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Le preguntaron al campesino de Güémez: Filósofo: ¿Porque no guardas con llave el machete, el azadón, el rastrillo, el pico y la pala? pa’ qué, ¿quién ‘ingaos se los va a robar?… ¡si sirven pa’ trabajar!

Po’s referente al tema me cuenta Manuel Rodríguez Tapia, que: “Cierta mañana, a la cuadrilla de un camión le faltaba un trabajador, entonces uno de ellos fue a ver a un amigo para invitarlo a trabajar; tocaron a la puerta y este salió en camiseta y calzoncillos bostezando.

–– ¡Amigo! que gusto saludarte.

–– ¿Qué andas haciendo a estas horas tan de mañana? –preguntó intrigado.

–– Vengo a invitarte a que vayas con nosotros a trabajar en el camión, ¡alístate y vámonos!

Estirándose y bostezando le dice: –– ¡Es que no tengo pala!

–– No te preocupes, te la prestamos… hay traemos palas.

–– ¡No!, es que mi vieja no me ha preparado lonche pa’ comer.

–– Tu no te agüites, también te damos del lonche que traemos.

–– No, mira la mera verdad… ¡es que no tengo ganas de ir a trabajar!

–– Ahí si me jodiste, porque yo tampoco traía ganas, así que ¡no te puedo dar… ni prestar ganas!

Cuando tienes ganas de ser feliz, ganas de triunfar, ganas de ser “alguien” en la vida, ganas de cumplir tus sueños, ganas de trascender, como por arte de magia santificas la chispa Divina que hay en tu interior, haciendo que brote tu genio e ingenio y te encuentras con un mundo pleno de realizaciones.

Cuando tienes ganas, de algo, encuentras el ¿Cómo? buscas el camino, despiertas tu alma, luchas con toda tu fe, abres tu corazón, descubres el sentido de ti mismo, te conectas con la vida, lidias con gallardía y honor, te autocorriges, dejas de quejarte, surge la creatividad, –porque eres creativo por naturaleza– despiertas los dones y bienes que hay en ti.

Cuando tienes ganas, reconoces que no estas vivo para fracasar, porque instante a instante tu mejora es continua, vas en pos de tus sueños, brota tu autenticidad, eres, tú mismo, –no una copia, buena o mala, pero en fin copia– reconoces que en ocasiones te cuesta mucho creer en ti, dejas de tener miedo a tu luz, al poder de tu amor.

Son tus ganas, las que hacen que brote inconscientemente la firme convicción de que en ésta vida: ¡SI SE PUEDE!

Cuando tienes ganas, –ninguna noche oscura te frustra–, porque en automático instalas la belleza y el amor incondicional en tu corazón, fortaleciendo tu voluntad, esa que te mueve a seguir adelante, a creer en ti mismo, –porque “creer es crear”– avanzas firme, por una sencilla razón… porque miras lejos.

Cuando tienes ganas, tu vida se refleja en tu pasión, en tus creencias, en tus acciones… y en los resultados, es cuando tus alas toman vuelo y detonas a tu ser invencible, que te inspira para poner en movimiento tu voluntad y reconocer que eres el cocreador de lo mejor para tu presente y futuro.

Resulta que en su juventud –siendo conscripto– al Filósofo le tocó en el sorteo “bola negra”. En consecuencia tenía que presentarse durante un año, cada sábado a marchar.
El sargento, preparándolos para el evento del 5 de Mayo en el Cuartel, los saca a marchar por los Ejidos de Güémez, a su paso, por la gallardía con la que marchaban, causaban sensación ente las jovencitas.
Después de varias horas, en la que recorrieron kilómetros y kilómetros, subiendo y bajando por los caminos y arroyos de la tierra del Filósofo, los conscriptos iban literalmente arrastrando los pies, con la marcha forzadísima.
–– ¡Uno dos, uno dos, uno dos! –Seguía espetando a toda voz el sargento.
Desde el fondo de la fila, el joven Filósofo repetía: –– ¡Así es, así es, así es!
–– Pero ¿Qué te pasa? –Le reclamaron en tono airado sus compañeros al joven filósofo– no ves que estamos sedientos, cansados, ajetreados, hechos polvo… y tú encima lo animas.
–– ¡No, no, claro que no lo animo! Si lo que digo al sargento es que ¡Así es, Así es! eso es lo que vamos a quedar a este ‘inche paso… ¡UNO O DOS!
filosofoguemez@prodigy.net.mx

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