Connect with us

Regidores, que por cierto nadie los elige directamente a ellos, los hay de todo tipo. Están los que solo se les ve el día que tienen que firmar su pago, los que van un rato para que los vean los medios.

Otros que van a que los entrevisten de puras babosadas, los que piensan que pueden llegar a ser diputados, los que van a hacer negocios con terceros y los que tienen al menos el interés de ayudar a alguien con sus decisiones.

Pero la mayoría, solo son comparsa del alcalde en turno y están solo para aprobar lo que se les indique en las reuniones previas a las sesiones de cabildo, so pena de no entregarles su compensación completa.

Un claro ejemplo es el regidor Amieva Salorio, de la comisión de Protección Civil del Ayuntamiento de Ciudad Madero.

Al día siguiente de la persona que se ahogó en Miramar, salió con la estupidez que la culpa es de la gente que se mete sin saber nadar y que no iban a contratar más salvavidas, porque los paseantes deben ser responsables por su propia seguridad.

Esta semana, quien sabe qué le picó que declaró “Si me preguntan a mi, a mi criterio, la seguridad en la playa debe ser los 365 días”, válgame la “#$%&”, si eso.

Después declara que se debe cambiar la ruta de las unidades pesadas para que no pasen por las calles de la zona centro o las más transitadas de Ciudad Madero, porque representa un riesgo.

Durante tres años se hizo de la vista gorda, para no decir de otra forma, pues en esta Administración se abrió la circulación de unidades pesadas de todo tipo, no solo de Petróleos Mexicanos o que transportan productos de la Refinería Madero, después de 10 años en que se había prohibido su circulación por la ciudad.

Ya mejor que se callen, que ya no digan nada, que no los entrevisten ¿Qué les pasa a estos funcionarios?  ¿Qué buscan?.

Ya solo es un mes lo que les queda, si van a decir babosadas mejor ya que no se presenten, de pena ajena.

Esos deben ser tomados como un verdadero ejemplo por los nuevos regidores. Nos dijo un maestro en clase hace más de 20 años, hoy que en paz descanse, “Si no tienen nada bueno que decir en un micrófono, si no saben del tema en cuestión, mejor no digan nada, no opinen”.

Esa frase debería estar pegada en cada módulo en los que se asigna para que se sienten los regidores, para que la vean todos los días.

Hay reglamentos que nunca se hicieron, gestiones, búsqueda de recursos, programas de beneficio social que no les interesaron, los que se van ya mejor que no declaren a los medios, yaa.

De los nuevos depende que se marque un verdadero cambio, como prometió el eslogan de campaña, vamos a ver que nos toca, porque como mencioné al principio esos no los elige nadie, ya nos tocan.

Inició carrera en medios en 1996. Ha participado como reportero en medios impresos y electrónicos conductor de noticias en radio y televisión.

Opinión

Acuerdos 

Publicado

el

En política pública, los gestos también cuentan. Y en materia de salud, los gestos pueden convertirse en decisiones que salvan vidas. La certificación de seis dependencias municipales de Tampico como espacios 100 por ciento libres de humo de tabaco no es un acto protocolario más en la agenda del Ayuntamiento; es, en los hechos, una señal de hacia dónde quiere caminar esta administración cuando se habla de prevención, cultura cívica y responsabilidad institucional.

El evento, realizado en la Delegación de la Zona Norte, reunió a una escena poco frecuente pero necesaria: autoridades municipales, representantes de COFEPRIS y COEPRIS, directores, secretarios y regidores, todos bajo una misma narrativa: cumplir la norma sanitaria no como trámite, sino como política de salud pública. La alcaldesa Mónica Villarreal Anaya lo dijo sin rodeos: “Para nuestro gobierno, la salud de las y los tampiqueños es una prioridad”. La frase, tantas veces repetida en discursos, aquí encontró soporte en un procedimiento supervisado, certificado y con respaldo jurídico.

Porque de eso se trata el acompañamiento de las instancias sanitarias: no de avalar por cortesía, sino de garantizar que las reglas se cumplan. La doctora Ofelia Cantú Rodríguez, directora de Servicios Médicos, fue clara al señalar que el respaldo estatal brinda certeza jurídica y orden al proceso. Traducido al lenguaje llano: no hay improvisación, hay método. Y en un país donde la simulación suele ser moneda corriente, ese dato no es menor.

Por su parte, el ingeniero Hugo Soto Guevara, director de Operaciones Sanitarias en el Estado y representante del comisionado estatal de COFEPRIS, subrayó la coordinación institucional que ha permitido que Tampico se consolide como referente en entornos libres de humo. Coordinación: palabra clave. Sin ella, las políticas públicas se quedan en anuncios; con ella, pueden convertirse en estándares.

La recepción de la placa de certificación del Palacio Municipal no es sólo simbólica: es aceptar que el gobierno debe ser el primero en cumplir lo que exige. Y más aún cuando la propia alcaldesa pidió avanzar hacia una segunda etapa de certificaciones en otros edificios municipales e, incluso, convocar a oficinas del Gobierno del Estado para sumarse. Aquí hay una lógica correcta: si el municipio predica con el ejemplo, eleva el piso de exigencia para todos.

Las dependencias reconocidas —Dirección de Salud, Instituto de la Mujer, Protección Civil, Prevención del Delito y la Delegación Zona Norte— no son oficinas cualquiera. Son áreas con alta interacción ciudadana. Espacios donde la prevención no es discurso, sino contacto diario con realidades complejas. Blindar esos entornos contra el humo de tabaco no sólo protege a los trabajadores, también envía un mensaje pedagógico a la población: la salud no se negocia.

Ahora bien, no perdamos de vista el contexto. Tamaulipas enfrenta rezagos históricos en atención preventiva, adicciones y enfermedades crónicas. Cada política que apunte a modificar hábitos, por pequeña que parezca, suma. La pregunta que queda en el aire es si este tipo de certificaciones se quedarán en la foto o si formarán parte de una estrategia más amplia que incluya campañas permanentes, vigilancia real y sanciones cuando la norma se viole. Porque la credibilidad de cualquier política pública no se mide en placas, sino en continuidad.

Hoy, el Ayuntamiento da un paso que merece reconocerse. Mañana, la ciudadanía deberá exigir que no sea el último.

En la intimidad… Mientras en el ámbito municipal se habla de entornos saludables, en la esfera universitaria se juega otra batalla silenciosa: la de la competitividad global. El rector de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, Dámaso Anaya Alvarado, ha puesto el acento en un eje que suele pasar desapercibido en el debate público: la enseñanza de idiomas como palanca de internacionalización académica.

No se trata sólo de aprender inglés para cumplir un requisito curricular. Según ha explicado el rector, el dominio de distintos idiomas ha permitido que más estudiantes accedan a instituciones en países no hispanohablantes, principalmente en Estados Unidos y Canadá, ampliando de forma real —no retórica— las oportunidades de movilidad académica.

La UAT ha reforzado esta estrategia mediante espacios especializados en distintas regiones del estado, buscando una enseñanza lingüística más eficiente y con mayor cobertura. En un entorno donde la educación superior compite por pertinencia, el idioma se convierte en capital académico y profesional.

El modelo educativo que plantea la Universidad integra la formación lingüística como parte de un perfil que responde a los retos de un mercado laboral globalizado, donde la adaptación y las habilidades interculturales ya no son un valor agregado, sino una condición de empleabilidad.

De cara a los próximos ciclos, la institución prevé ampliar la oferta de idiomas y fortalecer la cooperación internacional, alineando sus programas con una visión de largo plazo: formar profesionistas capaces de insertarse en circuitos académicos y productivos más allá de las fronteras estatales y nacionales.

No es un dato menor que, a través de los Centros Universitarios de Idiomas, la UAT ofrezca cursos de inglés, alemán, francés, italiano, japonés y coreano. En un estado que históricamente ha mirado más hacia adentro que hacia el mundo, esta apuesta por la internacionalización es, también, una forma de romper inercias.

Al final, tanto en la política municipal como en la universitaria, el mensaje converge: las decisiones que parecen administrativas, cuando están bien orientadas, pueden convertirse en auténtas políticas de futuro. Y eso, en tiempos de tanta urgencia y tan poca planeación, ya es decir bastante.

davidcastellanost@hotmail.com

@dect1608

Continua leyendo

Opinión

Cirugía mayor

Publicado

el

El Casino Victorense no es un salón de eventos. Es el nódulo sinusal de la política tamaulipeca, el punto donde se marca el ritmo institucional del poder. Ahí, donde históricamente han latido las decisiones del Ejecutivo, se celebró el Día del Periodista bajo la administración de Américo Villarreal Anaya, primer gobernador morenista del estado, y el mensaje fue muy claro: el periodismo no está para aplicar analgésicos, sino para entrar a quirófano cuando el “cuerpo social” lo exige.

«La cirugía y el periodismo remueven lo que encuentran. El periodismo ha de ser exacto, como el bisturí» es una cita icónica de Julio Scherer García, el legendario periodista mexicano, que resalta la precisión y la búsqueda incisiva de la verdad.

En cardiología, cuando el flujo se obstruye, no basta con escuchar el murmullo del corazón; hay que intervenir la arteria, retirar la placa, restaurar el paso de la sangre. Así entendieron el oficio tanto el gobernador como su coordinador general de Comunicación Social, Francisco Cuéllar Cardona, al coincidir en una exigencia poco frecuente desde el poder cuando se trata de elevar el nivel de la conversación pública, apostar por periodistas que pregunten, incomoden, documenten y no se conformen con el parte médico oficial.

Villarreal Anaya fue directo al establecer el paralelismo entre periodismo y cirugía: ambos requieren precisión, responsabilidad y, sobre todo, dar la cara. Sin anonimato, sin bisturí escondido, sin guantes para lanzar la piedra y esconder la mano. “El anonimato —dijo— suele ser cobarde y esconder intereses, diatriba o perversidad”. En términos clínicos: es fácil diagnosticar desde la sala de espera; lo difícil es abrir el tórax y asumir el pulso del paciente.

Cuéllar Cardona, por su parte, habló de una relación estructural con la prensa basada en algo que en otros tiempos fue tratado como excepción y hoy se asume como principio. Libertad de expresión sin hostigamiento, sin cercos, sin presión desde el poder. Lo dijo sin rodeos: donde hay periodistas ejerciendo con dignidad, hay contrapesos, hay memoria y hay futuro. En fisiología social, eso se traduce en algo simple: si la circulación de la información se interrumpe, sobreviene el infarto democrático.

Y sí, ejercer periodismo en México nunca es un procedimiento ambulatorio. Siempre hay riesgo de arritmia, de choque, de complicación inesperada. Pero también hay que decirlo con honestidad clínica. En Tamaulipas, la persecución al periodista no proviene de la estructura gubernamental, sino, en demasiados casos, de organismos no gubernamentales, asociaciones civiles y poderes fácticos que no toleran la luz del quirófano. El problema no es la cirugía; el problema es el tumor que no quiere ser visto.

La libertad que hoy se ejerce —con errores, con excesos, con aprendizaje permanente— no nació de generación espontánea. Es herencia directa del empuje de viejos especialistas: Martín Sifuentes, Cristofer Mora, Lubin Jiménez Horak, Fernando Acuña Piñeiro, José Ángel Solorio, Ana Luisa García, Martha Isabel Alvarado (QEPD), entre muchos otros. Fueron ellos quienes, cuando no había anestesia política, abrieron camino a pulso limpio, logrando que hoy la crítica no sea sinónimo automático de castigo, y que la opinión encuentre espacio sin necesidad de pasar por terapia intensiva.

Por eso el mensaje de Villarreal Anaya fue algo más que protocolario, y aunnque le damos el beneficio de la duda de que no lo dijo de dientes para afuera; planteó que el periodismo no solo revela hechos, sino que participa en la construcción de realidad, lo cual exige memoria, pensamiento, información y pasión profesional. No basta con medir la presión arterial del momento; hay que entender la historia clínica completa del paciente social.

Las noticias falsas, la desinformación son como taquicardia digital, por eso, el jefe de Tamaulipas desafio a los comunicadores a ejercer un periodismo con técnica, con ética y con rostro, porque la democracia no se sostiene con rumores, sino con diagnósticos verificables y decisiones informadas. No es un discurso cómodo para el poder, pero tampoco es un cheque en blanco para la prensa. Es, en términos médicos, una corresponsabilidad terapéutica.

En la intimidad… Mientras el debate público se libra en la superficie, en el sistema circulatorio de la educación también se registran movimientos relevantes. El rector de la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT), Dámaso Anaya Alvarado, informó que durante 2025 más de 300 estudiantes participaron en programas de movilidad académica, con estancias en instituciones nacionales y del extranjero.

La movilidad se ha consolidado como eje estratégico para ampliar preparación profesional, fortalecer competencias interculturales y formar en contextos diversos. Este avance —señaló— ha sido posible gracias a la ampliación de convenios internacionales, que diversificaron destinos y modalidades.

Entre los programas más relevantes destacó la participación en el Verano de la Investigación Científica Delfín 2025, con estancias en universidades de México, Colombia, Estados Unidos, Costa Rica y Perú. A ello se suman pasantías en Walt Disney World Resort, en Florida, integrando formación académica, práctica laboral y desarrollo de habilidades en entornos globales, así como estancias presenciales en Canadá enfocadas en fortalecimiento académico e idiomas.

Para 2026, la UAT amplió convocatorias de movilidad para el periodo enero–junio con destinos en Argentina, Brasil, Chile, Colombia y Uruguay, en modalidades presenciales y virtuales. También se contemplan intercambios con la Universidad de Burgos, en España, y la Universidad EAFIT, en Colombia, además del programa virtual PILA 2026-1, que permite cursar asignaturas en instituciones de América Latina y el Caribe.
En el ámbito nacional, continúan convenios con universidades de Jalisco, Querétaro, Puebla, Hidalgo, Nuevo León y Yucatán, incluyendo movilidad en nivel de posgrado y colaboración científica.

A todo esto. Datos duros para cerrar el expediente

En Tampico, la política social también muestra signos vitales activos. El Gobierno Municipal, encabezado por la alcaldesa Mónica Villarreal Anaya, impulsa programas orientados a la construcción de entornos familiares sanos y seguros, con énfasis en colonias con mayor densidad poblacional.

Durante la partida de Rosca de Reyes en las colonias Tancol y Colosio, la alcaldesa informó que el municipio mantiene 200 espacios disponibles para becas municipales dirigidas a niñas y niños de escuelas públicas.

En los eventos participaron regidores, el delegado de Profeco Zona Golfo Norte, Manuel Leal Villarreal, y otros menos trascendentes.

La administración municipal sostiene una visión humanista y de cercanía, enfocada en programas educativos, recuperación de espacios comunitarios y fortalecimiento del tejido social, bajo una lógica simple pero contundente: sin estabilidad familiar no hay prevención social posible, y sin prevención no hay seguridad sostenible.

davidcastellanost@hotmail.com
@dect1608

Continua leyendo

Opinión

Coordinador estatal se lava las manos

Publicado

el

En menos de siete días, Tamaulipas acumuló al menos una veintena de accidentes mortales en carretera, pero, es no es poco, en el último mes la cifra de accidentes rondó en el medio centenar de percances viales. No es una cifra menor, no es un accidente estadístico y, sobre todo, no es una coincidencia. Sin embargo, para el Coordinador Estatal de Protección Civil, Luis Gerardo González de la Fuente, la explicación fue tan breve como alarmante: “Factor humano, totalmente el factor humano”.

Así. Sin contexto. Sin autocrítica. Sin asumir responsabilidad institucional.

Los tramos González–Zaragoza y Zaragoza–Victoria, viejos conocidos por su peligrosidad, volvieron a ser escenario de muerte. Corredores donde confluyen transporte pesado, fatiga laboral, señalización deficiente y vigilancia intermitente, bueno, nula. Pero ante esa realidad reiterada, el funcionario optó por la salida más cómoda, por supuesto,  la de culpar al conductor y cerrar el expediente.

Peor aún, después de deslindarse asumiendo que no es su jurisdicción, González de la Fuente se permitió hacer peritajes exprés desde redes sociales, apoyándose en un video viral para sentenciar que “no creo que haya sido la carretera”.

Una conclusión ligera para un problema pesado. Una opinión personal disfrazada de criterio técnico, y bañada de falta de compromiso con Tamaulipas y con quien le dio la oportunidad de estar en el cargo.

El problema no es reconocer el error humano. El problema es usar esa frase como absolución institucional. Luis Gerardo, es tan obvio y tan sencillo de entender que  cuando los accidentes se repiten en los mismos tramos, el factor humano deja de ser causa única y se convierte en síntoma de una falla diversa, por ejemplo: infraestructura mal mantenida, ausencia de controles, omisiones acumuladas y una autoridad que llega tarde… si es que llega o bien, prefier seguir en calcetines cuando el sexenio de Américo Villarreal ya va a la mitad del camino.

Es tan grave escuchar al responsable estatal de Protección Civil trasladar la prevención exclusivamente al ciudadano, como si el Estado fuera un espectador del desastre.

Que si revisar el vehículo.

Que si no usar el celular.

Que si viajar descansados.

Todo cierto. Todo insuficiente. Todo inaceptable como política pública.

¡Qué poca!  González de la Fuente no es un comentarista vial, ni un conferencista motivacional de seguridad. Es un funcionario estatal cuyo mandato es prevenir, coordinar y proteger vidas. Su papel no es repetir manuales básicos ni posar después de la tragedia. Su papel es articular respuestas, convocar a la Federación, exigir presencia permanente de la Guardia Nacional en carreteras, presionar a las organizaciones de transporte para que endurezcan controles sobre sus operadores y servir como enlace real entre la ciudadanía y las instancias que sí pueden intervenir en los tramos mortales.

Cuando el coordinador de Protección Civil reduce su función a decir “manejen bien”, deja de ser autoridad y se convierte en un aviador institucional: cobra, declara, aparece en la foto… pero previene poco y reacciona tarde, sí, en definitiva este personaje ya no creció.

En la intimidad… Mientras desde Protección Civil se normaliza la tragedia carretera, la Secretaría de Salud siguió los pasos del diputado local Pepe Shekaiban, y ha comenzado a ocupar un espacio que otros han dejado vacío. Ante el incremento del uso de motocicletas como medio de transporte y herramienta de trabajo, la dependencia estatal impulsa acciones de prevención, capacitación y fortalecimiento normativo para reducir riesgos.

El secretario de Salud, Vicente Joel Hernández Navarro, informó que a través del Departamento de Prevención de Accidentes se realizan actividades de concientización y capacitación, alineadas a la estrategia nacional del Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, coordinada por el Secretariado Técnico del Consejo Nacional para la Prevención de Accidentes (STCONAPRA).

La apuesta es clara: educación vial, entrenamiento específico y aplicación estricta de reglamentos.
No discursos.
No excusas.
Protocolos.

El uso de casco certificado y equipo completo de protección —chaqueta, pantalón, guantes y botas con materiales adecuados— no es un lujo: es la diferencia entre la vida y la muerte.

La prevención vial es una responsabilidad compartida, sí. Pero la conducción de esa responsabilidad empieza en el Estado.

¿Verdad qué cuando una dependencia lo entiende, se nota, y cuando otra lo evade, también?

davidcastellanost@hotmail.com
@dect1608

Continua leyendo

Opinión

Humanismo, sí,  ajá

Publicado

el

En política, pocas palabras son tan manoseadas como “humanismo”. Se invoca en discursos, se imprime en documentos oficiales y se repite hasta el desgaste. Por eso, cuando un gobernador decide colocar el concepto en el centro de su narrativa presupuestal, la obligación del análisis no es aplaudirlo ni descalificarlo de entrada, sino contrastarlo con los números, los hechos y, sobre todo, con las decisiones.

Y justamente eso, es lo que hoy está en juego en Tamaulipas, si, a la mitad del mandato del gobernador Américo Villarreal Anaya.

El político, médico de profesión ha puesto sobre la mesa un mensaje claro al arranque de 2026, se trata de estabilidad financiera, fortalecimiento del Plan México y un presupuesto con vocación social. No es menor. En un entorno nacional e internacional marcado por la incertidumbre económica, el dato duro importa. Y los números que presume su administración merecen atención.

Cerrar 2025 con reducción de deuda —por primera vez en tres años—, mejorar la calificación crediticia, mantener la confianza de inversionistas y operar con un presupuesto superior a los 80 mil millones de pesos no es un logro retórico. Es, al menos en el papel, una señal de orden financiero. Más aún cuando se acompaña de una decisión políticamente incómoda pero fiscalmente responsable: no contratar deuda de corto plazo para cerrar el año.

El secretario de Finanzas, Carlos Irán Ramírez González, añade capas al argumento con ingresos estimados por más de 81 mil millones de pesos al 2026, un crecimiento del 5 por ciento sin nuevos impuestos, más de 8 mil millones invertidos en obra pública y un incremento histórico en los programas de bienestar estatal, que alcanzan los mil 146 millones de pesos. A eso se suma el apoyo directo a más de tres mil microempresarios. Son cifras que, en cualquier gobierno, se usarían como escudo político.

Sin embargo, el verdadero fondo no está sólo en cuánto dinero hay, sino en cómo se ejerce y con qué prioridades. Cuando Villarreal habla de “repudiar la violencia, la tiranía, la intriga y el abuso del poder”, el mensaje trasciende la aritmética presupuestal y entra en el terreno de la coherencia política. Porque no hay presupuesto humanista que resista si el poder se ejerce con soberbia, si la seguridad no se traduce en tranquilidad cotidiana o si la justicia se queda en el discurso.

La afirmación de que “cuando el presupuesto se maneja con visión, el dinero sí alcanza” es potente, pero también riesgosa. Alcanza… siempre y cuando el gasto público no se diluya en burocracia, improvisación o lealtades mal entendidas. Alcanza… si la inversión en salud, vivienda, infraestructura y seguridad se refleja en servicios que funcionen y no sólo en informes bien redactados.

Tamaulipas entra a 2026 con una ventaja que no tuvo durante años: margen de maniobra financiera. Esa es la oportunidad. Pero también es la prueba. Porque a partir de ahora, cada peso mal ejercido, cada programa ineficaz y cada decisión errática pesará el doble. No habrá pretexto.

El humanismo, en política, no se mide por la cantidad de veces que se menciona, sino por la capacidad del Estado para garantizar paz, justicia y dignidad sin estridencias. Ahí es donde este gobierno se juega algo más que la narrativa. Está en juego la credibilidad.

En la intimidad… Mientras en el tablero político se discuten presupuestos y agendas, en la vida institucional también se miden los ritmos del orden y la disciplina. Este lunes 5 de enero, con el arranque de las actividades administrativas de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, el rector Dámaso Anaya Alvarado recorrió diversas áreas del Campus Victoria.

Visitó direcciones, secretarías y áreas operativas de la administración central, saludó al personal y constató la reanudación de funciones y procesos internos, en la antesala del ciclo escolar 2026-I. No fue un recorrido protocolario. Hubo diálogo directo con el personal administrativo y un reconocimiento explícito a su papel en el funcionamiento cotidiano de la Universidad.

El rector aprovechó para desear un buen 2026 a la comunidad universitaria, subrayando que este inicio de actividades marca una etapa para redoblar esfuerzos, fortalecer el trabajo coordinado y avanzar en los objetivos institucionales. Recordó, además, que este mismo día inició el periodo de inscripciones en escuelas, facultades y unidades académicas, y que el próximo 19 de enero comenzarán las clases.

La ruta está clara: fortalecer la academia, el posgrado, la investigación y los procesos administrativos, con la mira puesta en ofrecer mejores servicios educativos y mantener a la UAT como la principal opción de educación superior en Tamaulipas. En tiempos de discursos grandilocuentes, el trabajo silencioso también cuenta

davidcastellanost@hotmail.com
@dect1608

Continua leyendo

Populares