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Exmilitares de Élite de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), fueron los fundadores de “Los Zetas”; uno de los cárteles más sanguinarios que convirtió un lindo paisaje natural de la Sierra de Cucharas, del noreste de México, en un campo de exterminio donde desaparecieron a sus rivales y a algunas víctimas sociales. 

Los Zetas, fue uno de los grupos más poderosos durante la guerra desatada en el sexenio de Felipe de Jesús Calderón Hinojosa y repercutió de tal manera en la vida del país que nada ha sido igual; incluso el FBI activó un operativo de rescate para Julián LeBarón y su familia, quienes fueron resguardados en algún lugar de Estados Unidos, este fin de semana. 

Desde hace menos de una década, activistas y colectivos en busca de los restos de sus familiares, han encontrado con “apoyo” del Gobierno Federal y del Estado de Tamaulipas, al menos 100 kilogramos de pequeños restos óseos, ropa, y dientes para ser analizados y cotejar genéticamente que representen a sus seres arrebatados. 

En la semana que transcurrió del 24 al 28 de febrero por primera ocasión en la historia, inició desde la ciudad de Tampico, en Tamaulipas, una búsqueda de personas no localizadas y desaparecidas; en donde desafortunadamente no han encontrado nada significativo que dé un poco de paz a los familiares.

A la exploración se sumaron integrantes de la familia LeBarón, quienes en Tamaulipas también tienen amigos, familiares y conocidos que han sufrido los estragos de la guerra entre los cárteles de la droga. 

La familia LeBarón, experimentó el pasado 4 de noviembre de 2019, uno de los episodios más complicados de la historia violenta. Después de tres meses el FBI, determinó sacar de México a Julián LeBarón y sus más allegados, pues personal de inteligencia mexicano, detectó que ya iban por él. 

Desde la ciudad de Tampico, al sur del estado de Tamaulipas, una entidad mexicana vecina de Texas, Estados Unidos; Bryan y Adrián LeBarón confirmaron que Julián, fue resguardado y trasladado al otro lado de la frontera la misma noche del domingo.

Julián y su familia no querían abandonar México, pero acataron la instrucción de los gobiernos tanto del presidente Andrés Manuel López Obrador, como del mismo Donald Trump; esto bajo la lógica que si piden apoyo, deben obedecer una instrucción como el refugio en el país de las barras y las estrellas. Invadidos por un miedo que los envalentona, los LeBarón, continuarán un par de días más en Tamaulipas, una entidad pegada al Golfo de México, de la que vieron muchas bondades naturales y desde donde añoran termine pronto la pesadilla de las familias de desaparecidos en México, una nación con cifras superiores a las 60 mil personas exterminadas y a la que el mundo debe voltear a ver para extender la mano de ayuda, pese al miedo. 

 davidcastellanost@hotmail.com

@dect1608
@dect1608 

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