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“Salí libre y la sentencia fue una libertad absolutoria, porque no hubieron pruebas en mi contra. No me van a devolver el tiempo que yo desperdicié”, declaró Miriam el día 18 de agosto.

Después de haber pasado ocho años y nueve meses en prisión preventiva, Miriam Hernández, una mujer que sufrió un aborto accidental y que fue acusada de homicidio del producto, fue liberada al no haberse comprobado su culpabilidad.

Miriam tuvo una fuerte caída que provocó el aborto en su domicilio. Fue trasladada al Hospital General de Acapulco, mientras su familia cubrió el cuerpo del bebé, quien tenía un golpe en la cabeza. Ya en el hospital, un médico pidió a la familia que llevaran el cuerpo del bebé- acto indebido, porque los familiares no estaban autorizados ni capacitados para dicha labor-. El médico observó el cuerpo y notó que tenía cinco heridas en el pecho y ombligo, razón por la cual dieron aviso a las autoridades.

Gracias al aviso de las autoridades hospitalarias, el Ministerio Público envió un oficio informando que Miriam estaba en investigación por el delito de homicidio, por lo cual la dieron de alta inmediatamente, sin que hubiera recibido toda la atención médica necesaria, cuidados que requieren de 24 a 48 horas.

El 25 de noviembre de 2008, se inició el juicio en contra de Miriam por homicidio calificado en agravio de un recién nacido. Miriam y su familia tuvieron dificultades con la defensa en el caso, pues el abogado cobró 10 mil pesos para no volver a aparecer. Siendo los testimonios iníciales y contradictorios de algunos miembros de su familia, los únicos fundamentos, en 2012 fue condenada a 20 años de prisión, más sin embargo, en noviembre de ese año, se ordenó reabrir el caso. No fue hasta el 16 de agosto de 2016 que Miriam pudo conseguir su absolución. Fue hasta el día 18 de agosto que Miriam fue puesta en libertad.

Fuente: animalpolitico.com

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