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Por David Castellanos
El Partido Acción Nacional (PAN), experimenta la gran oportunidad de convertirse en el instituto político de oposición pensante y propositivo que ocupa la nación en el iniciante régimen del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Los blaquiazules han evolucionado desde la fase testimonial en la que un minúsculo grupo de ciudadanos se enfrentó al sistema priísta autoritario; eran aquellos tiempos cuando ser  panista era un pecado. Luego a finales de los 90, gozaron la luz y la gloria del foxismo con el avasallador asalto a Los Pinos; periodo seguido de la era calderonista, donde comenzó el entreguismo de los principios, valores y prestigio del Partido Acción Nacional.

La debacle del PAN, se vino reflejando en todos los espacios de elección popular, perdieron de principio la presidencia de México, gubernaturas y alcaldías; su presencia en los congresos locales y curules federales se redujo casi a nada.

Para muestra un botón. Luego de ser referente nacional cuando conquistaron los municipios más importantes del país y aportaron más de dos millones de votos a Vicente Fox, el PAN en el Estado de México, ahora solo tiene como máxima referencia a Enrique Rivas del Villar, alcalde reelecto de Huixquilucan, y Presidente de la Asociación de Alcaldes de México.

Sin embargo, pese a los esfuerzos de algunos ediles blanquiazules mexiquenses, el PAN del EdoMéx, atraviesa por un proceso de limpiar la casa de adentro hacia afuera, y en ese sentido eligió a los presidentes de sus comités municipales bajo un proceso de votación electrónica con el Instituto Nacional Electora (INE), como árbitro intermediario; desde entonces expuesto a esa transparencia su dirigente estatal Jorge Inzunza Armas, en base a las experiencias anteriores, se esfuerza por continuar en la formación de un partido unido, autentico y competitivo de cara a las elecciones del 2021, donde se pondrán a votación las 125 presidencias municipales, 75 curules locales de mayoría y representación proporcional; obvio está en juego la presencia de los diputados federales en la segunda mitad del régimen Lópezobradorista.

Desde que fue electo como dirigente estatal a finales de 2018, Jorge Inzunza, evita la confrontación interna para encarar la próxima contienda electoral mostrando su liderazgo al posicionar un partido unido, sólido y competitivo, esto tras haber superado un arduo proceso de recuperación.

Hoy por hoy las encuestas han expuesto a los gobernadores panistas como los mejor calificados. A nivel local en el Estado de México, de ocho alcaldes que buscaron la reelección, siete la obtuvieron y dos de ellas son mujeres, son ni más, ni menos las únicas presidentas municipales de los 125 municipios mexiquenses.

Esos indicadores tienen al panismo del EdoMéx muy motivado y pese a la experiencia, toman como referente nacional el trabajo del panista tamaulipeco Francisco Javier García Cabeza de Vaca, que tiene un resultado político prometedor y motivante de cara a  la siguiente contienda, la misma del 2021 que por compromiso y nivel de complejidad no distrae  al experimentado tampiqueño Jorge Inzunza Armas, que sabe a la perfección: antes de ver el 2023 o el 2024, en el 21 debe entregar los resultados esperados para desde su trinchera derrotar el poder de una mafia que parece no estar preparada para gobernar, una misma mafia en el poder con muchos resentimientos.

Desde Huixquilucan, donde reside el tamaulipeco Jorge Inzunza Armas, en el mismo estado que fuera bastión del PRI, el mensaje ha quedado muy claro para todo el panismo de México, nadie debe pensar en una transformación legislativa, ni jugar un papel activo de jugador principal al interior de Acción Nacional, sin antes salir adelante del escenario y la batalla del 2021 a la que enfrentaran con entera contundencia.

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