Connect with us

Mil doscientas toneladas de chiles jalapeños procesados diariamente en líneas de producción y distribuidos a través de 26 plantas en todo el país, pero con el doble de países en los que tiene representación alrededor del mundo literalmente: América, Europa, Asía y Oceanía.  Así lo explica «La Costeña» en el material audiovisual institucional con el que acompañó la disculpa pública a que la obligaron, hace menos de una semana, dos desleales, inescrupulosos, desvergonzados, exhibicionistas y hasta podría decirse que degenerados trabajadores (ahora ex empleados) de su enorme centro procesador en Ecatepec, Estado de México, al hacer circular por redes sociales una imagen en la que uno de ellos aparece en primer plano, aparentemente haciendo la «selfie», y al otro se le puede observar al fondo casi de espaldas, mostrando las nalgas mientras se halla frente a una banda por la que van pasando los chiles.  El día que se hizo pública la foto, cuando fue compartida masivamente a través de dispositivos móviles y ya nadie pudo pararla, hubo comentarios de todo tipo, desde los más sarcásticos y graciosos, hasta los más furibundos y condenatorios, pero además no falto quien hizo una observación singular, y fue la referente a esa postura del sujeto al que se mira viendo malévolamente a la cámara, desde lejos, con los pantalones a la altura de las rodillas: el que, cualquier hombre que se precie de serlo en verdad, aprende desde niño a «mear», u orinar, sin necesidad de hacer tal cosa como bajarse el pantalón, que para eso está el cierre, «zipper» o cremallera.  Y que en todo caso, la identidad de género (degénero) u orientación sexual de ambas personas estaba completamente en duda gracias, irónicamente, a ellos o ellas mismas.

Lo cierto es que al hacerse viral en redes sociales desde la semana anterior tan asquerosa como insólita escena, cualquier consumidor se ve fácilmente orillado a pensárselo dos veces antes de adquirir un producto comestible que lleve dicha marca o sello, cuando se halla haciendo compras en el almacén o tienda de autoservicio.  Y esto es, además de lamentable por injusto, como inevitable, muy desastroso, en términos económicos, para todo un gigantesco bloque representativo de la iniciativa privada, como es la empresa a la que pertenecía la pareja de, dirían los más espantados: «sodomitas», que incurrieron en tan aberrante acción.  Y lo es no sólo considerando tanto los datos más simples revelados al inicio de esta colaboración (y que, como se dijo, tienen como fuente a la misma compañía), como la considerable cantidad de empleos que genera ese solo corporativo, y luego las personas que se emplean en esas firmas que han surgido como prestadoras de servicios y proveedoras de La Costeña merced a la existencia de ésta, hablando desde productores agrícolas y transportistas, hasta comercializadoras exclusivas que sin duda debe de tener la muy mexicana empresa en otras latitudes del planeta.  Pero también implica un altísimo y hasta ahora incalculable daño financiero para nuestro país en materia de exportaciones y crecimiento dentro de los Estados Unidos por parte de dicha corporación, que hace poco más de diez años había adquirido a dos importantes marcas de alimentos enlatados surgidas en la vecina nación, y en 2014 todavía compró una más, en el mismo territorio.  Y todo por culpa de la ocurrencia, venganza, desquite, locura, maldad o, acaso, «simple travesurilla» de dos individuos que al mostrar el peor de sus rostros (literal), acabaron también dando lo mismo en materia de ocupación y referencias laborales.

Porque, si no se lo cree, piénselo cualquiera: ya estando entre los anaqueles del área de alimentos en conserva, dentro de cualquier cadena nacional o trasnacional, ¿qué se preferiría: tomar una lata de chiles La Costeña, o la de cualquier otra compañía…?  A quien esto escribe ya le pasó, y ante un dilema más complejo, por todas las posibilidades que envuelve: estando apenas el lunes pasado por comprar, entre otros productos, un simple paquete plástico de frijoles refritos y molidos ya listos para servir, recordando de pronto el incidente de La Costeña y por asociación mental, no se lo dudó dos veces para olvidarse de esa marca e irse con… alguna otra.  Algo, hay que reconocerlo, demasiado extremo e injusto, teniendo en cuenta que, si a posibilidades vamos, tratándose de cualquier otra empresa dedicada a lo mismo, en tanto no se esté a diario demostrando lo contrario de manera contundente, existe exactamente la misma posibilidad de que algún par de locos le juegue repentinamente a esa pareja de idiotas que salía en una película estelarizada por Jim Carrey, y haga cosa parecida o incluso peor… ¡Ugh!  Por lo pronto, la Comisión Estatal para la Prevención contra Riesgos Sanitarios anunció ya, este lunes al mediodía, sanciones contra La Costeña, por al menos cuatro situaciones irregulares detectadas en una revisión a su planta de Ecatepec, Edomex, donde ocurrió lo de la maldita selfie.  Y entre las acciones inmediatas está la incautación de un importante cargamente de latas de chiles en vinagre con peso neto superior a los 3 kilos y medio (lata para uso comercial o fiestero), que le representan, de entrada, más de un millón de pesos en pasivo.  Aquí se insiste: todo a causa de aquellos dos «pasivos».

La paranoia que se avecina es sólo equiparable a la que padeció este mismo columnista también el lunes cuando, a punto de entrar al supermercado de capital tampiqueño en el que hizo su mandadito exprés, le salió al paso un vehículo tipo expedición conducido por un hombre en edad de cesantía y con acento extranjero que le propuso: «Tú, soy italiano, ¿puedes ayudar cargar cosas en camioneta aquí, en hotel (señalando hacia atrás), y te doy propina?».  El primer impulso fue, en efecto, ayudar, y no por la propina sino por esa hospitalidad natural del mexicano y esa consideración que se debe tener para con las personas ya muy mayores, mas de pronto me vino una regresión, al estar por abordar el vehículo aquel, y recordé al amigo de todos los niños alertándome: «Ojo, cuate, mucho ojo», y a mis padres aconsejándome de niño jamás subirme al vehículo de personas extrañas.  Creo que si mis zapatos hubieran sido llantas habrían chillado como ruedas de vehículos calentando motores antes de un arrancón, porque me frené y quedé no sólo afuera del coche, sino además tan dubitativo, que el viejo casi enfurece mientras me gritaba: ¡¿Qué miras, qué miras dentro de mi camioneta?! ¿Qué buscas? ¡Soy italiano, quiero ayuda para cargar cosas pesadas que están en hotel!  Y es que, juro y perjuro que me acordé de las múltiples y aterradoras historias que, teniendo como protagonista justamente a un italiano y como escenario al estacionamiento de una tienda de autoservicio, circulan en internet como leyenda urbana desde hace por lo menos una década, si no es que más.  Apenado conmigo mismo por los temores y la indecisión, el terror psicológico y la paranoia que han sembrado en mí, como en muchos habitantes de esta conurbación sudtamaulipeca, los acontecimientos de los últimos doce años en términos de inseguridad pública, y por no quedar mal con el anciano aquel que se veía como a punto de llamar a don Corleone de lo exasperado, acabé diciéndole: «Mire, me atravieso corriendo al hotel, sí le ayudo», y para demostrárselo, en efecto, lo hice en el acto, pero de treparme al vehículo… ¡nel!  Aún así, con todo y que eran las nueve de la mañana de un día radiante, y aún estando en un área abierta como el «Bonito Inn» aquel, le di mi ayuda al muy diminuto y aparentemente inofensivo abuelito, a quien le quise explicar diciendo: «Usted perdone, pero en esta zona donde vivo, el asunto de la inseguridad…», sólo para ser interrumpido por el interlocutor con estas palabras: «¡Yo sé, yo sé!».

 

Continua leyendo
Pulsa para comentar

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Opinión

El futuro llegó entre los baches

Publicado

el

Sin una gota de gasolina, sobre cuatro ruedas, así llegó a Tamaulipas el futuro incierto con apariencia de un carrito de golf.

Este lunes, en el Polyforum de Ciudad Victoria, el gobernador Américo Villarreal entregó reconocimientos al director del Instituto Tecnológico de Ciudad Madero, Juan Dionisio Cruz Guerrero, y a los investigadores Brenda Reyes, Pedro Vite y Rubén Salas por su participación en Olinia, el proyecto nacional para desarrollar vehículos eléctricos.

Para las ardillas fue otra ceremonia aburrida de lunes con esa típica logística enanita, sin nada nuevo, micrófonos. Honores a la bandera. Funcionarios que se toman fotos como si nunca se han visto y más fotografías sin sentido, pero Tamaulipas, gracias a los investigadores del Tec Madero, ya tiene un lugar en el futuro de México; sí, la entidad tiene grabado su nombre en el gran libro de la historia moderna.

Durante décadas aprendimos a sobrevivir a la embestida del crimen organizado, a ver cómo pasaban gobernadores con presunción de inocencia y hasta aquellos a los que les gustaban las niñas chiquitas, pero en el presente la riqueza tamaulipeca va más allá de los barriles, los metros cúbicos de costa, megawatts y kilómetros de ductos.

Pero lo que los investigadores y académicos del Instituto Tecnológico de Ciudad Madero, nos están enseñando es algo más difícil: Convertir la energía en conocimiento.

Porque aunque Olinea está bien feo todavía –y bueno, la Cybertruck, tampoco es la nena de los automóviles eléctricos–, fabricar un coche sin gasolina no consiste solamente en quitarle el motor de combustión interna a un carro y ponerle una pila.

Ahí están la electrónica, el software, los sensores, la automatización, los materiales, la inteligencia artificial, la manufactura, el diseño y una interminable colección de pequeños milagros tecnológicos que nadie ve cuando el vehículo finalmente arranca.

Olinia necesita todo eso.

Y por eso importa que investigadores de Ciudad Madero estén ahí.

Quizá dentro de veinte años alguien vea un Olinia circular por Tampico y no se pregunte quién lo fabricó.

Pero alguien tendrá que contarle que hubo un tiempo en que México importaba buena parte de la tecnología que utilizaba.

Y que hubo un día en que algunos científicos mexicanos decidieron que aquello ya no era suficiente.

Américo Villarreal pidió a rectores y directores no perder de vista a los jóvenes que están destacando en ciencia y tecnología.

Parece una frase de ceremonia.

No debería.

Porque ahí está el verdadero dilema de Tamaulipas.

Tenemos petróleo.

Tenemos gas.

Tenemos viento.

Tenemos sol.

Tenemos puertos.

Tenemos industria.

Tenemos electricidad.

Pero ninguna de esas cosas piensa.

Los jóvenes, sí.

Y si el Estado consigue que esos jóvenes tengan laboratorios, becas, investigación, empresas donde probar sus inventos y una industria dispuesta a comprar conocimiento, entonces quizá ocurra algo extraordinario: que Tamaulipas deje de ser solamente una potencia energética y empiece a convertirse en una potencia tecnológica.

Ese salto no se mide en barriles.

Se mide en patentes.

En prototipos.

En empresas.

En empleos.

En muchachos que decidan quedarse.

Porque hay otra fuga de energía que casi nunca aparece en las estadísticas: el talento que se va.

El ingeniero que termina en Monterrey.

La científica que encuentra laboratorio en Estados Unidos.

El estudiante brillante que descubre que su futuro está en otra ciudad porque aquí todavía no existe la industria que necesita.

Eso también es desperdiciar energía.

Y cuesta muchísimo más recuperarla.

Por eso el reconocimiento al Tec Madero debería leerse como algo más que un diploma.

Es una advertencia.

Tamaulipas tiene científicos.

Ahora falta construirles el lugar donde puedan hacer historia.

En la intimidad… La Universidad Autónoma de Tamaulipas recibió reconocimiento por trabajos en eficiencia energética y monitoreo de emisiones. Dámaso Anaya Alvarado recibió la distinción en nombre de la institución, acompañado por Bárbara Azucena Macías Hernández y Edgardo Jonathan Suárez Domínguez.

La lista de investigaciones parece escrita desde el año 2040: robótica, automatización, electrónica, biocombustibles, biotecnología, distribución de energía, aprovechamiento energético, monitoreo de emisiones.

Pero no.

Es Tamaulipas.

Aquí.

Ahora.

Y quizá ése sea el detalle que todavía no terminamos de entender.

El futuro no está llegando.

Ya está aquí.

Está en los laboratorios de la UAT.

En los pasillos del Tec Madero.

En los estudiantes que programan robots.

En los investigadores que intentan hacer más eficiente cada watt.

Y en ese automóvil eléctrico que algún día podría cruzar nuestras calles y recordarnos que el verdadero poder de un estado no consiste solamente en lo que tiene debajo de la tierra.

Consiste en lo que es capaz de imaginar encima de ella.

Porque el petróleo se acaba.

La tecnología se reinventa.

Y el futuro, cuando finalmente llega, casi siempre resulta haber sido construido por jóvenes a los que nadie estaba mirando.

davidcastellanost@hotmail.com
@dect1608

Continua leyendo

Opinión

Se le calentó la plaza a Mónica VA

Publicado

el

La mañana ardiente en la Plaza Hijas de Tampico parecía, por momentos, otra cosa. No tenía la pinta de ser una asamblea política, mmm… no exactamente. Todo el alboroto parecía más una reta para farmear aura o una concentración de fuerzas básicas: muchachos por todos lados, rostros jóvenes, celulares en alto —como en el clímax de la noche en un antro— y una multitud que hacía pensar que Morena había ido a probar cantera para el próximo campeonato.

Y quizá esa haya sido la primera historia que se inventó la plaza con tantos morros y morritas que, por más crudos que anduvieran, allí estuvieron presentes sorteando el perro sol del domingo en Tampico, y es que fueron alrededor de cuatro mil asistentes de todas las edades.

Pero, a ver… no me refiero a que hubo cuatro mil sillas acomodadas, no, por lo menos cuatro mil personas fueron las convocadas por el equipo de Mónica Villarreal Anaya para escuchar un mensaje contundente: cerrar filas con Claudia Sheinbaum y con Américo Villarreal.

En Altamira, Morena había reunido poco más de dos mil.

En Ciudad Madero, en cambio, la fotografía salió más flaca. Desinflada, dirían los maliciosos. Como globo que alguien dejó escapar antes de tiempo.

Y entre los visitantes a Tampico para cerrar filas con la primera morenista del pueblo apareció Blanca Narro Panameño, diputada federal por el Distrito 16 y una de las figuras más reconocibles de Morena en Altamira.

Mientras tanto, Mónica Villarreal Anaya habló de unidad, de soberanía, de Claudia Sheinbaum, de Américo Villarreal y de ese proyecto de transformación que necesita mantenerse cerca del pueblo.

Pero la política, como los fantasmas de Comala, suele decir una cosa mientras murmura otra; el murmullo de apenas la mañana de ayer parecía decir que Tampico tiene un rostro distinto, aunque no necesariamente más poderoso. No todavía, pero sí más joven.

Y eso, si lo saben aprovechar… uff ¡! PAN a meter en problemas al que les pongan enfrente, porque los viejos de la política saben que una multitud puede fabricarse, pero, movilizar a una generación, no es fácil.

Por eso los jóvenes fueron quizá el dato más importante de la asamblea. No porque todos sean militantes ni porque cada rostro represente un voto. Sino porque alguien consiguió sacarlos de sus casas y llevarlos a una plaza para escuchar un mensaje político, y es que en estos andares nadie llega a una plaza por casualidad.

En la intimidad… La diputada federal Blanca Araceli Narro Panameño encabezó en Altamira la brigada de salud y servicios “ “Nuestro compromiso es contigo”, con la participación del diputado local Marcelo Abundis y el regidor Abelardo Garcés, bajo una premisa: sacar la gestión pública de las oficinas y llevarla directamente a las colonias.

La brigada concentró servicios médicos, atención odontológica, asistencia social, corte de cabello, atención para mascotas y productos básicos con descuentos, con el propósito de reducir gastos para las familias y acercar servicios que, en condiciones ordinarias, requieren traslados y trámites adicionales.

Narro Panameño colocó el énfasis en la coordinación entre los distintos niveles de Gobierno y sostuvo que la política debe traducirse en servicios concretos para la población.

La legisladora federal rechazó que la actividad tuviera como eje el protagonismo político y planteó que la suma de esfuerzos debe medirse por los beneficios que recibe la población.

«No necesitamos protagonismos; necesitamos suma de esfuerzos”, sostuvo durante el arranque de la brigada.

La actividad fue presentada como una acción territorial vinculada a la política social de los gobiernos federal y estatal, encabezados por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y el gobernador Américo Villarreal Anaya.

NArro Panameño destacó las políticas de ambos gobiernos y afirmó que existe una administración federal con presencia en Tamaulipas y un gobierno estatal con una orientación cercana a la población.

La diputada llamó a los asistentes a utilizar los servicios disponibles y reivindicó el trabajo territorial como mecanismo para conocer directamente las necesidades de las colonias.

“No esperar que la gente venga a buscarnos, sino ir nosotros a su encuentro”, señaló.

La atención incluyó a distintos sectores de la población, desde madres de familia y adultos mayores hasta personas que requerían orientación o servicios específicos, además de atención para animales de compañía.

Marcelo Abundis sostuvo que la diferencia entre una estructura política y un equipo de trabajo está en que este último coloca el interés colectivo por encima de los intereses individuales.

“Un equipo es un colectivo y un equipo trabaja para todas y para todos. Eso es lo que estamos haciendo el día de hoy”, afirmó.

El diputado local reconoció la participación de Narro Panameño y señaló que los cargos públicos son temporales y deben asumirse como encargos para servir a la población.

Abelardo Garcés, regidor del Ayuntamiento de Altamira y representante de Morena, ubicó la jornada dentro de una estrategia de unidad en torno al municipio.

“Estamos aquí en unidad y trabajando en equipo porque nos une Altamira”, expresó.

El regidor señaló como referencia la política de proximidad de los Gobiernos de Sheinbaum y Villarreal Anaya.

Para Narro Panameño, el mensaje de la jornada quedó resumido en una fórmula que busca trasladar la disputa política del discurso a los resultados: “La unidad no se presume, se practica; el compromiso no se dice, se cumple”.

La diputada adelantó que este tipo de actividades continuarán en territorio y sostuvo que mientras exista respaldo ciudadano, mantendrá el trabajo conjunto con representantes de los distintos niveles de Gobierno

davidcastellanost@hotmail.com
@dect1608

Continua leyendo

Opinión

¡Los años maravillosos!

Publicado

el

La LNBP vuelve a una de las duelas que marcaron la historia del basquetbol profesional en México.

Los Correcaminos de la Universidad Autónoma de Tamaulipas regresarán al gimnasio de la UAT, Campus Tampico-Madero, para enfrentar este lunes 23 y martes 24 de agosto a los Soles de Mexicali, en encuentros programados a las 19:15 horas.

El regreso tiene un ingrediente adicional: el escenario fue parte de la época dorada de los Correcaminos, cuando el equipo universitario dominaba las duelas nacionales y se convirtió en protagonista de una generación que terminó por hacer historia en el basquetbol profesional.

El rector de la UAT Dámaso Anaya Alvarado, busca con estos encuentros llevar nuevamente partidos oficiales de la Liga Nacional de Baloncesto Profesional al sur de Tamaulipas y recuperar una plaza que durante años estuvo identificada con el basquetbol de alto nivel.

¡No tonto! No se trata únicamente de volver a jugar en Tampico-Madero. Es regresar a una cancha asociada con uno de los capítulos más importantes de la franquicia, y de la historia del sur de Tamaulipas.

Fue una época en que los Corre ganaban todo durante los años 90, los Correcaminos construyeron una de las etapas más exitosas de su historia.

El equipo consiguió campeonatos y protagonismo en torneos como el Circuito Mexicano de Básquetbol (CIMEBA) y el Circuito de Baloncesto del Pacífico (CBP), antes de convertirse en uno de los equipos fundadores de la nueva era profesional del basquetbol mexicano.

La plantilla combinaba jugadores extranjeros de poder físico y capacidad ofensiva con algunas de las principales figuras nacionales de aquella generación.

Entre los extranjeros que dejaron huella aparecen Jeff Moore, Michael Saulsberry y Steve Wise, mientras que el talento mexicano tenía nombres como Luis Manuel “El Chango” López, Florentino “Tino” Chávez, Pedro Ramos, Pepe Gaytán y Edgar Lorea.

Con ellos, los Correcaminos pasaron de ser un equipo competitivo a convertirse en una referencia nacional.

La historia alcanzó su punto máximo con la creación de la LNBP. En el año 2000, los Correcaminos se proclamaron campeones y se convirtieron en los primeros monarcas en la historia de la Liga Nacional de Baloncesto Profesional.

Aquel título abrió oficialmente una nueva etapa para el basquetbol profesional mexicano y colocó a la UAT en la primera página de la historia de la liga.

En la intimidad… La universidad pretende que los partidos oficiales vuelvan a formar parte de la agenda deportiva del sur del Estado y que una nueva generación conozca de cerca una tradición que durante los 90 convirtió a los Correcaminos en uno de los equipos más respetados del País.

La apuesta también busca recuperar la conexión con la afición de Tampico, Ciudad Madero y la zona conurbada, una región con tradición en el basquetbol y que durante años tuvo en los Correcaminos uno de sus principales referentes deportivos.

Frente a ellos estarán los Soles de Mexicali, un rival de peso dentro de la LNBP.

Serán dos partidos.

Pero para los Correcaminos, el significado trasciende la serie.

La duela del Campus Tampico-Madero volverá a recibir basquetbol profesional y, con ello, una camiseta que hace más de dos décadas escribió su nombre entre los primeros campeones de la liga.

Los Corre vuelven a casa.
Y la casa tiene memoria.

davidcastellanost@hotmail.com
@dect1608

Continua leyendo

Opinión

Las visas y la búsqueda de control de Estados Unidos

Publicado

el

Por:Zaira Rosas
Zairosas.22@gmail.com

La cancelación de la visa estadounidense de Andrés Manuel López Beltrán volvió
a colocar sobre la mesa una pregunta que va mucho más allá del hijo del
expresidente: ¿hasta dónde un permiso migratorio puede convertirse en una
herramienta de presión política?
López Beltrán informó el 14 de agosto que Estados Unidos había revocado su visa
y atribuyó la decisión a motivaciones políticas. Washington no ha hecho públicas
las razones particulares del caso, mientras tanto, la presidenta Claudia Sheinbaum
sostuvo que la medida tiene un sentido político, la consideró una forma de
injerencia y señaló que México no abrirá una investigación contra una persona
únicamente porque otro país decida retirarle su visa.
De acuerdo con Reuters, al menos 50 políticos mexicanos de distintas filiaciones
han enfrentado cancelaciones dentro de una estrategia estadounidense vinculada
al combate al crimen organizado, lo que sirve a la oposición del gobierno en turno
para vincular al hijo del ex presidente con actos ilícitos, sin mencionar que el
mismo participará en la boleta de los próximos comicios electorales.
El episodio permite observar que las visas han dejado de ser únicamente
documentos migratorios. También pueden convertirse en instrumentos
diplomáticos capaces de enviar mensajes sin romper relaciones entre países, pero
sí presionar a los mismos.
Hay ejemplos recientes. En febrero de 2026, Estados Unidos revocó las visas de
tres funcionarios del Gobierno de Chile, incluido el entonces ministro de
Transportes, Juan Carlos Muñoz, acusándolos de comprometer infraestructura
crítica de telecomunicaciones. El conflicto estaba relacionado con un proyecto de
cable submarino que conectaría a Chile con Hong Kong. El Gobierno chileno
rechazó las acusaciones y calificó la medida como unilateral y contraria a su
soberanía.
Brasil vivió una situación semejante en 2025. Washington impuso restricciones de
visa al juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes y posteriormente
sanciones financieras, en medio del proceso judicial contra el expresidente Jair
Bolsonaro. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva respondió calificando esas
acciones como una interferencia en la soberanía brasileña. De igual forma en este
año en medio de un conflicto diplomático se le canceló la visa a Maria Luiza
Ribeiro Viotti, embajadora de Brasil en Washington, misma que Estados Unidos
propuso regresar si se cancelaba el conflicto.

Los casos son distintos, pero comparten una característica: Estados Unidos utiliza
una facultad legítima, decidir quién puede ingresar a su territorio, de una manera
que produce consecuencias políticas fuera de sus fronteras. Su propia legislación
contempla restricciones de entrada contra extranjeros por razones que incluyen
corrupción significativa, violaciones graves de derechos humanos y cuestiones de
política exterior o seguridad.
En México, sin embargo, la cancelación de la visa de López Beltrán rápidamente
se mezcló con acusaciones de corrupción, narcotráfico y delincuencia organizada.
Conviene separar ambos terrenos. La revocación de una visa no demuestra por sí
misma la comisión de un delito y, hasta ahora, las autoridades estadounidenses no
han presentado públicamente una acusación penal contra López Beltrán derivada
de esta decisión.
Por un lado, la oposición pide se abra una investigación, sin embargo, los
señalamientos actuales al momento son solo especulaciones y que estas
encuentren un terreno fértil en México se debe al reflejo de heridas como la
desesperanza y desconfianza latente en las instituciones.
A la par si comparamos los hechos con otras naciones es evidente que Estados
Unidos ha encontrado nuevas formas de levantar muros, valiéndose de sus
propias reglas y libertades jurídicas para intervenir en otras soberanías. No es
casualidad que en medio de todas las especulaciones, ellos elijan guardar silencio,
pues esto también es un mensaje al actual gobierno sobre el control de narrativas.

Continua leyendo

Populares