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Con esa enorme sonrisa tan grande como su talento, y cautivadora como la jugada que lo hizo marcar el gol de la victoria. Siempre con sus pies detrás del balón al ritmo de zamba, se le recordará por los siglos de los siglos a Ronaldo de Asís Moreira “Ronaldinho” retirado oficialmente del fútbol este martes 16 de enero. Lo ganó todo es verdad, pero duele recordar que solo vino a México a patear el bote sin hacer del terreno de juego su mágico carnaval.

Como referencia de la calidad del futbolista, Dinho-Gol, es el único en toda la historia del fútbol mundial que ganó:
-Copa América Paraguay 1999
-Mundial Corea Japón 2002
-Copa Confederaciones Alemania 2005
-Balón de Oro en 2005
-Champions League 2006
-Libertadores 2013

Ronaldinho “El brujo de Porto Alegre” nació el día de la primavera del año de 1980,  su debut como profesional fue en el 98 con el Gremio, “la alegría del fútbol” también jugó en el Barcelona, Paris Saint Germain y Milan; en el crepúsculo de su carrera vistió la casaca de Los Gallos Blancos de Querétaro en México, un capítulo que quisiéramos olvidar.

Dinho, se destacó por siempre sonreírle al rival, al árbitro y al balón; su gambeta, técnica y calidad futbolística lo hizo brillar a tal grado que se le consideró como el mejor jugador de la primera mitad del Siglo XXI. Casi infalible a balón parado, a veces, sus pies parecían tener pegamento permitiéndole realizar jugadas como la reconocida “cola de Vaca”, una gambeta utilizada cuántas veces quiso, siempre que estaba de espaldas al rival recibiendo el balón de un compañero lo controlaba dejándolo sin movimiento, cuando repentinamente se giraba 180 grados con el el esférico sin separarlo de su pie y luego con su explosiva fuerza en las piernas aceleraba para enfilarse a la portería.

Esa entre muchas otras jugadas se le recordarán al nacido en Porto Alegre, Ciudad con uno de los carnavales más importantes de Brasil.

Por cierto halando de Carnavales. En el sur de Tamaulipas, la realización de un carnaval que posicione la Zona Metropolitana de Tampico como un atractivo más para los turistas nacionales e internacionales ha puesto los pelos de punta a la clase política y empresarios de la localidad.

Resulta que el alcalde de Ciudad Madero, Andrés Zorrilla Moreno dejó entrever la posibilidad de que se realice un Carnaval metropolitano que involucre a los gobiernos municipales de Tampico y Altamira en los esfuerzos y su realización. La propuesta parece contraponerse a la política pública que había venido ejerciendo el alcalde maderense quien durante su primer año de gestión se esforzó por recuperar el prestigio y dignidad de Ciudad Madero; parece que lo está logrando hoy más turistas saben que la Playa Miramar está en Madero y no en Tampico como muchos lo creían, después de ello, ahora abre la posibilidad de trabajar abiertamente con las alcaldesas de Altamira, Alma Laura Amparan y Magda Peraza, de Tampico.

¿Se contradice el alcalde maderense o creció como político y admite que en equipo siempre es mejor? ¿Las alcaldesas Alma y Magda, aceptarán la invitación o la cerrazón limitará a construir algo realmente extraordinario para el sur de Tamaulipas?

Mientras el debate del carnaval “metropolitano” ALTAMA del sur de Tamaulipas comenzó a tomar fuerza y apenas se analiza en la mesa del Gobierno del Estado, también llamó la atención de los gobernantes norveracruzanos por el impacto económico que este podría generar debido a la injerencia de la Zona Metropolitana de Tampico en municipios veracruzanos como Pánuco, Pueblo Viejo y Tampico Alto.

La idea de ese carnaval no es de locos, pero si de aventurados creer que lograrán ponerse de acuerdo entre los políticos, aunque igual ya trascienden voces de la iniciativa privada que confían en la madurez de la gobernabilidad tamaulipeca, tal es el caso de la Asociación de Hoteles presidida por Iñigo Fernández Barcenas, quien avala una suma de voluntades para la realización de un Mega carnaval para competir con otros destinos turísticos de México e incluso del extranjero.

“Siempre va a ser mejor esa posición a diferencia de hacerlo cada quien por su lado. En este caso el municipio de Tampico ya lleva muchos años realizando su carnaval, ya tiene cierto posicionamiento a diferencia del carnaval de Ciudad Madero que realmente acaba de comenzar apenas el año pasado y que está haciendo un esfuerzo importante; en ese sentido, por ello lo que nosotros consideramos es que pudiera hacerse el carnaval conurbado de manera simultánea, con una organización de ambas partes, que se pusieran de acuerdo para saber qué día se realizarían las actividades en el municipio de Tampico, cuándo en Ciudad Madero y respectivamente en Altamira; pero creo que como hemos señalado en el tema de las marcas turísticas, se debe de aprovechar y tomar mucho en consideración el posicionamiento que tiene Tampico como destino, en este caso el carnaval de Tampico que es el que lleva muchos años con mucha promoción inyectando diversos recursos económicos y humanos en su realización y a esto compaginarlo con presupuesto que pudieran aportar los otros municipios e incluso el Estado para arropar y hacer el evento todavía más grande. La intención es hacer un evento de gran escala, un evento donde pudieras traer mejores artistas y mejores actividades porque eso es lo que va atraer al turista para que decida venir al carnaval”, señaló Iñigo Fernandez, empresario presidente de la Asociación de Hoteles en el Sur de Tamaulipas.

En el contexto histórico de acuerdo al cronista de Tampico, Marco Antonio Flores el carnaval de esta ciudad es el más antiguo, data de 1835 y tiene su propia relevancia, “Su espacio actual en La Laguna del Carpintero lo enmarca adecuadamente, tiene tradición de sus carros alegóricos, disfraces y comparsas desde 1925; es rico en su variedad de trajes, temas y alegorías así como por la participación de las escuelas de baile de la región; es el primero de la temporada que se realiza en la zona, posteriormente vemos una repetición de todos los cuadros que participaron en Tampico en el resto de la zona Metropolitana  como lo es en Madero y Altamira en Tamaulipas, así como Pueblo Viejo, Tampico Alto y Naranjos en el Estado de Veracruz, la única variación es en el carro alegórico de los Reyes del Carnaval de cada población”, explicó el historiador Marco Flores.

Aunque el cronista lo dice de manera muy diplomática, es verdad, la mayoría de los participantes en Tampico, lo hacen después en Madero y Altamira, resultando esto cansado y aburrido; pero sin que el historiador refiera lo siguiente, el gasto tanto para los competidores de las comparsas   como para los gobiernos municipales pareciera triplicarse cuando la situación actual de México no está para que los gobernantes despilfarren en fiestas carnestolendas. Aquí lo interesante será encontrar el punto de equilibrio entre los objetivos personales de cada político y la intención de hacer más eficiente el recurso económico.

Sin embargo la licenciada Carolina Infante, cronista e historiadora de Ciudad Madero, desde donde nació la intención del carnaval metropolitano, señaló que la realización de un evento como el intencionado, permitirá recuperar mucho del origen de un carnaval.

“Creo que hacer un carnaval conurbado necesita una logística especial y darle a cada municipio su espacio, su tiempo y difusión; si pensamos que Tampico, Madero y Altamira pueden presentar un solo carnaval al mismo tiempo yo creo que lo que sería ideal es verlo con tiempo, con el ánimo de sumar voluntades siendo conscientes de la logística que se requiere para darle a cada municipio su espacio y bueno definir reinas, coronaciones y cómputos que esto es algo que ojalá pudieran retomar; recordemos que antes los carnavales eran a bese de cómputos, pero finamente esto debe ser algo muy bien pensado para que el beneficio histórico y económico sea para los tres municipios”, dijo Carolina Infante Pacheco, cronista de Madero.

Esa es la línea divisoria en la que está la zona Metropolitana de Tampico, de un lado el salto cuántico a lo inimaginable y del otro, la continuidad y supervivencia sin tomar el riesgo, dejando pasar la oportunidad de marcar la diferencia y hacer historia.

davidcastellanost@hotmail.com

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Opinión

La mujer del pelotero

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La historia de terror que atraviesan los 47 trabajadores federales de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social en Tamaulipas es más que un simple conflicto laboral. Es una retórica fallida que evidencia el fondo de una contradicción institucional.

La dependencia encargada de vigilar que se respeten los derechos laborales… no puede garantizar los de su propio personal.

Aunque han guardado silencio por varios meses, lo de hoy es insostenible. Semanas sin pago, y no es la primera vez. Ha ocurrido antes. Han sufrido hasta tres meses sin salario, dicen. Sin retroactividad. Sin explicación clara.

Y ahora, una transición. Opaca y represora, comentaron los trabajadores federales, pues dicen que solo a través de una videollamada. Les bajaron instrucción. Un cambio de esquema, y punto. Van a pasar del orden federal al estatal. Sin reglas claras. Sin certezas. Sin garantías laborales.

El secretario Marath Baruch Bolaños López no ha dado la cara. Y ese silencio pesa más que cualquier pecado que haya cometido con anterioridad el mismo PRI en toda su historia.

No se trata de un simple ajuste administrativo. Es la estabilidad de personas que llevan décadas en el servicio público. Hay casos de más de 30 años de antigüedad. Trayectorias completas que hoy se reducen a una condición: firma o te quedas sin ingreso.

Renunciar a la antigüedad. A la compensación. A derechos adquiridos.

Aceptar un salario menor.

Firmar contratos temporales.

Trabajar, en los hechos, en condiciones de informalidad… dentro de una institución que sanciona precisamente eso.

La ironía… Los trabajadores de la STPS exigen a empresas que otorguen prestaciones, que respeten la ley, que garanticen estabilidad… mientras ellos no tienen nada de eso.

Ni siquiera porque el artículo 123 constitucional lo deja en claro: La irrenunciabilidad de derechos no es negociable. Y la progresividad laboral no va con los retrocesos.

La jurisprudencia es clara: en procesos de reestructuración, los derechos deben respetarse íntegramente.

Aquí pretenden que ocurra lo contrario.

Se reduce salario. Se eliminan prestaciones. Se borra antigüedad.

Se precariza.

Y se hace con presión.

Con la urgencia del trabajador que necesita cobrar para sostener a su familia.

Porque si el Estado puede desdibujar derechos laborales bajo el argumento de una “transición”, entonces cualquier empresa podría intentar lo mismo.

En la intimidad…. Mientras en un frente se discuten derechos laborales que se diluyen, en otro se construyen políticas públicas que, al menos en papel, buscan sostener a la población.

En Tampico, la administración de Mónica Villarreal Anaya ha apostado por un modelo concreto en materia de salud: atender la diabetes con seguimiento real, no con campañas de ocasión.

El Centro de Control de Diabetes (CECODIAT), en Morelos y Borreguera, ya tiene números que respaldan el discurso: más de 800 consultas diabetológicas, 992 de nutrición y un 56 por ciento de control metabólico en pacientes registrados.

En México la diabetes sigue siendo una de las principales causas de muerte, hablar de control —no de atención aislada— es hablar de política pública bien enfocada.

davidcastellanost@hotmail.com
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Opinión

Un legado social para nuevas juventudes

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Por: Zaira Rosas
zairosas.22@gmail.com

Era 2013 cuando conocí en persona a Rossana Reguillo. Acababa de leer un libro suyo donde analizaba a los policías en México; su narrativa bastó para volverme su admiradora y querer entender el mundo como ella lo hacía.

Ese texto reunía entrevistas con policías en Guadalajara, pero revelaba algo más profundo: la inseguridad en México no es un fenómeno lineal, sino un entramado de voces, contextos y silencios.

Para comprenderla, decía implícitamente, hay que escuchar a todas sus personas, conocer su vida y las motivaciones detrás de cada acto.

La vida intelectual de Reguillo estuvo marcada por una curiosidad inagotable y un compromiso ético con la realidad. Fue catedrática en el ITESO y formó parte del Consejo Consultivo de Comunicación de la IBERO Puebla. Sin embargo, su influencia desbordó las aulas. Siempre se mantuvo cercana a las juventudes, no desde la condescendencia, sino desde el reconocimiento de su potencia crítica y creativa.

Escuchaba, cuestionaba y acompañaba, la primera vez que pude escucharle parecía ser alguien que nos conociera de toda la vida y pese a su gran sabiduría se mostró atenta a nuestras inquietudes y nunca soberbia.

Su mayor acierto —y quizá su legado más poderoso— fue la capacidad de mirar de frente el horror sin simplificarlo. En sus análisis sobre violencia, desapariciones, narcotráfico y desigualdad, evitó las narrativas cómodas.

En lugar de eso, construyó relatos complejos donde cabían el dolor, la resistencia y las contradicciones de México. Supo leer los signos de su tiempo, tanto en las calles como en los espacios digitales.

Por eso impulsó proyectos como el Signa Lab, donde exploró cómo se construyen las conversaciones públicas en internet y cómo circula la información en contextos de crisis.

Reguillo entendía que narrar es también disputar el sentido. Sus textos no solo describían la realidad: la interrogaban. ¿Quién tiene derecho a contar la historia? ¿Qué voces quedan fuera? ¿Cómo se construye el miedo? En sus escritos sobre México, la violencia nunca fue un espectáculo, sino una pregunta abierta que exigía responsabilidad colectiva.

Nos enseñó que detrás de cada cifra hay vidas, y detrás de cada discurso, intereses.

Honrar su legado hoy implica más que recordarla: exige actuar. Para las juventudes, su ejemplo ofrece varias rutas. Primero, informarse con rigor y no conformarse con explicaciones superficiales. Segundo, escuchar activamente, especialmente a quienes han sido históricamente silenciados. Tercero, apropiarse de los espacios digitales con conciencia crítica, entendiendo que también ahí se construye la realidad social. Y, sobre todo, atreverse a cuestionar incluso las propias certezas.

En un contexto saturado de información, mantener la criticidad es un acto político. Reguillo nos enseñó a analizar siempre todas las partes, a desconfiar de las versiones únicas y a buscar las conexiones profundas entre los fenómenos. Su legado invita a mirar más allá de lo evidente y a asumir la responsabilidad de pensar el mundo en colectivo.

La revolución de ideas puede tener lugar en múltiples espacios, incluso en las plataformas digitales donde los discursos pueden desafiar el autoritarismo, cerrar los ojos ante la complejidad de nuevas formas de comunicación, sería traicionar su memoria.

En cambio, honrarla implica sostener la incomodidad de las preguntas difíciles, defender el pensamiento crítico y poner por delante el bien común.

Porque, como ella mostró a lo largo de su vida, entender es el primer paso para transformar la realidad que nos trastoca aunque no siempre parezca que algo lejano también nos afecta.

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Opinión

¿Hasta cuándo reaccionarán nuestras autoridades?

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Hace poco más de una semana se registró una mortandad masiva de peces en el estero El Camalote, y esto rápidamente se convirtió en una contingencia ambiental.

De inmediato, autoridades locales como el Ayuntamiento de Altamira y Comapa Sur tuvieron que intervenir ante el retraso de la Comisión Nacional del Agua (Conagua).

A seis días del incidente, el gobierno de Tamaulipas informó que la situación está controlada y que no existe riesgo de contaminación del agua potable.

Según las autoridades, el problema se originó por alteraciones hidrodinámicas que provocaron un desequilibrio en la salinidad, afectando a las especies que no lograron adaptarse.

Sin embargo, este episodio volvió a poner en evidencia la vulnerabilidad crónica de la zona sur de Tamaulipas.

El estero El Camalote, donde se ubican las esclusas que regulan el agua dulce que abastece a cientos de miles de personas en Tampico, Madero y Altamira, se encuentra en constante riesgo.

Y las autoridades parecen reaccionar hasta que tienen el problema encima.

¿Ha visto usted a algún diputado federal de Tamaulipas plantear esta problemática en el Congreso de la Unión?

¿Alguno ha promovido reuniones con altos funcionarios de Conagua o gestionado recursos federales para el mantenimiento urgente de las esclusas y los 22 kilómetros de diques?

¿Los alcaldes de la zona sur se han reunido para emitir un pronunciamiento conjunto y exigir atención prioritaria al gobierno federal?

Por eso este fue uno de los temas en la Mesa de Análisis de los lunes por la noche en MVS Noticias.

Sepa usted que, hasta ahora, no existe un proyecto ejecutivo integral para el mantenimiento y rehabilitación de las esclusas del Camalote, ni se han realizado batimetrías recientes ni un dragado que aumente la capacidad de almacenamiento.

El Gobierno de Tamaulipas impulsa el proyecto del dique El Moralillo, que cuenta con el respaldo del gobernador Américo Villarreal y avanza en su etapa técnica, pero aún está lejos de concretarse.

No es suficiente.

Es necesario que los diputados federales cumplan con su verdadera función: legislar, fiscalizar y gestionar recursos para resolver problemas reales de la gente, en lugar de limitarse a llenar sus perfiles de redes sociales con fotos posando entre curules, pescando o comiendo tacos mientras “descubren” Tamaulipas.

También urge que el sector empresarial asuma una postura más firme y use su influencia para presionar a los representantes populares. Y a nosotros, como sociedad, nos corresponde no olvidar el riesgo real de quedarnos sin agua.

Nunca lo habíamos imaginado … y ocurrió.

Que no nos vuelva a pasar.

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Opinión

Preguntas sin respuestas

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El dato es contundente y, en cualquier escritorio de comunicación social, suficiente para construir un titular: Tamaulipas no registra casos de sarampión en lo que va del año y presume una cobertura de vacunación del 98.5 por ciento. Lo dijo el gobernador Américo Villarreal Anaya frente a personal de salud al que, además, se le entregaron medallas por décadas de servicio.

¡Magnánimo! ¡Colosal! ¡Imperial! ¡Jerárquico! Un gobierno que presume resultados y un sector que recibe reconocimiento público. Pero…

¿Dónde están los reportes técnicos que respalden ese 98.5 por ciento? ¿Cuál es la base poblacional utilizada? ¿Se trata de cobertura real o de dosis distribuidas? ¿Qué municipios concentran los rezagos y cuáles sostienen el promedio estatal? ¿Cómo se está midiendo la eficacia en campo en comunidades donde históricamente el acceso a servicios de salud es irregular?

Qué importa todo lo demás, estamos ante  un logro sanitario sólido, histórico como el mismo ingreso de la 4T a nuestra entidad.

Y bueno, era de esperarse; la secretaria de Salud, Adriana Marcela Hernández Campos, habló de confianza construida con la ciudadanía, sin embargo, su simple llegada no válida el logro, pero, a ella le toca sostener el optimismo oficial sin reservas.

Porque mientras se reparten medallas —legítimas, necesarias— también persisten los reportes de hospitales con carencias, pregúntenle al Dr Juárez Durán -a quien enviamos un fuerte abrazo y deseamos que pronto ya se encuentre al 2 mil por ciento- ese hombre es el director del “Dr. Carlos Canseco”, de Tampico, un gigantesco cascarón hospitalario, y aquí como en el resto de los nosocomio a del sector público con tiempos de espera prolongados y personal que opera al límite. El contraste es inevitable: reconocimiento simbólico por un lado, desgaste operativo por el otro.

Marggid Rodríguez Avendaño, bueno, caray, el asunto del IMSS Bienestar sigue en fase de ajuste. Y ahí es donde el esfuerzo, humanismo y entrega del gobernador Américo Villarreal Anaya, encuentra personajes endebles que provocan fragilidades estructurales en la infraestructura gubernamental, no basta con afirmar que el sistema se fortalece; hay que demostrarlo en cada consulta, en cada abasto, en cada turno cubierto.

El dato del sarampión puede ser un logro. Pero sin información abierta, también puede ser apenas un enunciado.

En la intimidad… Mientras en el templete se habla de un sistema sólido, en la base laboral se discute otra cosa: cuánto tiempo puede un trabajador enfermo sostenerse antes de quedar desprotegido.

El diputado Armando Zertuche Zuani y el SUTSPET empujan una reforma que, en los hechos, desnuda una contradicción. Si el sistema de salud funciona, ¿por qué sus propios trabajadores tienen solo 60 días de licencia para enfrentar enfermedades graves?

El delegado sindical Alejandro Reyes lo plantea sin matices: no alcanza. Y cualquiera que haya pasado por un tratamiento oncológico o una recuperación neurológica lo sabe.

La iniciativa ya está en la antesala de la Comisión de Salud, presidida por Víctor Manuel García Fuentes. Ahí se va a definir si el discurso de bienestar también aplica hacia adentro del aparato estatal o si se queda, como tantas veces, en la superficie.

Porque al final, la política pública se mide en eso: en lo que resuelve cuando el reflector se apaga.

davidcastellanost@hotmail.com
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