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En la playa «Dunas Doradas», de Altamira, un altar a la Muerte, como ente maligno de culto, asustó a la joven mujer cuando sólo llevaba a un pequeño de paseo a plena luz del mediodía aprovechando el puente de aquel año, anterior al estallido de la violencia encarnizada entre criminales dentro del territorio tamaulipeco.

Por aquellos años también, ya habiéndose desatado la guerra entre cárteles, a una adolescente le tocó ser testigo accidental del horror, de la peor pesadilla que podría presenciar cualquiera: el infierno surgido de las profundidades, tormentos, sufrimiento y muerte incluidos, dentro del que para muchos sigue siendo un viejo edificio abandonado frente a la costa maderense, si acaso protagonista de una que otra leyenda urbana en nada parecida al verdadero terror que ahí llegó a ver ella en tiempo real.

Y entre las dos mencionadas zonas del litoral sudtamaulipeco, el catedrático aquel de una universidad pública local recuerda todavía con claridad, como si hubiese sido hoy mismo, la escena vista por él mismo en la que restos horrendos de lo que parecía haber sido un ritual macabro reposaban aún sobre la arena, al pie de la playa.  Es mejor no creer todo esto.  Es mucho más conveniente asegurar que se trata de historias ficticias, de cuentos tenebrosos propios del 31 de octubre.

A San Fernando fue a grabar un videoclip, aprovechando un contrato para ser uno de los que amenizaran la fiesta local por «el cóctel de camarón más grande del mundo», un artista de otra parte del estado hace unos dos años.

El pueblo se hallaba blindado por la presencia del gobernador.  Con su equipo de apoyo para la grabación, al cantante se le ocurrió una mañana de esos días salir a «hacer locaciones» a un abandonado centro del municipio.

Sucedió que a un extremo de la plaza se encontraba una unidad del ejército.  Sin nada qué temer, el grupo de fuereños tuvo la sana y muy inocente intención de apersonársele al convoy, para explicarles que querían hacer algunas «tomas», hablarles de su plan en general, y que los soldados no fueran a pensar otra cosa.

Pero al hacerlo, hicieron algo bueno que a los militares pareció muy malo: acercarse así nomás.  «¡Alto ahí!», ordenó una voz de mando a los de la farándula, mientras los demás efectivos apuntaban sus armas hacia ellos.

Pidió entonces que uno solo se acercara, y éste fue quien explicó el propósito de su presencia en el lugar.

Cuenta la fuente que, para fortuna de ellos, uno de los elementos resultó ser de Tampico, o al menos eso dijo para hacerlos entrar en confianza y constatar, de ese modo, si lo que decían era cierto.

Una vez que lo comprobaron, los militares les dijeron que de todos modos «habían hecho muy mal» en acercarse a ellos, porque alguien del bando opuesto podía estar observándolos a la distancia y entonces, al salir de San Fernando, les pondrían «cola».

Que en todo caso hubieran ido a pedirle autorización para hacer sus grabaciones a la presidencia municipal.  Pero que lo bueno de todo era la presencia del gobernador en el lugar, ya que así podrían integrarse a ese grupo como si hubiesen sido de la comitiva y, así, poder emprender el regreso un poco más seguros.

Consejo, aquél, que por supuesto siguieron al pie de la letra.A los chavos del bachillerato tecnológico oficial se les hizo emocionante y cosa fácil ponerse a grabar, con el celular de uno de ellos, el trasvase de armamento que se efectuaba ese día, a pleno sol, justo al lado de su escuela.  Reían y murmuraban casi extasiados mientras lo hacían.  Craso y grave error no fue la simple grabación, sino el hecho de haberla «subido» de inmediato a la red, como se estilaba aún entonces, vía YouTube.

Al plantel «cayeron», a las horas de que el material se hizo público, los menos interesados en dar a conocer la historia, las escenas aquellas de la transacción clandestina.  Iban por los autores de la osada «travesura», y le dieron un ultimátum al director.

Algún ángel intercedió por los inconscientes menores que, alertados, no se presentaron más en la institución, la que por su parte respondió cuanto antes lo mejor que pudo a los protagonistas del video: tapió por completo y para siempre el pasillo superior desde donde se grabó el movimiento.  Y el video aquel fue bajado de la red.  Historias de terror, de las que se cuenta por montones desde hace unos diez años en Tamaulipas.

Opinión

Planeta tierra, y un pedacito llamado Tamaulipas

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En un planeta donde las costas comienzan a parecer trincheras industriales, donde el concreto avanza más rápido que la conciencia ambiental y donde muchas especies marinas sobreviven apenas al límite de la estadística, las playas de Tamaulipas siguen ocurriendo como un milagro biológico frente al Golfo de México.

Ahí, sobre esa franja de arena golpeada por corrientes, tormentas y presión humana; una de las especies más amenazadas del planeta continúa regresando obstinadamente a poner sus huevos.

La tortuga lora todavía cree en Tamaulipas.
Y eso, ecológicamente, es gigantesco.

Mientras otros ecosistemas costeros del mundo enfrentan colapsos silenciosos por contaminación, sobrepesca, tráfico marítimo y explotación energética, las costas tamaulipecas siguen funcionando como uno de los principales refugios naturales para la anidación de esta especie marina emblemática del Golfo.
No es casualidad.

Más de 2 mil 476 nidos protegidos y más de 222 mil huevos resguardados representan mucho más que una cifra burocrática. Son la evidencia de que todavía existen zonas capaces de sostener vida marina en medio de un entorno global cada vez más hostil para los océanos.

Altamira. Tepehuajes. La Pesca. Ciudad Madero.
Nombres que quizá para muchos pasan desapercibidos en el mapa internacional, pero que para científicos, ambientalistas y conservacionistas deberían ocupar un lugar prioritario dentro de las discusiones globales sobre biodiversidad marina.

Porque cuando una tortuga lora emerge del mar para anidar, ocurre algo extraordinario: el ecosistema todavía tiene esperanza.

Y Tamaulipas, pese a todos sus contrastes industriales y energéticos, continúa siendo uno de esos pocos territorios donde la naturaleza insiste en sobrevivir.

La lora no entiende de política.

No sabe de presupuestos públicos ni discursos ambientales.

Simplemente vuelve al sitio donde aún encuentra condiciones para reproducirse.
Eso convierte a la costa tamaulipeca en algo mucho más valioso que un corredor turístico o una franja pesquera. La convierte en una reserva viva para el futuro ecológico del Golfo de México.

Y quizá ahí radica el verdadero desafío.

Porque mientras las tortugas siguen llegando a desovar, también crece la presión humana sobre el litoral: expansión urbana, contaminación marina, explotación energética, tráfico marítimo y erosión costera.

La gran pregunta no es cuántos nidos pueden protegerse este año.

La verdadera pregunta es cuánto tiempo más podrá Tamaulipas seguir resistiendo el choque entre desarrollo económico y supervivencia ambiental.

Porque cuando desaparece una especie marina, no sólo muere un animal.
Se rompe una parte del equilibrio del océano.
Y cuando eso ocurre… normalmente ya es demasiado tarde.

En la intimidad… El gobernador Américo Villarreal Anaya sostendrá una gira de trabajo por la zona metropolitana de Tampico durante los próximos días, en actividades que arrancarán en la Universidad Autónoma de Tamaulipas acompañado por el rector Dámaso Anaya Alvarado y el secretario de Salud federal.

La agenda estatal también contempla un acto significativo para la comunidad estudiantil del sur de Tamaulipas: el histórico corte de listón inaugural de la renovada pista de atletismo del Instituto Tecnológico de Ciudad Madero, obra esperada durante años por alumnos, entrenadores y directivos de una de las instituciones tecnológicas más emblemáticas de la región.

Y cierra su actividad inaugurando en Tampico la famosa cancha de la colonia Enrique Cardenas Gónzalez, el sabado a las 13hrs en donde ha venido haciendo mancuerna con la alcaldesa tampiqueña, una mujer con la que se ha entendido a la perfección.

davidcastellanost@hotmail.com
@dect1608

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Opinión

Un simple viaje

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Hay viajes tan simples que jamás vuelves a recordarlos, y otros, que se convierten en una estampilla de alegría para toda la vida.

Aunque se dice que el destino está marcado, el individuo tiene la oportunidad de ejecutar acciones que pueden alterarlo, y justo en ese momento están parados los alumnos de la segunda generación de estudiantes de la Universidad Autónoma de Tamaulipas seleccionados para participar en el “Disney Cultural Exchange Program 2026”.

Se entiende que estos chavos no van a una excursión académica. Tampoco se trata de una salida recreativa, eso sí, aunque tendrán muchas fotografías para Insta y redes sociales; a lo que realmente van es a enfrentar una gran oportunidad que puede cambiarles la mentalidad, el carácter y la manera de entender el mundo.

Por cierto, deben aprovecharla ahora que muchos machuchones no tienen visa. A estos jóvenes universitarios que en breve dejarán Tamaulipas para participar en una de las estructuras turísticas y operativas más importantes del planeta bajo el sello de The Walt Disney Company, les deseo: Vayan con orgullo.

Con seguridad. Con altivez. Sin complejos.

Este encuentro se les da en una etapa de la vida tan bonita y tan representativa en cada individuo, que si la aprovechan al máximo, va a ser más que una estancia intercultural. Ellos viajan bajo las siglas de la UAT, sí, una de las universidades públicas que mayor esfuerzo aplica en los últimos años para terminar de acabar con su negro pasado; van convertidos en la continuidad de la punta de la flecha que abre camino, viajan en nombre de la universidad que comienza a abrir espacios internacionales para sus estudiantes; representan a sus familias; representan el esfuerzo de años de estudio; representan a Tamaulipas.

Nadie les regaló ese lugar. Fueron seleccionados porque demostraron capacidad, disciplina y preparación. Porque alguien vio en ustedes el potencial suficiente para desenvolverse en un entorno internacional altamente competitivo, exigente y multicultural. En Orlando no solamente aprenderán dinámicas laborales o perfeccionarán el idioma inglés. También descubrirán algo mucho más importante: la dimensión real de sus capacidades.

Conocerán personas de distintas partes del mundo. Escucharán otros idiomas. Se enfrentarán a ritmos de trabajo distintos. Aprenderán a resolver problemas lejos de casa. Y justamente ahí, fuera de la comodidad cotidiana, es donde verdaderamente se forma el carácter. La Universidad Autónoma de Tamaulipas, encabezada por su rector Dámaso Anaya Alvarado, tiene muy claro que el futuro universitario se forja ante una competencia global. Y ese es quizá el mayor mérito de este proyecto impulsado durante su administración: entender que abrirle el mundo a los estudiantes también es una forma de transformar vidas.

Dios cuide a estos chamacos y puedan hacerlo extraordinario. Morros, aprendan todo lo posible. Absorban experiencias. Escuchen. Pregunten.. Equivóquense y vuelvan a intentarlo. Y sobre todo, jamás se sientan menos que nadie.

Durante años, generaciones enteras crecieron pensando que las grandes oportunidades internacionales estaban reservadas para otros perfiles, otros estados o universidades privadas. Compórtense a la altura de esa oportunidad.

Porque cuando regresen a Tamaulipas, no volverán siendo los mismos jóvenes que abordaron el avión. Volverán con otra visión, otra mentalidad y otra forma de entender el futuro. Y entonces comprenderán que el verdadero valor de este viaje nunca estuvo en Disney. Estuvo en descubrir hasta dónde pueden llegar ustedes mismos. ¡Buen regreso!

En la intimidad… Mientras algunas administraciones apenas logran sostener servicios básicos, en Tampico comienza a observarse una apuesta distinta en materia de protección civil y atención de emergencias.

La alcaldesa Mónica Villarreal Anaya incorporó un nuevo camión de bomberos donado desde Hopedale, Massachusetts, fortaleciendo el parque vehicular del Heroico Cuerpo de Bomberos y Protección Civil. El dato no es menor: desde 2010 ninguna administración municipal había logrado sumar una unidad de este tipo.

La motobomba Pierce Fire, junto con 36 equipos de protección personal para elementos operativos, representa un avance importante para un área históricamente relegada en muchos municipios del país.

Más allá del discurso político, lo relevante es que Tampico comienza a reforzar capacidades reales de respuesta ante emergencias, incendios y contingencias, algo indispensable en una ciudad donde el crecimiento urbano también exige infraestructura operativa eficiente.

Porque gobernar no solamente consiste en administrar.

También implica prever.

davidcastellanost@hotmail.com @dect1608

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Opinión

A ver si muy, muy el Becker

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“El niño verde tamaulipeco”, Karl Heinz Becker Hernández, compareció ante el Congreso del Estado y presentó cifras, programas, árboles sembrados, manglares restaurados, tortugas liberadas y escrituras entregadas. Sí, sin sobresaltos, ni exigencia alguna, el secretario de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente cumplió con el protocolo político-administrativo que exige la glosa del informe gubernamental. ¡ZZzzz..!

Ah, pero, que no se emocione, porque el verdadero examen apenas comienza para él. Una cosa es comparecer con números heredados y otra muy distinta cargar sobre los hombros el tamaño del desastre ambiental, urbano y territorial que Tamaulipas arrastra desde hace años. ¡Ya sé! No tiene pruebas, pero, tampoco dudas, y, guste o no, el nombre de Karhl Heinz inevitablemente  debe separarse y alejarse del desgaste que dejó Karina Lizeth Saldívar Lartigue al frente de la dependencia.
Hoy el llamado “niño verde” tamaulipeco ya no puede refugiarse en la narrativa de continuidad institucional. La Secretaría ya es suya. Los pendientes también… y mire que son demasiados, hasta parece que son muchos para él.

Se supone que representa la nueva generación de políticos tamaulipecos, esos que no saben mirar hacia atrás para echar culpas, ni encontrar justificaciones estultas; se cree que es de los que sacan el pecho y alzan la cara por la verdad, y así es  como lo quieren ver los ciudadanos, sobre todo el gobernador Américo Villarreal Anaya, quien le dio la confianza, pero, con más ganas lo esperan en la zona metropolitana de Tampico.

Para entender la dimensión del reto. En el sur de Tamaulipas, existen descargas clandestinas sobre cuerpos de agua, crecimiento urbano desordenado, rellenos de lagunas que pretenden utilizarse como zonas de transferencia, invasiones toleradas durante años, rezagos en planeación territorial y una presión industrial permanente sobre lagunas, drenes y sistemas naturales que sobreviven prácticamente por inercia, pero, mejor allí le paramos, no sea que se espante y renuncie al cargo.

Porque no, no, Becker, ya no hay discurso que alcance y proteja la sustentabilidad. En Tamaulipas, pero muy en particular en la zona metropolitana de Tampico, se ocupa autoridad, traer los pantalones bien puestos y el cinturón bien apretado, porque mientras en los informes aparecen manglares restaurados y campañas ambientales, en el sur del estado continúan operando prácticas que durante años encontraron comodidad en la omisión institucional.

El tema no solo se trata de sembrar árboles para la fotografía oficial; lo bueno y por lo que serás recordado es por impedir que sigan contaminando los vasos lacustres y sistemas hídricos frente a las propias narices del Estado, y eso implica confrontar intereses, gente poderosa de saco y corbata. Muchos, por cierto.

Karl Heinz Becker tiene juventud, formación y cercanía política con el proyecto estatal. Nadie puede regatearle eso. Pero precisamente por esa misma condición generacional, la exigencia sobre él debe ser mayor y no menor. Porque Tamaulipas ya no necesita funcionarios “guapitos” y fotogénicos; necesita perfiles capaces de tomar decisiones incómodas.

La comparecencia dejó claro que la SEDUMA tiene rumbo administrativo. Lo que falta saber es si tiene carácter político y operativo para enfrentar lo que otros simplemente dejaron crecer. En el tema ambiental hay que entrarle al conflicto. Clausurar. Frenar. Ordenar. Regular. Molestar intereses económicos y políticos cuando sea necesario.

Bueno, muy pronto vamos a descubrir de qué está hecho el “nuevo” titular de la SEDUMA.

En la intimidad…  Como parte de su agenda de trabajo en la Ciudad de México, el director del Instituto Tecnológico de Ciudad Madero, Juan Dionisio Cruz Guerrero, sostuvo una reunión con la directora general del CONOCER, Guillermina Alvarado Moreno, en busca de consolidar nuevos proyectos académicos y de certificación laboral para la comunidad tecnológica del sur de Tamaulipas.

La apuesta no es menor. El Tec Madero busca convertirse próximamente en entidad certificadora CONOCER, lo que permitiría ampliar procesos de capacitación y certificación de competencias para estudiantes, docentes y sectores productivos.

La ruta parece correcta en un momento donde la educación tecnológica necesita vincularse mucho más con la realidad industrial y laboral de la región. Si el proyecto avanza, el Tecnológico de Ciudad Madero podría fortalecer su presencia no solo académica, sino también como un actor relevante en la formación técnica y profesional especializada del sur del estado.

davidcastellanost@hotmail.com
@dect1608

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Opinión

El rector esta jugando con fuego

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El rector de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, le esta metiendo fuego directo a la silla rectoral como nadie o muy pocos en la historia lo han hecho, exacto, no es normal. No pertenece a la lógica de las universidades públicas mexicanas acostumbradas a sobrevivir entre subsidios, ceremonias, grillas sindicales y discursos reciclados sobre “excelencia académica”.

Lo del MVZ, VA más allá, del simple hecho de convertir a la UAT en un jugador técnico real dentro del tablero nacional, estoy seguro que va más allá y es arriesgado.

Un avión universitario equipado con tecnología canadiense capaz de levantar información geoespacial con precisión quirúrgica es un proyecto científico de los escuelas del primer mundo, pero, también es un asunto de ajuste erritorial y poder técnico. Poder de información. Poder presupuestal a futuro. Poder para sentarse con federación, empresas, desarrolladores, organismos ambientales y proyectos energéticos. Poder hacer lo que quiera.

Mientras otras universidades siguen atrapadas discutiendo plazas, cuotas políticas y guerras domésticas, la Autónoma de Tamaulipas está poniendo científicos canadienses a capacitar personal especializado, calibrando sensores LiDAR desde el aire y construyendo herramientas capaces de mapear el territorio con niveles de precisión que hace apenas unos años parecían exclusivos de agencias federales o corporaciones privadas.

Ahora el  ecosistema político mexicano sabe que existe la UAT, pero, no solo eso, que su rector sabe de andares, aunque, el que se mueve demasiado rápido empieza a convertirse en amenaza. Y el médico veterinario se está moviendo rápido. Demasiado rápido.

La vieja cultura universitaria tamaulipeca estaba diseñada para administrar el día a día, hoy ya no. Hoy la universidad aparece en conversaciones técnicas, científicas y gubernamentales, sí, en las mesas de politica de primer nivel  donde antes ni siquiera figuraba. Por eso Dámaso Anaya está jugando con fuego, y el problema será el tamaño de la expectativa que está construyendo alrededor de su rectorado.

Pero que importa, si dentro de algunos años, cuando esta generación de estudiantes recuerde su paso por la UAT, probablemente no hablará de los informes administrativos ni de las fotografías oficiales. Hablará del momento en que la universidad decidió dejar de comportarse como una oficina pública y empezó a imaginarse como una institución capaz de competir tecnológicamente con cualquiera.

En la intimidad… El regreso al calendario original del ciclo escolar 2025-2026 dejó algo muy claro: la educación pública mexicana sigue gobernándose más por control político que por planeación pedagógica.

La presidenta Claudia Sheinbaum entendió rápidamente que modificar el cierre del ciclo escolar implicaba abrir una grieta innecesaria con el magisterio, las entidades federativas y millones de familias. La estabilidad terminó imponiéndose sobre cualquier experimento administrativo.

Mario Delgado Carrillo operó el mensaje con precisión: se mantienen los 185 días efectivos, pero se concede flexibilidad regional donde el calor extremo o la presión logística del Mundial 2026 obliguen a mover piezas.

En otras palabras: el centro conserva el control, pero concede oxígeno político a los estados.

Y en Tamaulipas, Miguel Ángel Valdez hizo lo que corresponde dentro de la nueva disciplina morenista: cerrar filas con el proyecto federal y respaldar la narrativa educativa impulsada desde Palacio Nacional y por el gobernador Américo Villarreal Anaya.

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