A un año de asumir la alcaldía bajo la bandera de Morena, Erasmo González Robledo enfrenta serios cuestionamientos sobre la efectividad de su gestión, particularmente en el manejo de recursos públicos destinados a la reactivación de espacios deportivos y turísticos.
Un ejemplo emblemático es la cancha de fútbol americano (tochito) en Playa Miramar, parte de un proyecto para ampliar el Polideportivo del bulevar costero que ha consumido, de acuerdo a lo que dice el alcalde, varios millones de pesos del erario municipal.
Sin embargo, al parecer el constructor la entregó con evidentes fallas estructurales, como la falta de nivelación y compactación del terreno, lo que la ha dejado abandonada e inutilizable.