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@dect1608

Acorralado por el crimen, la desigualdad, crisis económica y la corrupción dentro y fuera de los tres órdenes de gobierno. Enrique Peña Nieto, aun Presidente de México, se paró en humildad y frente al país se dijo responsable de la tormenta ciclónica que padecemos los mexicanos; pese a las ráfagas de señalamientos, Peña, aguantó estoico y dijo estar preparado para enfrentar los desafíos de la segunda mitad de su mandato.

Aunque no lo queramos ver, escuchar o entender, el criticado presidente de México, nos recordó la situación en la que estábamos cuando Felipe Calderón, dejo el poder, «agravios y polarización, 15 años de parálisis legislativa», expresó, Peña Nieto, en alguna parte de su extenso discurso correspondiente al Tercer Informe de Gobierno; el mexiquense también se jactó con la marca de 90 reformas a 51 artículos constitucionales y 13 reformas estructurales, durante la primera mitad de su administración, asegurando con ello una «nueva plataforma de crecimiento y desarrollo sostenido» a la que debemos estar pendientes en los siguientes 36 meses, si es que tiene la oportunidad de culminar.

Claro que la Reforma Educativa, impulsada desde lo más íntimo del gabinete presidencial, fue una de las más «aplaudidas» por su sequito y pese a que siguen los maestros inconformes, Peña Nieto, se fajo y dijo frente a los mexicanos que no había marcha atrás, y se entiende; pero lo que no es entendible es que los mismos funcionarios de la educación en Tamaulipas, estén perjudicando las intenciones de Enrique Peña Nieto, pues actúan como si fueran los enemigos del Presidente.

Los maestros del Estado de Tamaulipas, que son idóneos desde la pasada convocatoria lanzada por el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), la Secretaria de Educación Pública (SEP)  y el Servicio Profesional Docente, precisamente para ocupar cargos de docencia, están más que inconformes con la Coordinación de DGETI- Tamaulipas, en particular con Prospero López Delgado, debido a la ineptitud y nula transparencia en el proceso de contratación, ya que han llegado a nueve meses y no les pagan, pero peor aún, la corrupción en la DGETI- Tamaulipas, tiene en entredicho la certeza laboral de los docentes, ya que al menos medio centenar de maestros han tenido que firmar sus constancias laborales, al menos diez veces ya que según personal de la Secretaria de Educación en Tamaulipas a cargo de Diodoro Guerra, les notifican que han sido rechazadas por el departamento de Recursos Humanos en la SEP- México, según por presentar errores en la papelería correspondiente.

Por aquello de las malditas dudas. Un incompetente y necio tamaulipeco los tiene frenados, no prosperan desde hace casi un año que participaron para la obtención de la plaza, es fecha que los maestros participantes de distintos municipios de Tamaulipas no conocen su status, pues aunque según les fue otorgada (la plaza), las autoridades educativas en Tamaulipas, simple y sencillamente les dicen que no saben nada y que deben esperar, pero mientras, su compromiso es el de estar dando clases y sin percibir un solo peso partido por la mitad. Esperar, ¿qué? ¿Acaso nueve meses no han sido suficientes?

Es aquí donde la buena fe de una Reforma se puede venir abajo, pues la voluntad y amor por la docencia de los profesores no está siendo respetada. También son personas, tienen familia y con esfuerzo arduo y preparación, presentaron un examen de selección, lo aprobaron y ahora reclaman su pago y una certeza laboral.

Por cierto, hace unas semanas, presentaron otra evaluación diagnóstica cuya duración fue de cinco horas… ¿y la justicia Peña?  ¿Cuántos más Peña Nieto; cuantos más? Pero la culpa no la tiene el indio, sino quien lo hizo compadre, a ese Prospero, ya lo han querido mover pero les ha sido inútil, Emilio Chuayffet Chemor y Jesús Murillo Karam, dos de los que han fracasado en el intento.
 

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