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Lucran con las emociones y sentimientos encontrados de personas con problemas de infidelidad, abandono, explotación sexual, incesto y violencias de todo tipo.

Familias, parejas, vecinos, compañeras de trabajo, exponen sus problemas en el set,
lo más recurrente o lo que más despierta el morbo de las y los televidentes son las relaciones sexuales con el novio o la novia de su mejor amiga o amigo, la hija teniendo relaciones sexuales con el amante de su propia madre, el jefe siéndole infiel a su esposa con la empleada. Entre gritos, llanto y golpes transcurre una hora diaria de programa bajo la conducción de Laura Bozzo a través de Televisa. De inmediato atrapa a las y los televidentes de todas las edades, infantes, adolescentes, personas adultas y de la tercera edad.

A diario durante 60 minutos se observa el desborde de emociones de las y los panelistas, personas que en muchos de los programas son contratadas para personificar los casos familiares o laborales.

Televisa lucra con Laura Bozzo, personaje que ha hecho famosa la frase, “¡Que pase el desgraciado!”

La Secretaría de Comunicaciones y Transportes en su reglamento de la ley federal en materia de concesiones permisos y contenidos de las transmisiones de radio y televisión cita lo siguiente:

EL TÍTULO PRIMERO
DISPOSICIONES GENERALES
Artículo 1o.- La radio y la televisión constituyen una actividad de interés público y corresponde al Estado protegerla y vigilar el cumplimiento de sus funciones sociales.

-Se entiende que los medios de comunicación tienen una FUNCIÓN SOCIAL y se supone que es el estado el responsable proteger y vigilar que esa función se realice. En su Artículo tercero mencionan, que se debe estimular la participación ciudadana para analizar asuntos del país desde un punto de vista objetivo, a través de orientaciones adecuadas que afirmen la unidad nacional, la equidad de género y el respeto a los derechos de los grupos vulnerables.

Entonces, ¿Por qué el estado no vigila y protege los contenidos de programas como el que transmite Televisa bajo la conducción de Laura Bozzo? ¿Por qué si ese programa no fomenta la equidad de género, la unidad nacional ni la familiar, sigue al aire? ¿Por qué si lo que menos hace Laura Bozzo es respetar los derechos humanos de las personas vulnerables, el estado permite a Televisa que se trasmitan 50 horas por semana de basura televisiva?

Recientemente la Secretaría de Gobernación (Segob) informó a la Comisión Permanente del Congreso que analiza una petición para solicitar la expulsión de México de la conductora peruana, pero ¿Por qué aún analiza expulsarla después de que lleva años lucrando junto con Televisa con las emociones de las y los mexicanos?

Programas como Terapia de Shock que se transmite en una televisora Estadounidense donde llevan a jóvenes a las cárceles por haber cometido delitos como consumo o venta de drogas para que tengan una vivencia real de lo que significa estar encarcelados permite a las y los jóvenes experimentar la privación de su libertad. La convivencia con internos despierta sus conciencias y las ganas de gozar y vivir su libertad e invita a no continuar cometiendo tropelías.

Programas como “La Niñera”, transmitido por una televisora europea enseñan a las madres y a los padres a salir de la disfuncionalidad familiar., a través del programa se enseñan dinámicas y reglas necesarias en la vida cotidiana de las familias para que puedan vivir en armonía.

Contenidos televisivos como, “Adolescentes Rebeldes” donde jóvenes con problemas familiares son sacados de su entorno para ser enviados a vivir temporalmente con familias que no conocen pero que han logrado unidad y armonía., eso permite a las y los adolescentes valorar a su familia y cambiar de manera positiva.

Los programas antes mencionados son posibles gracias a la intervención de las televisoras estadounidenses y europeas que SI TIENEN COMO OBJETIVO FOMENTAR LA UNIDAD FAMILIAR, ORIENTAR A LA COMUNIDAD SOBRE SU VIDA PRIVADA Y MORAL Y NO PERTURBAN LA PAZ SOCIAL NI FAMILIAR, Y POR SUPUESTO EL ESTADO PROTEGE Y VIGILA los contenidos de las televisoras a través de su reglamentos. LO HACE EFECTIVO Y DE MANERA OBJETIVA.

En México no es que las y los productores no tengan ideas de programas como los antes mencionados, debe haber millones de proyectos sin aterrizar, proyectos con contenido social interesantes que contribuyan a mejorar la calidad de vida de las y los mexicanos, pero están en el olvido, o quizá con la falsa promesa de que un día lo revisarán.

El estado no interviene y su reglamento de radio y televisión respecto a los contenidos no se cumple.

Tanto el estado como las televisoras permiten programas como el de Laura Bozzo porque mantienen a la sociedad inmersa en su problemática y en la pobreza, factores que al final se reflejan en el consumismo y en las urnas a favor de unos y de otros.

La sociedad mexicana deberá contribuir a través de la sociedad misma si quiere cambiar la dinámica familiar y laboral porque el estado y las televisoras no pretenden ni están interesadas en aportar las herramientas necesarias para lograr familias sanas. No invertirán en proyectos televisivos con contenidos donde su único objetivo sea brindar un mejor bienestar a las personas en su entorno familiar.

Laura Bozzo es un instrumento del estado y de Televisa para confundir y estereotipar a la sociedad mexicana. No puede ser de otra manera. ¿Quién los vería? La sociedad ya no se vería reflejada en las telenovelas, llenas de disfuncionalidad.

Por Verónica Cruz Frías

 

Corresponsal en Reynosa Tamaulipas.

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