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Opinión

Las diferencias no deberían generar daños

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Por: Zaira Rosas

zairosas.22@gmail.com

México tiene un severo problema que se niega a reconocer, el racismo, la segregación y la discriminación están latentes en nuestra sociedad, generando a su vez otros problemas como la pobreza por falta de oportunidades e incluso el bullying que se manifiesta desde temprana edad por diferencias raciales o culturales. Esta problemática lleva siglos en nuestra historia, sin embargo, nos negamos a reconocerla pese a que las evidencias digan lo contrario.

Nuestra nación es multicultural, incluso antes de la época de la conquista teníamos la fortuna de encontrar a distintas culturas en el territorio nacional, con la conquista esta diversidad se incrementó, con la diferencia de que estar sometidos bajo el yugo de los españoles nos hizo creer que existían seres con mayor derecho a la dominación que otros. Ahí comenzamos a desvalorar a las personas por su color de piel, hasta que llegamos a la apreciación de nuestros días donde mientras más claro sea el tono, mayor poder, oportunidades y belleza se les asigna a las personas.

Estamos tan acostumbrados a valorar a las personas según su color que incluso cuando alguien de piel oscura triunfa a lo grande como fue el caso de Yalitza Aparicio, las portadas consideran que es necesario aclarar su piel y vestirla con grandes marcas para que sea digna de ser reconocida. Lo anterior ocurre de manera general, en gran parte de medios de comunicación, se ha creado un estereotipo sumamente occidental, donde únicamente encajan las personas con ciertos rasgos. Además, la necesidad de alcanzar este ideal sigue creciendo con el uso de filtros irreales en plataformas digitales, que lo único que generan es inconformidad y deterioro hasta en la salud mental.

Prueba de lo anterior es que en las telenovelas mexicanas el 97% de los protagonistas son blancos, mientras que en nuestra población el 75% es de piel más pigmentada. Por si esto no fuese suficiente, los roles asignados en series, programas o películas, también son de tareas del hogar o de prestadores de servicios, dejando los roles que representan poder y crecimiento únicamente a un determinado color de piel. Con todo esto se sigue perpetuando la idea de que mientras más clara sea la tez, mayor será el éxito de la persona y tristemente hay espacios públicos en los que el acceso en efecto es determinado por las apariencias físicas.

Estos estereotipos aunados a los de género, las creencias y demás diferencias que deberían empoderarnos, están causando estragos aún a temprana edad. En rangos donde debería predominar una convivencia sana, la aceptación, empatía y solidaridad, está permeando la segregación y el rechazo por nuestras propias raíces, ocasionando que niños se lastimen entre sí por sus diferencias culturales. Así fue el caso de Juan Pablo, un niño otomí que sufrió agresiones físicas por parte de sus compañeros e incluso la maestra le molestaba por las dificultades que tenía para hablar español.

México tiene 25 millones de personas que se reconocen como indígenas, de los cuales 7 millones 382 mil son hablantes de alguna de las 68 lenguas que se hablan en nuestro país, esta riqueza cultural debería ser uno de los puntos que más valoremos y resaltemos pues con cada lengua existe también una cosmovisión distinta del mundo. Cada vez son menos las personas interesadas en preservar sus raíces precisamente por casos como el de Juan Pablo, porque en nuestro país segregamos a aquellos que no han abrazado lo que hemos mal llamado progreso.

De ahí la importancia de que la educación sea diversa y se adapte también a las necesidades de la población, que las personas conozcan cuáles son las lenguas de sus regiones, que busquemos también aprenderlas y por lo menos respetarlas. Pero sobre todo que inculquemos desde temprana edad en todos los espacios el reconocimiento como seres humanos, respetándonos desde nuestras garantías individuales básicas. Las diferencias son nuestra mayor fortaleza, sean físicas, en creencias o género, por ende, es urgente que entendamos como sociedad el valor que tienen y así exigir lo mismo a las autoridades. Si entre nosotros no sabemos cuidar de los nuestros, el futuro que nos espera sin duda no será prometedor.

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Senderos del amor

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Hubo un sendero en Perú que hizo de la oscuridad una doctrina. Tenía fusiles, proclamas extremistas y muertos; irónicamente, lo llamaron Sendero Luminoso, pero el sendero de Tampico, por fortuna, tiene lámparas.

La comparación puede parecer insolente, pero la política también tiene sus pequeñas perversiones semánticas. Basta cambiar una palabra para pasar de Sendero Luminoso a Sendero Seguro y, de pronto, la historia deja de oler a pólvora y empieza a parecerse a una calle de regreso a casa.

Mónica Villarreal Anaya, ya puso a funcionar 25 Senderos Seguros de los 36 contemplados en distintos sectores de la ciudad. Este año, asegura la alcaldesa, serán 31, con casi siete kilómetros de vialidades iluminadas. La colonia Pescadores tiene cinco y en Insurgentes continúan los trabajos.

Siete kilómetros pueden parecer poca cosa, pero, ¿caminar siete kilómetros en estos tiempos de odio, rencor y deslealtades…? Ni loco.

La seguridad tiene esa curiosa costumbre de no dejarse explicar demasiado bien desde los discursos, pero el esfuerzo por mejorarla se ilumina con estos proyectos.

Sin duda alguna, una calle iluminada cambia el ánimo. Un espacio recuperado modifica la conducta. Un comercio que abre sus puertas a quien está en peligro puede valer más que un centenar de frases sobre prevención.

Por eso también resulta interesante Punto Seguro.

Con 14 nuevos establecimientos incorporados, serán 43 empresas participantes. La ciudad comienza así a tejer una red de refugios cotidianos: lugares donde alguien pueda entrar, pedir ayuda y esperar.

A veces la inteligencia de una política pública consiste precisamente en no complicar lo evidente.

Y los números, esta vez, permiten cierta sonrisa municipal. Tampico apareció en el noveno lugar nacional entre las ciudades con mayor percepción de seguridad, según la ENSU del Inegi, y eso es una sonrisa gigante para Mónica Villarreal.

Aunque no conviene enamorarse de una encuesta. Las encuestas, como algunas personas, pueden resultar encantadoras durante un rato y después exigir explicaciones.

Pero tampoco hay que ser mezquinos con los buenos resultados.

Una ciudad segura no es únicamente aquella donde bajan los delitos. También es aquella donde una mujer puede caminar sin apretar las llaves entre los dedos, donde un estudiante puede regresar a casa y donde una familia puede cruzar una calle sin sentir que está entrando en territorio enemigo.

En la intimidad… ¿será prudente que transitado más de la mitad del camino del sexenio de Américo Villarreal Anaya, ya dejen de mencionar a Cabeza de Vaca?

davidcastellanost@hotmail.com
@dect1608

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El verdadero mal de amores

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Por: Zaira Rosas
zairosas.22@gmail.com
Han pasado treinta años desde que Ángeles Mastretta publicó Mal de amores. Más de cien desde el México que retrata. Y, sin embargo, Emilia Sauri todavía tiene algo que decirnos sobre lo difícil que puede resultar para una mujer quererlo todo.

Quizá ahí comienza la vigencia de una novela que hoy encuentra una nueva vida en la pantalla. Porque Mal de amores puede parecer, a primera vista, la historia de una mujer dividida entre dos hombres, pero al leerla o incluso en su adaptación, podemos descubrir que se trata más de una declaración de rebeldía y un profundo cuestionamiento social, más que de un triángulo amoroso.

Emilia quiere amar, pero también quiere ejercer la medicina. Quiere pertenecer sin sentirse atrapada. Quiere la intensidad de una vida extraordinaria y, al mismo tiempo, la posibilidad de construir certezas.

Sobre todo, quiere decidir sin que cada elección implique renunciar a otra parte de sí misma. Y quererlo todo, para una mujer, nunca ha sido una aspiración sencilla.

La historia ocurre en un México que intenta inventarse de nuevo. Mientras el país atraviesa una revolución que promete derrumbar viejas estructuras, Emilia emprende una revolución más íntima: descubrir qué significa ser libre cuando el mundo todavía no está preparado para una mujer que lo sea.

Hay algo particularmente interesante en su historia. Emilia no aprende la libertad enfrentándose a su familia, sino gracias a ella. Crece rodeada de personas que alimentan su curiosidad, respaldan su vocación y le permiten imaginar un futuro más amplio que el matrimonio. Sale de casa creyendo que el mundo también le pertenece y descubre que haber sido educada para ser libre no significa vivir en una sociedad dispuesta a aceptar esa libertad.

Entonces aparecen Daniel Cuenca y Antonio Zavalza. Daniel representa el vértigo, la revolución, el deseo, una existencia que parece estar siempre en movimiento. Antonio ofrece la presencia, la complicidad y la posibilidad de construir.

Durante buena parte de la historia podríamos preguntarnos con quién debería quedarse Emilia. Pero quizá esa sea la pregunta menos interesante. Porque el dilema no es únicamente elegir entre dos hombres. Es preguntarnos por qué seguimos necesitando que Emilia elija. Por qué la estabilidad tendría que significar renunciar a la libertad, o la pasión excluir la posibilidad de construir una vida propia.

Durante generaciones las mujeres hemos habitado preguntas parecidas. ¿Familia o profesión? ¿Ambición o cuidado? ¿Libertad o estabilidad? Los moldes han cambiado y, en muchos casos, también las posibilidades.

Pero permanece cierta sospecha hacia las mujeres que quieren varias cosas a la vez, como si aspirar a una vida completa fuera una forma de exceso.

Por eso resulta fascinante volver a Emilia tres décadas después. Muchas mujeres crecimos escuchando que podíamos estudiar, trabajar, viajar, enamorarnos, formar una familia o decidir no hacerlo. Tenemos posibilidades que para otras generaciones fueron impensables. Sin embargo, la libertad también trajo nuevas preguntas: ¿podemos realmente elegir o simplemente aprendimos a cumplir más expectativas al mismo tiempo? ¿Cuántas de nuestras decisiones nacen del deseo y cuántas del molde de la mujer que creemos que deberíamos ser?

Que sea Catalina Aguilar Mastretta, hija de Ángeles y lectora de Mal de amores desde niña, una de las responsables de llevar ahora esta historia a la pantalla añade otra dimensión.

Una generación imaginó a Emilia; otra creció con ella y hoy la devuelve a mujeres que viven en un mundo aparentemente mucho más libre.

Y quizá por eso vale la pena encontrarnos otra vez con ella. No para decidir si debió elegir a Daniel o a Antonio, sino para preguntarnos cuánto hemos avanzado desde que Mastretta imaginó a una mujer empeñada en construir una vida bajo sus propios términos.

Tal vez el verdadero mal de amores nunca fue querer demasiado a alguien. Tal vez fue aprender que, para ser aceptadas, las mujeres debíamos querer menos: menos libertad, menos ambición, menos deseo, menos mundo.

Pero Treinta años después, Emilia Sauri todavía se rebela contra esa idea ¿cómo es que el mismo

cuestionamiento sigue vigente con el paso del tiempo?

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Los Harfuch neutralizan pieza clave del huachicol fiscal

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Érase una vez un pícaro aduanero que soñaba con ungir presidentes, pero, terminó descubriendo que la soberbia, cuando se pasea en una camioneta de más de dos millones de pesos, es una pésima consejera frente al Gabinete Nacional de Seguridad que opera en Tampico. Osvel T. R; pasó de ser un discreto burócrata a magnate de estrafalaria fortuna tras su paso por la ventanilla fiscal de Sonoyta, Sonora, hasta llegar a convertirse en un engrane dorado en el multimillonario negocio del huachicol fiscal que se operó desde Tampico, Tamaulipas.

Osvel, personifica a la perfección esa clase de funcionarios que aprendieron muy pronto las ptrañas del poder: primero hacer caravanas, repartir lealtades —como aquel fervoroso espaldarazo que le regaló a las aspiraciones de Adán Augusto López—, y después amasar dividendos al amparo de la opacidad portuaria en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, el mesías que dijo exterminaría la corrupción en México.

Pero los días cambian, el tiempo no perdona y el reloj sigue su curso hasta terminar con las influencias que esfuman cualquier problema con una llamada, y más cuando los sabuesos de la Fiscalía General de la República (FGR), lo trian de encargo, y le bloquearon el paso a su imponente Infiniti QX80 gris. Aferrado al volante, con esa mezcla rara de creer que todo lo puedes, sí, la más barata y típica conducta del funcionario que se piensa intocable, Tudón Rojas se atrincheró en el asiento negándose a descender del vehículo, convencido de que sus aliados políticos iban a protegerlo, pero, no fue así y el sur de Tamaulipas vio cómo era remolcado en una grúa, con todo y bólido de lujo, sin que los agentes tuvieran que gastar una sola bala.

Osvel, no era agente aduanal en el organigrama; según las investigaciones de la FGR se presume que estaba encargado de corromper los lazos de la legalidad en las terminales marítimas portuarias de Tamaulipas, y en 2024, Tudón Rojas constituyó la empresa Tuac Shipping Agency SA de CV.

Ahora si, el equipo de los Harfuch comenzaron a moverle al cascabel en la zona metropolitana de Tampico.. a ver hasta donde llega la investigación o se queda en llamarada de petate.

En la intimidad… La alcaldesa Mónica Villarreal Anaya, concluyó con éxito el primer Encuentro de Negocios y Franquicias Tampico 2026, efectuado en el Centro de Convenciones Exposiciones.

Al presidir la firma del convenio de colaboración para la promoción y atracción de franquicias e inversiones en Tampico, entre el Ayuntamiento de Tampico, la Asociación Mexicana de Franquicias y la Cámara Nacional de Comercio de Tampico, Villarreal Anaya destacó que este encuentro representó una oportunidad para fortalecer los negocios locales, generar nuevas alianzas y abrir posibilidades de expansión desde Tampico hacia otros mercados.

Durante la firma del acuerdo, la primera autoridad, acompañada de Betsabé Citlali Eslava Altamirano, presidenta de la Asociación Mexicana de Franquicias; Juan Manuel Gallástegui Armella, desarrollador de franquicias; Eduardo Manzur Manzur, presidente de CANACO Tampico; y Nora Alejandra Izaguirre Acevedo, directora de Desarrollo Económico de Tampico, sostuvo que este encuentro permitió acercar a empresarios y emprendedores herramientas y experiencias para fortalecer sus modelos de negocio, identificar nuevas oportunidades de inversión y explorar esquemas de expansión, consolidando a Tampico como un punto de encuentro para la generación de alianzas comerciales.

El primer Encuentro de Negocios y Franquicias, desarrollado los días 10 y 11 de septiembre, contó con la participación de 252 empresas representadas y visitantes provenientes de seis entidades y 15 municipios, así como de la ciudad de McAllen, Texas. Durante el mismo, se ofrecieron conferencias, casos de éxito de franquiciatarios, encuentros directos y actividades de networking, además de contenidos enfocados en franquicias, posicionamiento de marca, estrategias para el crecimiento empresarial, inteligencia artificial y alternativas de financiamiento.

Mónica Villarreal refrendó el compromiso de su administración de dar continuidad a este tipo de encuentros y seguir trabajando de la mano del sector empresarial para generar mejores condiciones de inversión, crecimiento y prosperidad compartida para la población.

davidcastellanost@hotmail.com
@dect1608

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Burocracia ciega en Aduanas de México

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La mayoría de los políticos mexicanos practican un deporte exclusivo de las altas esferas; incluso, hasta nos hacen creer que tienen un medallero olímpico, y se trata de dispararle al pie del comercio exterior mientras pronuncian discursos sobre soberanía, competitividad y nearshoring. La última ocurrencia —un atropello firmado con la frialdad de la ignorancia operativa— viene de la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM).

Por «instrucciones de oficinas centrales» —esa frase cobarde que sirve para esconder la firma del funcionario en turno—, la aduana cerró el paso a los camiones vacíos en el Puente Internacional Ignacio Zaragoza, que conecta a Matamoros con Brownsville, Texas. Sin explicaciones. Sin un diagnóstico técnico. Sin una fecha de reapertura. Un simple «se cierra hasta nuevo aviso» dictado desde un escritorio en la Ciudad de México por alguien que en su vida ha visto un tráiler por dentro ni entiende cómo vibra la arteria comercial más importante del continente… y eso, que la presidenta Claudia Sheinbaum, estará este jueves en Tamaulipas.

El resultado de esta decisión intempestiva es una oda al absurdo: desviar el flujo de unidades vacías hacia el Puente Internacional Los Indios. Traducido a la realidad operativa que la burocracia ignora, esto significa obligar a los transportistas a recorrer 77 kilómetros adicionales, perder hasta 90 minutos por unidad y quemar billetes con un sobrecosto de entre 80 y 100 dólares por camión.

En México, la industria de autotransporte de carga moviliza el 73.6% del comercio bilateral con Estados Unidos, según datos de la propia SICT, encarecer artificialmente el retorno de las unidades que vuelven a México para cargar mercancías de exportación es un sabotaje directo a la cadena de suministro. Esos 100 dólares extra no se evaporan en el aire; los paga la cadena logística y, eventualmente, terminan impactando el bolsillo del consumidor final.

La Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (CANACAR) y los agentes aduanales ya elevaron el reclamo. Pero la ANAM guarda un silencio sepulcral. Si el cierre responde a un problema de seguridad, que lo informen; si es un tema de infraestructura, que presenten el plan de trabajo. Clausurar la arteria comercial por decreto y esperar a que el sector privado absorba la ineficiencia del Estado no es gobernar, es estorbar. Son kilómetros, horas y dólares tirados a la basura únicamente para sostener la terquedad de una burocracia desconectada de la realidad.

En intimidad…. Resulta contradictorio —por no decir esquizofrénico— ver cómo la mano izquierda del Estado asfixia el paso de mercancías en el norte mientras la mano derecha presume la articulación de un mapa de conectividad que luce impecable en el papel.

A partir del 14 de noviembre, Tamaulipas estrenará la ruta aérea Nuevo Laredo-Tampico-Cancún, operada con dos frecuencias semanales (martes y sábados). La noticia, celebrada en la antesala de la Fiesta de Pueblos Mágicos por el secretario de Turismo estatal, Benjamín Hernández Rodríguez, busca unir el flujo de negocios de la frontera con el dinamismo turístico del Caribe.

El despliegue forma parte de la narrativa de conectividad que empujan coordinadamente el gobierno federal de la presidenta Claudia Sheinbaum y la administración estatal de Américo Villarreal Anaya. La apuesta aérea y terrestre incluye obras clave como la autopista Mante-Ocampo-Tula, las rutas operativas hacia Monterrey y la conexión Ciudad Victoria–AIFA, además del proyectado Corredor Golfo Norte para enlazar Nuevo Laredo, Ciudad Victoria y Tampico.

La red de cinco aeropuertos internacionales en la entidad (Victoria, Tampico, Reynosa, Nuevo Laredo y Matamoros) sugiere un estado listo para competir por inversión masiva. Sin embargo, la lección que deja el farsa aduanero en el Puente Zaragoza es contundente: de nada sirve abrir los cielos al turismo y proyectar megaobras carretearas si las aduanas en tierra siguen operando bajo el capricho, la opacidad y el machetazo burocrático.

davidcastellanost@hotmail.com
@dect1608

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