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Por David Castellanos
El ambiente de paz que caracterizaba al noreste de México, particularmente al fronterizo estado de Tamaulipas, y sus playas se rompió por la guerra entre el Cártel del Golfo y Los Zetas. De eso hace ya más de una década sin que nadie hasta el momento haya podido recuperar esa calma.

El 28 de junio de 2010 con el ataque a la comitiva del entonces candidato a gobernador Rodolfo Torre Cantú, no sólo se terminó de romper la hermandad entre Golfos y Zetas; la paz en la entidad se fracturó profundamente y el narcotráfico comenzó a tener alcances que imaginados únicamente en las películas de acción.

Aquello de poner y quitar políticos, sigue siendo una hipótesis que alcanza hasta a los mandos militares que pasan por esta entidad vecina del Golfo de México.

Pero allá, por el 2010, Tamaulipas no podía quedarse dormido, no debía permitirse morir a manos de un sector de la sociedad que eligió vivir a prisa, con dinero en exceso pero muy de prisa. Egidio Torre Cantú, sí, el hermano del asesinado Dr. Rodolfo, se convirtió en Gobernador de Tamaulipas (2011-2016), pero igualmente fue otro mudo exigente de justicia tras el arrebato a la vida del queridísimo y siempre bien recordado “tío Rodo”.

Egidio, ingeniero de profesión e integrante del área técnica del priísmo gubernamental de aquellos años, optó por fincar desde el sur del estado una obra maestra, una estrategia invisible como el viento que sopla fuerte por esta entidad energética por excelencia; lo que Egidio Torre, puso a disposición de Tamaulipas, incluso, parece el alma del actual tiempo de todos.

Me refiero a la invención de la marca turística “Tampico-Miramar”, que serviría de salvavidas para toda una entidad en plena guerra de cárteles, y ajuste de cuentas entre una y otra organización delictiva; y es que en la zona metropolitana de Tampico, se encuentra el tesoro de Miramar, el tercer destino de sol, arena y mar más visitado en Semana Santa por los mexicanos; en el sur tamaulipeco se cuenta con el cluster petroquímico más grande del Golfo de México, y los Puertos marítimos de Altamira y Tampico

Egidio Torre, se ganaba las palmas en aquella etapa inicial de gobierno, sin embargo, ya después todo fue a favor del reynosense, enemigo público número uno de su antecesor el exgobernador Eugenio Javier Hernández Flores.

Aunque pareciera inexplicable, Torre Cantú, trabajó  para el actual jefe del ejecutivo estatal, llevó al PRI al despeñadero y le facilitó el triunfo a Francisco Javier García Cabeza de Vaca, quien como nunca en la historia ha impulsado la industria sin chimeneas de Tamaulipas, ha creado corredores turísticos internacionales, posicionado incluso a Tamaulipas como “la sorpresa” turística de México.

El último gran acierto en el negocio turístico, fue el anuncio del carnaval conurbado sur de Tamaulipas, con presentaciones de artistas de calibre trasnacional como la Arrolladora Banda El Limón, de René Camacho; Los Kumbia Kings y Alejandra Guzmán, para el 21,22 y 23 de febrero en Altamira, Tampico y Cd  Madero respectivamente.

Nada ha sido tan alentador e impactante para los tamaulipecos, como ver con estos hechos, el trabajo coordinado y unido del gobierno del estado, sociedad civil empresarial y municipios sin importar colores partidistas, y todo por el bien de Tamaulipas… un entendimiento que la gente quiere que dure y por supuesto, que perdure. Por el bien de todos, que así sea.

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