Connect with us

Era medio día, el sol calaba fuerte, el candidato saludaba casa por casa con el objetivo de obtener votos de la ciudadanía. Insistentemente tocaban en una puerta de madera, sostenida apenas. Al fondo se escuchaban  gritos. Al cabo de un rato, me adentré por un pequeño pasillo, los gritos me guiaron a  la parte de atrás de la vivienda, “¡pase, pase, está abierto!, se escuchaba  una persona con voz desesperada, al abrir la puerta, el hedor a orina proveniente de pañales acumulados que casi tocaban el techo de aquella habitación, impedían ver a las dos ancianas acostadas en sus respectivas camas, “¡Ayuda, ayuda!”, decía la más joven de ellas, “estamos aquí sin poder movernos, yo tengo la cadera fracturada y mi hermana tiene más de 80 años”, ¿Quién se hace cargo de ustedes?, pregunté. “Nadie, vivimos solas, a veces viene un sobrino a darnos agua y algo de comer, pero luego se emborracha y no regresa en varios días, llévese esos pañales, huelen mal, me los quito y  los aviento, no me puedo mover”. Decía entre sollozos aquella anciana mujer.

Su hermana no se movía, pensé que había fallecido, ¡Señora, señora, me escucha!.  Solo levantó la mirada y se puso a llorar.

La historia anterior es frecuente en nuestra ciudad, personas abandonadas por sus familiares se debaten entre la vida y la muerte sin que nadie haga nada y así mueren ante una voraz pobreza y ante la indiferencia de sociedad y gobierno.

“El pequeño Axel”, así se refieren medios de comunicación al caso del infante con desnutrición rescatado gracias a una denuncia anónima hace un par de días. Esta noticia  se difundió a nivel nacional, estatal y local. De inmediato, Axel acaparó la atención ciudadana y con ello, estado  y municipio se vieron en una franca competencia de ver quién le brindaba más ayuda. Por increíble que parezca, el alcalde de Nuevo Laredo, Carlos Canturosas, difundía en su facebook personal las acciones que realizaba para el pequeño Axel y el gobierno del estado a través del titular de la jurisdicción sanitaria anunciaba paso a paso el traslado en avión ambulancia a Ciudad Victoria del infante.

Aquellas dos ancianas no habían tenido la fortuna de que las y los vecinos denunciaran su situación, pero su caso fue entregado por una servidora a la periodista, Sandra Jasso y saldría en la página principal de un conocido periódico de la localidad.

Al igual que Axel, las dos ancianas eran el centro de la noticia y al día siguiente el DIF  municipal encabezado en aquel entonces por Elsa Tamez  había rescatado a las hermanas.

¿Qué hubiera sido de estas personas sin los reflectores mediáticos? ¿Habrían muerto de hambre?

El ego de presidentes municipales y gobernadores no resiste que se difundan casos de pobreza extrema e inhumanos. Y claro, que se demuestre que en sus respectivas administraciones,  las y los ciudadanos  viven de esta manera, por eso de inmediato giran instrucciones para que se demuestre que ni Egidio Torre Cantú ni Carlos Canturosas son personas inhumanas y mueven cielo, mar y tierra con recursos del erario para “SALVAR” a las personas desvalidas y así convertirse en los “mesías” de los desprotegidos. Acaso no hay, regidoras, regidores, DIF, directores, directoras, secretarías y gestoras que monitorean la ciudad e informan de estos casos?. Hay un sin fin de personas trabajando “al servicio de las y los neoleredenses”.

Nada pasa con personas viviendo en pobreza extrema, hasta que se hace mediático, hasta que se ventila que en la frontera con 3 mil millones de pesos anuales hay personas muriendo por no tener que comer.

¿Qué pasará con Axel cuando ya los medios no sigan su caso? ¿Qué pasará con su madre hondureña y embarazada a la que han satanizado  sin  investigar el caso de fondo para conocer cuál era la situación real de esta familia de migrantes?

¿Dónde vivirá y cuál será su sustento? ¿Qué será del “pequeño Axel” cuando esta administración termine y ya no tengan la necesidad de cubrir con actos de inmediatez sus aspiraciones políticas? Acaso, Carlos Canturosas dará una vivienda y recursos para el pequeño Axel y su familia?

O quizá haga lo mismo que aquel candidato que recorría las calles de Nuevo Laredo en busca del voto de la ciudadanía y que al conocer el caso de las dos ancianas, lo que hizo fue, NADA.

 

Foto: Internet

Corresponsal en Reynosa Tamaulipas.

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

More in Opinión