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Hoy colabora con nosotros RENATA CASTRO

NO ASEGURA SER TOMADA EN CUENTA EN LAS DECISIONES POLITICAS.-

 

Esta es la realidad más cruel, a la que se enfrenta la equidad de género, Sí, hay que reconocer que ya “ganamos terreno”, ahora nos incluyen porque nos incluyen, pero eso no nos asegura ser tomadas en cuenta para las decisiones políticas de nuestro entorno, es decir podemos ser secretarias de partido, regidoras, diputadas, dirigentes de sectores y organismos, y de más, pero aún con todo y eso, los hombres que tienen el poder, las hacen a un lado, se brincan, a las verdaderas “actrices políticas” y no son requeridas en sus tan obvios cónclaves para discutir los puntos importantes, para brindar propuestas para otros puestos, o para desarrollar algún proyecto.

Vea también: Equidad de Género ¿Ficción o Realidad (I-III)

Por lo que, denuncio, rechazo y reclamo desde mi humilde trinchera, esta situación, quiero alzar la voz de muchas que nos sentimos igual, por medio de esta humilde carta, en contra de esta lamentable y ridícula práctica política, que es el pan de todos los días, y mis compatriotas no me dejaran mentir, tanto las que vamos iniciando hasta las que tienen trayectorias consolidadas, nos podemos sentir identificadas con este problema, no importa que tan bien hagamos nuestro trabajo, añadiéndole el toque femenino a cada detalle, no importa que aguantemos jornadas de trabajo extenuantes a la par que un hombre, que carguemos cajitas para demostrar nuestra fuerza, no importa que recorramos la misma cantidad de cuadras en campaña, no importa nada de lo anterior, para los políticos machistas, nunca dejaremos de tener la figura tatuada en la frente de “secretaria” con todo respeto y por supuesto sin demeritar el trabajo de cualquier mujer, cabe señalar, que a las mujeres se nos tiene conceptualizadas, para desarrollar trabajos, meramente administrativos, tener a cargo la recepción de una oficina, organizar eventos, ocuparnos de carteras que implique el trato directo con personas, pero no más, porque cuando pensamos, en crear una política pública, en coordinar una campaña, en decir un discurso, en dirigir un comité, no pensamos en una mujer.

 

 

 

La verdad por mucho que nos pese admitirla, es una, la política mexicana es machista por naturaleza, y para contrarrestar esta realidad NO ES SUFICIENTE LA LEY DE EQUIDAD DE GENERO, considero, que es una nueva lucha a la que no es enfrentamos, y que también hay que reconocer, que la reforma política es el punto de inicio pero está muy lejos de ser el punto final.

La lucha por la equidad de género, señoras y señores, apenas comienza, se acaban de enmarcar las reglas del juego, pero para pasar de lo descrito en la legislación a la aplicación efectiva en la realidad diaria de una mujer que dedica su vida a la política, falta mucho.

Y en esta coyuntura social, aprovecho el uso de este medio para aclarar, que la presente, no es una carta reclamación, ni una declaración en contra de la equidad de género, todo lo contrario, el único objetivo, es hablar de todas las aristas que esta lucha conlleva, por lo que quiero pasar a la siguiente contradicción.

 

 

 

NO ASEGURA SER TOMADA EN CUENTA EN LAS DECISIONES POLITICAS
Esta es la realidad más cruel, a la que se enfrenta la equidad de género, Sí, hay que reconocer que ya “ganamos terreno”, ahora nos incluyen porque nos incluyen, pero eso no nos asegura ser tomadas en cuenta para las decisiones políticas de nuestro entorno, es decir podemos ser secretarias de partido, regidoras, diputadas, dirigentes de sectores y organismos, y de más, pero aún con todo y eso, los hombres que tienen el poder, las hacen a un lado, se brincan, a las verdaderas “actrices políticas” y no son requeridas en sus tan obvios cónclaves para discutir los puntos importantes, para brindar propuestas para otros puestos, o para desarrollar algún proyecto.

Por lo que, denuncio, rechazo y reclamo desde mi humilde trinchera, esta situación, quiero alzar la voz de muchas que nos sentimos igual, por medio de esta humilde carta, en contra de esta lamentable y ridícula práctica política, que es el pan de todos los días, y mis compatriotas no me dejaran mentir, tanto las que vamos iniciando hasta las que tienen trayectorias consolidadas, nos podemos sentir identificadas con este problema, no importa que tan bien hagamos nuestro trabajo, añadiéndole el toque femenino a cada detalle, no importa que aguantemos jornadas de trabajo extenuantes a la par que un hombre, que carguemos cajitas para demostrar nuestra fuerza, no importa que recorramos la misma cantidad de cuadras en campaña, no importa nada de lo anterior, para los políticos machistas, nunca dejaremos de tener la figura tatuada en la frente de “secretaria” con todo respeto y por supuesto sin demeritar el trabajo de cualquier mujer, cabe señalar, que a las mujeres se nos tiene conceptualizadas, para desarrollar trabajos, meramente administrativos, tener a cargo la recepción de una oficina, organizar eventos, ocuparnos de carteras que implique el trato directo con personas, pero no más, porque cuando pensamos, en crear una política pública, en coordinar una campaña, en decir un discurso, en dirigir un comité, no pensamos en una mujer.

La verdad por mucho que nos pese admitirla, es una, la política mexicana es machista por naturaleza, y para contrarrestar esta realidad NO ES SUFICIENTE LA LEY DE EQUIDAD DE GENERO, considero, que es una nueva lucha a la que no es enfrentamos, y que también hay que reconocer, que la reforma política es el punto de inicio pero está muy lejos de ser el punto final.
La lucha por la equidad de género, señoras y señores, apenas comienza, se acaban de enmarcar las reglas del juego, pero para pasar de lo descrito en la legislación a la aplicación efectiva en la realidad diaria de una mujer que dedica su vida a la política, falta mucho.

Y en esta coyuntura social, aprovecho el uso de este medio para aclarar, que la presente, no es una carta reclamación, ni una declaración en contra de la equidad de género, todo lo contrario, el único objetivo, es hablar de todas las aristas que esta lucha conlleva, por lo que quiero pasar a la siguiente contradicción.

 

 

 

 

Desde la redacción.

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