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Integrantes del Congreso Nacional Ciudadano (CONACI) han comenzado a interponer solicitudes de Amparo contra la Ley de Seguridad Interior desde finales del año pasado. Se declaran a la ofensiva contra la “represión” del presidente Enrique Peña Nieto mediante la “militarización” del país.

“Ya sabemos que el sistema político esta podrido, nos divide en colores, nos vende espejitos, nos lleva a su juego día con día, nos roba, saquea, se burla del pueblo y con nuestro dinero simula un democracia que es legitimada por un pueblo con hambre e ignorancia que cree que haciendo fila para votar por los mismos de siempre, va a cambiar el resultado” publicaron el 27 de diciembre pasado en su página web.

El CONACI con células activas en distintas entidades del país, advierte haber pasado de la protesta enérgica, de la marcha, de la presión social a la acción legal y con estos Amparos ponen su esperanza en el Poder Judicial, tras confirmar que el Ejecutivo y Legislativo únicamente son tiranos en contra del pueblo mexicano que cada vez tiene más pobres, menos empleo y escasas oportunidades de crecimiento. Hoy se amparan contra la “militarización” deseando que la Suprema Corte de Justicia reconozca que la Ley de Seguridad Interior es inconstitucional.

Los actos en reclamo basados en un supuesto análisis a la redacción de la ley impulsada por el Gobierno Federal van dirigidos sobre algunos artículos que a decir de los del CONACI son “contradictorios” y en este debate o intención de tumbar la dichosa ley, también se involucran  integrantes del CONACI celula Tampico.

Los artículos “contradictorios” son los siguientes:

a) Artículo 2 Ley de Seguridad Interior (en adelante LSI); “La Seguridad Interior es la condición proporciona el Estado mexicano que permite salvaguardar la permanencia y continuidad de sus órdenes de gobiernos e instituciones, así como el desarrollo nacional mediante el mantenimiento del orden constitucional, el Estado de Derecho y la gobernabilidad democrático en todo el territorio nacional. Comprende el conjunto de órganos, procedimientos y acciones destinados para dichos fines, respetando los derechos humanos en todo el territorio nacional, así como para prestar auxilio y protección a las entidades federativas y los municipios, frente a riesgo y amenazas que comprometan o afectan la seguridad nacional en los términos de la presente ley.” ​

Por lo anterior el CONACI supone que: toda vez, que su contenido en esta ley ni supletoriamente en la Ley de Seguridad Nacional, ni la Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Pública, la definición expresa de Institución o instituciones, por la cual cabe la ambigüedad del señalamiento dela palabra “Instituciones”, así como “su gobernabilidad”, por lo que al no ser claro qué es lo que se protege, determina una inexactitud de la semántica de la misma. Ya que toda vez que está dirigida prioritariamente al uso de las Fuerzas Armadas a todo aquello que discrecionalmente entiendan las Autoridades como “amenaza”, y que la motivación de la ésta ley, al salvaguardo, vigilancia y permanencia de la misma, no confiere sentido práctico de interpretación jurídica de la misma; dejando así incierta e ineficiente la creación y motivación de la misma ley como tal.

Y continúan desglosando…

b) El artículo 3 de la LSI, establece “En el ejercicio de las atribuciones de Seguridad Interior,  se observarán los principios previstos en el artículo 4 de la Ley de Seguridad Nacional y los de racionalidad, oportunidad, proporcionalidad, temporalidad, subsidiariedad y gradualidad, así como las obligaciones relativas al uso legítimo de la fuerza.”; así mismo el artículo 4 de la Ley de Seguridad Nacional, expresa lo siguiente: “La Seguridad Nacional se rige por los principios de legalidad, responsabilidad, respeto a los derechos fundamentales de protección a la persona humana y garantías individuales y sociales, confidencialidad, lealtad, eficiencia, coordinación y cooperación.”

Por lo que refieren es un acto violatorio y que vulnera la eficiencia del artículos 1, 29 y 35 fracción III de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (en adelante “CPEUM” o “Carta Magna” o “Constitución Federal”), que refiere a la reducción o suspensión de garantías que fuesen obstáculo para hacer frente, rápida y fácilmente la situación en casos de invasión, perturbación grave de la paz pública, o de cualquier otro que ponga a la sociedad en grave peligro o conflicto; toda vez que aún y que la LSI, no emite una suspensión de garantías expresa, pero actúa de facto la aplicación de suspensión de garantías y restricciones de los derechos humanos, dejando dicha ley en su improcedencia ya que atenta sobre los derecho humanos propios y reconocidos por el artículo 1 de la CPEUM, así como los derechos políticos-civiles reconocidos por el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, la Convención Americana de los Derechos Humanos y la Declaración Universal de los Derechos Humanos, mismas que el Estado Mexicano es firmante y se obligó a adecuar su derecho positivo en virtud del beneficio al hombre como ente de la sociedad y su funcionamiento primordial. Así también, la libertad expedida por la Constitución Federal, de participar las políticas públicas en lo individual y en lo colectivo y por ello, participar en temas de interés legítimo y adherente a dichas políticas que afectan la libertad como derecho fundamental de las personas de manera directa e indirectamente de las personas. Por ello, determinado en estos preceptos legales confiere al hombre como institución base de la sociedad y del Estado mismo.

c) Del mismo modo, el artículo 7 de la LSI, establece lo que se entenderá por cada uno de los términos referidos, sin embargo, no se encuentra ninguno que especifique textualmente “seguridad Interior”, “instituciones” “grave riesgo”, además se encuentra no clara la conceptualización de la definición del “Uso legítimo de la fuerza”, pues al no definirse “actos de resistencia”, deja situaciones dubitativas en el ejercicio del “Uso de la legítima fuerza”, si bien es claro que la ambigüedad, vicios en la redacción e imprecisión en la redacción del legislador no es motivo para la declaratoria de su inconstitucionalidad, resulta no ser consistente y al no existir el concepto redactado por el legislador en ninguna ley existente, entonces no es motivo de su aplicación y por lo conducente no se puede aplicar ni ejecutar lo que no existe.

d) Artículo 9 “La información que se genere con motivo de la aplicación de la presente ley, será considerada de Seguridad Nacional, en los términos de las disposiciones jurídicas aplicables”. El hecho textual del presente precepto legal, refiere a la persona que enmarque, hable, interactúe, emane, investigue,emita información que genere o refiera por motivos de esta ley, será motivo de la aplicación de la presente ley y por ende podrá ser considerado un “riesgo” a la LSI, por lo que, vulnera y atenta toda libertad de expresión y de acceso a la información pública, comprendidos en el numeral 6to. De la Constitución Federal. De esta ley desprende varios supuestos normativos, pues, en todo momento un derecho legítimo el tener conocimiento del desempeño de las funciones de cualquier órgano de gobierno, incluyendo las Fuerzas Armadas, en el principio contenido en el mismo numeral como de “máxima difusión”, a su vez esta misma ley representa un menoscabo a la información pública contenido en el apartado A del mismo precepto legal, pues, el Estado teniendo la capacidad discrecional de correlacionar cualquier actividad que detente o ponga en riesgo a las “Instituciones” y su “gobernabilidad”, podrá ser sujeta a investigaciones de cualquier clase como “inteligencia para la Seguridad Interior”, “Uso legítimo de la fuerza”, lo que lo vuelve un sujeto vulnerable y amedrentadopor el sistema del propio Estado y así lo vulnera sus derechos más legítimos y elementales de la libertad de expresión y acceso a la información pública.

e) En relación a los preceptos número 11 y 12, que en su literalidad expresa “Corresponde a las autoridades federales, incluyendo las Fuerzas Armadas, por sí o en coordinación de las demás órdenes de gobierno, identificar, prevenir, atender, reducir y contestar la Amenazas a Seguridad Interior.

El Presidente de la República podrá ordenar por sí o a petición de las legislaturas de las Entidades Federativas, o de su Ejecutivo en caso de receso de aquellas, la intervención de la Federación para la realización e implementación de Acciones de Seguridad Interior en el territorio de una Entidad Federativa o zona geográfica del país, previa emisión de una Declaratoria de Protección a la Seguridad Interior, cuando se actualice alguna de las siguientes Amenazas a la Seguridad Interior y estas:

• Comprometan o superen las capacidades efectivas de las autoridades competentes para atenderla, o

• Se originen por la falta o insuficiente colaboración de las entidades federativas y municipios en la preservación de la Seguridad Nacional, de conformidad con lo previsto en el segundo párrafo del artículo 1 de la Ley de Seguridad Nacional.

Aquellas amenazas a la Seguridad Interior  que no requieran declaratoria en términos del presente artículo serán atendidas por las autoridades conforme a sus atribuciones y a las disposiciones legales que le resulten aplicables.” Así como el artículo 12 “En los casos a los que se refiere el artículo anterior, el Presidente de la República, previa consideración del Consejo de Seguridad Nacional, determinará la procedencia de la intervención de la Federación y expedirá, dentro de las setenta y dos horas siguientes, contadas a partir recibir solicitud, la Declaratoria de Protección a la Seguridad Interior, la cual deberá modificarse por conducto de la Secretaría de Gobernación a la Comisión Bicameral de Seguridad Nacional y la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, así como publicarse en el Diario Oficial de la Federación y en los periódicos o gacetas oficiales de las entidades federativas afectadas.” Ambos artículos contravienen el artículo 21 Constitucional, pues ya que el ejercicio de investigación de los Delitos corresponde en todo momento al Ministerio Público y a las policías. Si bien, desempeñaran auxilio a las policías municipales y/o estatales, la participación y esencia de la declaratoria de Seguridad Interior e intervención de las Fuerzas Armadas es por verse rebasadas las policías del orden civil, por lo que la aplicación de las Fuerzas Armadas en labores de control y vigilancia es únicamente y por las fuerzas públicas civiles.

Además, en el cuarto párrafo del mismo artículo citado, expresa “La seguridad pública es una función a cargo de la federación, las entidades federativas y los Municipios, que comprende la prevención de los delitos; la investigación y persecución para hacerla efectiva… (Ídem)” por ello, existiría una contradicción de funciones y que al mismo tiempo contraviene la Constitución Federal, y por ello vuelve inconstitucional la ley.

f) El artículo 30 de la LSI, “Las Fuerzas Federales y las Fuerzas Armadas desarrollarán actividades de inteligencia en materia de Seguridad Interior en los ámbitos de sus respectivas competencias. Al realizar las tareas de inteligencia, las autoridades facultadas por esta Ley, podrán hacer uso de cualquier método lícito de recolección de información

Toda obtención de información de inteligencia se realizará con pleno respeto a los derechos humanos reconocidos por la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.” Sin embargo, al referirse que “podrán hacer uso de cualquier método lícito de recolección de información”, no se especifica cuáles son los métodos lícitos para el ejercicio de la obtención de datos. Lo que al ser obscuro o ambiguo el proceso de su realización contraviene el artículo 16.Constitucional, lo cual resulta improcedente e inaplicable y además detenta y genera un menoscabo a la esfera jurídica de las personas.

De verdad que da gusto ver como los ciudadanos toman en cuenta las instituciones para combatir y luchar por lo que sugieren va contra los mexicanos, ahora habrá que esperar la resolución y respetar sea cual sea el fallo.

davidcastellanost@hotmail.com

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Opinión

Los Anaya del momento

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En México, como en el mundo, hay apellidos que pesan, y en Tamaulipas ni se diga, aunque hay otros que, sin quererlo, se convierten en el tema de conversación de todo un día entero.

Desde hace ya varios meses, en cafés políticos, oficinas de gobierno, pasillos universitarios y en cada rincón de los 43 municipios de la entidad, y mesas empresariales, se repite con mayor constancia una pregunta un tanto incómoda – un poco más normal y entendible; aun así, algunos la formulan en voz baja y los más conocedores con abierta intención de romper los susurros.

¿Ya viste qué tan cerca están Américo Villarreal y Dámaso?

La pregunta parece sencilla, como de un reportero recién egresado de la universidad; de esas que son lanzadas por aquel joven comunicador que busca confirmar los generales y atribución de un personaje de larga y prominente trayectoria: “¿Nombre y cargo, por favor?”, seguida de las risas burlonas del animal político sobre el juvenil entrevistador.

Entonces, responder la pregunta de la evidente cercanía entre Villarreal y Anaya ya no es tan sencillo como el cuestionamiento, y claro, porque quien intente explicar la relación entre el gobernador y el rector únicamente a partir de los apellidos corre el riesgo de equivocarse… aunque, siendo sinceros, seguramente habrá alguno que otro recién arribado al pueblo que no se ha percatado de nada.

En fin… ambos llegaron por rutas distintas.

Américo construyó una carrera que lo llevó del consultorio médico al Senado y posteriormente a la gubernatura.

Dámaso recorrió el camino universitario y la operación política en la capital tamaulipeca hasta alcanzar la rectoría de la institución pública más importante del estado.

¡Es correcto! Ninguno apareció de la noche a la mañana, aunque sus parentescos generan sospechas; sin embargo, sus respectivas trayectorias generan legitimidad, por más que haya quien se esfuerce por encuadrar la relación entre ambos dentro de la definición clásica de nepotismo.

Lo que sí existe es algo mucho más interesante: una sincronía institucional poco común entre el Gobierno de Tamaulipas y la Universidad Autónoma de Tamaulipas, hasta permitir que el gobernador Américo Villarreal Anaya tome protesta al Comité Técnico del Fideicomiso para el Fortalecimiento de la UAT y presidir la primera reunión ordinaria de este nuevo instrumento, que representa un modelo ejemplar de gobernanza, transparencia y responsabilidad financiera que permitirá establecer las reglas de operación e inversiones claras de los recursos de la máxima Casa de Estudios.

El gobernador destacó que la creación de este fideicomiso por parte del Gobierno del Estado es una colaboración creada mediante Decreto Gubernamental del 22 de mayo de 2026, el cual surge como parte de una estrategia humanista que consiste en el entendimiento y acompañamiento con el fin de aplicar los recursos de forma eficiente.

Y la instalación del Fideicomiso para el Fortalecimiento de la Universidad Autónoma de Tamaulipas es prueba de una gran relación y extraordinaria cercanía.

En la intimidad… Hay funcionarios que tardan años en entender lo que espera de ellos un gobernador.

Y hay otros que lo entienden desde la primera conversación.

Todo indica que Manuel Virués Lozano pertenece al segundo grupo; bueno, eso parece, aunque ha regalado cada bochorno.

Hace apenas unos años, hablar de una actuación histórica de Tamaulipas en el deporte nacional parecía una aspiración más cercana al discurso que a la realidad.

Hoy los números cuentan otra historia. La delegación Tamaulipas logró una actuación sin precedentes en la Olimpiada Nacional 2026, logrando una cosecha de 186 medallas, la cifra más alta en toda la historia para nuestro estado desde la creación del magno evento deportivo organizado por la Comisión Nacional de Deporte, destacando las disciplinas de judo, atletismo y tiro deportivo como las máximas ganadoras de preseas para Tamaulipas.

Y detrás de ese dato hay una lectura política que pocos comentan.

Américo Villarreal entendió desde el inicio de su administración que el deporte no genera titulares diarios, pero sí construye ciudadanía, reconstruye el tejido social, fortalece la paz y la seguridad y da más alcance a Tamaulipas; es decir, sí hay avances, pero Américo va por más indicadores, más resultados evidentes, más seguridad, más desarrollo y más Tamaulipas que participe y sea motor en el Plan Nacional de Desarrollo que impulsa la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.

Y porque quiere más, decidió invertir más de 330 millones de pesos en infraestructura deportiva junto con la federación.

Más de 130 millones en canchas y espacios para la activación física.

Más de 68 millones adicionales en rehabilitación y equipamiento de instalaciones distribuidas en distintos municipios.

Pero una inversión, por sí sola, no garantiza resultados.

Hacía falta alguien que conectara los recursos con los atletas.

Y ahí llegó Virués.

davidcastellanost@hotmail.com
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Opinión

Colonización disfrazada de progreso

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Por: Zaira Rosas
zairosas.22@gmail.com

¿Qué tienen en común Albania, Israel y México? A simple vista hablamos de
territorios aislados entre sí, con culturas e incluso religiones totalmente distintas,
sin embargo, la ocupación de sus territorios es el punto común. Los
desplazamientos de sus habitantes originales disfrazados de progreso, la
justificación publicitaria y por supuesto inversiones millonarias que arrasan con el
hábitat con tal de llevar a cabo su objetivo.
Para los mexicanos no es ajeno el desplazamiento, lo que hoy es México es
resultado de una colonización, pero si bien en la historia aprendimos de cómo se
erradicaron a poblaciones enteras, la opresión, discriminación y múltiples cambios
culturales, pareciera que en la actualidad múltiples autoridades olvidan que la
inversión no justifica el daño que pueden traer consigo las empresas
internacionales.
México es una gran reserva de recursos naturales, con lagunas legales que
múltiples industrias buscan aprovechar y de seguir ignorando la realidad de
distintos puntos podríamos tener consecuencias devastadoras no solo sobre el
medio ambiente sino también sobre nuestra propia población. El ejemplo más
claro fue el complejo turístico de Perfect Day en Mahahual, sin embargo, ahora los
ojos deberían estar en Topolobampo, Sinaloa y su planta de amoniaco, pero no
hablamos lo suficiente de ello.
La narrativa se repite una y otra vez bajo el mismo guion. Primero llegan las
promesas de empleo, crecimiento económico y modernización. Después aparecen
campañas publicitarias que presentan los proyectos como inevitables y benéficos
para todos. Finalmente, cuando las obras avanzan, las comunidades descubren
que el precio a pagar es mucho mayor de lo anunciado: alteración de ecosistemas,
presión sobre recursos naturales, aumento del costo de vida y pérdida gradual de
su identidad cultural.
Surgen las marchas constantes que no vemos en pantallas y poco resuenan,
porque así la indignación no mancha los intereses económicos y políticos, pero
estas deberían ocupar toda agenda pública antes del fútbol, tal como mencionaron
múltiples colectivos, que el entretenimiento no nuble la empatía ante el otro
México y las necesidades igualmente apremiantes de otras naciones. Si bien el
deporte nos une, también deberían hacerlo las necesidades sociales.
Lo mismo ocurre en otras regiones del mundo. La familia Trump ha manifestado
interés en desarrollar proyectos inmobiliarios de lujo en Albania, mientras que
celebridades y grandes inversionistas anuncian complejos exclusivos en Israel
bajo el argumento del desarrollo económico. Aunque los contextos políticos son

distintos, la lógica es similar: territorios convertidos en mercancía para atraer
capital y consumidores de alto poder adquisitivo. Los habitantes originales rara vez
participan en la toma de decisiones y con frecuencia terminan adaptándose a
proyectos diseñados para otros.
Se trata de una forma de colonización más sofisticada que la de siglos anteriores.
Ya no llega necesariamente mediante ejércitos o conquistas territoriales, sino a
través de contratos, inversiones y campañas de relaciones públicas. El resultado,
sin embargo, puede ser parecido: comunidades desplazadas, culturas relegadas y
recursos explotados para beneficio de quienes concentran la riqueza.
Defender el desarrollo no significa aceptar cualquier proyecto sin
cuestionamientos. El verdadero progreso debería medirse por la capacidad de
mejorar la calidad de vida de quienes habitan un territorio, sin desplazarles ni
disfrazar el progreso como una máscara más de la explotación. El desarrollo no se
mide por el tamaño de la inversión anunciada, ni por la cantidad de turistas o
inversionistas que puedan llegar. Cuando los beneficios quedan en manos de
unos cuantos, y los costos recaen sobre la población local, no estamos frente a
una etapa de crecimiento, es más bien una nueva forma de colonización.
La pregunta no es si México debe recibir inversiones extranjeras. La pregunta es
cómo generar estas inversiones buscando un beneficio mutuo, donde las
empresas se sometan a regulaciones igual o más estrictas que en sus propias
naciones y las fuentes de empleo lleguen con condiciones equitativas de
crecimiento. Lo que sucede en otras partes del mundo es un recordatorio de lo
que no podemos permitir: nuestro propio desplazamiento para beneficio de unos
cuantos y a costa de apropiaciones culturales. Alcemos la voz para defender
nuestras tierras, a la gente y también los ecosistemas. De lo contrario, corremos el
riesgo de repetir la historia que tantas veces hemos condenado: ver cómo
nuestros territorios dejan de pertenecer a quienes los habitan para convertirse en
espacios diseñados para quienes pueden comprarlos.

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Opinión

Abogados chingones 

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¡Qué caray! Mientras muchos siguen litigando como si el tiempo estuviera detenido en los años noventa, en la gloriosa Tamaulipas ya hay quienes van uno, dos o cuatro pasos adelante  h saben ver al futuro. 

La justicia mexicana va dejando atrás montañas de expedientes empolvados, promociones interminables y resoluciones que parecían escritas para ser entendidas únicamente por quienes las redactaban. Pero, la oralidad viene empujando la puerta con fuerza y el nuevo Código Nacional de Procedimientos Civiles y Familiares no es una reforma más: es un auténtico terremoto institucional que modificará la manera de impartir y procurar justicia en México.

Y frente a ese escenario hay dos tipos de abogados.

Los que esperan que llegue el cambio.

Y los que se preparan para encabezarla.

Por eso no resulta casual que el Colegio de Abogados de Tamaulipas A.C., el organismo gremial más grande, sólido y territorialmente representativo del estado, haya vuelto a colocarse un paso adelante del resto.

Porque una cosa es hablar de oralidad.

Y otra muy distinta es vivirla todos los días desde el estrado.

La Universidad Cultural Metropolitana y el Colegio de Abogados de Tamaulipas lograron lo que pocas instituciones pueden presumir: llenar la totalidad de los espacios disponibles para un diplomado especializado antes incluso de iniciar actividades.

Ochenta abogados.

Cupo agotado.

Lista de espera.

Y una expectativa que difícilmente se genera cuando la oferta académica carece de nivel.

La razón es sencilla.

Los nombres convocados para impartir este diplomado no pertenecen al circuito de conferencistas profesionales que recorren el país repitiendo presentaciones de Power Point. Son operadores reales del nuevo sistema procesal civil y familiar de la Ciudad de México, entidad donde actualmente se prueba, se corrige, se perfecciona y se pone a prueba cada día la reforma que terminará transformando la justicia no penal mexicana.

Jueces.

Magistrados.

Secretarios de acuerdos.

Especialistas en litigio.

Funcionarios que conocen las entrañas del sistema porque forman parte de él.

Ahí aparecen figuras como Jorge Ortega Camacho, juez de etapa postulatoria; Rebeca Yazmín Rodríguez Pujol, secretaria de acuerdos especializada en restitución y adopción internacional; Juan Manuel Becerril de la Llata, referente nacional en amparo y litigio constitucional; María Cruz García Martínez; Rebeca Florentina Pujol Rosas; María del Rocío Martínez Urbina; Miel Anet Silva García; María de los Ángeles Romaní Zavalza; Jennifer Angely Carrillo Rojano y Enrique de Jesús Durán Sánchez.

En otras palabras: quienes se inscribieron no acudirán a escuchar teorías sobre lo que podría pasar cuando llegue el nuevo sistema.

Escucharán a quienes ya lo están aplicando.

Y eso vale oro.

Durante décadas los litigios civiles y familiares fueron construidos bajo una cultura escrita. El expediente era el rey. El papel era la prueba del trabajo. Los tiempos procesales parecían medirse con calendario geológico.

Por eso el mensaje que envía el Colegio de Abogados de Tamaulipas es contundente.

La actualización profesional ya no es un lujo.

Es supervivencia.

Tal vez ahí radique la razón por la cual este organismo continúa creciendo y consolidándose como la agrupación jurídica más numerosa del estado, superando los 250 integrantes activos y manteniendo presencia en prácticamente todas las regiones tamaulipecas.

Porque entendió antes que muchos que los colegios de abogados del siglo XXI no pueden limitarse a entregar reconocimientos, organizar comidas o emitir posicionamientos protocolarios.

Su verdadera responsabilidad consiste en preparar a sus agremiados para enfrentar los cambios que vienen.

Y en ese terreno, hoy por hoy, el Colegio de Abogados de Tamaulipas está marcando la agenda.

No la sigue.

La marca.

En la intimidad… Hay estados que administran su presente.

Y hay estados que construyen su futuro.

Tamaulipas parece decidido a pertenecer al segundo grupo.

Cuando el gobernador Américo Villarreal Anaya afirma que la entidad es una potencia logística, energética y comercial, no está recurriendo a la retórica política habitual. Está describiendo una realidad respaldada por cifras que colocan al estado en una posición privilegiada dentro del tablero económico nacional.

Pocas regiones pueden presumir lo que Tamaulipas tiene frente a sí.

Diecinueve cruces internacionales.

Once puentes dedicados al comercio.

El 42 por ciento del intercambio terrestre entre México y Estados Unidos.

Más de la mitad del movimiento ferroviario binacional.

Puertos estratégicos.

Carreteras que conectan mercados.

Y una ubicación geográfica que cualquier entidad desearía tener.

Pero el dato más interesante no está en la estadística.

Está en la visión.

Porque la apuesta no consiste únicamente en mover mercancías.

Consiste en transformar riqueza en bienestar.

Esa es la diferencia entre crecer y desarrollarse.

Mientras nuevas inversiones energéticas comienzan a tomar forma en Altamira, mientras avanzan proyectos petroleros frente a las costas tamaulipecas y mientras el estado fortalece su liderazgo en sectores industriales de alto valor agregado, surge una pregunta inevitable:

¿Quiénes aprovecharán esas oportunidades?

La respuesta del gobernador apunta hacia la educación.

Formar jóvenes preparados para ocupar esos espacios.

Crear talento local.

Convertir a las nuevas generaciones en protagonistas del desarrollo y no en espectadores del éxito ajeno.

Porque las grandes oportunidades también exigen grandes capacidades.

Y porque ninguna transformación económica tiene sentido si no termina reflejándose en la mesa, el empleo y la calidad de vida de las familias.

Al final del día, los puertos, las carreteras, los ferrocarriles y las plantas de energía son solamente herramientas.

El verdadero objetivo sigue siendo el mismo.

Construir un Tamaulipas más fuerte.

Más seguro.

Más competitivo.

Pero sobre todo, más justo para quienes lo habitan.

davidcastellanost@hotmail.com

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Opinión

Chiquita y al pie, de Peña Nieto a Sheinbaum

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Más allá de que en estados como Tamaulipas, hay un antes y un después en materia de seguridad. Los mexicanos, y más los amantes del futbol, pero, en general, el país entero le debe un golazo al expresidente Enrique Peña Nieto.

Para los que no le saben a los deportes, y mucho menos al futcho, hay una regla no escrita que solo los conocedores y las grandes aficiones respetan: Los goles se gritan con toda la fuerza y energía, pero también se recuerdan para siempre.

Aquí no importa si quien los anotó ya no viste la camiseta, si salió del club por la puerta de atrás o si parte de la tribuna decidió convertirlo en villano; nada de eso es considerado. Cuando una jugada termina con el balón al fondo de la red y cambia el rumbo del juego, pero, además, marca la historia del club, el nombre de ese futbolista jamás se borra.

En México se experimentará lo que ninguna otra nación ha conseguido.

El 11 de junio, cuando el silbatazo inicial de la Copa Mundial de la FIFA 2026 marque el arranque de la máxima fiesta del fútbol, nuestro país será el primero en albergar tres Copas del Mundo. ¡Dios bendito, santo, glorioso y poderoso…! ¡Viva México!

Es imposible que las emociones no invadan al individuo. Este momento marca una época, y lo estás viviendo; eres testigo de algo que no sabemos cuándo será, ni quién será el siguiente país que pueda decir lo mismo que los mexicanos. Tres veces, tres, ¡ptm!

Pero, hablemos con honestidad intelectual, sin filias partidistas y sin las pasiones que suelen contaminar cualquier análisis; hay un nombre que no puede quedarse en la banca de la historia: Enrique Peña Nieto.

Hace ocho años, el 13 de junio de 2018, cuando faltaban apenas unos días para que concluyera su sexenio y cuando la atención nacional estaba puesta en la contienda presidencial, el entonces mandatario anunció una noticia que terminaría cambiando la posición de México en el mapa deportivo mundial.

A las 07:09 horas comunicó que la FIFA había elegido la candidatura conjunta de México, Estados Unidos y Canadá para organizar el Mundial de 2026.

Aquella mañana no se ganó una elección.

Se ganó una sede.

Y en términos futbolísticos, conseguir una Copa del Mundo equivale a ganar la final más complicada que existe fuera de la cancha.

La candidatura norteamericana compitió, negoció, convenció y terminó levantando el trofeo antes de que se disputara el primer partido, y sí, fue gracias a su gabinete, a él, a su visión primer mundista.

Usted acaba de aprender que las sedes mundialistas no se sortean. Se conquistan. Se trabaja durante años. Se construyen con relaciones diplomáticas, infraestructura, credibilidad internacional y capacidad logística.

La FIFA no entrega la organización de su torneo más importante a países improvisados.

La pone en manos de quienes considera capaces de recibir a millones de visitantes, garantizar seguridad, mover economías enteras y proyectar una imagen de estabilidad ante el planeta.

Por eso, cuando Peña Nieto afirmó que la decisión representaba un reconocimiento y un voto de confianza para México, no estaba pronunciando una frase protocolaria.

Estaba describiendo exactamente lo que había ocurrido y lo que él dejaba como legado. México aquel año marcó un gol de media cancha ante el mundo, o fue algo así como ese remate que va al fondo de la red en el último segundo para el campeonato.

Hoy todos los celebran.

Ahora, cuando las cámaras internacionales enfoquen el Estadio Azteca, cuando los narradores recuerden que ningún otro país ha organizado tres mundiales y cuando los aficionados extranjeros recorran nuestras ciudades, estarán observando el resultado de una candidatura obtenida durante el gobierno de Enrique Peña Nieto.

En la actualidad, su figura sigue dividiendo opiniones, ah sí, pero, cuando la FIFA buscó sede para 2026, México estaba en la alineación titular.

Cuando se negoció la candidatura, Peña Nieto ocupaba la dirección técnica del país.

Y si, quizá el expresidente nunca levante la Copa.

Quizá nunca aparezca en los homenajes oficiales.

Quizá ni siquiera sea mencionado durante las ceremonias que veremos esta semana.

Pero eso no cambia el resultado.

Cuando México entre al terreno de juego para inaugurar su tercer Mundial, él ya lo había anunciado desde hace ocho años, y esto lleva la firma de Enrique Peña Nieto.

Ah, por cierto… Fue el mismo Peña Nieto quien impulsó el regreso de la Fórmula Uno a la Ciudad de México en 2015, después de veintitrés años de ausencia, pero, esa es otra historia.

¿ya entendiste su ausencia?

En la intimidad… Mientras el planeta entero se acomoda frente al televisor para seguir la Copa Mundial de 2026, Tampico decidió mirar también hacia sus propias vitrinas.

Porque antes de los estadios llenos, de los patrocinadores multimillonarios y de las figuras internacionales, el fútbol se construye con memoria.

Por ello, la alcaldesa Mónica Zacil Villarreal Anaya anunció la exposición “Más de un Siglo de Fútbol en Tampico”, una muestra que promete convertirse en una auténtica cápsula del tiempo para quienes crecieron escuchando historias de la Jaiba Brava, de los viejos campeonatos y de los héroes locales que hicieron rodar el balón en esta región.

Más de cien jerseys, trofeos, fotografías y objetos históricos permitirán recorrer la evolución de un deporte que durante más de un siglo ha sido parte del ADN tampiqueño.

La exposición estará abierta del 23 de junio al 10 de agosto en Expo Tampico.

Entrada libre.
Porque los mundiales duran unas semanas.
Los campeonatos algunos años.

Pero las pasiones que nacen alrededor de una pelota pueden sobrevivir generaciones enteras.

davicastellanost@hotmail.com
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