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Tampico, Tamaulipas.- «Gracias a Dios nosotros somos un alivio a la pobreza de esas personas», expresa el presidente de la asociación civil Alimentos para la Caridad, Fernando Astaburuaga Pazzi, respecto al quehacer cotidiano del grupo: entregar 300 comidas a niños y adultos muy necesitados de ayuda, que asisten a 4 comedores tan sólo en Altamira.

Pero también está Villa de la Caridad, casa hogar para gente de edad muy avanzada en situación de desamparo, la que cuenta con dos sedes, Altamira y González, donde se da asistencia médica, alimentación, hospedaje y terapia a unos 26 ancianos, la mayoría sin familia.

Junto a su esposa y sus dos hijos menores, el responsable del organismo de servicio dirige, con el ejemplo propio y de los suyos, el funcionamiento de todas las instalaciones, principalmente del banco de alimentos, que cada mes reúne 120 toneladas de productos.

Son los supermercados, las tiendas de autoservicio y los campos de producción agrícola, los principales proveedores de alimentos donados para la asociación, que hasta ahora se ha convertido en la historia de la vida de toda una familia, y parte muy importante del aprendizaje de sus hijos: ayudar y compartir.

 

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