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En la región huasteca que comprende el norte de Veracruz, sur de Tamaulipas y parte de San Luis Potosí se está de luto por el fallecimiento del poeta y escritor tampiqueño Juan Jesús Aguilar León, uno de los mejores creadores literarios nacidos en Tampico a finales de la Segunda Guerra Mundial.

A la edad de 72 años el poeta terminó su obra de vida, misma que se guardará por siempre y que hará se le recuerde como le decían los conocedores culturales “el cronista del huapango”.

El historiador de la ciudad de Tampico, Marco Antonio Flores, sensible ante la pérdida del maestro Juan Jesús, rememoró algunas de sus obras:

“Mención Especial en el Primer Concurso de Haikú en Español convocado por Japan Airlines, Feracidad del Trópico, poemario ganador del Premio Estatal de Poesía Juan B. Tijerina, 1999, La Gata sobre el Tejado Caliente, poemario ganador del Premio Nacional Efraín Huerta , 2000, y recibió el Premio Estatal de Literatura del Adulto Mayor   con la obra Del Viejo Río ,2011”

El poeta y escritor como lo indica el periodista Baldemar Mijangos, dedicó su vida a la promoción histórica de la música y las composiciones que llegó a plasmar en el libro «Los Trovadores Huastecos en Tamaulipas», editado por el Instituto Tamaulipeco para la Cultura y las Artes en el año 2000 y gracias a su capacidad intelectual obtuvo varios galardones como el Premio Nacional Efraín Huerta en el año 2000 por su libro “La Gata sobre el tejado caliente”, el Primer Premio Estatal de Literatura para el Adulto Mayor 2011, en la categoría de memoria por su libro “Del viejo río”, y el Premio Estatal de Poesía “Juan B. Tijerina” 1999 por la obra “Feracidad del trópico”.

La sociedad cultural de Tampico y las huastecas recordará por siempre a Juan Jesús Aguilar “el gran maestro”, quien fuera
hijo de Rafael Aguilar Muñoz, un músico pianista y egresado de conservatorio, su madre fue la señora Isabel León Ponce, ambos veracruzanos el primero Originario de Orizaba y la segunda  Cordobesa.

Y según nos detalló Marco Flores, el poeta y escritor nace en Tampico debido a la llegada de sus padres al puerto en el año de 1928 atraídos por el auge petrolero. El poeta tuvo sus primeros  estudios en esta ciudad, para después emigrar a la capital del país en donde estudió Relaciones Internacionales en la Universidad Nacional Autónoma de México.

El poeta y escritor, convalecía de un mal contraído el día 1 de enero y puso punto final a su magna obra cultural en el hospital general del Instituto Mexicano del Seguro Social, poco después de las 14:00 horas de este 4 de enero rodeado de sus familiares, entre ellos sus hijos Eunice, Juan y Evaristo que nunca se separaron de su señor padre.

El también poeta y escritor Marco Antonio Huerta Alardin, actualmente catedrático en Estados Unidos, expresó sus condolencias a la familia del 100 por ciento huasteco Juan Jesús, que deja un enorme y dedicado trabajo de estudio a la cultura huasteca.

Otro de los sacudidos por la inesperada partida del poeta tampiqueño fue el joven modista Dietrich Carrizales, quien también es un amante de la huasteca y confecciona vestidos con producto 100 regional.

“Nos regaló una antología maravillosa pilar para la música y baile del son huasteco titulada «Los Trovadores Huastecos»… donde puedes leer en sus paginas la magia en boca de todos quienes llegaron a Tampico a dejar y contribuir con legado del son huasteco para Tamaulipas en México”

Cabe precisar que fue el periodista y apasionado del huapango Carlos Manuel Juárez, corresponsal de Aristegui Noticias uno de los primeros en lamentar vía redes sociales la partida de Juan Jesús, esto por el cariño, respeto y admiración al amigo que se fue.

“Ha fallecido Juan Jesús Aguilar, el cronista del huapango en Tampico, en Tamaulipas. Su legado queda para los que seguimos el camino que empezó observando la cultura huasteca y su música.

El son y la alegría huasteca tendrán para siempre el espíritu en cada nota del maestro Juan Jesús Aguilar León quien se adelantó en el camino a los prohombres culturales de la huasteca, una enriquecida región cultural de México.

davidcastellanost@hotmail.com

 

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Opinión

¿Ocurrencias o de realidades?

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Qué fácil es perderse en la pirotecnia de la grilla barata, esa que tanto le gusta al sistema para distraer el ojo ciudadano. Mientras en la zona metropolitana de Tampico, la alcaldesa Mónica Zacil Villarreal Anaya tiene que estirar la liga del debate turístico y empresarial frente a un grupúsculo de pseudoambientalistas —esos que descubren el amor por la naturaleza sólo cuando hay presupuesto o reflectores de por medio—, en la acera de enfrente, Erasmo González Robledo implora al cielo que cierren las llaves de la lluvia. Sí, el edil clama por un cese al agua para no ahogar su ambicioso proyecto de obra pública, demostrando que la planeación urbana en estos tiempos a veces depende más de la fe meteorológica que de la ingeniería, eso si, trae más de 200 millones de pesos para celebrar sus logros en este rubro del puro 2026.

Y si de la frontera sur viajamos al norte tamaulipeco; los tejedores de intrigas andan desatados. Intentan sembrar la discordia, amarrar navajas y armar un ring mediático entre Carmen Lilia Canturosas Villarreal y Ninfa Cantú Deándar. Pero se toparon con pared.

Con la firmeza que la caracteriza, y sin un ápice de temor, la secretaria dejó las cosas claras, pulcras y contundentes: ella y su familia nuclear aprecian, respetan y avalan el empeño, ahínco y entrega que los Canturosas le meten a su tierra. Al que quería ver sangre, le dieron una lección de madurez política.

Así, mientras Tamaulipas comienza a desbordarse en pasiones, celos y berrinches climáticos, en el piso más alto de la política social no se hace caso a los chismes de lavadero. Las baterías están puestas en lo que verdaderamente importa: el tejido social.

La doctora María de Villarreal, presidenta del DIF Tamaulipas, demostró una vez más que el verdadero poder radica en servir y no en el ruido. Sin hacer caso a rumores, el DIF Estatal acaba de asestar un golpe de autoridad humanista al entregar 1 millón 200 mil pesos en apoyos económicos y reconocimientos a seis organizaciones de la sociedad civil, ganadoras de la convocatoria Lazos del Bienestar 2026.

Esto no es discurso hueco de campaña; son datos duros. La directora general del organismo, Patricia Lara Ayala, lo puso sobre la mesa con claridad: bajo el liderazgo del gobernador, el doctor Américo Villarreal Anaya, el ser humano vuelve a estar en el centro de la política pública. Este programa no es una ocurrencia de escritorio; ya ha beneficiado a 247 mil personas mediante un acompañamiento real en 12 polígonos de 10 municipios tamaulipecos.

Cuando el gobierno y la sociedad civil caminan juntos, las costuras del estado se fortalecen. Las seis asociaciones que hoy reciben 200 mil pesos cada una no van a simular; van a transformar vidas:El Asilo de Nuestra Señora de Lourdes, Cáritas de Tampico y la Posada del Peregrino en la zona sur.

Nuestra Casita en Altamira.

Un Espacio Digno para Aprender y el proyecto de Fortalecimiento de Espacios Dignos en Matamoros.

En la intimidad..: Al final del día, la grilla puede nacer en Altamira, pero, se extingue y las obras quedan. Mientras los sospechosos de siempre siguen buscando la fractura y el aplauso fácil, la justicia social en Tamaulipas se construye con billetazo limpio a las causas nobles y con las manos limpias de quienes sí trabajan por la comunidad.

La invitación del DIF está abierta para las asociaciones que quieran sumarse. A los demás… que sigan amarrando navajas, que el presupuesto del bienestar ya tiene rumbo claro.

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Opinión

La tropa del… Nuevo Laredo

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“Todo, todo es diferente: todo, todo es diferente”, decia Juan Gabriel. La frontera tamaulipeca siempre ha tenido la peculiaridad de vivir en un ecosistema de realidades paralelas. Mientras de un lado del río Bravo el eco de las agencias de seguridad estadounidenses retumba como granadazo, acá en territorio mexicano el verbo gringo hace lo que el viento a Juárez.

La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos asestó un golpe sobre la mesa al imponer sanciones financieras a cuatro personas y 11 empresas presuntamente vinculadas al Cártel del Noreste. Para Washington, el CDN es un grupo terrorista extranjero con un fuerte y peligroso arraigo en Nuevo Laredo, Tamaulipas ¿neta?

Ante el estruendo del bombazo acusatorio qué lástima como esquirla al sector empresarial, el Gobierno de Tamaulipas reaccionó con el predecible “operativo del pronunciamiento”, pero, marcó una sana distancia, desvinculándose de cualquier negociación con las firmas señaladas. Sin embargo, la autoridad estatal no logró desmarcar a los neolaredenses, y mucho menos a sus representantes populares, del supuesto e histórico arraigo que el grupo criminal mantiene en la región.

El silencio en esa delgada línea a veces la convierte en una filosa e infalible guillotina en pleno proceso electoral 2026-2027.

Pero aún así, mientras el Departamento del Tesoro dibuja un mapa de vínculos financieros y redes criminales, el eje del poder transformador en Nuevo Laredo: la agenda pública, las sonrisas y los abrazos deben continuar al ritmo que marca el gobernador, por eso, Américo Villarreal Anaya y el rector de la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT), Dámaso Anaya Alvarado, encabezaron una comitiva de alta diplomacia institucional en la Facultad de Comercio, Administración y Ciencias Sociales.

Ahí, se inauguró una plazoleta y se develó la escultura “La huella de COVECO. Un legado para las nuevas generaciones”. En ese auditorio, ante más de 3,000 estudiantes que buscan abrirse paso en una de las fronteras más complejas del mundo, el mandatario estatal habló de los cuatro pilares de la formación moderna: acceso a la información, investigación, acción social y, paradójicamente, el escrutinio para identificar datos veraces.

El rector encomió la alianza estratégica con el Ejecutivo y aplaudió el respaldo empresarial a través de la Fundación UAT, presidida por Eduardo Garza Robles —donante de la obra artística que fusiona al coyote, el venado y el correcaminos—. «Audacia, sensibilidad y determinación», fueron las cualidades universitarias que se ensalzaron bajo el sol neolaredense.

La paradoja es brutal. Por un lado, la UAT y el Gobierno del Estado intentan sembrar un «ancla de identidad, pertenencia y vocación de servicio» para rescatar el tejido social de una juventud que exige oportunidades. Por el otro, el aparato financiero de la superpotencia vecina nos recuerda que las estructuras delictivas siguen operando e infiltrándose en las venas económicas de la misma ciudad.

Fortalecer la identidad universitaria con obras de vanguardia es un paso trascendental y necesario; negar la importancia de la educación sería un error. Pero el verdadero reto para el gobernador Villarreal Anaya y para las autoridades locales no está en el corte del listón de unas oficinas de vinculación, sino en garantizar que esos 3,000 estudiantes de Comercio no terminen atrapados entre las trampas que lanza el dinero malo y la ley  del plomo.

En la intimidad… La rehabilitación del parque Valladolid, en la colonia Insurgentes, abre una oportunidad para mirar más allá de la inauguración encabezada por Mónica Villarreal Anaya. El Ayuntamiento reporta 51 parques intervenidos de un total de 117 registrados en Tampico. Es decir, la administración ha avanzado en casi la mitad de estos espacios, una cifra que empieza a dibujar una política pública con alcance municipal.

En el Valladolid se rehabilitaron mil 200 metros cuadrados, se repararon accesos, instalaron bancas y mesas de picnic, colocaron juegos infantiles y recuperaron áreas verdes. Son acciones concretas, necesarias, aunque su verdadero será cuando las familias verdaderamente le den vida a ese  lugar, los niños lo hagan suyo y la comunidad encuentre motivos para cuidarlo.

La recuperación de parques también tiene una dimensión social. No resuelve por sí solo los problemas de seguridad ni recompone automáticamente el tejido comunitario, pero ofrece condiciones para que la convivencia vuelva a ocurrir.

El reto para Mónica Villarreal consiste ahora en sostener lo rehabilitado. Pintar, instalar juegos y recuperar jardines es apenas una parte del trabajo. La otra, menos vistosa y más exigente, es garantizar mantenimiento, iluminación, limpieza y vigilancia, sin permitir que los espacios recién recuperados regresen al deterioro por falta de atención.

Cincuenta y un parques representan un avance; los 66 restantes, una tarea pendiente. La diferencia entre una obra de gobierno y una transformación duradera estará en la continuidad.

Al final, el éxito del parque Valladolid no dependerá de cuántas autoridades acudieron a su reinauguración, sino de cuántas familias regresen mañana. Y pasado mañana. Ahí, lejos del discurso oficial, comenzará la verdadera evaluación.

davidcastellanost@hotmail.com

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Opinión

¿De veras estamos como Dinamarca?

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Por.- Alberto Dávila / #Opinión

En México, la salud pública se ha convertido en una de las grandes contradicciones del discurso político. Mientras desde los escritorios se presume la transformación del sistema sanitario, en los hospitales del IMSS, IMSS-Bienestar, ISSSTE, PEMEX y los centros de salud de todo el país, pacientes y trabajadores enfrentan una realidad que no se resuelve con conferencias ni declaraciones: faltan medicamentos, escasean los insumos y, en demasiadas ocasiones, no existen las condiciones mínimas para brindar una atención digna. La pregunta es inevitable: ¿de veras estamos como Dinamarca o solamente nos quieren vender esa imagen?

El problema no termina en una receta que el paciente debe surtir por su cuenta. También están los médicos, enfermeras, camilleros y demás trabajadores que, ante la falta de herramientas, materiales y equipo básico, terminan poniendo dinero de su bolsillo para sacar adelante sus jornadas. Es decir, el Estado no garantiza plenamente los recursos para trabajar, pero el personal de salud hace lo posible por no dejar desprotegida a la población. Eso no es eficiencia administrativa; es trasladar las deficiencias institucionales a quienes menos deberían cargar con ellas.

En el IMSS y el ISSSTE, instituciones que durante décadas han sido fundamentales para millones de familias, las quejas por la atención y el abasto siguen golpeando la confianza de los derechohabientes. En IMSS-Bienestar, el reto de ofrecer servicios a quienes no cuentan con seguridad social exige presupuesto suficiente, organización y capacidad operativa. Y en PEMEX, donde la atención médica forma parte de las prestaciones de sus trabajadores y sus familias, también existe una enorme responsabilidad institucional. Cambiar nombres, estructuras o logotipos no sirve de mucho si el paciente sigue saliendo con una receta sin surtir.

Aquí es donde la discusión deja de ser administrativa y se vuelve política. Porque cada medicamento que no llega, cada insumo que falta y cada equipo que no funciona obliga a preguntar quién planeó, quién compró, quién distribuyó y quién supervisó. No basta con culpar al pasado ni con señalar a los gobiernos anteriores como explicación permanente. Quien gobierna tiene la obligación de responder por el presente. Y si los recursos públicos son limitados, corresponde explicar con claridad cómo se utilizan, dónde están las prioridades y por qué las necesidades más elementales siguen sin resolverse.

Lo más grave es que el costo de estas fallas no se mide únicamente en presupuestos o estadísticas, sino en la angustia de una madre que busca un medicamento para su hijo, en el paciente que debe comprar material que esperaba encontrar en el hospital y en el trabajador que enfrenta una jornada complicada sin contar con todo lo necesario. La salud no puede depender de la capacidad económica de cada familia ni de la buena voluntad de quienes trabajan en los hospitales. Tampoco puede sostenerse indefinidamente a costa del sacrificio personal del personal sanitario. La vocación ayuda, pero no sustituye al presupuesto, la planeación ni la responsabilidad pública.

Por eso, ¿de veras estamos como Dinamarca? La pregunta ya no es una provocación, sino una exigencia de resultados. Un sistema de salud digno no se construye con propaganda ni con promesas, sino con medicamentos disponibles, instalaciones funcionales, personal suficiente, salarios justos y trabajadores que no tengan que comprar de su bolsillo las herramientas para cumplir con su deber. Si el discurso oficial habla de transformación, que la transformación se note en las farmacias hospitalarias, en los consultorios y en las salas de urgencias. Porque cuando la enfermedad llega, al ciudadano no le sirven los discursos: necesita atención, necesita medicamentos y necesita respuestas. Y de eso, hasta ahora, es de lo que más se exige cuentas.

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Opinión

Ninfa y el apéndice digital del elefante

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Hace algunos años… muchas noches y lunas atrás, en que en las tierras tamaulipecas se celebraban rituales para despertar la fuerza de sus talleres, el subsuelo y sus construcciones. Pero, en medio de esa búsqueda, de la tribu cuatroteísta Ninfa, una hechicera diplomada en los saberes de la economía, decidió sacar su robusto libro de conjuros y encendió su caldero mágico para mezclar  proporciones exactas de certeza jurídica con  infraestructura duradera y las garantías de seguridad que el mago Américo había trazado en el mapa del reino.

La hechicera Ninfa Cantú Deándar, con el nivel del agua preciso, la presión idónea y palabras exactas, vertió la pócima de los catalizadores del dinamismo al caldero mágico: la minería petrolera, la manufactura y la edificación. Al decir el último encantamiento, el indicador del INEGI emitió un destello brillante que marcó su comparación anual y en junio de 2026: observó un crecimiento del 15.7 por ciento. La pócima de Ninfa había funcionado y la entidad se elevó de golpe al primer lugar nacional de la actividad industrial, dejando atónitos a reinos vecinos que apenas atinaban a observar el fenómeno. Y todo por culpa de Ninfa.

La noticia corrió como un eco de El Mante entre los pasillos del poder. La magnitud del hechizo fue tal que ahora quieren que Ninfa haga su magia en el apéndice digital del elefante tamaulipeco.

En la intimidad…  Como parte de las acciones de responsabilidad social y solidaridad con causas humanitarias, la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT) realizó una jornada de recolección de tapitas de plástico en el marco de Octubre Mes Rosa.

La campaña denominada «Recolecta», del programa Familia UAT, que preside la Lic. Isolda Rendón de Anaya, es organizada en coordinación con el Instituto de la Mujer Universitaria, para contribuir a la lucha contra el cáncer.

El evento registró una destacada participación de estudiantes, docentes, directivos y personal administrativo de las distintas dependencias de esta casa de estudios, quienes acudieron al camellón central del Campus Victoria, en un horario de 9:00 a 13:00 horas, para entregar sus respectivos donativos.

Entre el material recibido destacaron tapas de bebidas como refrescos, jugos, agua y leche; de productos para el hogar como detergentes, suavizantes y cloro; de higiene personal como champú, cremas, desodorantes y pasta dental; así como de garrafones, bolígrafos y medicamentos.

Bajo el lema de que una tapita puede parecer pequeña, pero juntas hacen una gran diferencia, las autoridades organizadoras agradecieron a todas las personas que reunieron sus materiales y se sumaron a esta causa.

Todo lo recaudado durante esta jornada se entregará formalmente a la asociación “Un Cachito de Luz”, reafirmando el compromiso social de la máxima casa de estudios del estado en apoyo a los que más lo necesitan.

davidcastellanost@hotmail.com

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