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Integrantes del Congreso Nacional Ciudadano (CONACI) han comenzado a interponer solicitudes de Amparo contra la Ley de Seguridad Interior desde finales del año pasado. Se declaran a la ofensiva contra la “represión” del presidente Enrique Peña Nieto mediante la “militarización” del país.
“Ya sabemos que el sistema político esta podrido, nos divide en colores, nos vende espejitos, nos lleva a su juego día con día, nos roba, saquea, se burla del pueblo y con nuestro dinero simula un democracia que es legitimada por un pueblo con hambre e ignorancia que cree que haciendo fila para votar por los mismos de siempre, va a cambiar el resultado” publicaron el 27 de diciembre pasado en su página web.
El CONACI con células activas en distintas entidades del país, advierte haber pasado de la protesta enérgica, de la marcha, de la presión social a la acción legal y con estos Amparos ponen su esperanza en el Poder Judicial, tras confirmar que el Ejecutivo y Legislativo únicamente son tiranos en contra del pueblo mexicano que cada vez tiene más pobres, menos empleo y escasas oportunidades de crecimiento. Hoy se amparan contra la “militarización” deseando que la Suprema Corte de Justicia reconozca que la Ley de Seguridad Interior es inconstitucional.
Los actos en reclamo basados en un supuesto análisis a la redacción de la ley impulsada por el Gobierno Federal van dirigidos sobre algunos artículos que a decir de los del CONACI son “contradictorios” y en este debate o intención de tumbar la dichosa ley, también se involucran integrantes del CONACI celula Tampico.
Los artículos “contradictorios” son los siguientes:
a) Artículo 2 Ley de Seguridad Interior (en adelante LSI); “La Seguridad Interior es la condición proporciona el Estado mexicano que permite salvaguardar la permanencia y continuidad de sus órdenes de gobiernos e instituciones, así como el desarrollo nacional mediante el mantenimiento del orden constitucional, el Estado de Derecho y la gobernabilidad democrático en todo el territorio nacional. Comprende el conjunto de órganos, procedimientos y acciones destinados para dichos fines, respetando los derechos humanos en todo el territorio nacional, así como para prestar auxilio y protección a las entidades federativas y los municipios, frente a riesgo y amenazas que comprometan o afectan la seguridad nacional en los términos de la presente ley.”
Por lo anterior el CONACI supone que: toda vez, que su contenido en esta ley ni supletoriamente en la Ley de Seguridad Nacional, ni la Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Pública, la definición expresa de Institución o instituciones, por la cual cabe la ambigüedad del señalamiento dela palabra “Instituciones”, así como “su gobernabilidad”, por lo que al no ser claro qué es lo que se protege, determina una inexactitud de la semántica de la misma. Ya que toda vez que está dirigida prioritariamente al uso de las Fuerzas Armadas a todo aquello que discrecionalmente entiendan las Autoridades como “amenaza”, y que la motivación de la ésta ley, al salvaguardo, vigilancia y permanencia de la misma, no confiere sentido práctico de interpretación jurídica de la misma; dejando así incierta e ineficiente la creación y motivación de la misma ley como tal.
Y continúan desglosando…
b) El artículo 3 de la LSI, establece “En el ejercicio de las atribuciones de Seguridad Interior, se observarán los principios previstos en el artículo 4 de la Ley de Seguridad Nacional y los de racionalidad, oportunidad, proporcionalidad, temporalidad, subsidiariedad y gradualidad, así como las obligaciones relativas al uso legítimo de la fuerza.”; así mismo el artículo 4 de la Ley de Seguridad Nacional, expresa lo siguiente: “La Seguridad Nacional se rige por los principios de legalidad, responsabilidad, respeto a los derechos fundamentales de protección a la persona humana y garantías individuales y sociales, confidencialidad, lealtad, eficiencia, coordinación y cooperación.”
Por lo que refieren es un acto violatorio y que vulnera la eficiencia del artículos 1, 29 y 35 fracción III de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (en adelante “CPEUM” o “Carta Magna” o “Constitución Federal”), que refiere a la reducción o suspensión de garantías que fuesen obstáculo para hacer frente, rápida y fácilmente la situación en casos de invasión, perturbación grave de la paz pública, o de cualquier otro que ponga a la sociedad en grave peligro o conflicto; toda vez que aún y que la LSI, no emite una suspensión de garantías expresa, pero actúa de facto la aplicación de suspensión de garantías y restricciones de los derechos humanos, dejando dicha ley en su improcedencia ya que atenta sobre los derecho humanos propios y reconocidos por el artículo 1 de la CPEUM, así como los derechos políticos-civiles reconocidos por el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, la Convención Americana de los Derechos Humanos y la Declaración Universal de los Derechos Humanos, mismas que el Estado Mexicano es firmante y se obligó a adecuar su derecho positivo en virtud del beneficio al hombre como ente de la sociedad y su funcionamiento primordial. Así también, la libertad expedida por la Constitución Federal, de participar las políticas públicas en lo individual y en lo colectivo y por ello, participar en temas de interés legítimo y adherente a dichas políticas que afectan la libertad como derecho fundamental de las personas de manera directa e indirectamente de las personas. Por ello, determinado en estos preceptos legales confiere al hombre como institución base de la sociedad y del Estado mismo.
c) Del mismo modo, el artículo 7 de la LSI, establece lo que se entenderá por cada uno de los términos referidos, sin embargo, no se encuentra ninguno que especifique textualmente “seguridad Interior”, “instituciones” “grave riesgo”, además se encuentra no clara la conceptualización de la definición del “Uso legítimo de la fuerza”, pues al no definirse “actos de resistencia”, deja situaciones dubitativas en el ejercicio del “Uso de la legítima fuerza”, si bien es claro que la ambigüedad, vicios en la redacción e imprecisión en la redacción del legislador no es motivo para la declaratoria de su inconstitucionalidad, resulta no ser consistente y al no existir el concepto redactado por el legislador en ninguna ley existente, entonces no es motivo de su aplicación y por lo conducente no se puede aplicar ni ejecutar lo que no existe.
d) Artículo 9 “La información que se genere con motivo de la aplicación de la presente ley, será considerada de Seguridad Nacional, en los términos de las disposiciones jurídicas aplicables”. El hecho textual del presente precepto legal, refiere a la persona que enmarque, hable, interactúe, emane, investigue,emita información que genere o refiera por motivos de esta ley, será motivo de la aplicación de la presente ley y por ende podrá ser considerado un “riesgo” a la LSI, por lo que, vulnera y atenta toda libertad de expresión y de acceso a la información pública, comprendidos en el numeral 6to. De la Constitución Federal. De esta ley desprende varios supuestos normativos, pues, en todo momento un derecho legítimo el tener conocimiento del desempeño de las funciones de cualquier órgano de gobierno, incluyendo las Fuerzas Armadas, en el principio contenido en el mismo numeral como de “máxima difusión”, a su vez esta misma ley representa un menoscabo a la información pública contenido en el apartado A del mismo precepto legal, pues, el Estado teniendo la capacidad discrecional de correlacionar cualquier actividad que detente o ponga en riesgo a las “Instituciones” y su “gobernabilidad”, podrá ser sujeta a investigaciones de cualquier clase como “inteligencia para la Seguridad Interior”, “Uso legítimo de la fuerza”, lo que lo vuelve un sujeto vulnerable y amedrentadopor el sistema del propio Estado y así lo vulnera sus derechos más legítimos y elementales de la libertad de expresión y acceso a la información pública.
e) En relación a los preceptos número 11 y 12, que en su literalidad expresa “Corresponde a las autoridades federales, incluyendo las Fuerzas Armadas, por sí o en coordinación de las demás órdenes de gobierno, identificar, prevenir, atender, reducir y contestar la Amenazas a Seguridad Interior.
El Presidente de la República podrá ordenar por sí o a petición de las legislaturas de las Entidades Federativas, o de su Ejecutivo en caso de receso de aquellas, la intervención de la Federación para la realización e implementación de Acciones de Seguridad Interior en el territorio de una Entidad Federativa o zona geográfica del país, previa emisión de una Declaratoria de Protección a la Seguridad Interior, cuando se actualice alguna de las siguientes Amenazas a la Seguridad Interior y estas:
• Comprometan o superen las capacidades efectivas de las autoridades competentes para atenderla, o
• Se originen por la falta o insuficiente colaboración de las entidades federativas y municipios en la preservación de la Seguridad Nacional, de conformidad con lo previsto en el segundo párrafo del artículo 1 de la Ley de Seguridad Nacional.
Aquellas amenazas a la Seguridad Interior que no requieran declaratoria en términos del presente artículo serán atendidas por las autoridades conforme a sus atribuciones y a las disposiciones legales que le resulten aplicables.” Así como el artículo 12 “En los casos a los que se refiere el artículo anterior, el Presidente de la República, previa consideración del Consejo de Seguridad Nacional, determinará la procedencia de la intervención de la Federación y expedirá, dentro de las setenta y dos horas siguientes, contadas a partir recibir solicitud, la Declaratoria de Protección a la Seguridad Interior, la cual deberá modificarse por conducto de la Secretaría de Gobernación a la Comisión Bicameral de Seguridad Nacional y la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, así como publicarse en el Diario Oficial de la Federación y en los periódicos o gacetas oficiales de las entidades federativas afectadas.” Ambos artículos contravienen el artículo 21 Constitucional, pues ya que el ejercicio de investigación de los Delitos corresponde en todo momento al Ministerio Público y a las policías. Si bien, desempeñaran auxilio a las policías municipales y/o estatales, la participación y esencia de la declaratoria de Seguridad Interior e intervención de las Fuerzas Armadas es por verse rebasadas las policías del orden civil, por lo que la aplicación de las Fuerzas Armadas en labores de control y vigilancia es únicamente y por las fuerzas públicas civiles.
Además, en el cuarto párrafo del mismo artículo citado, expresa “La seguridad pública es una función a cargo de la federación, las entidades federativas y los Municipios, que comprende la prevención de los delitos; la investigación y persecución para hacerla efectiva… (Ídem)” por ello, existiría una contradicción de funciones y que al mismo tiempo contraviene la Constitución Federal, y por ello vuelve inconstitucional la ley.
f) El artículo 30 de la LSI, “Las Fuerzas Federales y las Fuerzas Armadas desarrollarán actividades de inteligencia en materia de Seguridad Interior en los ámbitos de sus respectivas competencias. Al realizar las tareas de inteligencia, las autoridades facultadas por esta Ley, podrán hacer uso de cualquier método lícito de recolección de información
Toda obtención de información de inteligencia se realizará con pleno respeto a los derechos humanos reconocidos por la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.” Sin embargo, al referirse que “podrán hacer uso de cualquier método lícito de recolección de información”, no se especifica cuáles son los métodos lícitos para el ejercicio de la obtención de datos. Lo que al ser obscuro o ambiguo el proceso de su realización contraviene el artículo 16.Constitucional, lo cual resulta improcedente e inaplicable y además detenta y genera un menoscabo a la esfera jurídica de las personas.
De verdad que da gusto ver como los ciudadanos toman en cuenta las instituciones para combatir y luchar por lo que sugieren va contra los mexicanos, ahora habrá que esperar la resolución y respetar sea cual sea el fallo.
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A los ciudadanos les gusta, y más aún a los aficionados del quehacer político, ¡por supuesto! Que la alcaldesa Mónica Zacil Villarreal Anaya se ponga recia y reclame, que exija, corrija y regañe a sus compinches, pero todavía genera mayor placer cuando repara aquello que Tampico perdió poco a poco, y me refiero a la confianza de poder caminar una calle de noche sin miedo.
Sí, afortunadamente las cosas han cambiado en Tampico, y no de hoy, desde hace ya algunos ayeres, y aun así el deterioro del alumbrado público es una asignatura pendiente para todas las administraciones, solo que si no se atiende, se convierte en una de las crisis más complejas. Por eso, Zácil, exigió a su equipo la restauración de al menos cinco mil luminarias; unas han sido rehabilitadas, otras intercambiadas por nuevas.
La iluminación pública no es únicamente infraestructura. Es percepción de seguridad. Es movilidad. Es tejido social. Es la diferencia entre una plaza ocupada por familias o dominada por el silencio o el bullicio de los hampones. Con esto, queda claro que el Ayuntamiento entendió que una ciudad iluminada también es una ciudad vigilada.
La rehabilitación de torres apagadas en el distribuidor vial aeropuerto y en el acceso Tampico–Valles tiene un peso simbólico importante. No solamente porque beneficia a más de 26 mil personas de La Morelos y sectores aledaños, sino porque exhibe el tamaño del rezago que existía.
También merece atención el programa “Senderos Seguros”, particularmente en zonas donde las mujeres han tenido que modificar horarios, rutas y costumbres por temor. El andador San Marino, en el José Elías Piña, representa un experimento urbano que deberá medirse no por el número de lámparas instaladas, sino por la capacidad real de devolverle tranquilidad a quienes transitan ahí todos los días.
Sin embargo, sería un error político caer en la autocomplacencia. Cinco mil luminarias ayudan, pero no resuelven por completo el problema estructural de seguridad, percepción ciudadana y mantenimiento urbano que arrastra Tampico desde hace años. El verdadero reto comienza ahora: sostener el sistema, evitar el deterioro acelerado y garantizar que dentro de tres o cuatro años la ciudad no vuelva a caer en la misma oscuridad administrativa.
Tampico necesita continuidad, no solamente reacción.
Y aunque hoy la narrativa oficial presume circuitos rehabilitados, lámparas nuevas y casi mil reportes atendidos, la ciudadanía terminará evaluando algo mucho más simple: si puede volver a sentirse segura en su propia colonia.
Ahí estará la verdadera auditoría pública.
En la intimidad… Con el objetivo de abrir canales reales a las nuevas generaciones, el Congreso Tamaulipeco de la Juventud 2026 busca consolidar un espacio donde las ideas, las voces y los sueños de las y los jóvenes se transformen en participación ciudadana y propuestas legislativas que impulsen el desarrollo integral del estado.
Durante la jornada, las y los integrantes de este parlamento juvenil asumieron el rol de diputadas y diputados por un día. El arranque de actividades demostró que la juventud tamaulipeca no solo está interesada en la política, sino que cuenta con la preparación necesaria para proponer soluciones tangibles desde su propia perspectiva y realidad social.
El trabajo legislativo se concentró de lleno en el desarrollo de las comisiones, donde se llevó a cabo la discusión de temas prioritarios para las juventudes, tales como la salud mental y bienestar juvenil, empleo y emprendimiento, educación y tecnología, participación ciudadana y gobierno abierto, seguridad pública y prevención del delito, entre otras materias de interés. Tras un intenso debate enriquecido por el talento y la visión de esta generación, se procedió a la votación de iniciativas que buscan dejar una huella en la transformación del estado.
Al respecto, el director general del Instituto de la Juventud de Tamaulipas, Oscar Azael Rodríguez Perales, destacó que este ejercicio representa una oportunidad invaluable, señalando que hoy en día las voces de las y los jóvenes no solo se escuchan, sino que se reconocen y se valoran como una pieza clave para el cambio social, demostrando la capacidad y energía de una juventud comprometida.
Este histórico proceso ha sido posible gracias al firme respaldo del gobernador Américo Villarreal Anaya, quien a través del INJUVE, organismo perteneciente a la Secretaría del Trabajo que lidera Luis Gerardo Illoldi Reyes, continúa impulsando el liderazgo juvenil y creando sinergias institucionales para que las nuevas generaciones tengan un papel protagónico en el Tamaulipas del mañana.
La sesión contó con la presencia de destacadas personalidades del ámbito legislativo, entre ellos el diputado presidente del Congreso del Estado, Humberto Armando Prieto Herrera; asimismo, el diputado presidente de la Mesa Directiva, Sergio Arturo Ojeda Castillo, quienes atestiguaron el compromiso de las y los legisladores juveniles.
Finalmente, los organizadores extendieron un profundo agradecimiento a cada joven por formar parte de este Congreso, siendo reconocidos como el motor y la esperanza de la entidad, concluyendo así un encuentro que marca un antes y un después en la vida democrática y participativa de la juventud tamaulipeca
davidcastellanost@hotmail.com
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Por años, ta- ta- ta- ta- Tamaulipas cargó un manto lúgubre y acaparó las primeras planas con notas de violencia que convertían los periódicos en hojas de papel escurriendo sangre; carreteras vacías y una percepción a veces, solo en ocasiones injusta con relación a la realidad cotidiana de millones de tamaulipecos, pero, hoy, esa historia ya comienza a perder foco y espacio informativo frente al deporte.
Otro resultado a favor de la disciplina, será la llegada de más de 3 mil atletas provenientes de 30 entidades federativas a la zona metropolitana de Tampico, para disputar el XXII Encuentro Nacional Deportivo de los CECyT 2026.
Por supuesto que todo aquel que lo vea como un simple encuentro estudiantil, está frito, esto es una jugada política, turística y social; es un golazo estilo Hugo Sánchez, es decir, de un toque, incluso, con esto queda claro que la entidad puede organizar competencias nacionales de alto nivel, recibir visitantes de todo el país y convertir el deporte en motor económico, turístico y comunitario ¡golazo!
Ah, pero, no para el Puskás.
El chiste es que del 8 al 12 de junio, Tampico, Ciudad Madero y Altamira dejarán de ser únicamente ciudades industriales o portuarias para convertirse en el epicentro nacional del deporte técnico-estudiantil. Atletismo, futbol, voleibol, ajedrez, basquetbol, béisbol y hasta natación —disciplina incorporada por primera vez gracias a una propuesta impulsada desde Tamaulipas— pondrán a prueba no sólo a los jóvenes competidores, sino también la capacidad logística y turística de una región que lleva años demostrando que tiene infraestructura, hospitalidad y conectividad suficientes para competir con cualquier sede del país.
Se estima que la derrama económica sea superior a los 20 millones de pesos, significa: noches de hotel, restaurantes trabajando a máxima capacidad, transporte movilizado -con todo y sus tumores- y comercios beneficiados. Pero más allá del impacto económico inmediato, el verdadero valor está en la imagen que proyecta Tamaulipas hacia afuera.
Miles de estudiantes recorren la zona sur, conocen Playa Miramar, visitan la Laguna del Carpintero, consumen gastronomía local y conviven en espacios públicos, también desmontan prejuicios. Con la oportunidad de experimentarse en un estado vivo, funcional y capaz de ofrecer experiencias deportivas y turísticas al mismo tiempo.
Pocas actividades generan tanta convivencia sana como una competencia nacional donde convergen jóvenes de todo México bajo reglas claras, disciplina y espíritu colectivo.
Y el sur de Tamaulipas tiene ventajas difíciles de ignorar. A diferencia de otras sedes deportivas del país donde el visitante llega únicamente a competir, aquí existe la posibilidad de combinar alto rendimiento con turismo. Un atleta puede disputar una final de voleibol por la mañana y caminar por el malecón de Miramar al atardecer. Un entrenador puede asistir a competencias en Ciudad Deportiva y terminar echándose unos mariscos o refrescándose con unos litros de “Fausto’s”, mientras, los acompañantes pueden consumir cultura, gastronomía y playa mientras el evento transcurre.
Eso convierte a Tamaulipas en algo más que una sede: lo convierte en experiencia.
La jugada es de pizarrón. Turismo deportivo. Eventos masivos. Ocupación hotelera. Promoción regional. Reconstrucción de marca pública. Y, sobre todo, apropiación social de espacios deportivos.
En la intimidad… Mientras el sur del estado se prepara para recibir miles de visitantes, en otra región de Tamaulipas comienza una batalla silenciosa que también habla de organización y capacidad institucional.
El rector de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, Dámaso Anaya Alvarado, anunció el despliegue de brigadas universitarias para combatir y contener el gusano barrenador del ganado, una amenaza que mantiene en alerta al sector pecuario.
La decisión tiene un fondo importante: la universidad dejó de observar desde la academia para involucrarse directamente en territorio. Cuarenta jóvenes universitarios y cuatro docentes iniciaron capacitación para participar en recorridos, detección de casos y colocación de trampas en municipios estratégicos como Burgos, El Mante, Xicoténcatl, Llera y González.
El mensaje político y social es relevante. Mientras muchas instituciones públicas enfrentan cuestionamientos por burocracia o distancia con los problemas reales, la UAT intenta colocarse como actor operativo dentro de una contingencia que afecta directamente a productores ganaderos.
Más interesante aún es el componente científico. No se trata únicamente de combatir la plaga, sino de estudiar el comportamiento de la mosca transmisora y generar soluciones técnicas basadas en evidencia. Ahí es donde la universidad puede marcar diferencia.
En tiempos donde el discurso público suele llenarse de promesas vacías, la imagen de jóvenes universitarios recorriendo ranchos y comunidades para atender un problema sanitario manda otra señal: la educación superior también puede convertirse en fuerza de respuesta social.
davidcastellanost@hotmail.com
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La reunión entre la Universidad Autónoma de Tamaulipas y la Secretaría de Turismo del estado no debería celebrarse como un logro turístico. Todavía no. Apenas tendría que entenderse como el reconocimiento de una buena alianza. Por mchos años Tamaulipas no aprendió a contarle su propia grandeza al mundo, y hoy comenzó a hacerlo.
En esta bonita tierra hay selva, desierto, mar, frontera, gestronomia, tenemos la huasteca, petróleo, más gastronomía y pueblos enteros construidos alrededor de leyendas, por eso, que no seamos destino turistico principal es una desgracia, y no solo para los tamaulipecos, sino también para todos los que no han venido a la entidad.
Todo saben que durante años, el turismo tamaulipeco sobrevivió atrapado entre campañas oficiales recicladas, playas de temporada y discursos donde siempre se prometía “potencial”. El problema es que el potencial no termina de llenar hoteles, no genera rutas internacionales y mucho menos convierte comunidades en polos económicos. Por eso la alianza anunciada por el secretario Benjamín Hernández Rodríguez y el rector Dámaso Anaya Alvarado merece atención, sí, pero también una exigencia brutal de resultados.
Porque Tamaulipas ya no necesita más folletos bonitos.
Necesita experiencias capaces de competir con Oaxaca, Yucatán, Baja California o las playas de Quintana Roo.
Necesita guías turísticos preparados para narrar el estado con profundidad histórica y no únicamente con frases memorizadas. Necesita rutas donde el visitante no solamente observe un paisaje, sino que entienda qué ocurrió ahí, quién murió ahí, qué se cocinó ahí y por qué esa región terminó moldeando parte de la historia económica y social del noreste mexicano.
La intención de profesionalizar guías y construir turismo comunitario es correcta. Era urgente. Lo verdaderamente preocupante habría sido seguir fingiendo que Tamaulipas podía crecer turísticamente con improvisación.
Porque hoy el turismo internacional consume emociones antes que destinos. Quiere historias.
La gente viaja buscando autenticidad. Busca escuchar a pescadores del Tamesí hablar del agua. Busca caminar pueblos semivacíos donde todavía sobreviven casas ferroviarias. Busca gastronomía con identidad real y no menús maquillados para turistas.
Y ahí la UAT tiene una responsabilidad gigantesca.
La universidad posee investigadores, historiadores, antropólogos y especialistas que podrían construir una narrativa turística de enorme valor internacional. Pero ese conocimiento sigue encerrado demasiadas veces en congresos académicos que nunca llegan a las comunidades.
El gran reto será sacar la historia de los libros y convertirla en experiencia viva.
Porque Tamaulipas no puede seguir permitiéndose el lujo de tener zonas arqueológicas olvidadas, centros históricos mutilados por el abandono y comunidades rurales completamente fuera del mapa turístico nacional.
Y también hay que decir algo incómodo: el turismo comunitario fracasa cuando solamente sirve para la fotografía política.
Tamaulipas necesita certificaciones internacionales para guías, rescate serio del patrimonio histórico, señalética moderna, digitalización de rutas, promoción bilingüe y un modelo turístico que entienda algo fundamental: el visitante actual quiere sentir que descubrió un lugar auténtico, no que recorrió un producto gubernamental empaquetado.
Porque el estado sí tiene con qué competir.
Tiene manglares, lagunas, marismas, reservas ecológicas, cocina huasteca, herencia ganadera, historia revolucionaria y una posición geográfica privilegiada entre México y Estados Unidos.
Lo que no tiene todavía es una identidad turística consolidada.
Y ese sigue siendo el verdadero pendiente.
En la intimidad… Mientras en Tamaulipas intentan construir una nueva visión turística, en Tampico el gobierno municipal libra otra batalla mucho menos estética y muchísimo más urgente: la diabetes.
La alcaldesa Mónica Villarreal Anaya utilizó el primer aniversario del Centro de Atención a la Diabetes (CECODIAT) para exhibir una realidad demoledora: en lo que va de 2026, Tamaulipas suma 6 mil 397 nuevos casos de diabetes.
La cifra retrata una epidemia silenciosa que hace años dejó de ser exclusivamente médica para convertirse en un problema social, económico y cultural.
El Cecodiat presume 2 mil 288 servicios otorgados, 815 consultas diabetológicas y 992 atenciones nutricionales. Pero el dato más delicado quizá sea otro: el 26 por ciento de niñas, niños y jóvenes presenta sobrepeso y el 22 por ciento ya enfrenta obesidad.
Es decir, el problema viene creciendo desde abajo.
La presidenta municipal insiste en que la prevención debe convertirse en prioridad pública. Y probablemente ahí esté el verdadero desafío del sistema de salud mexicano: entender que ningún hospital alcanzará jamás para enfrentar una sociedad que normalizó alimentarse mal, dormir poco y vivir permanentemente bajo estrés.
davidcastellanost@hotmail.com
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Por: Zaira Rosas
zairosas.22@gmail.com
La primera vez que supe de “El cuento de la criada” juré que se trataba de una
distopía, cada episodio de la serie era demasiado desalentador para ser real,
consideraba sin embargo que la trama no era una propuesta lejana considerando
los vientres de alquiles y la constante desigualdad de género en la que vivimos en
la actualidad.
Después comencé a interesarme más por Margaret Atwood, la autora que había
dado forma a estar narrativa que saltó a la pantalla en 2017, alcanzando tal
popularidad que la vestimenta de los personajes se volvió un símbolo en marchas
feministas alrededor del mundo, al igual que la novela, fue pasando entre
generaciones, pues el eje temático advierte sobre la represión de derechos de la
mujer.
La historia cobra de nuevo fuerza con la llegada de su continuación: “Los
testamentos”, escrita en 2019 pero presentada en pantalla hasta este año, esta
narrativa se centra ahora en mujeres jóvenes cuya misión es ser esposas, dar
continuidad a una estructura y en medio de la misma comienzan a cuestionar si
este es el único camino.
La fortaleza de Margaret Atwood al crear estas historias no es la advertencia,
conforme me adentré en su obra y su historia, descubro que su género es la
ficción histórica o ficción especulativa, es decir cada narración surge de algo que
ya ocurrió en algún punto de la historia, ella lo usa de inspiración cambiando
algunos detalles, pero sí hay precedentes reales de la situación que ella comparte
a través de sus novelas.
La misma vida de la autora es un referente de los cambios que ha tenido, nació en
una época de totalitarismos donde todo lo que se hablaba alrededor tenía un
vínculo directo con la guerra, esto la llevó a investigar sobre el poder, figuras de
dominación y la capacidad de persuasión ante naciones enteras que eligen
renunciar a sus derechos o suprimir los de otros con tal de dar continuidad a
ideologías específicas.
De ahí que en múltiples ocasiones declare que nada de lo que escribe es
inventado, pues la narrativa que podría ser distópica ya tuvo lugar en algún punto
bajo administraciones como las de la segunda guerra mundial o la dictadura
argentina. Esto es lo que genera incomodidad y a la vez la popularidad de las
adaptaciones de su obra, pues resulta sencillo reconocernos en ellas. En un
contexto donde continúan las discusiones sobre derechos reproductivos, violencia
de género y libertades individuales, leer a Atwood deja de ser solamente un
ejercicio literario y se convierte en una conversación necesaria sobre el presente.
Su obra también es inspiración para quien cuestiona y analiza constantemente su
entorno, en distintos países las protestas feministas retomaron los hábitos rojos y
las cofias blancas de “El cuento de la criada” como una manera de advertir que los
derechos conquistados nunca están completamente asegurados. La imagen se
volvió universal porque sintetiza una preocupación compartida: el miedo a perder
autonomía sobre el cuerpo, la voz y la posibilidad de decidir. Atwood consiguió
que la literatura dialogara directamente con la realidad política y social de millones
de mujeres.
Sin embargo, reducir su obra únicamente a una postura feminista sería injusto.
Margaret Atwood también escribe sobre poder, memoria, religión, desigualdad y la
facilidad con la que las sociedades pueden acostumbrarse a la violencia cuando
esta ocurre de manera gradual. Ella misma ha declarado que la naturaleza
humana siempre encuentra formas de repetir sus peores errores si se presentan
bajo el disfraz de la seguridad o el orden moral.
Leer a Margaret Atwood hoy implica mirar el mundo con más atención. Sus libros
no ofrecen respuestas sencillas ni finales totalmente esperanzadores, pero sí la
posibilidad de cuestionar aquello que muchas veces damos por hecho. Acercarse
a su obra es un recordatorio de análisis constante, pero también de que la brújula
que guía nuestro desarrollo puede fácilmente perder el rumbo y enfocarse a
momentos que podrían traer arrepentimiento si lo vemos desde la amenaza de
nuestras libertades.
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