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@dect1608

Consciente de que las responsabilidades entre un alcalde o jefe delegacional o las de un legislador, magistrado o gobernador no son iguales, y mucho menos a las del presidente de una nación. De la misma manera en que las responsabilidades de un jornalero tampoco son iguales a las de un profesionista, un padre de familia y por supuesto, nada comparadas con el compromiso de las jefas madres de familia que tanto sirven de gancho en las campañas y propagandas políticas; entonces “razono” que la presión que pudiera cargar cada día el Gobernador de Tamaulipas, Egidio Torre Cantú, debe ser dantesca, pues además de estar al pendiente de lo que acontece en los 43 municipios, el crimen organizado lo ha de entretener mucho más.

Pero lo que no entiendo es porque el mandatario estatal, el hombre fuerte de Tamaulipas, la máxima autoridad de esta entidad, ha demostrado una conducta inusual en las últimas dos visitas a la zona metropolitana de Tampico, tan extraña que ha sido capaz de ignorar algunas preguntas y dar por terminada una entrevista; tan solo ayer lunes en Altamira, hasta se abrió paso a empujones entre la prensa local, esto no lo puedo entender; con toda la estructura gubernamental a su servicio que puede tener un personaje de tal importancia, ¿porque dirigirse de tal manera? Ni durante sus primeros años cuando su cinturón de seguridad era mayor al del mismo presidente de la Republica, actuó de esa forma, ¿porque ahora? ¿Qué está sucediendo en Tamaulipas? ¿Qué es lo que lo  tiene así, quien lo pone de esa manera?

El viernes pasado, se le cuestionó sobre el adeudo de casi 189 mil pesos correspondientes a viáticos para cerca de tres mil elementos de la «Fuerza Tamaulipas» y al ser entrevistado al respecto sobre la violación a los derechos laborales de los policías, Torre Cantú, evadió el cuestionamiento y respondió preguntando, «¿alguna otra pregunta?» de inmediato se le insistió en el interrogatorio -¿Porque no les han pagado viáticos a los policías?- a lo que el mandatario estatal simplemente se abrió paso entre los representantes de los medios de comunicación y puso punto final sin esclarecer el porqué del adeudo con esos hombres a los que se les exige rectitud y entereza para combatir la delincuencia.

Este lunes, regresó a la Zona Metropolitana de Tampico, pero en esta ocasión visitó la ciudad de Altamira y se le pidió un balance sobre los avances en la estrategia de seguridad a 16 meses, pues había sostenido en la Primera Zona Naval, la reunión semanal de seguridad, el gobernador respondió lo siguiente, “Ustedes saben que es la reunión semanal que hacemos todos los días, todas las semanas perdón con el Grupo de Coordinación, y bueno los traemos por todo lo largo y ancho de Tamaulipas, ¿No? Y bueno… pero hoy lo que quiero comentarles es esta extraordinaria oportunidad de convivir con mis amigos de Altamira….”, de los avances en contra los actores del delito, no dijo nada, pero todo estalló cuando se le preguntó sobre los constantes asaltos bancarios en la región (dos entre lunes y martes de la semana pasada y otro este lunes) fue entonces cuando el gobernador tamaulipeco, guardo silencio, apretó su dentadura y su rostro cambió abriéndose paso entre la prensa, caminó firme hacia enfrente y con sus manos utilizadas como herramientas para salir del cerco periodístico,  huyó y camino apresurado para subirse al camión gubernamental donde viaja en sus giras de trabajo, fue en ese preciso momento cuando la voz del empresario, Alejandro Martí, hizo eco en Tamaulipas, “si no pueden, renuncien, pero que no sigan ocupando las oficinas de gobierno, no sigan recibiendo un sueldo por no hacer nada. Eso también es corrupción”.

Que alguien me explique qué está sucediendo con Tamaulipas cuando todo parecía que las cosas mejoraban.

 

 

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