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Opinión

El derecho al agua

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Mientras los cárteles de la droga, traían de cabeza a Felipe
de Jesús Calderón Hinojosa, y el presidente legítimo de México, era el tabasqueño Andrés Manuel López Obrador; sin perder el tiempo el mexiquense Enrique Peña Nieto, se enfilaba a la presidencia de la República. Mientras tanto, la Asamblea General de las Naciones
Unidas, reconocía explícitamente el derecho humano al agua y al saneamiento.

Era el 28 de julio de 2010, la corrupción y violencia del país
pululaban escribiendo con sangre la política nacional; las redes sociales se llenaban de descalificaciones contra Felipe Calderón por parte del líder de izquierda, y se hacía público como el entonces gobernador de Tamaulipas, Eugenio Hernández Flores, había
conspirado dos años antes con Elba Esther Gordillo, para derrotar a López Obrador.

En aquel entonces a través de la Resolución 64/292, la ONU, exhortó
a los Estados a proporcionar recursos financieros, capacitación de personal y tecnología a proporcionar y garantizar el suministro de agua potable y saneamiento saludable, limpio, accesible para todos.

Hoy 10 años después. La corrupción en México está al por mayor;
la violencia y poderío de los narcos sigue creciendo; Calderón, aún actúa como borracho; Peña Nieto, libre; y en prisión, tal cuota política el exgobernador tamaulipeco; mientras que la maestra renació en el Obradorismo y el actual presidente de México se
convirtió en lo que siempre criticó, encima, no garantiza el abasto de agua y el saneamiento, siendo esto esencial para la realización de todos los derechos humanos.

Ahora, mientras México y sus gobernantes ruegan por la llegada
de medicinas, pero quitan y desaparecen programas de estímulos económicos a la ciencia, presumen alianzas comunistas y aplastan la democracia como a los organismos no gubernamentales; el derecho al agua sigue siendo un asunto sin importancia para el gobierno
federal, aunque se pierdan 10 mil litros del vital líquido por segundo, lo que podría poner en peligro en los próximos siete meses, a unos 900 mil pobladores de Tamaulipas y Veracruz.

Tanto Blanca Elena Jiménez Cisneros, Directora General de la
Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), como el gobernador Cuitlahuac García Jiménez, también de Morena, tienen conocimiento de la fuga en el Estero El Camalote, ubicado entre Veracruz y Tamaulipas, y a pesar de que se pierde lo equivalente a una “laguna del
Carpintero” al día, más los casi 400 mil pesos trimestrales que el Gobierno de Tamaulipas, le paga a la CONAGUA a través de la Comisión Municipal de Agua Potable y Alcantarillado (COMAPA), de la Zona Conurbada por derecho al uso del agua para el abasto en
servicio a la comunidad de la Zona Metropolitana de Tampico y una fracción del norte de Veracruz, ambos han decidido no atender esta grave problemática que para el verano, podría agravar la pandemia y los problemas de sanidad en el noreste de México.

Son 22 kilómetros del estero “El Camalote”, y tiene hasta tres
fugas que se subsanan temporalmente, como en el año 500 antes de Cristo, con tablestacados de palos y maderas, costales llenos de arcilla y un desgaste humano impresionante de los trabajadores sindicalizados de la Comapa 24/7, y su par en Altamira con gastos
económicos de hasta 100 mil pesos en cada llenado de costales.

Son años sin que el Gobierno Federal actúe para la inversión
de una obra de mayor durabilidad como la construcción de un dique de acero para que mañana la Industria, no se quede sin agua, sus empleados no pierdan el trabajo y los norveracruzanos sin el vital líquido, porque antes que nadie, el día de mañana que se
tenga que hacer el tandeo del agua, la gerencia general de la COMAPA a cargo de Jorge Federico Rivera, está obligada a garantizar el suministro a los tampiqueños antes que a nadie.

Debe quedar muy claro que el agua es un derecho humano, no un
capricho, y en Tamaulipas, esto se ha subrayado hasta el cansancio. Tanto que los ahora diputados federales de Morena cuando militaban en el PRI, había exigido obras definitivas que solucionarán el problema del Estero El Camalote, solo que hoy el ratón de
los dientes les comió la lengua y el muy travieso les puso una colita más larga.

davidcastellanost@hotmail.com

@dect1608

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Una mirada de ángel

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Les va a doler hasta el tuetano, pero, las cosas como son. Y es que dicen los sabios que los ojos son la ventana del alma, y qué en Tamaulipas, hay un alma que se dedica incansablemente a devolverle la luz a esos ojitos tristes. Su nombre es María de Villarreal. ¡se los advertí!

La noche del pasado martes, el patio central de Palacio de Gobierno, claro, en el corazón de Tamaulipas, no solo se vistió de tradición con el certamen de Catrinas y el monumental altar de muertos; se transformó en el escenario de un auténtico acto de amor al prójimo.

Bajo el cobijo y la calidez de la presidenta del Sistema DIF Tamaulipas, se llevó a cabo la cena con causa “Almas Tamaulipecas 2026”. La velada, encabezada por el gobernador Américo Villarreal Anaya y su esposa, superó todas las expectativas de recaudación gracias a una convocatoria que solo es posible por la genuina bondad: unir a los tres órdenes de gobierno, alcaldes de los 43 municipios, legisladores, magistrados y autoridades universitarias bajo una sola causa que impulsa la dra. María

Y es que esa noche se fortaleció el actuar de la doctora María de Villarreal que anda por la entidad con la bandera en alto de la asistencia social ejercida con la pureza y la devoción de un ángel en la tierra. Con esa sensibilidad que la caracteriza, agradeció de corazón a los asistentes, recordando que el verdadero éxito de la noche se medirá en las miradas recuperadas de jóvenes y adultos mayores. “Son campañas muy hermosas en las que, el ver a las personas que recobran el poder ver… es una maravilla y es algo que les podemos proporcionar”, expresó conmovida.

Gracias a ese esfuerzo celestial, se financiarán de inmediato más de 100 cirugías de cataratas para familias prioritarias. Y esto aunque les duele reconocerlo es la continuidad de un milagro que en esta administración ya suma más de 6 mil cirugías de cataratas y pterigión, además de otras mil 300 en proceso.

Mientras haya sombras que disipar, la doctora María seguirá caminando entre los tamaulipecos, recordándonos que la salud visual es, ante todo, un derecho a la felicidad.

En la intimidad… Por otro lado hay historias que nos recuerdan que la universidad pública es más que estudios a buen precio, alli en la la pública también egresan grandes triunfadores. El reciente testimonio de Mariana Cortés Espinoza, presentado en la Feria del Libro de la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT), es el ejemplo perfecto de cómo el arraigo y la técnica pueden converger para vestir de orgullo a toda una región.

La trayectoria de esta joven egresada de la Facultad de Comercio y Administración de Tampico (FCAT) rompe con el falso dilema que sitúa al arte y a los negocios en aceras opuestas. Desde su infancia ligada a agrupaciones universitarias como Jazz UAT y su posterior romance con el folclor, Mariana entendió la danza no como un pasatiempo, sino como una forma de vida. Sin embargo, fue la crisis de la pandemia de COVID-19 la que operó el milagro de la reinvención: ante la escasez de indumentaria escénica de calidad, cambió temporalmente las tablas por las agujas. Lo que inició como una solución personal a su necesidad de bailarina terminó convirtiéndose en una sólida empresa de confección del traje campero tamaulipeco.

Lo verdaderamente valioso de este proyecto es que no se queda en la mera maquila. Sus piezas rescatan la memoria colectiva del sur del estado a través de la interpretación textil del huapango, replicando las emblemáticas grecas, las tradicionales «barbas» y una paleta cromática viva que dialoga directamente con la cuera tamaulipeca. Pero la pasión sin estructura suele ser efímera; es ahí donde el paso de Mariana por las aulas de la UAT cobra un sentido absoluto. El respaldo de sus profesores y la formación administrativa le permitieron blindar su creatividad bajo el registro formal de su marca, transformando el talento empírico en una industria creativa competitiva.

Hoy, esas prendas que nacieron en el imaginario tampiqueño recorren un mapa envidiable: desde los desiertos de Baja California hasta el azul caribeño de Quintana Roo, cruzando además la frontera para vestir la nostalgia y el orgullo de las comunidades en Estados Unidos. Todo esto mientras su creadora sigue zapateando en escenarios internacionales, llevando el nombre de México a rincones tan distantes como Turquía, Rumania o Kosovo.

Al final del día, el éxito de Mariana Cortés no es un hecho aislado. Es el reflejo de una institución que entiende que su misión va más allá de las aulas. Al impulsar estos espacios, la UAT demuestra que preservar la identidad cultural no es mirar con melancolía al pasado, sino darle las herramientas del presente a los jóvenes para que sigan tejiendo nuestro futuro ante los ojos del mundo.

davidcastellanost@hotmail.com

@dect1608

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El salto al trampolín

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Se acabó la fiesta del momento histórico en el Congreso del Estado de Tamaulipas. La LXVI Legislatura ya puede ir guardando las serpentinas y los discursos triunfalistas de aquel inédito informe conjunto. El festín que arrancó con las medallas de productividad otorgadas por el INEGI y que se sostuvo con una robusta numeralia de comisiones, dictámenes e iniciativas aprobadas, ha topado de frente con su verdadera prueba de fuego: la terca realidad del calendario electoral y el pragmatismo de nuestra clase política.

Quienes operan el poder en el Estado lo saben perfectamente: las estadísticas legislativas son el maquillaje perfecto para el consumo público, pero no necesariamente se traducen en bienestar social o en una estructura jurídica blindada. Presumir miles de asuntos resueltos de manera definitiva en el papel sirve de poco si la ciudadanía sigue percibiendo un abismo entre el decreto publicado en el Periódico Oficial y la realidad de sus municipios.

Quizás por eso la desbandada silenciosa comenzó. Un importante número de diputados de las distintas fuerzas políticas ha decidido que el Palacio Legislativo ya cumplió su función y ahora buscan afanosamente las candidaturas para las presidencias municipales, y desde allí, entonces sí hacer que esas iniciativas y demás cosas legislativas aterricen en el pueblo bueno y sabio, aunque, a decir de los que se quedan sin oportunidades reales de convertirse en alcaldes reclaman que el Congreso, debiera ser el taller de carpintería fina para el desarrollo de Tamaulipas, vuelve a ser utilizado como un frío trampolín político.

Precisamente uno de los que tienen altas posibilidades de aparecer en la boleta electoral es Humberto Prieto Herrera, un personaje que levanta muchas aristas en cada visita que tiene por Reynosa, pero, ante eso, la postura del presidente de la Junta de Coordinación Política: todo ha sido pragmático. Para el líder parlamentario, la actividad no tiene por qué detenerse; defiende el derecho de sus compañeros a continuar su carrera política bajo el amparo de leyes -y convocatorias de Morena— que no los obligan a pedir licencia obligatoria, confiando en que la productividad se mantendrá intacta o que, en su defecto, los suplentes llegarán listos para «ponerse las pilas» y tomar el ritmo del engranaje legislativo.

Sin embargo, el optimismo oficialista no basta para disipar las dudas. La experiencia nos ha enseñado que un diputado con la mente en la campaña y el cuerpo en la curul rara vez entrega cuentas claras a la sociedad. Dejar la continuidad de las leyes en manos de relevos que tendrán que aprender sobre la marcha es una apuesta arriesgada que debilita la fiscalización y la ejecución real de las reformas.

La madurez y la trascendencia real de esta Legislatura no se van a tasar por el volumen de cuartillas impresas, sino por su capacidad para resistir la tentación de la parálisis por la fiebre electoral.

En la intimidad… El anuncio del secretario de Turismo, Benjamín Hernández Rodríguez, respecto al concurso de ciclismo de montaña «Reto 24 Horas» —a celebrarse los días 14 y 15 de noviembre—, es una clara muestra de cómo el gobierno de Américo Villarreal Anaya busca descentralizar el impacto del desarrollo local. Al colocar al municipio de Hidalgo y a la imponente Presa Pedro José Méndez en el epicentro deportivo regional, la actual administración no solo activa el termómetro turístico del norte, sino que manda un mensaje de dinamismo en zonas que exigen reflectores y derrama económica.

La jugada es inteligente y va más allá de la simple recreación. Con una atractiva bolsa de premios repartida en cuatro categorías diferenciadas (Cuatro Fantásticos, Mixtos, Tres amigos libres y Diversión libre femenil), además de jugosos bonos de 24 mil pesos a las vueltas más rápidas para ambos sexos, el estado busca convocar a competidores locales y de entidades vecinas. No se trata únicamente de resistencia física entre senderos y paisajes acuáticos; políticamente es la ejecución de una estrategia integral donde el deporte sirve como el gancho perfecto para robustecer la infraestructura turística interna. Quienes busquen sumarse a este desafío, los detalles técnicos y de inscripción ya se encuentran listos en las plataformas y redes oficiales de la Secretaría de Turismo estatal.

La ruta está trazada, ahora falta ver qué tan rápido se capitaliza este flujo de visitantes en beneficio de las comunidades tamaulipecas.

davidcastellanost@hotmail.com
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Altura de miras y puentes estratégicos

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La política real se mide en la mesa de negociación, no en la confrontación estéril. Lo que demostró la diputada federal Blanca Araceli Narro Panameño en el cierre de sus actividades territoriales en el distrito VI es una lección de pragmatismo y oficio político que sacude el escenario local, justo en Altamira el municipio que concentra el motor industrial y logístico de Tamaulipas.

Narro Panameño rompió el libreto del sectarismo para reunirse con liderazgos de distintas corrientes partidistas. Los encuentros con la regidora panista Flor Nubia Vázquez, el exdiputado local Víctor Adrián Meraz Padrón, y el exdirigente municipal del PRI, Héctor Manuel «Manolo» Castillo Arellano, exigen una lectura profunda que va más allá de la coyuntura partidista.

Para la iniciativa privada y los hombres de negocios, este mensaje es contundente: si esta es la capacidad de concertación que Blanca Narro despliega en el terreno político, el horizonte que se abre para los inversionistas nacionales y extranjeros es de absoluta certeza. En el argot empresarial, la capacidad de encontrar coincidencias entre contrincantes se traduce en estabilidad, un activo indispensable para el desarrollo de Altamira.

La ecuación es clara. Altamira es una pieza clave para consolidar los proyectos de desarrollo de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, de la mano del gobernador Américo Villarreal Anaya. Atraer capitales a esta zona portuaria requiere de interlocutores con visión global. Aquí es donde el perfil de Blanca Narro toma ventaja: su dominio absoluto del inglés de negocios le permite tejer alianzas directas con los grandes corporativos internacionales, sin intermediarios ni barreras culturales.

Al cerrar esta agenda de diálogo plural en su tierra, la legisladora morenista regresa a la Cámara de Diputados para integrarse a las sesiones constitucionales —incluido el homenaje a Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano de este martes 3 de noviembre—. Blanca Narro dejó claro en territorio que para detonar el verdadero potencial económico de Altamira, primero hay que saber tender los puentes correctos.

¡Marriot! El dinamismo político que Altamira necesita

En la intimidad… El gobernador Américo Villarreal Anaya encabezó la premiación del concurso de Catrinas y Catrines «Almas Tamaulipecas» en Ciudad Victoria, destacando la festividad como un espacio de unidad y recuerdo familiar. Durante el evento, que incluyó presentaciones artísticas y altares monumentales, se entregaron premios a los diez primeros lugares, resultando ganadora Ana Gabriela Cárdenas Lucio del municipio de Güémez.

davidcastellanost@hotmail.com
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Jóvenes en busca de un mejor futuro

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Por: Zaira Rosas
zairosas.22@gmail.com

En distintas partes del mundo, miles de jóvenes han salido a las calles para manifestar su inconformidad con la realidad que les ha tocado vivir. Desde las protestas estudiantiles en Europa hasta las movilizaciones políticas en América Latina, parece que las nuevas generaciones están dejando claro que no están dispuestas a permanecer indiferentes frente a las decisiones que afectan su futuro.

Y es que, ¿cómo no cuestionar un sistema que les exige prepararse, trabajar y esforzarse, pero que cada vez les ofrece menos oportunidades para construir una vida digna?

En países como Serbia, Francia e Italia, las manifestaciones juveniles han puesto sobre la mesa temas como la corrupción, la desigualdad, el acceso a la vivienda y la incertidumbre económica. Algunas protestas han terminado en enfrentamientos y disturbios, pero sería un error quedarse únicamente con esas imágenes sin preguntarnos qué está llevando a tantos jóvenes a expresar su descontento.

En América Latina también hemos visto cómo la participación de las nuevas generaciones puede influir en la conversación política. Durante las elecciones presidenciales de Brasil en 2022, que dieron el triunfo a Lula da Silva, las redes sociales se convirtieron en uno de los principales escenarios de disputa.

La circulación de información falsa en plataformas como Facebook, Instagram y WhatsApp hizo evidente la importancia de contar con ciudadanos capaces de cuestionar lo que consumen y comparten.

En ese contexto, jóvenes, periodistas y organizaciones civiles participaron en iniciativas para combatir la desinformación mediante el llamado “meta no se meta”. Un recordatorio de que las mismas herramientas que pueden utilizarse para manipular también pueden servir para informar, organizar y movilizar.

Pero ¿qué está pasando en México? Las movilizaciones de jóvenes que hemos visto en nuestro país también nos obligan a reflexionar sobre el papel que están desempeñando las nuevas generaciones. Más allá de las simpatías políticas, resulta preocupante que cualquier manifestación pueda descalificarse por no coincidir con la postura de quienes están en el poder o, por el contrario, utilizarse para impulsar intereses partidistas.

Tampoco podemos asumir que todo lo que se presenta como una movilización juvenil representa necesariamente a una generación entera. Los jóvenes no piensan igual, no tienen las mismas preocupaciones y mucho menos comparten una sola postura política.

Lo que sí comparten muchos de ellos es la incertidumbre frente al futuro: la dificultad para acceder a una vivienda, la precariedad laboral, la inseguridad y la sensación de que, por más que se esfuercen, alcanzar una estabilidad económica será mucho más complicado que para generaciones anteriores.

En México, las cifras ayudan a entender parte de este descontento. De acuerdo con el INEGI, durante el primer trimestre de 2026, el 54.8% de la población ocupada trabajaba en la informalidad. Es cierto que el indicador ha mejorado, pero sigue siendo preocupante que más de la mitad de quienes trabajan lo hagan sin las condiciones de un empleo formal. ¿Qué futuro pueden construir los jóvenes cuando conseguir un trabajo no necesariamente significa alcanzar estabilidad

económica?

A esto se suma otro problema: la disputa por la información. Esta sin duda es una generación con acceso a la información que ninguna otra tuvo a su edad, pero también está expuesta a la manipulación de los algoritmos, las noticias falsas y los intereses económicos de las plataformas digitales.

Aquí las universidades tienen una responsabilidad que va más allá de formar profesionistas competitivos. ¿De qué sirve hablar de liderazgo, ciudadanía o responsabilidad social si no estamos formando estudiantes capaces de cuestionar las decisiones de sus gobiernos? La educación no debería formar seguidores de una ideología, sino ciudadanos con argumentos para cuestionar cualquier idea.

También habría que preguntarnos por qué algunas voces políticas celebran las manifestaciones juveniles cuando les resultan convenientes, pero las desacreditan cuando se dirigen contra ellas. La legitimidad de una protesta no puede depender de quién gobierna ni de quién convoca. Los jóvenes no necesitan que los gobiernos les expliquen cómo deben participar en la democracia. Necesitan instituciones que respondan a sus demandas, oportunidades reales de desarrollo y espacios donde sus opiniones tengan consecuencias más allá de una publicación en redes sociales. Porque si algo nos recuerdan los movimientos en otros países es la necesidad de considerar las exigencias de quienes tendrán que hacer frente a la incertidumbre del futuro.

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