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Sigmund Freud con la sabiduría propia de un genio afirmo: “Existen tres grandes humillaciones. El descubrimiento de Galileo, que no somos el centro del Universo; El descubrimiento de Darwin, que no somos la corona de la creación; y su propio descubrimiento, que no controlamos nuestra propia mente”

La vida es la expresión más pura de la sana relación entre tiempo y distancia, entre pensamiento y realidad, entre perdón y sanidad, entre amor y humor, entre éxito y tropiezos, entre mente y cuerpo.

Cuando tienes la virtud de controlar tu mente, controlas tu vida, en automático se activa positivamente tu energía vital, se elimina el miedo, miras hacia adentro y sientes tu poder personal, porque llega el amor de la mano de la abundancia, fortaleces tu autoestima y crees en ti, en tu proyecto existencial.

Cuando aperturas tu mente para meditar, leer o viajar con los ojos del alma abiertos, tus pensamientos se vuelven más reflexivos, creativos, innovadores, claros, se renueva tu discernimiento sobre las cosas, impactando profundamente en tu realidad.

Si tu mente está en calma, sosegada, tu cuerpo vive en armonía, en una luna de miel eterna… eres un agasajo para la vida.

Es necesario educar nuestra mente, porque el ser humano tiende a ponerse peros a cada paso del camino, a tener la adicción de pensar en negativo, así como un solar baldío sino se cultiva, sale hierba; la mente, si no la trabajamos para pensar constructivamente, estará dispersa y con ausencia de claridad sobre lo que deseamos, una mente con actitud positiva cambia propositivamente la forma de ver y vivir las cosas.

Cuando tu mente se centra en lo negativo, crees que el universo conspira contra ti, que no puedes, que no es para ti, tú sólo te haces menos; cuando centras tus pensamientos en el enojo, el odio, desperdicias tu tiempo, dejas de ser tu… pones barreras a tu crecimiento.

Cada día la mente genera más de 20 mil pensamientos, los pensamientos negativos –son una declaración abierta de inferioridad– parecen mula de molienda, están vuelta y vuelta, y además de no llevarte a ninguna parte, debilitan tu cuerpo; los pensamientos positivos son altamente benéficos porque fortalecen tu ser, lo echan pa’ “lante”, le dan causa y cause a tu energía vital, ves las cosas con profunda claridad.

El éxito y la abundancia juegan a favor de las mentes abiertas a la positividad. Un ejercicio simple para centrase en lo positivo es al iniciar la mañana verbalizando y escribiendo un decreto, un propósito, un objetivo positivo para éste día, hazlo en presente, no en futuro, porque la vida se vive hoy.

Una mente centrada en lo positivo, siempre será propositiva, cada momento será bueno para estar inspirado, para crear, para asumir el control de tu vida, para transformar tu entorno, para hacer más ligero tu viaje.

Los límites de tu prosperidad y paz interior viven en tu mente, hazte amigo de tu mente, únela a tu corazón, entonces sabrás que el amor es el lugar más seguro, tiene la magia de conectar tus sentidos con la presencia Divina.

Resulta que por la tarde, llega de la labor el Filósofo de Güémez, se sienta en el sillón de palma y le dice a su mujer:

–– ¡Vieja…! ¡No me esperes ésta noche!

–– ¡Ah chinga!, ¿qué…? ¿Te vas a ir a tomar con los amigos?

–– ¡No!

–– Ton’s, ¿por qué?

–– ¡PORQUE, YA LLEGUE!

filosofoguemez2006@prodigy.net.mx

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