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Opinión

Macario y la idealización de un sueño

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Por: Zaira Rosas
zairosas.22@gmail.com

Si aún no sabes quién es Macario Martínez probablemente es porque vives en
aislamiento de medios de comunicación, principalmente de las plataformas
digitales, pues Macario es una de las figuras del momento que tuvo un gran giro
en su vida gracias al alcance que solo plataformas como TikTok pueden brindar.
“Sueña lindo corazón” es el sencillo que lo catapultó a la fama de la mano de los
millones de personas que han compartido esta canción, logrando que figuras del
espectáculo se admiraran de su talento y ahora además del concierto gratuito que
brindó en la Estela de Luz el pasado 14 de febrero, podremos verle en festivales
de música como Pal Norte y Vive Latino.
¿Qué hace especial a Macario Martínez? Él dirá que es una persona normal que
no tendría por qué idealizarse su historia, pero para quienes vemos estadísticas
de lo difícil que es cumplir metas en medio de un país donde abunda la
precarización y cuando las tendencias como “rosa pastel” nos muestran la
infinidad de anhelos frustrados, una historia como la de Macario se vuelve un
símbolo de esperanza.
Aún hay pocos datos que nos hablen de la vida personal del cantautor, su éxito es
reciente, aunque su gusto por las artes y la música lleva años fluyendo en su ser,
no es casualidad que sus melodías tengan componentes de huapango, folk y rock,
sin duda su estilo es único, pero también lo son las oportunidades musicales en
una industria sumamente competida y estereotipada.
Aquí comienza el primer gran acierto de Macario, ha roto todo tipo de barreras y
estereotipos pues su historia de fama comienza con un video donde compartía su
labor cotidiana, “La vida pide mucho y yo nomás soy un barrendero pidiéndote que
escuches su música”, este video hizo que millones de personas se identificaran
con el tema de “Sueña lindo corazón” y aunque hay infinidad de videos y
materiales que se han hecho buscando este golpe de suerte, el destino permitió
que Macario cumpliera su sueño.
Lo especial de Macario sin duda es su voz y el talento musical, pero también la
historia detrás, una persona común a la que de golpe le llega la fama y temía ser
ubicado por su entorno pues reconoce que México es un país inseguro. Sin
embargo, su historia también es un reflejo de esperanza para quienes no han
logrado cumplir sus sueños, es sinónimo de constancia pues nunca dejó de lado
su pasión y su trabajo como barrendero fue el medio que posibilitó seguir
componiendo canciones y compartir la música con quien quisiera escucharle.

Ahora está en la mira no solo su talento sino también la precarización del trabajo
que desempeñaba, en la CDMX el sueldo máximo que alcanza una persona en
limpia pública apenas supera los 7 mil pesos, y son escasas las personas que
llegan a este pago, en su mayoría obtienen entre 3 mil y 5 mil pesos mensuales si
son hombres y las mujeres entre 2 mil y 4 mil pesos mensuales.
Ver a las compañeras y compañeros del antiguo trabajo de Macario
acompañándole en su concierto público no obedece a una estrategia de
mercadotecnia, es el resultado de la idealización de un sueño y la cultura del
esfuerzo, es el compañerismo y el anhelo de que un día todas las personas que le
acompañaron puedan permitirse cumplir ese gran sueño.
Con la fama también llegan los detractores y no falta quien dice que la historia de
Macario no puede ser real pues como barrendero no podría costear sus materiales
e instrumentos, por mi parte de manera personal me atrevo a soñar que sí es
posible, que estas oportunidades al momento son únicas pero si comenzamos a
ver lo que hace la empatía, la constancia y sumarnos a una comunidad, quizás
soñar lindo sea posible para todas, todos, todes o al menos para más personas.

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Opinión

Morena tiene miedo a EUA, pero esto está más cerca de lo que creen

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En política, como en la tauromaquia, no basta con salir al ruedo vestido de luces: hay que saber templar, citar y mandar. Jorge Romero Herrera, dirigente nacional del PAN, salió a la plaza de Tamaulipas con el capote arrastrando… y el toro, lejos de embestirle noble, le pasó por encima.

La falta de oficio quedó exhibida cuando el CEN permitió que el vendaval interno creciera sin barreras. Pasó el 2025 y la convocatoria para renovar el Comité Directivo Estatal nunca apareció. El reloj avanzó, el 2026 brincó al ruedo y el PAN tamaulipeco quedó a la deriva, convertido en una plaza sin alguacilillo ni juez de callejón. Mientras tanto, El Truko y otros panistas de poca monta se pasearon por la entidad como novilleros sin alternativa: amarres, dimes y diretes, gritos desde las barreras y ningún acuerdo formal. Mucho ruido, poca lidia.

La consecuencia era previsible: la confrontación abierta entre Francisco Javier García Cabeza de Vaca y César Augusto Verástegui Ostos se volvió conversación de sobremesa, de café… y hasta de quienes comercian huachicol, felices de ver al panismo entretenido en su propia carnicería. Eran un gobierno naciente, eso, siempre facilita la embestida retórica: errores tempranos, promesas sobreactuadas y flancos abiertos. El panismo tenía con qué. Pero nadie tomó la muleta.

Romero Herrera tiró el capote y se fue a la barrera. Tamaulipas —una entidad que pudo ser trampolín, maquinaria territorial y caballo de picar contra la 4T— fue soltada a su suerte. Y eso que, nos guste o no, a Cabeza de Vaca no se le ve tan mal en el territorio.

Para colmo, vino la función de Lía Limón: tibia, sin fondo y sin emoción. Y el desaire fue de plaza llena: al enlistar a los gobernadores “de orgullo y prestigio panista”, omitió a Francisco Javier García Cabeza de Vaca. No lo nombró. No lo reconoció. No lo volteó a ver. Curioso, tratándose de uno de los tamaulipecos que más dinero —miles, millones— le metió a la interna que llevó a Jorge Romero a la dirigencia nacional. Quizá el dirigente olvidó informarle a Lía… o quizá el olvido fue perfectamente calculado.

Hoy el ruedo vuelve a moverse. Porque mientras la banda del Truko se acomoda la montera, aparece Omeheira López Reyna, y el ambiente cambia. No es vaquilla ni toro de regalo. Es animal serio, con trapío, recorrido largo y mirada fija.

Militante activa desde hace 40 años, Omeheira es cuidadosa, precavida, elocuente y mesurada. Pero cuando decide apretar la muleta, manda y somete. Su irrupción no es sólo una disputa por la dirigencia estatal: es la evidencia de que sí hay con qué plantarse frente a la fórmula de Verástegui Ostos.

Su historial no admite regateos: diputada federal en la primera mitad del sexenio de Felipe Calderón; presidenta de la Comisión de Derechos Humanos en San Lázaro; titular de la Unidad de Derechos Humanos en Gobernación con Francisco Blake Mora; responsable de la Unidad contra la Trata de Personas de la CNDH; directora y brazo derecho de Mariana Gómez en el DIF Tamaulipas, etapa de reconocimientos nacionales; y recientemente magistrada del Poder Judicial del Estado hasta la entrada en vigor de la reforma judicial 4T. Eso no es relleno de cartel: es currículum de plaza grande.

Los boletos están vendidos. La corrida será de cartel clásico, con bravura, pases largos y rejoneo fino. Será, eso sí, como las francesas: sin muerte, porque nadie quiere cargar con el cadáver político. Pero que no se engañe nadie: habrá cornadas, habrá sustos y habrá arrastres morales.

Y mientras Jorge Romero observa desde lejos, el PAN en Tamaulipas se juega algo más que una dirigencia: se juega si todavía sabe lidiar toros… o si ya sólo sabe verlos desde el tendido.

En la intimidad… Tampico se alista para otra clase de destreza, una donde no hay gritos de plaza ni embestidas políticas, sino precisión, temple y pulso firme. La gran final del #MTMéxico, la competencia de maniobras para operadores de tractocamión quinta rueda —considerada la más importante del continente—, se realizará el 31 de enero de 2026 en el Expo Tampico.

La entrada será gratuita, y el público podrá vivir una jornada completa con música en vivo, dinámicas, exhibiciones y sorpresas. No es un evento menor: MT México nació en 2020 como una serie de competencias regionales para reconocer y dignificar la labor de los operadores del transporte de carga, esos profesionales que mueven al país mientras casi nadie los ve.

En cinco años y 15 ediciones regionales, el certamen ha reunido a más de 1,283 competidores, hombres y mujeres, y a 510 empresas, consolidándose como un auténtico festival del transporte con alcance continental. Aquí no hay improvisados: hay oficio, práctica y respeto por la técnica.

A la final nacional llegarán los ganadores de las cuatro regiones del circuito: Noroeste (Tijuana), Noreste (Allende), Frontera (Nuevo Laredo) y Golfo-Centro (Orizaba), quienes competirán en tres categorías: Sleeper Cab, Cab Over y Doble Articulado (Full), buscando el título de los mejores operadores del país.

Las actividades arrancarán el 30 de enero con una cena de presentación y reconocimiento a los finalistas. La competencia oficial será el sábado 31, de 11:00 a 18:00 horas, con exhibiciones para toda la familia. Habrá unidades clásicas, demostraciones mecánicas, zonas recreativas infantiles, áreas de parrilla y promociones de patrocinadores.

Organizadores como Canacar México, junto con diversas asociaciones del sector, agradecieron al gobierno municipal de Tampico las facilidades otorgadas y subrayaron la relevancia de este encuentro para visibilizar la profesionalización del transporte de carga, pieza clave de la logística y del comercio nacional e internacional.

Copresentado por Freightliner México y Kenworth Mexicana, el evento promete música en vivo, grandes marcas, regalos y experiencias únicas. Tampico vuelve a colocarse en el mapa, esta vez como punto de convergencia nacional para quienes saben que, tanto en la política como en el volante, el arte está en el control, no en la fuerza bruta.

davidcastellanost@hotmail.com
@dect1608

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Opinión

Claudia: Reconoce el trabajo y liderazgo del Síndico Petrolero

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Por Mario Prieto.

El Resbalón.

Claudia Sheinbaum se convirtió, en la pasada campaña, en la candidata del sindicato petrolero. Ellos fueron de los primeros que no solo la destaparon, sino que le levantaron la mano, la apoyaron y no descansaron hasta verla convertida en la primera mujer presidenta de México.

Por eso existe una muy buena relación entre la actual presidenta de este país y el líder nacional del sindicato petrolero, Ricardo Aldana. Existe una relación de trabajo y respeto mutuo.

Durante el festejo del Día del Trabajo del 2024, se pronunciaron a favor de la actual presidenta de este país, y eso es algo que no se le olvida a doña Claudia y que nunca se le va a olvidar.

Ricardo Aldana y cada uno de sus secretarios generales en el país se la jugaron desde un principio con Claudia, y esa excelente relación continúa hasta este momento, porque desde Palacio Nacional han visto todo el empeño y dedicación, pero principalmente la importancia que tienen los trabajadores petroleros para que sigan marchando, a veces contra viento y marea, cada una de las refinerías de nuestro país.

El año pasado, durante el festejo del 18 de marzo, Sheinbaum Pardo recordó que las empresas extranjeras le dijeron al presidente Lázaro Cárdenas que nunca iba a salir adelante la industria petrolera en México sin su apoyo.

Desde Minatitlán, Veracruz, durante un encuentro en el estadio de béisbol “18 de marzo de 1938”, sede del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM), Sheinbaum Pardo recordó que las empresas extranjeras dijeron al presidente Lázaro Cárdenas “que nunca iba a poder salir adelante la industria petrolera en México sin su apoyo”.

Pero no contaban —abundó— con la garra, con el coraje de las mexicanas y los mexicanos, y de los trabajadores petroleros de México, que sacaron adelante la industria más importante durante tantos años de nuestro país”, palabras que arrancaron los aplausos de los presentes, a quienes dijo: “Hoy vengo a decirles a las y los trabajadores petroleros que vamos a sacar adelante a Pemex, como ya lo inició el presidente López Obrador”.

Y es precisamente todo esto lo que mantiene unos lazos entre la primera presidenta de México y el líder nacional del sindicato petrolero, Ricardo Aldana Prieto.

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Opinión

El secretario del ayuntamiento de Altamira es pasivo

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Le adelanto, no hay palabras ni retórica que describa a los colaboradores de Armando Martínez Manríquez como se lo merecen, y es que hay momentos en los que el lenguaje se queda corto, y un individuo se convierte en estiércol humano en dos palabras.

La muerte de Michel y Karina, de cinco y tres años tras el incendio en el fraccionamiento “Canarios”, no es una nota roja. Es una fractura moral. Y la respuesta del gobierno municipal no fue torpe ni desafortunada. Fue cobarde e inhumana.

Cobarde porque, ante el horror absoluto —dos niñas murieron y pudieron haber quedado calcinadas- el Gobierno municipal de Altamira, en voz de su secretario general José Francisco Pérez Ramírez, eligió buscar culpables hacia abajo.

Cobarde porque, incapaz de sostener la mirada del dolor, prefirió culpar a una familia rota, diciendo que las niñas estaban solas en su casa.

El gobierno fue cobarde porque, en vez de reconocer su propia incapacidad operativa desde la Dirección de Protección Civil, decidió manchar el trabajo de quienes sí entraron al fuego.

Eso no es gobernar. Eso es quererse lavar las manos con cenizas, y claro, quedaron más empuercados moralmente. Sí, el secretario, y todos los que se arrugaron en asumir responsabilidades.

Las declaraciones del secretario del Ayuntamiento, Francisco Pérez Ramírez, no son un desliz verbal. Son una posición de indiferencia. Hablan desde la comodidad del cargo, desde la protección del escritorio, desde la distancia obscena que separa a quien administra un puesto de quien carga un cuerpo sin vida, ¡sin vida hdttp..!

Cuestionar que las niñas estuvieran solas. Cuestionar a los bomberos voluntarios. Cuestionar incluso la forma en que se recuperaron los cuerpos.

¿De verdad ese era el momento?
¿De verdad esa era la prioridad?

Cuando un funcionario hace eso, no demuestra firmeza. Demuestra miedo. Miedo a aceptar que el Estado falló. Miedo a decir “no llegamos”. Miedo a reconocer que Protección Civil fue rebasada y que, otra vez, fueron los ciudadanos quienes hicieron el trabajo que la autoridad no pudo.

Los bomberos voluntarios y Salvatore Vargas no necesitan defensa institucional. Sus actos hablan por ellos. Entraron cuando había fuego. Salieron con lo único que quedaba: dos cuerpos diminutos que merecían respeto. Entregarlos directamente a los técnicos en urgencias médicas no fue un error: fue el último acto de humanidad posible.

Atacar eso no es ignorancia técnica.

Es bajeza moral.

Y mientras la ciudad ardía —en dolor y en rabia— el alcalde Armando Martínez Manríquez guardó silencio. No un silencio prudente. Un silencio desconectado, ajeno, ofensivo. Un silencio que terminó de confirmar que esta administración no supo, no quiso o no pudo estar a la altura del momento más trágico que enfrentó su municipio.

Gobernar no es aparecer cuando conviene.

Gobernar no es deslindarse cuando duele.

Gobernar no es señalar a los más débiles para proteger a los más cómodos.

Lo ocurrido en Canarios fue una prueba. Y el gobierno municipal de Altamira la perdió por completo. No por falta de discursos, sino por falta de carácter. Porque cuando el poder enfrenta la muerte de dos niñas y responde con reproche, lo que queda claro es que no entiende para qué existe.

Hoy, Altamira tiene un problema de conciencia.

Por cierto, eso no se corrige con mañaneras todas las semanas, ni con comunicados, declaraciones tardías, ni con silencios calculados. Se corrige con algo que aquí brilló por su ausencia: decencia.

En la intimidad… Mientras en Altamira el poder municipal se encogía ante la tragedia, en otra esfera del tablero político tamaulipeco se movían piezas de mayor calado.

El gobernador Américo Villarreal Anaya confirmó lo que ya había anticipado la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, durante la conferencia matutina de este lunes: el próximo sábado estará en Tamaulipas, en lo que será su primera visita oficial al estado en 2026.

“No es un trascendido, lo confirmó ella hoy en la mañana: va a estar el próximo sábado en la capital, aquí en Ciudad Victoria”, dijo el mandatario estatal, tras encabezar la ceremonia de honores y la inauguración del Museo Legislativo.

“Seguramente nos vendrá a anunciar algunas de las cosas que hemos estado platicando con ella, de las grandes oportunidades de desarrollo e infraestructura para México, y que esto también traiga beneficios para Tamaulipas”, adelantó.

En corto, en Palacio se habla de consolidación. De proyectos. De continuidad. Villarreal Anaya presume avances en salud, educación, mejoras salariales, prestaciones, desarrollo económico, infraestructura y seguridad pública, respaldados —dice— por indicadores nacionales.

La lectura política es clara: mientras algunos gobiernos municipales se pierden en declaraciones torpes y reacciones pequeñas, el poder real se mueve en otro nivel, donde la agenda no es el deslinde, sino la ejecución.

La presidenta viene. Y con ella, la posibilidad de que Tamaulipas avance.

La pregunta incómoda es otra: ¿quiénes estarán a la altura cuando el escrutinio sea nacional y no solo local? Porque gobernar, cuando la tragedia ya pasó, es fácil.

Lo difícil —y lo verdaderamente revelador— es gobernar cuando el dolor todavía arde, y gobernar es también evitar.

davidcastellanost@hotmail.com
@dect1608

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Opinión

La impunidad, es el lenguaje oficial del Estado

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Por: Zaira Rosas
zairosas.22@gmail.com

México enfrenta una crisis de desapariciones, así lo refleja el Registro Nacional de
Personas Desaparecidas y no Localizadas, donde a la fecha hay más de 132 mil
casos en el país, de los cuales 14,000 corresponden al tiempo de gestión de
Claudia Sheinbaum. ¿Quién busca a todas las personas? idealmente se ha
solicitado el apoyo de autoridades, sin embargo, en los procesos lo único que se
encuentra es un muro de impunidad e irregularidades que derivan en amenazas y
violencia hacia las familias buscadoras.
Guanajuato, Veracruz y Jalisco, son los estados más letales para buscadores,
podríamos llenar páginas enteras con los datos de las personas desaparecidas,
donde la lista se incrementa, incluso sumando nombres de los mismos familiares
que año con año claman por respuestas. Mientras tanto no veamos los datos
como simples estadísticas, pensemos en personas, en las historias de vida con
sueños e ilusiones que han quedado inconclusas por irregularidades en los
procesos o incluso la complicidad de algunos niveles de gobierno con el mismo
crimen organizado.
La falta de recursos de las fiscalías, las carpetas de investigación mal integradas o
la criminalización de las víctimas, también es una forma de desaparecer. Las
personas no solo desaparecen físicamente de sus hogares, lo hacen también ante
un gobierno que no resuelve y que, si bien se ha enfocado en difundir otras
estadísticas y tratar de poner el foco en sus acciones y no en las omisiones, la
realidad es que en las últimas décadas la desaparición es una constante en
múltiples entidades del país y no hay rasgos que indiquen que alguien pueda
librarse de ello, pues ocurre en todos los niveles.
No obstante, si hay una constante en las narrativas, la participación del ejército o
la guardia nacional únicamente incrementa las irregularidades, pues en múltiples
escenarios se olvidan que existir también es un derecho y actúan sin procesos o
garantías sobre la vida de las personas. Casos documentados por organismos
nacionales e internacionales señalan que cuando las fuerzas armadas intervienen
sin controles civiles efectivos, la rendición de cuentas se diluye. La seguridad se
impone como discurso, pero la verdad y la justicia quedan relegadas. En ese
contexto, la desaparición deja de ser un crimen excepcional para convertirse en
una práctica tolerada por la omisión y protegida por el silencio institucional.
Y al final como sociedad también somos cómplices de este proceso, cada que
permitimos que las personas se vuelvan cifras o noticias pasajeras, nos sumamos
a la falta de empatía y profundizamos en la omisión, al revictimizar estamos
deshumanizando a quienes durante décadas esperan respuestas y acciones

contundentes. Actualmente pareciera que hay vidas prescindibles, escuchamos
las historias buscando fallas en el actuar o ser de las personas desaparecidas
como si su búsqueda no fuera en sí misma un derecho y tuviera que estar sujeta a
la moral.
En medio de panoramas de incertidumbre las personas y colectivos de búsqueda
son la resistencia, la red que toda persona debería tener en la sociedad y aún así
2025 fue el año más peligroso para esta labor, pues en algunos puntos iniciar la
búsqueda de una persona desaparecida es también firmar una sentencia de
muerte, pues las búsquedas han derivado en hallazgos de múltiples fosas
clandestinas y terrenos dominados por el crimen organizado, donde al acercarse a
presuntos responsables también se encienden alarmas que incomodan a las
personas involucradas.
Además de la amenaza y el peligro constante al que se enfrentan las personas
buscadoras, también está la falta de apoyo y las distintas crisis que se pueden
enfrentar en el proceso, nadie habla de lo que ocurre mientras una persona está
desaparecida, de lo que la ausencia representa, pues además de la falta de sus
seres queridos, también falta el apoyo de la sociedad y el Estado. Para poder
buscar muchas familias tienen que renunciar a sus trabajos, viven procesos de
ansiedad cada que se acercan a un descubrimiento y de repente dan con cuerpos
que no corresponden a sus familiares, pero sí a los de otras personas.
Mientras México no reconozca que detrás de cada cifra hay miles de personas
pidiendo ser encontradas, familias que esperan la verdad, claman por respuestas
y la sociedad no participe replicando cada ficha de búsqueda, este será uno de los
peligros más latentes, desaparecer aún en medio de entornos videovigilados, a la
luz del día, enfrente de las personas sin que nadie diga nada. Ese es el resultado
de décadas de impunidad y omisión. Donde la ausencia pesa pero fingimos que

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