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Sometido y atado como auténtico animal salvaje, como si de una bestia descontrolada se hubiera tratado, el sujeto aquel: corpulento y hasta regordete, joven (de, a lo mucho, unos treinta años), yacía bocabajo en el césped y la tierra, sujetas las muñecas por la espalda y liadas con gruesa soga a los tobillos, junto al pavimento del sector habitacional situado en la zona norte de la ciudad.  El tipo sollozaba, gemía con un niño y sonaba hasta casi tierno cuando atinaba a clamar, pecho tierra y con el rostro pegado al suelo: «¡Yo no hice naaaadaa!».  A su alrededor, en la imagen audiovisual difundida en redes sociales, se alcanza a ver las piernas de algunas personas mientras una o varias voces lo acusan de haber asaltado una tienda horas antes, con arma en mano.  Sólo la figura completa de un hombre más es la que acaso podría ser identificada al observar ese material, y es, irónicamente, la de alguien que se agacha para, presumiblemente, preguntarle cómo se siente, o si necesita alguna ayuda de la que se le pueda ofrecer en tan limitante, privativa condición.  Unos botines y pantalón negro, y lo que parece una tabla de anotaciones, hacen suponer la presencia de un oficial.

«¿Pero qué chingados tiene que hacer ahí la policía? ¡Patéenlo y córtenle las manos!», es uno de los menos violentos, pero múltiples comentarios que, en ese mismo tono de condena brutal, inconsciente, constituyen la mayoría de expresiones que puede uno leer en el apartado respectivo, al pie de las referidas imágenes.  Son la voz de la masa.  Las del montón.  Las voces más corrientes, es decir: las que corren, como agua residual por el drenaje, sin cesar por ese otro entramado subterráneo y al mismo tiempo público que son las redes sociales.  «¡Mátenlo!», sentencian, cual mezcla de implacable juez superior y «Big Brother», numerosos comentarios de usuarios cuyos perfiles muestran lo mismo angelicales caritas de supuestas «niñas bien», que horrendos semblantes de tipos más atemorizantes, por la facha, que aquel al que se ve en el video tendido en el piso.  Pero hay también, y en buen número, expresiones de odio de verdaderos «hijos de vecino», infinidad de «donadie’s» tan cobardes como para no poner ni siquiera fotos ajenas en los perfiles que seguramente se han inventado, con el único fin de liberar sus propios traumas, complejos y tendencias desviadas de clóset a través de la red.

El mismo día, se ha convertido en noticia mundial el espantoso hallazgo de varias personas con ambas manos mutiladas, pero vivas, en territorio de Tlaquepaque.  Gente a la que otras manos, sin lugar a dudas y por el mismo hecho: criminales, le han cortado esas extremidades sin legítimo razonamiento y bajo un argumento tan simple como el que aplican en países culturalmente atrasados del medio oriente.  Como ese horror, otros muchos: desde linchamientos hasta asesinatos con arma blanca de niños, mujeres y ancianos, han dado la nota, nota roja, este año en México.

«Mi nombre es Legión, porque somos muchos», respondió uno de los demonios que Jesús exorcisó de un poseído, según el relato del Evangelio.  El mismo demonio suplicó al Mesías, después de reconocerlo en todos los sentidos, que los arrojase a él y el resto de esa legión a los cerdos, y una vez hecho esto, los puercos, ya posesos, se despeñaron en un acantilado.  ¿Acaso son los marranos la siguiente opción como cuerpos a habitar para los demonios, después de los débiles?  Criaturas sucias por naturaleza, siempre impuras, pero fáciles de domesticar y también, por supuesto, prestas a manifestar sus instintos salvajes así, en grupo, en piara.

Películas y series, o hasta caricaturas y videojuegos de zombies tragándose a la gente, se han vuelto moda que hacen ver como inofensivos a los, también ficticios, hombres y mujeres vampiro.  Pero los verdaderos zombies, los de la vida real, estos que piden ver sangre y se alteran y despiertan a su estado primitivo cuando ven destazar o simplemente atacar a un semejante al que consideran amenaza (justo como hacen las jaurías de perros, las manadas de lobos, o los distintos grupos de primates), dejan muy cortitos a aquellos, la especie zombie de mentiras.  Y son más afines, en todo caso, a legiones demoníacas como aquella que había poseído a un hombre en el pasaje bíblico.  Como si se tratara, hoy en día, de la más fiel representación de aquello que podría llamarse «la legión de la bestia».

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Opinión

Por lo menos se ven las ganas

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Cuántas veces hemos visto políticos enanitos que imaginan “el poder”; va acorde al tamaño del escritorio nuevo perrón que mandan comprar, pero también los superfuncionarios que, mientras más anillos de seguridad les rodean, más chidos se sienten, y claro, están aquellos de perfil bajo con resultados óptimos.

Esta semana, el gobierno de Américo Villarreal puso sobre el asfalto una inversión de más de 125 millones de pesos convertida en ruedas, motores y maquinaria; ah, pero además de todo, la presente administración estatal presume una deuda menor a la heredada.

Es bueno que Américo Villarreal Anaya y compañía vean el patrimonio público como un organismo vivo y no como una colección de bienes inventariados; por eso, no hay duda de que toda esta inversión en bienes materiales será puesta en marcha para mejorar cada rincón de Tamaulipas y la seguridad de los 43 municipios del estado, porque de lo contrario los vehículos hoy entregados un día aparecerán con una calcomanía que dirá: “Son puro cuento y boletines”. Recuerden, los fierros, al final, terminan delatando a sus dueños.

Si trabajan, cuentan una historia de servicio.

Si permanecen inmóviles, terminan siendo esculturas muy costosas de la burocracia.

En la intimidad… Como parte de las acciones orientadas a enriquecer la formación profesional de las y los estudiantes, el rector de la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT), Dámaso Anaya Alvarado, acompañó a un grupo de jóvenes universitarios en una jornada académica realizada en la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).

Durante su estancia en el máximo tribunal del país, la comitiva universitaria y el rector fueron recibidos por el ministro Irving Espinosa Betanzo, quien brindó la bienvenida a las y los jóvenes y ofreció una perspectiva directa sobre las deliberaciones que definen el rumbo constitucional de México.

Esta visita tuvo como objetivo fortalecer el perfil jurídico del estudiantado de la carrera de Derecho, al vincular el conocimiento teórico con la práctica, permitiendo a las y los alumnos observar el funcionamiento de la estructura judicial y analizar criterios constitucionales que sientan precedentes en el marco legal vigente.

Además de ser una jornada de experiencias formativas, la actividad es parte de las estrategias impulsadas por la administración del rector Dámaso Anaya, orientadas a elevar la calidad educativa, promover el respeto al Estado de Derecho y facilitar a las y los futuros profesionistas espacios de diálogo fuera del aula en las instituciones más importantes del país.

davidcastellanost@hotmail.com
@dect1608

Cuántas veces hemos visto políticos enanitos que imaginan “el poder”; va acorde al tamaño del escritorio nuevo perrón que mandan comprar, pero también los superfuncionarios que, mientras más anillos de seguridad les rodean, más chidos se sienten, y claro, están aquellos de perfil bajo con resultados óptimos.

Esta semana, el gobierno de Américo Villarreal puso sobre el asfalto una inversión de más de 125 millones de pesos convertida en ruedas, motores y maquinaria; ah, pero además de todo, la presente administración estatal presume una deuda menor a la heredada.

Es bueno que Américo Villarreal Anaya y compañía vean el patrimonio público como un organismo vivo y no como una colección de bienes inventariados; por eso, no hay duda de que toda esta inversión en bienes materiales será puesta en marcha para mejorar cada rincón de Tamaulipas y la seguridad de los 43 municipios del estado, porque de lo contrario los vehículos hoy entregados un día aparecerán con una calcomanía que dirá: “Son puro cuento y boletines”. Recuerden, los fierros, al final, terminan delatando a sus dueños.

Si trabajan, cuentan una historia de servicio.

Si permanecen inmóviles, terminan siendo esculturas muy costosas de la burocracia.

En la intimidad… Como parte de las acciones orientadas a enriquecer la formación profesional de las y los estudiantes, el rector de la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT), Dámaso Anaya Alvarado, acompañó a un grupo de jóvenes universitarios en una jornada académica realizada en la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).

Durante su estancia en el máximo tribunal del país, la comitiva universitaria y el rector fueron recibidos por el ministro Irving Espinosa Betanzo, quien brindó la bienvenida a las y los jóvenes y ofreció una perspectiva directa sobre las deliberaciones que definen el rumbo constitucional de México.

Esta visita tuvo como objetivo fortalecer el perfil jurídico del estudiantado de la carrera de Derecho, al vincular el conocimiento teórico con la práctica, permitiendo a las y los alumnos observar el funcionamiento de la estructura judicial y analizar criterios constitucionales que sientan precedentes en el marco legal vigente.

Además de ser una jornada de experiencias formativas, la actividad es parte de las estrategias impulsadas por la administración del rector Dámaso Anaya, orientadas a elevar la calidad educativa, promover el respeto al Estado de Derecho y facilitar a las y los futuros profesionistas espacios de diálogo fuera del aula en las instituciones más importantes del país.

davidcastellanost@hotmail.com
@dect1608

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Opinión

Ni moda, ni tendencia, los derechos no son negociables

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Por: Zaira Rosas
zairosas.22@gmail.com

En los últimos años, voces conservadoras como la de Charlie Kirk han vuelto a poner sobre la mesa una idea latente en grupos conservadores: que el avance de las mujeres habría ido demasiado lejos y que sería deseable regresar a un orden más “natural”, más doméstico y más obediente. Cuando alguien sugiere que las mujeres deberían renunciar a derechos conquistados; educación, trabajo remunerado, autonomía económica, participación política, no está defendiendo una simple preferencia moral. Está proponiendo una jerarquía social. Y eso
importa, porque los derechos no son un accesorio ideológico ni una moda generacional: son la base mínima de la libertad.

El fenómeno de las tradwives es la versión más estética de ese retroceso. En TikTok e Instagram abundan videos de mujeres que presentan la vida doméstica como una promesa de plenitud: cocinar, cuidar, obedecer, sostener el hogar mientras el hombre provee. No hay nada ilegítimo en que una mujer elija quedarse en casa; el problema aparece cuando esa elección se vende como destino ideal para todas. Los datos ayudan a poner el debate en perspectiva: según la Organización Internacional del Trabajo), las mujeres realizan alrededor del 76% del trabajo de cuidados no remunerado en el mundo, y el Banco Mundial estima que su participación en la fuerza laboral global ronda el 47%, frente a más del 70% en los hombres.

Es decir, la “vuelta al hogar” no ocurre en un vacío romántico, sino en un contexto donde el trabajo doméstico ya recae de forma desproporcionada sobre ellas.

Por eso tantas mujeres se oponen a esta narrativa. No porque desprecien la maternidad o la vida familiar, sino porque entienden que el feminismo no obligó a nadie a salir de casa: amplió el menú de opciones. Antes de las conquistas legales del siglo XX, millones de mujeres no podían votar, estudiar libremente, administrar sus bienes o aspirar a una independencia económica real. Hoy, la brecha salarial global sigue siendo de alrededor del 20%, lo que demuestra que la igualdad formal todavía no se traduce en igualdad material. Defender derechos no significa imponer carreras profesionales; significa garantizar que ninguna mujer dependa por completo de la voluntad de otro para vivir.

La idealización tradwife también oculta costos muy concretos. La dependencia económica limita la capacidad de salir de una relación abusiva, de ahorrar para la vejez o de enfrentar una crisis familiar sin quedar desprotegida. La OMS calcula que una de cada tres mujeres sufrirá violencia física o sexual a lo largo de su vida; en ese contexto, tener ingresos propios se vuelve una necesidad. Los videos de cocinas impecables y matrimonios perfectos rara vez muestran esa realidad.

Tampoco muestran el trabajo invisible que sostiene esa estética: horas de cuidado, limpieza, organización y renuncia personal que casi nunca se monetizan ni se reconocen.

El peligro se agrava porque internet convierte estas ideas en contenido aspiracional. Un estudio publicado en Science en 2018 mostró que las noticias falsas se difunden más rápido y más lejos que las verdaderas en redes sociales; no es difícil entender por qué los mensajes emocionales, nostálgicos o provocadores encuentran tanto terreno fértil. Los algoritmos premian el engagement, no la complejidad. Así, una visión profundamente desigual puede
presentarse como estilo de vida chic, como si la subordinación fuera una elección sofisticada y no una pérdida de poder. Cuando figuras públicas con gran alcance normalizan ese discurso, no solo opinan: moldean el sentido común.

Defender los derechos de las mujeres no implica despreciar el hogar, la maternidad o el matrimonio. Implica recordar que ninguna de esas decisiones debe convertirse en obligación, ni en un mandato o rol único. Una sociedad libre es aquella en la que cada quien decide su futuro sin invalidar las elecciones de otra, en medio de este panorama resulta peligroso pensar que los derechos son algo renunciable, pues han luchado generaciones para obtenerlos. Por eso hemos de desconfiar de cualquier movimiento que pida este retroceso, pues más allá de una tradición se volvería un atropello a quienes durante décadas han logrado la igualdad y El Progreso.

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Opinión

Dámaso, ¿seré Morfeo, el de Matrix?

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El eternalismo es aquella teoría fascinante que sostiene que el futuro ya existe. No como una adivinanza ni como una promesa política, sino que plantea que el tiempo es una dimensión similar al espacio y que nuestro «ahora» es solo una ilusión. #wtf

Entonces, para lo siguiente aplicaremos y diremos que las universidades son máquinas del tiempo, y que gracias a esa energía cada generación de estudiantes aborda un viaje de cuatro o cinco años con la esperanza de despertar en un país mejor que aquel en el que inició su carrera profesional.

El problemón es que muchas de esas máquinas llevan décadas averiadas, allí en la chatarra, y preparan jóvenes para un mundo que dejó de existir. Enseñan profesiones con mapas viejos para navegar océanos que ya cambiaron de corriente.

Y cuando los egresados salen al mercado laboral, descubren que el diploma fue un boleto hacia una estación donde nadie los esperaba, ¡nadie!

Pero, para suerte de muchos, la Universidad Autónoma de Tamaulipas tomó la decisión de dejar de fabricar títulos para comenzar a fabricar destinos, sin miedo. No es un cambio semántico. Es un cambio de civilización.

La UAT va en la energía y esa máquina del tiempo que hereda estudiantes listos para ingresar por la puerta principal de las instituciones donde se escribe el presente del país.

La Agencia Nacional de Aduanas de México no representa únicamente quinientas vacantes. Representa el corazón económico de una nación que comercia con el mundo entero.

Uno de los destinos en ese viaje por el tiempo siempre es: Nuevo Laredo, además, es una de las bisagras comerciales más importantes del continente. Allí, los jóvenes formados en aulas tamaulipecas son considerados —para el futuro, que es el presente— para integrarse a esa estructura económica y de desarrollo regional. 

Y en la misma ruta del tiempo está la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Y para ello la UAT prepara profesionistas listos para su desafiante labor. Definitivamente, de la mano del rector Damaso Anaya Alvarado, la máxima casa de estudios de Tamaulipas comenzó a abrir la puerta del mañana antes de que sus estudiantes llegaran a tocarla.

En la intimidad…  Por cierto, como parte de la estrategia para consolidar un sistema de atención médica más eficiente, digno y con sentido humano, la Presidenta Municipal, Mónica Villarreal Anaya, encabezó la inauguración de la renovación y equipamiento de la Clínica de Servicios Médicos Municipales, obra que moderniza la infraestructura, amplía la capacidad de atención y fortalece los servicios que se brindan a las y los trabajadores del Ayuntamiento, así como a sus derechohabientes.

Acompañada por la directora de Servicios Médicos Municipales, Ofelia Cantú Rodríguez; el secretario de Bienestar Social, Alejandro Rubio de la Portilla; el coordinador estatal de COEPRIS, Nicolás Berumen Ávalos; integrantes del Cabildo y funcionarios municipales, la alcaldesa destacó que este proyecto representa un paso importante para fortalecer los servicios de salud municipales, priorizando la prevención, la atención oportuna y el bienestar de las familias tampiqueñas.

La Presidenta Municipal explicó que, además de la renovación y el equipamiento de la clínica, se avanzó en la regularización sanitaria del inmueble en coordinación con COEPRIS, garantizando que las instalaciones operen bajo los estándares establecidos y ofrezcan mayor certeza y seguridad a las y los usuarios. Además se rescató el muro histórico del siglo XXI y se dió inicio a la renovación de la señalética histórico-turística, preservando la identidad y el patrimonio de la ciudad.

Villarreal Anaya subrayó que uno de los principales compromisos de su administración es consolidar instituciones sólidas que trasciendan los periodos de gobierno mediante infraestructura, procesos y políticas públicas que garanticen la continuidad del desarrollo de Tampico.

La alcaldesa reiteró que su gobierno continuará fortaleciendo la infraestructura destinada a la atención médica de las y los trabajadores municipales, impulsando espacios funcionales, seguros y dignos que contribuyan a mejorar su calidad de vida y la de sus familias. «Estamos construyendo un mejor gobierno para las próximas generaciones. De aquí en adelante no podemos dar un paso atrás; debemos seguir avanzando con una visión de largo plazo», enfatizó.

Durante el evento, la pensionada del Ayuntamiento, María de la Luz Pérez Gutiérrez, dirigió un mensaje de agradecimiento en representación de las y los beneficiarios por las mejoras realizadas en la clínica y el fortalecimiento de los servicios médicos.

Finalmente, la Presidenta Municipal reconoció el compromiso y profesionalismo del personal de la Dirección de Servicios Médicos Municipales, así como la colaboración de las distintas dependencias que hicieron posible la consolidación de esta obra en beneficio de las y los trabajadores municipales tanto de confianza, eventuales que ahora gozan de importantes beneficios y sus familias.

davidcastellanost@hotmail.com

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Opinión

El peso invisible

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Como en la psicología, las cargas no hacen ruido, tampoco son visibles, ni hacen bulto, pero, allí está el tema, y justo, así, en shhhhh silencio alguien sostiene una ciudad. Suceda lo que suceda, no hay tiempo para lamentos.

Cómo esas poderosas y pesadas manos que preparan el desayuno antes del amanecer, las que llevan y traen niños a la escuela, las que acompañan una cita médica, las que esperan en la sala de un hospital, las que lavan, cocinan, limpian y vuelven a empezar al día siguiente como si el reloj jamás concediera tregua, ni existiera el día y la noche.

Así va la administradora de Tampico, Mónica Villarreal Anaya. No inaugurando una calle más, o  un nuevo edificio, sin importar el acontecer nacional o estatal regala sorpresas,  como esa inversión superior a los dos millones de pesos con  módulos de cocina, lavandería y agua purificada que ahora forman parte del Centro Tamul de la colonia La Paz.

Es el segundo de su tipo, y eso solo es posible cuando un gobierno decide invertir dinero público para disminuir el tiempo que una mujer dedica al trabajo doméstico, en realidad está haciendo política social desde un lugar poco explorado en México.

La presidenta municipal, Mónica Villarreal Anaya, actúa como cuando alguien en la oscuridad te enciende una vela, así, ella pasa las mujeres tampiqueñas, mientras otros políticos y alcaldes convencionales siguen apostando casi exclusivamente por la obra que se fotografía desde un dron, aquí -como diría la canción de La Ley, Monica es -en cambio una decisión. La puerta abierta de una nueva era- para Tampico, una ciudad que comienza a dibujar una nueva narrativa, esa que escribe las pequeñas soluciones que modifican la vida cotidiana.

Es verdad, las  Unidades de Cuidados nacieron después de escuchar a la ciudadanía, pero, eso resultado de una alcaldesa empatica.

Aunque… solo aquel, aquella que conoce de cerca el desgaste cotidiano entiende que ahorrar dos horas de lavado o resolver la comida de una familia por veinte pesos significa algo mucho más profundo que un simple apoyo económico.

Significa tiempo.

Y pocas cosas valen más que el tiempo para quien dedica buena parte de su existencia a cuidar a los demás.

Reconocer el trabajo de cuidados implica aceptar que existe una deuda histórica con millones de mujeres cuya aportación jamás apareció en la contabilidad pública.

Mientras el Ayuntamiento continúa pavimentando calles, rehabilitando espacios públicos y mejorando servicios urbanos, aparece otra obra que no puede medirse en metros cuadrados.

La posibilidad de que una madre llegue antes a casa.

De que una cuidadora tenga una tarde libre.

De que una mujer pueda asistir a un curso para aprender un oficio sin preguntarse quién preparará la comida.

Son cambios discretos.

Casi invisibles…. Y gobernar  también consiste en eso.

En descubrir que hay políticas públicas capaces de aliviar el peso de una ciudad sin necesidad de levantar monumentos.

En la intimidad..: Mientras en los municipios el debate suele concentrarse en la obra pública, en Ciudad Victoria la Universidad Autónoma de Tamaulipas apuesta por otra clase de infraestructura: la del conocimiento.

El rector Dámaso Anaya Alvarado confirmó que la institución continúa fortaleciendo su planta docente con investigadores adscritos al Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores, una decisión que, más allá del indicador académico, acerca la investigación científica a las aulas.

La ecuación parece sencilla: mejores profesores generan mejores estudiantes. Pero detrás de esa lógica existe un objetivo más ambicioso. La UAT busca que el conocimiento deje de quedarse en publicaciones especializadas y termine convertido en soluciones para los problemas cotidianos de Tamaulipas.

No es casual que la universidad concentre buena parte de los investigadores reconocidos por el SNII en el estado. Tampoco que mantenga una agenda coordinada con el Gobierno estatal y el Consejo Tamaulipeco de Ciencia y Tecnología para orientar la investigación hacia el desarrollo regional.

A ello se suma un programa de 25 mil certificaciones globales y microcredenciales que intenta colocar a estudiantes y docentes en condiciones de competir en un entorno cada vez más exigente.

davidcastellanost@hotmail.com
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