem, según el afecto con que se la nombre— regaló a México la plata olímpica en Atenas 2004 en la carrera por puntos, una medalla que aún brilla como recordatorio de que la gloria también se disputa en los óvalos cerrados. Y luego está Isaac del Toro, el joven que ha convertido el presente en promesa cumplida: Tour de l’Avenir, podios en grandes vueltas, maillot blanco, y esa manera natural de pedalear como si el futuro le perteneciera por derecho de nacimiento.

Entre ellos, y casi como un guiño del destino que se niega a ser casual, aparece Romina Hinojosa. Nacida en Tampico, forjada en las carreteras del norte, se convirtió hace apenas unos días en la primera mexicana en competir —y completar— el Tour de Francia Femenil. Con el maillot del Lotto-Intermarché Ladies cruzó las nueve etapas, terminó 113.ª de la general y dejó grabado un capítulo que ninguna estadística podrá borrar. La historia, esa narradora caprichosa, ha querido que su nombre se enlace al de Isaac del Toro no sólo por la patria compartida, sino por el vínculo personal que ambos cultivan lejos de los focos.

Y aquí, en este punto preciso del relato, uno no puede evitar volver la vista hacia Tampico y recordar a quien alguna vez gobernó sus calles con el temple de quien sabe medir riesgos: Diego Alonso Hinojosa Aguerrevere, el exalcalde panista que hace casi tres décadas abrió una página de alternancia en el municipio. Hombre de respeto, de tradición aduanal y de una discreción que nunca ha necesitado nada, conoce mejor que nadie el valor de los gestos que unen. Sería casi natural —casi inevitable, si se me permite la licencia— imaginarlo extendiendo una invitación personal a Isaac del Toro y a Romina Hinojosa para que el próximo 27 de septiembre pedaleen, aunque sea un tramo simbólico, por las calles de la ciudad que vio nacer a ella y que ahora se ofrece como escenario de un gran fondo que ambiciona superar récords. No como protagonistas de un espectáculo, sino como testigos vivos de que el ciclismo mexicano ya no mira hacia atrás con nostalgia, sino hacia adelante con la certeza de que los grandes nombres todavía pueden regresar a casa, y ojalá que sea este 27 de septiembre.

En la intimidad…  Con el propósito de generar programas de desarrollo integral y de activación física y mental, el Ayuntamiento de Tampico lleva a cabo el Campamento de verano 2026, en las instalaciones deportivas del municipio, mismo que ha tenido una extraordinaria respuesta por parte de la población infantil.

La alcaldesa Mónica Villarreal Anaya subrayó que mediante esta tradicional actividad, su administración promueve estilos de vida saludable desde la infancia en entornos seguros y confiables.

Destacó la enorme convocatoria y respuesta de las familias para que sus hijos formaran parte de un programa, cuyo objetivo es el de fortalecer la formación integral de los menores y ampliar su conocimiento con actividades deportivas, recreativas y de desarrollo mental.

Indicó que el Curso de Verano 2026 se lleva a cabo desde el pasado 24 de julio y concluirá el próximo viernes 14 del presente mes, precisando que alrededor de 572 niñas y niños forman parte de esta actividad en las cuatro unidades deportivas del municipio, ubicadas en las colonias Morelos, Borreguera, y Puertas Coloradas así como en la Ciudad Deportiva.

Además, dijo, a estas actividades se suman los campamentos de verano realizados en otros espacios municipales, como la Casa de la Naturaleza, el Centro de Fortalecimiento Familiar del DIF; y en el Instituto Regional de Bellas Artes (IRBA), con un total de 176 participantes.

Explicó que el Curso de Verano 2026 incluye una amplia variedad de actividades deportivas como natación, atletismo, cachibol, judo, karate, baile, tochito, básquetbol, fútbol, gimnasia, béisbol, box, ajedrez y voleibol; además de charlas y talleres impartidos con la participación de dependencias municipales.

davidcastellanost@hotmail.com
@dect1608

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Opinión

Lecciones desde el creciente conservadurismo exterior

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Por: Zaira Rosas
zairosas.22@gmail.com

Una ideología más conservadora comienza a apoderarse de América, quedando
México y Brasil como los pocos países donde aún se ven tintes progresistas sin
una fuerte inclinación hacia lo que solíamos identificar como la derecha, Colombia,
nación hermana para nosotros, nombró a Abelardo de la Espriella como
presidente desde el pasado 7 de agosto y su llegada al poder tiene mucho que
enseñarnos.
¿Qué tienen en común otros líderes en América? No es la juventud, pues Donald
Trump entra en la lista y es de los más avanzados en edad si le comparamos con
el recién nombrado presidente y Nayib Bukele, sin embargo, lo que les ha puesto
en el centro de la discusión es su control de narrativas y la manera de presentar
su control de naciones.
Hablar del cambio y evolución de ideologías en otras naciones se vuelve
necesario, pues deja para México claves concretas de cómo se está moviendo la
ideología social, hay factores en común como la elección de gobiernos
progresistas con inclinación de izquierda que terminan perdiéndose por una
esperanza fallida, el antecedente a estos gobiernos destaca la presentación de
una transformación inalcanzable que termina dejándose absorber por la
corrupción, la inseguridad y la inestabilidad económica.
No es casualidad que a la par se popularicen narrativas tradicionales que
parecieran ignorar los propios derechos humanos, disfrazando la narrativa bajo
una estética del autocuidado en la que puede resultar fácil envolverse cuando se
vive con la esperanza de una mayor estabilidad. La clave de estos líderes estriba
en saber analizar los miedos sociales, en Argentina la economía, el Chile y
Estados Unidos la migración, en el Salvador y Colombia la búsqueda de
seguridad, mientras tanto México no está distante del desencanto, poco a poco los
líderes que prometían ver primero por los pobres son quienes se están valiendo de
ellos para vivir en opulencia.
El desencanto con las figuras políticas principalmente en espacios locales y
estatales es creciente, donde el nepotismo se hace valer constantemente y las
promesas de transformación han salpicado solo a quienes se han valido del poder,
de ahí que tomemos en cuenta movimientos históricos como un aviso para
detectar ¿cuáles son nuestros miedos colectivos? Pues cualquiera podría valerse
de ellos para dar un giro a nuestra propia narrativa.
La lección no necesariamente consiste en asumir que una ideología es buena y
otra mala. El verdadero aprendizaje está en observar qué sucede después de
años de hartazgo, cómo poco a poco van cambiando las perspectivas sociales en

búsqueda de soluciones a sus propias problemáticas. ¿Qué pasa cuando el miedo
se vuelve un argumento político y en lugar de cuestionar sobre propuestas
elegimos a quien creemos que podrá defendernos?
México tendrá pronto nuevos momentos para hacerse estas preguntas. El proceso
electoral concurrente de 2026-2027 contempla la renovación de la Cámara de
Diputadas y Diputados, gubernaturas, congresos locales, ayuntamientos y, en su
caso, órganos judiciales federales y locales. No será solamente una elección de
nombres o partidos: será también una oportunidad para identificar qué discursos
están ganando terreno y por qué.
Por eso, mirar hacia Colombia, Estados Unidos, Argentina, Chile o El Salvador no
debería llevarnos a copiar modelos, sino a reconocer patrones. Las tendencias
políticas cruzan fronteras con mayor velocidad que antes; llegan mediante redes
sociales, videos, influencers, discursos de campaña y narrativas que pueden
repetirse hasta parecer verdades incuestionables.
Analicemos nuestras posturas y busquemos aquellas de oposición como una
herramienta de libertad, de lo contrario cualquier tendencia puede malinterpretarse
como la única verdad, no dejemos que el exceso de datos y canales termine por
servir como un instrumento más de manipulación.

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Opinión

“La mini”, salió más cabrona que 2 bocas   

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Las ceremonias militares son la gran “m – ma da”, claro, están diseñadas para transmitir orden. Uniformes impecables, saludos reglamentarios, banderas al viento, el honor a la nación a flor de piel y discursos que apelan a la disciplina, la coordinación y el compromiso institucional, pero, a veces, y solo a veces la realidad irrumpe con tal fuerza de un bombazo que termina por comprometer cualquier protocolo.

Mientras el gobernador Américo Villarreal Anaya reconocía la labor de la Guardia Nacional durante la toma de posesión del general brigadier Mauricio Cansino Báez como nuevo coordinador estatal, el contexto obligaba observar mas que un simple relevo de mando. Era la llegada de un nuevo “dueño” de la seguridad federal en una entidad  que acababa de convertirse nuevamente en noticia nacional por el hallazgo y desmantelamiento de una presunta mini refinería clandestina en Reynosa, el municipio que presume administrar Carlos Peña, el hijo de la senadora Maki Ortiz, del Paetido Verde (antes del PAN, luego de Morena y ahora de Manuel Muñoz Cano).

Aunque el reconocimiento a la Guardia Nacional es entendible. Una operación de inteligencia que logra localizar una infraestructura presuntamente destinada al procesamiento ilegal de hidrocarburos representa un golpe importante contra las economías criminales. Sería mezquino minimizar el trabajo operativo de quienes participaron en el aseguramiento.

Pero tan importante como reconocer el éxito es preguntarse se levantó esa empresa en una madrugada -fue sarcasmo-

Una infraestructura clandestina requiere inversión, logística, suministro, transporte, almacenamiento, personal, protección y tiempo. Mucho tiempo, más protección que tiempo, para poder instalar cada proceso, tubería conectada y movimiento de maquinaria que hablan de una operación que tuvo espacio para desarrollarse antes de convertirse en objetivo de las autoridades.

Dejando de lado la burla nacional desde Reynosa de los Peña Ortiz, ayer, durante la ceremonia en Ciudad Victoria, el gobernador destacó que Tamaulipas mantiene una estrategia basada en la coordinación, la confianza y la comunicación permanente con las instituciones federales. Subrayó también que la inteligencia se ha fortalecido y que la presencia de la Guardia Nacional ha contribuido a preservar el Estado de derecho.

Nadie podría negar que la coordinación entre las fuerzas de seguridad es indispensable. Lo preocupante sería conformarse con ella como argumento suficiente.

Sería un error reducir el debate a Reynosa o cargar toda la responsabilidad sobre el Ayuntamiento que encabeza Carlos Víctor Peña Ortiz. Los delitos relacionados con el robo y procesamiento ilegal de hidrocarburos corresponden al ámbito federal, y las investigaciones deberán determinar responsabilidades conforme a derecho, pero, lo que pasa en la ciudad corresponde al alcalde como primer respondiste; la investigación a otras deponéis más según la comisión de delito.

La llegada del general Mauricio Cansino Báez abre una nueva etapa para la Guardia Nacional en Tamaulipas. Su formación en Fuerzas Especiales, Estado Mayor y Seguridad Nacional hace pensar en un mando con experiencia suficiente para enfrentar escenarios complejos.

¿Expondrá más o … también hará como que no ve más allá de sus narices?

En la intimidad… Mientras la agenda estatal gira alrededor de la seguridad pública, en Tampico el gobierno municipal mantiene el foco en una tarea menos estridente, pero igualmente importante: sostener el ingreso de quienes viven del mar cuando la veda detiene la actividad pesquera.

La presidenta municipal, Mónica Villarreal Anaya, encabezó la segunda entrega de apoyos alimentarios para 180 pescadores en el Centro de Bienestar y Paz de la colonia Vicente Guerrero, Sector Moscú, dando continuidad a un programa que anteriormente benefició a 150 familias.

Más allá de la entrega de despensas, la administración municipal apuesta por ampliar las oportunidades productivas mediante cursos de reparación de equipos de aire acondicionado, capacitación para la elaboración de productos de limpieza en coordinación con la PROFECO, además de servicios de salud, vacunación, entrega de lentes y acciones como Sonrisas del Bienestar.

La política social adquiere verdadero sentido cuando no genera dependencia, sino herramientas para enfrentar la adversidad con mayores posibilidades. Esa parece ser la ruta que busca consolidar el gobierno porteño: acompañar a las familias del sector pesquero durante la veda sin perder de vista que la mejor asistencia sigue siendo aquella que abre nuevas oportunidades para el trabajo y fortalece la economía del hogar.

davidcastellanost@hotmail.com
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El incendio de Mario Delgado

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A Mario Delgado Carrillo se le está quemando la casa y, para apagarla, parece haber encontrado la receta favorita de la burocracia cuatrotista: cerrar puertas, señalar culpables y esperar que nadie pregunte quién dejó encendido el cerillo.

El secretario de Educación Pública quiere desaparecer de un plumazo las escuelas militarizadas. Así, sin NOmás. Como que no quiere ver las  posibles violaciones a los derechos humanos de estudiantes que, durante años, debieron ser vigiladas por las autoridades.

Sí, ¿dónde estaba la SEP? ¿Dónde estaba la Secretaría de Educación de Tamaulipas? ¿Dónde estaban los inspectores de zona? ¿Quién revisaba los permisos, los métodos, los instructores y las condiciones en que operaban esas escuelas? ¿Dónde estaba el regidor presidente de la comisión de educación del Ayuntamiento de Ciudad Madero?

Nadie vio nada.

Hasta que murió Dafne.

Entonces sí descubrieron el incendio.

La tragedia de la adolescente de 13 años en DOENITZ no puede convertirse en la coartada perfecta para que las autoridades salgan limpias de una historia que debieron supervisar, y cerrar escuelas en bloque no responde a quién permitió que funcionaran así durante años.

En el sur de Tamaulipas se sabe que durante años ha habido presencia de exalumnos de estos modelos militarizados entre personajes que terminaron vinculados con actividades delincuenciales; incluso, más de uno ha sido líder o jefe de plaza.  Eso no convierte a todos los egresados en criminales; sería una estupidez.

La disciplina no puede convertirse en sometimiento. La autoridad no puede transformarse en abuso. Y una escuela no puede quedar fuera de la vigilancia del Estado solamente porque se venda como formación castrense.

Pero cuando Mario Delgado apenas intenta controlar ese incendio, su propia estructura administrativa le arroja otro infierno.

USICAMM.

Miles de maestros de Tamaulipas y de otras entidades presentaron durante cuatro horas un examen para promoción vertical u horizontal. De nueve de la mañana a una de la tarde, bajo vigilancia, audio, video y estrictos protocolos.

Terminaron.

Y entonces les dijeron que se habían equivocado de examen.

Había que repetirlo.

Cuatro horas más.

A las dos de la tarde, cuando intentaron entrar nuevamente, la plataforma comenzó a fallar.

Al maestro se le exige puntualidad, preparación y disciplina.

A la autoridad se le permite equivocarse.

Al maestro se le vigila.

A la autoridad se le pide paciencia.

Y cuando falla el docente, pierde una oportunidad laboral. Cuando falla la autoridad, aparentemente basta con pedir que vuelva a intentarlo.

Ese es el problema de Mario Delgado.

No puede administrar correctamente una evaluación nacional y, al mismo tiempo, pretende decidir de un plumazo el futuro de un modelo educativo entero.

Si quiere limpiar, que limpie.

Pero que empiece por los escritorios.

Que revise permisos, inspecciones, expedientes, protocolos y responsabilidades. Que diga quién sabía, quién permitió y quién decidió callar.

Porque gobernar no es reaccionar después de la tragedia.

Y cerrar escuelas tampoco es lo mismo que resolver el problema que permitió que existieran.

El incendio de Mario Delgado no está solamente en las escuelas militarizadas.

También está en la oficina desde donde pretende apagarlas.

Y eso, en Tamaulipas, debería preocupar a más de uno.

En la intimidad…. La Universidad Autónoma de Tamaulipas no necesita apagar incendios para comenzar un nuevo ciclo.

Este lunes 3 de agosto, la máxima casa de estudios del estado retoma sus actividades administrativas después del receso laboral del 20 al 31 de julio.

Regresan trabajadores sindicalizados, docentes y personal de confianza a campus, facultades, unidades académicas e institutos de investigación.

Pero lo importante está en los jóvenes.

La UAT comienza este lunes la publicación de resultados de admisión para quienes presentaron el EXANI-II del CENEVAL el pasado 25 de junio. Para miles de aspirantes será el día en que una pantalla les diga si consiguieron un lugar en la universidad.

Y mientras unos conocen su destino académico, otros comienzan a construirlo.

Del 3 al 14 de agosto se realizarán las inscripciones de nuevo ingreso y las reinscripciones de estudiantes de continuidad.

El 17 de agosto arrancan las clases.

No parece una noticia espectacular.

Lo es.

Porque detrás de cada resultado hay una familia esperando. Detrás de cada inscripción existe un proyecto de vida. Y detrás de cada aula hay una responsabilidad mucho mayor que entregar un título: formar personas capaces de pensar.

Ahí está el verdadero poder de la educación.

No en el uniforme.

No en la obediencia ciega.

No en el miedo.

En el pensamiento.

La UAT abre sus puertas a una nueva generación que algún día ocupará los hospitales, las empresas, las escuelas, los tribunales, los medios y también los escritorios desde donde hoy se toman decisiones.

Y quizá por eso convenga recordar algo:

una sociedad educada no es la que obedece mejor; es la que pregunta mejor.

Pregunta quién autorizó.

Quién vigiló.

Quién falló.

Quién encubrió.

Y quién debe responder.

Los jóvenes que este agosto llegan a la UAT no solamente vienen por una carrera.

Vienen a aprender a pensar.

Y eso, para cualquier gobierno, debería ser motivo de orgullo.

Para un mal gobierno, en cambio, puede convertirse en una amenaza.

Porque tarde o temprano los estudiantes dejan de ser estudiantes.

Se convierten en ciudadanos.

Y los ciudadanos que aprendieron a preguntar son difíciles de gobernar con silencios.

davidcastellanost@hotmail.com
@dect1608

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