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@dect1608

La fosa común es un espacio donde son sepultados los restos de las personas que no fueron identificadas. Usualmente los cadáveres son enterrados de dos o más en un mismo lugar sin recibir ningún tipo de ritual, las fosas comunes se utilizan mucho cuando se registra una catástrofe o pandemia, las guerras también tienen sus propias fosas. Luego de más de seis años de combate entre los carteles de la droga y las fuerzas federales, las tres fosas comunes de la Zona Metropolitana de Tampico, Tamaulipas en el noreste de México, están al tope.

Hace algunos días, la Procuraduría General de Justicia en el Estado (PGJE) solicitó al Ayuntamiento de Altamira al sur de la entidad un predio para inhumar 23 cuerpos no identificados y aunque se informó que son cadáveres de personas fallecidas por diversos hechos, la situación se agravio ya que los municipios de Altamira, Madero y Tampico, ya no tiene espacio en sus cementerios municipales para solucionar esta situación y mientras cada alcalde se debe responsabilizar de sus muertos, en esta ocasión la autoridad altamirense, se ocupara de todos los muertitos.

Ahora bien, no podemos dejar de señalar que de parte de la PGJE de Tamaulipas, mientras siguen con las averiguaciones de estos fallecidos, están próximos a dar sepultura de los 23 cuerpos en la “nueva” fosa común de la ciudad de Altamira, pero antes, los cadáveres fueron debidamente fichados mediante números y registrados en la base de datos de perfiles genéticos, por si algún día llegaran a ser demandados sus restos, saber a quién pertenecen y en donde fueron sepultados.

En Tamaulipas un estado que llamo la atención del mundo entero cuando se descubrieron las fosas clandestinas en el municipio de San Fernando, en este caso, contrario a lo que recurrentemente imaginamos, la fosa común del gobierno o los gobiernos municipales, no se trata de un enorme hoyanco donde son arrojados los cadáveres. Según explicaron en el área de Periciales de la PGJE de la zona sur del Estado, los 23 cuerpos, van a ser inhumados en su respectiva tumba; es decir, cuerpo- lote- fosa y numero, insisto, esto para su pronta localización si fuesen solicitados por sus familiares.

Sin que se precisara cuáles y cuantos son los fallecidos por la guerra contra las drogas, algunos de los no identificados están en poder de la Procuraduría desde el año 2012, en el menor número de los casos tienen nombre, pero en obviedad, no así apellidos.

Por lo pronto el Cabildo de Altamira, autorizó se designe otro predio en el panteón Benito Juárez, para inhumar los 23 cuerpos, solo que tendrán que esperar unos días más.

 

 

 

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