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La tradicional barbacoa que conocemos en la Huasteca, y en la mayor parte de Tamaulipas, no tiene nada qué ver (más allá de que se emplea cárnicos) con la peculiar y también acostumbrada, recurrida, «barbiquiu» (BBQ) norteamericana: del otro lado de la frontera tamaulipeca se le llama así a lo que acá conocemos por parrillada o carne asada, o incluso ahora «asado», por influencia de la comunidad de inmigrantes sudamericanos que, merced al futbol profesional y principalmente en Pachuca, donde se encuentra la universidad del balompié, han estado importando dentro del equipaje y memoria sus propias recetas gastronómicas.  «Barbiquiu» le dicen hoy en día los gringos hasta a la simple haburguesa hecha al aire libre y a la parrilla.  Y, por extensión, también llaman así al mismo método para preparar «hot dogs» o salchichas.  Por nuestra parte, los habitantes de este territorio mexicano entendemos por barbacoa a la carne de res cocinada mediante el ancestral método del horno bajo tierra o, bien, al calor del vapor dentro de uno hecho con ladrillos.  Por lo regular, y según la tradición que se sigue en la zona ganadera de estas tierras tamaulipecas, la carne procede de reses, aunque algunos han traído de otras regiones la variante hecha a base de borrego, o incluso de chivo.  Lo importante es que se trata de carne roja.  Sin embargo, y muy posiblemente por influencia del centro del país y del sur de la Huasteca, existe una variedad de la barbacoa que igualmente se arraigó al menos en el área que rodea a Tampico desde décadas atrás: la de cabeza.  En los mercados sobre ruedas o «rodantes», por ejemplo, es una escena común la del taquero que, al pie de un «carrito» construido especialmente para esa vendimia, parte y deshebra pedazos de carne, y de paso también de «gordo» y sesos, para servir los platos de tacos o tortas a su clientela.  Esto es más común los domingos por las mañanas en sitios donde se instalan los referidos «tianguis», porque las carnicerías, por su parte, expenden la otra barbacoa, más gustada y preferida por la mayoría de los radicados en estos lares, sobre todo en los amaneceres dominicales.  A tal grado que hasta aldamenses o gente venida de González en vehículo exprofeso, hace también su venta al pie de calle ofreciendo dicho platillo.  Al que sirve la barbacoa de cabeza se le distingue porque, aparte de su ya explicado espacio jurisdiccional o de influencia, y del letrero que indica la procedencia de la carne, regularmente exhibe la osamenta craneal del animal con todo y, por supuesto: su cornamenta.

Es precisamente esa silueta: la de una simétrica parte frontal superior del esqueleto de un bovino, casi idéntica al emblema de los «long horns» de Texas, la que parece haberse puesto de moda en unos cuantos meses en una extensa mancha cartográfica del mapa tamaulipeco, ya que lo mismo en áreas urbanas, que en las afueras de los núcleos citadinos y en regiones agrícolas, en poblados, villas y comunidades surgidas en torno de antiguas estaciones del ferrocarril, abundan las lonas de diferentes tamaños que bien podrían representar a una nueva cadena de establecimientos dedicados a la barbacoa, si no fuera porque la frase aquella que muestran: «Soplan vientos de cambio», se relacionaría más bien con alguna marca de aires acondicionados, o tal vez también con la nueva forma de generación de energía en Tamaulipas, como son los campos eólicos.  Pero nada de eso surge en la mente de los lugareños cuando ven dichos anuncios colgando lo mismo de elevadas estructuras que de las tapias, vallas o telas ciclónicas de las viviendas junto a la frase «Cabeza de Vaca», tan posicionada en la mente colectiva tras un intenso y previo trabajo de mercadotecnia que lleva años de ser desarrollado por el equipo de quien la lleva como apellido, y que, ahora se ve que acertadamente, eligió desde sus primeros ascensos en la carrera política a la figura de un toro de cuernos largos como su sello o escudo, o símbolo personal.  Así lo que al político expriísta y ahora gobernador del vecino estado de Nuevo León, Jaime Rodríguez, le tuvieron que diseñar en cosa de meses para su lanzamiento como el exitoso candidato independiente que fue, es decir: la imagen de animal bronco (un brioso garañón en su caso), Francisco Javier García lo llevaba ya implícito como apelativo materno desde siempre, lo tenía trabajado en calidad de marca registrada a partir de su impulso a puestos más elevados de la trayectoria en el servicio público, y estaba dibujado, delineado, estilizado y perfeccionado mercadotécnicamente en tanto optó por adoptar el contorno de aquello que los vendedores de barbacoa de cabeza colocan a la vista del público, casi como trofeo pero a modo de prueba testimonial, al lado de su tabla, cuchillo y hacha carnicera.  El posicionamiento soñado para quien está por lanzar cualquier nuevo artículo a la venta.

¿Será por eso que tan atractiva resultó esa oferta para aquellos que, sin renunciar a sus partidos, de izquierda, derecha o ideología intermedia, se animaron a comprarle la idea, la mercancía política, al que ahora dice la consultora Mitofsky que se ha colocado a casi cinco puntos porcentuales por encima del candidato «oficial», Baltazar Hinojosa…?  El electorado es el que tiene, a final de cuentas, la última palabra, pero por lo pronto el ambiente, la atmósfera tamaulipeca, comienza a impregnarse ya, a un par de semanas de los comicios constitucionales locales para renovarlo todo, a un muy fuerte olor a barbacoa dominical de cabeza.  Ideal para disfrutar un partido de la selección mexicana, como el que habrá ese mismo día, 5 de junio.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Opinión

La urgencia del pensamiento crítico

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Por: Zaira Rosas
zairosas.22@gmail.com

“No creas nada y cuestiónalo todo” fue una de las frases que más marcó mi
aprendizaje, ¿por qué tenía que cuestionar la enseñanza que se supone debía
hacerme ser mejor? Con el tiempo entendí que hay múltiples formas de pensar y
cuestionarlas me llevaba a una objetividad cada vez más necesaria en nuestros
tiempos, algo similar pensaba el filósofo alemán Jürgen Habermas, quien a través
de sus teorías de comunicación nos recordó el diálogo y la empatía para la
construcción de una sociedad mejor.
Este sábado falleció Habermas, uno de los grandes pensadores del siglo XX, autor
de la Teoría de acción comunicativa y seguramente marco teórico de muchas de
las tesis e investigaciones de la actualidad. Fue uno de los principales
representantes de la Escuela de Fráncfort, misma que surgió del interés de Felix
Weil para estudiar el socialismo y posteriormente hacer un cuestionamiento de las
estructuras de poder y por qué estas funcionan.
Esta escuela fue fundamental en sus distintas generaciones, pues hace un análisis
donde se aplica el psicoanálisis para cuestionar por qué las masas aceptan a
gobiernos autoritarios. Sus fundamentos estaban en distintas materias que dan
forma a las ciencias sociales y humanidades, mismas que hoy en día podrían
considerarse en desuso, sin embargo, son tan necesarias en la actualidad pues
son las que nos obligan a revisar nuestras propias estructuras.
Pensadores como Max Horkheimer y Theodor W. Adorno desarrollaron la llamada
teoría crítica, una forma de pensamiento que no busca aceptar la realidad tal como
se presenta, sino analizar las condiciones que la producen. Su intención era
entender cómo funcionan el poder, la cultura y la información dentro de las
sociedades modernas.
Habermas retomó esta tradición, pero propuso una salida distinta: el diálogo. Su
idea de la acción comunicativa plantea que las sociedades democráticas solo
pueden sostenerse cuando las personas participan en conversaciones públicas
donde los argumentos importan más que la imposición, lo que no consideró es que
hay argumentos que se imponen a otros por la fuerza y sus mismos seguidores le
hacían ver que tampoco habló de la teoría feminista en su concepción del mundo,
por lo que el filósofo siempre respondía que esa era una labor de la tercera
generación.
Su reflexión sigue siendo vigente en el contexto actual. En el escenario
internacional, potencias como Estados Unidos continúan disputando influencia
política, económica y tecnológica. Hoy el poder también se ejerce mediante el
control de la información y de los discursos que influyen en la opinión pública. En

un mundo saturado de datos y redes sociales, el pensamiento crítico se vuelve
una herramienta esencial para distinguir entre información, manipulación e
intereses políticos.
Lo mismo aplica para México, donde el debate público suele polarizarse con
facilidad. Cuestionar no significa rechazar todo, sino analizar, contrastar
información y reconocer que ninguna narrativa es absoluta.
Quizá esa sea una de las lecciones más importantes que deja Habermas: la
democracia no se sostiene solo en las instituciones, sino en la capacidad de las
personas para dialogar y pensar por sí mismas. En tiempos donde muchas
certezas se construyen con titulares rápidos y opiniones inmediatas, detenernos a
reflexionar puede ser más necesario que nunca.

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Opinión

Pasadizos bajo la sierra tamaulipeca 

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En el norte de Tamaulipas, donde el mapa se vuelve montaña y silencio, la tierra volvió a hablar. Un grupo de jóvenes excursionistas conquistó la cúspide y luego descendió por una pequeña abertura en el suelo, apenas una grieta entre rocas en el ejido El Mulato, municipio de Burgos.

Lo que parecía una diminuta cueva resultó ser la entrada a una red de pasadizos subterráneos en la cordillera de San Carlos, entre los límites del Ejido el Mulato y Ejido El Carrizo, una región que desde hace años intriga a arqueólogos y exploradores por su riqueza histórica.

Mayra, Marcelo, Gerardo, Roxana, Aldo, Mireya, Reynaldo y Melissa —todos entre los 25 y los 35 años— se internaron por esa abertura que los llevó cinco metros bajo tierra. Abajo encontraron corredores estrechos, oscuros, con alturas superiores a los dos metros.

Caminaron unos diez minutos.

La luz de las lámparas apenas rasgaba la oscuridad. Los murciélagos comenzaron a agitar el aire y el silencio de la montaña se volvió más pesado. Un obstáculo natural bloqueó el paso y, ante la incertidumbre, decidieron regresar. Lo que dejaron atrás podría ser más grande que una simple cueva.

La sierra de San Carlos no es un territorio cualquiera. En los últimos años ha captado la atención de especialistas tras el hallazgo de más de 4 mil 900 pinturas rupestres, algunas con una antigüedad estimada de hasta cinco mil años.

En cuevas y abrigos rocosos de esta región se han encontrado figuras humanas, venados, lagartijas, ciempiés, escenas de pesca y representaciones que algunos investigadores vinculan con observaciones astronómicas.

Los pigmentos utilizados —rojo, amarillo, blanco y negro— revelan técnicas complejas para comunidades que, según las hipótesis predominantes, eran grupos nómadas de cazadores-recolectores.

La montaña, en otras palabras, guarda memoria. Por eso el hallazgo de estos pasadizos ha despertado interés entre habitantes de la región y promotores culturales que desde hace años han insistido en la importancia arqueológica del municipio de Burgos.

El gestor social Rubén Treviño Guillén lo resumió en una frase que retrata bien el sentimiento local.

“Es algo muy importante que sigue saliendo de este bello municipio. También fuimos testigos de cómo sus pinturas rupestres han sido objeto de estudios y visitas de dependencias de los gobiernos federal, estatal y municipal, así como de visitantes”.

Tamaulipas es conocido en la narrativa nacional por la violencia, las rutas del contrabando o las crisis de seguridad. Pero bajo esa superficie hay otra historia que rara vez ocupa titulares: la de un territorio que guarda algunos de los registros más antiguos de presencia humana en el noreste de México.

El problema es que esa historia sigue esperando.

Hasta ahora no existe una exploración oficial de estos túneles. Tampoco un registro arqueológico que determine si las cavidades tienen origen natural o si fueron utilizadas por antiguos pobladores de la región.

Si algo ha demostrado la sierra de San Carlos es que todavía no hemos terminado de entenderla.

Las montañas de Burgos han revelado pinturas, vestigios y refugios que han permanecido miles de años en silencio. Los pasadizos recién encontrados podrían ser otra pieza en ese rompecabezas que conecta el pasado profundo del noreste mexicano.

A veces la historia no aparece en archivos ni en documentos.

A veces la historia se abre como una grieta en la tierra.

Y espera a que alguien tenga el valor de descender.

En la intimidad… Mientras la sierra de San Carlos recuerda que Tamaulipas tiene una historia milenaria que apenas comenzamos a comprender, el estado también se prepara para recibir visitantes del mundo.

La Secretaría de Turismo de Tamaulipas dio a conocer las agencias y touroperadores que se han integrado a Las Rutas del Fútbol, una estrategia diseñada para aprovechar el flujo de visitantes que generará la Copa Mundial de la FIFA 2026.

El secretario de Turismo estatal, Benjamín Hernández Rodríguez, informó que las rutas contemplan experiencias de turismo de naturaleza, sol y playa, así como recorridos culturales para los aficionados al balompié y sus acompañantes.

Entre las agencias participantes se encuentran 360 Travel Agency, Jaibos Tour TMA, San José Turístico, Pic Travel Agencia de Viajes y Bustrain Global S.A. de C.V.

Las estancias propuestas van de una a tres noches y están pensadas para viajeros que visitarán sedes mundialistas como Monterrey, Nuevo León, y la Ciudad de México, pero que podrían extender su recorrido hacia destinos tamaulipecos.

Las rutas incluyen visitas a Playa Miramar, Tampico, Aldama, Gómez Farías, Soto la Marina, El Mante, Ocampo, el Pueblo Mágico de Tula y Ciudad Victoria.

“Las rutas son para explorar rincones emblemáticos donde late la esencia de un estado único, su historia profunda, tradiciones que abrazan el alma, sabores que conquistan el paladar y por encima de todo, la calidez sincera de nuestra gente”, expresó el funcionario.

Quizá algún día esas rutas también incluyan la sierra de San Carlos.

Porque si algo nos enseña la montaña es que Tamaulipas no sólo tiene playas y carreteras.

También tiene pasadizos hacia su propio pasado.

davidcastellanost@hotmail.com

@dect1608

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Opinión

El agua y la próxima guerra

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Cada año, el 22 de marzo se conmemora el Día Mundial del Agua. La fecha suele quedar atrapada entre discursos institucionales, campañas escolares y llamados a cerrar la llave mientras se enjabona uno las manos o se lava los dientes. Pero en estados como Tamaulipas —donde el agua define producción agrícola, desarrollo urbano y estabilidad social— el tema está lejos de ser simbólico, porque también involucra a la zona industrial y estos están próximos a dar la sorpresa.

El anuncio del Cuarto Foro Estatal del Agua Tamaulipas 2026, programado para los días 19 y 20 de marzo en Tampico, confirma que la discusión hídrica comienza a ocupar un espacio más visible en la agenda pública, pero, no solo eso.

La Secretaría de Recursos Hidráulicos para el Desarrollo Social, encabezada por Raúl Quiroga Álvarez, plantea que el encuentro busca movilizar voluntades frente a los retos del sector hídrico. El foro girará bajo el lema “Agua, motor del desarrollo en Tamaulipas”, una afirmación que, más que una consigna, describe una realidad económica.

Tamaulipas es un estado donde la disponibilidad de agua incide directamente en el rendimiento agrícola del norte, en la industria maquiladora de la frontera y en el crecimiento urbano del sur conurbado. La presión sobre las fuentes hídricas se incrementa año con año, mientras la infraestructura hidráulica envejece y las cuencas enfrentan ciclos cada vez más impredecibles de sequía y lluvia.

El foro anunciado contempla un programa técnico: ponencias, conversatorios sobre el escenario hídrico estatal y la participación de cerca de 50 proveedores especializados en tecnología y servicios para el sector agua, quienes exhibirán soluciones orientadas al manejo del recurso.

Más allá de la retórica institucional, la presencia de proveedores privados revela otro elemento clave: el agua se ha convertido también en un campo de innovación tecnológica. Sistemas de tratamiento, monitoreo de redes, medición inteligente y reutilización industrial son ahora parte de la ecuación.

El evento también busca fortalecer la gestión de los organismos operadores de agua, históricamente uno de los eslabones más frágiles del sistema hidráulico mexicano. Muchos de ellos operan con infraestructura obsoleta, pérdidas significativas en las redes de distribución y estructuras financieras limitadas.

En paralelo, las actividades del foro incorporarán un componente ciudadano con la Carrera Atlética del Día Mundial del Agua, que se realizará frente al Parque Metropolitano de la Laguna del Carpintero, con distancias de 10, 5 y 2.5 kilómetros.

Este tipo de eventos buscan ampliar la conversación más allá de los círculos técnicos. El agua, después de todo, no es únicamente un asunto de ingenieros hidráulicos o administradores públicos; es un recurso que determina la vida cotidiana de millones de personas.

La convocatoria al foro incluye representantes de los tres órdenes de gobierno, así como líderes del sector industrial, agrícola y empresarial. Esa mezcla de actores confirma algo evidente: la política del agua se construye en la intersección entre economía, territorio y gobernanza.

El verdadero desafío no está en organizar encuentros o generar diagnósticos. El reto consiste en traducir esas discusiones en infraestructura, planeación de largo plazo y disciplina administrativa.

Porque cuando el agua escasea, las consecuencias dejan de ser técnicas y se vuelven sociales.

En la intimidad… Mientras el debate hídrico ocupa la agenda institucional, en Tampico se desarrolla una política pública distinta pero igualmente vinculada con la modernización urbana: el reemplazo de carretas tiradas por caballos mediante motocicletas de carga.

La alcaldesa Mónica Villarreal Anaya encabezó la entrega de cinco motocicletas de carga como parte del programa municipal de intercambio voluntario de equinos por unidades motorizadas. El acto se realizó frente al Palacio Municipal con la participación de autoridades del área de obras públicas, ecología y representantes del sector reciclador.

El programa comenzó en septiembre del año pasado con la entrega inicial de dos unidades, lo que eleva a siete motocicletas el número total de vehículos sustituidos dentro de esta estrategia.

El objetivo central es doble: retirar progresivamente a los caballos utilizados en labores de arrastre urbano y ofrecer a los recicladores una herramienta de trabajo más eficiente y segura.

El esquema establece que los equinos entregados en el intercambio deben encontrarse en condiciones físicas adecuadas, tras lo cual son canalizados al Santuario Sendero de la Libertad, operado por la asociación Héroes de Cuatro Patas.

En términos urbanos, el programa toca varias dimensiones. Por un lado, responde a la creciente presión social en favor del bienestar animal. Por otro, introduce un proceso de modernización en una actividad económica informal que forma parte del sistema de reciclaje urbano.

Los recicladores, muchas veces invisibles en la planeación municipal, desempeñan una función ambiental significativa al recuperar materiales reutilizables y reducir el volumen de residuos que llega a los rellenos sanitarios.

El intercambio de caballos por motocicletas intenta resolver un dilema contemporáneo: cómo equilibrar la protección animal con la subsistencia de quienes dependen de esas prácticas para trabajar.

Es una política pequeña en escala, pero simbólica en su alcance. En las ciudades modernas, los cambios culturales suelen comenzar precisamente en esos detalles.

davidcastellanost@hotmail.com
@dect1608

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Opinión

Vivir como mujer

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Por: Zaira Rosas
zairosas.22@gmail.com
Abro el libro “Un himno a la vida” escrito por Gisèle Pelicot y su escritora fantasma Judith Perrignon, la primera página describe un día común para una mujer en familia, quien prepara la ropa, la cena y todo para recibir y cuidar de su marido.

Esta escena parece ordinaria, quizás idílica para algunos, pero se torna cada vez más turbia cuando conocemos los hechos, su marido es un criminal y atroz violador que durante décadas se ha encargado de dormir a su mujer noche tras noche y ocasionarle severos daños físicos, mentales y emocionales.

Su historia se volvió un símbolo para Francia y después para el mundo, pues su caso aunque parecía inverosímil al momento de hacerse público, era el reflejo de una sociedad adormecida que nunca dijo nada ante claras señales de alarma y tristemente retrata muchos horrores que hoy en día siguen presentes, primero el terror de millones de mujeres que no están a salvo en sus hogares, segundo el descubrimiento al miedo en medio de los círculos más cercanos que deberían ser sinónimo de seguridad y respaldo, tercero la misoginia que sigue latente pese a múltiples leyes que busquen el cuidado y procuración de la igualdad y quinto los actos de violencia históricos que pueden desencadenar abusos aún mayores.

En pleno marzo, mientras se conmemora el Día Internacional de la Mujer, aún hay múltiples crímenes sin atención oportuna, en México al menos el 70% de mujeres ha sido víctima de algún tipo de violencia. Entre 9 y 10 mujeres son asesinadas en el país cada día, pero solo 2 de cada uno de estos casos se investiga como feminicidio.

La virtualidad tampoco es segura, pues la exposición también da pie a una mayor violencia, al menos en 2024, más de 10 millones de mujeres sufrieron ciberacoso y ni hablar de los derechos vulnerados de las infancias que hacen que menores de edad sean forzadas al matrimonio, no tengan acceso a educación o peor aún, se conviertan en madres al ser víctimas de abuso sexual perpetrado por cuidadores o familiares cercanos.
En medio de panoramas que no son distintos al nuestro en otros países, conocer la historia de mujeres como Gisèle Pelicot es también un símbolo de esperanza, pues en algunos casos existe la justicia, quizás también por el impacto y lo mediático de su situación, sin embargo, su narrativa se repite en distintas partes del mundo, donde las mujeres siguen siendo invisibilizadas, con una voluntad limitada, aunque las leyes dicten lo contrario.

Y en otras partes del mundo o incluso en este lado, las leyes o los usos y costumbres de la región sobrepasan la voluntad, coartando los derechos humanos como si el género fuese razón suficiente para modificar la vida al antojo y consideración de otros.  Porque sí, hemos tenido avances notables si se comparan con las limitaciones de la historia, pero quedan múltiples deudas pendientes en la participación laboral, la procuración de justicia y la igualdad en los cuidados del

hogar.

Vivir como mujer no implica que tengamos que encasillar nuestros deseos e ilusiones bajo un papel u otro, tampoco se trata de señalar o responsabilizar a otras mujeres con una carga o rol en particular, sino de permitir que cada una avance bajo sus propias decisiones y celebrar los pasos que desde cada trinchera nos permitamos otorgar.

La labor no es de una, es de todas y no requiere de identificarnos como feminista o una corriente particular, requiere de valentía para no callarnos ante la violencia e injusticia, requiere de coraje, sororidad y apoyo constante.

Este 8M conmemoramos años de lucha, pero también reconocemos a víctimas, alzamos la voz pidiendo justicia por cada una de las mujeres desaparecidas y que la ley caiga con fuerza sobre violadores y feminicidas, protejamos a las personas bajo el mismo rigor con el que cuidamos edificios y paredes y busquemos nuevas formas de contar las historias que nos recuerdan que hay múltiples formas de vivir la vida y roles bajo los que cabemos todas, siempre y cuando sea por elección y no una imposición.

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