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Un tumulto de gente parada en la banqueta afuera de un edificio como mucho otros que ha sido olvidado por la sociedad tampiqueña, pero que ha recobrado vida con momentos como éste, dejando de ser un edificio viejo más a ser el “edificio Insurgencia”, justo en el corazón de la ciudad de Tampico, sobre la calle Héroes de Cañonero #402, esquina con Isauro Alfaro,  a lado de una ferretería. En tan transitada calle, curiosos se detenían a observar la presentación que apenas empezaba, los carros de ruta Tampico-Madero , así como Tampico-Playa bajaban su velocidad para mirar lo que estaba pasando, evidentemente saliendo de la cotidianidad del paisaje porteño habitual en la que trabajos escénicos como éste se acostumbra a ver entre 4 paredes, mas no fuera. Así fue como transcurrieron los primeros minutos en que una chica se balanceaba sujetándose de tela en la que subía y bajaba libremente haciendo movimientos dancísticos en el aire. Poco tiempo después terminó el acto, siendo invitados por parte del staff de TFM (Teatro para el Fin del Mundo) a acceder al edificio. En el que un hombre recito un texto a la luz de las velas de la escalera principal, y fuimos encaminados a otro pasaje de este antiguo edificio departamental que hace 50 años era considerado de lujo. En el otro espacio una mujer nos esperaba con una instalación que hablaba de nuestro Tampico, de su pueblo , del mercado del cual nos fue despojado, de la historia que se borró por intereses en el que la cultura de una ciudad se puede ver agredida, pero en fin esas son mis palabras y la del acto, las imágenes que crea la instalación combinadas con el audio de los relatos de una recopilación documental del mercado Benito Juárez se hicieron resonar en las paredes, en el que la gente entre tampiqueños y uno que otro extranjero seguían el relato acompañados de velas que fueron prestadas durante el recorrido, del cual fuimos traslados en el tiempo en el que se evocaba ese reflejo del Tampico próspero en el que el oro negro y el comercio atrajeron a muchos extranjeros y no es que actualmente la ciudad no pueda ser un atractivo comercial y turístico, pero desde hace unos seis años se ha visto golpeada por la ola de violencia, o quizás más tiempo, aunque el tamaulipeco empezó a reflejar más la preocupación en estos pasados años y es donde aborda la escenificación que nos presenta Instituto Stultifera Navis, del cual reúne a diferentes ejecutantes de distintas disciplinas artísticas provenientes de otras partes del país, contando con una artista local, los cuales colaboran para desmenuzar la historia donde hay un Tampico antes y después, y quizás una zona conurbada en la cual no ha erradicado la enfermedad, pero ha continuado su vida porque no hay más, más que ser fuertes cuando no hay otra opción más.

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El suelo se prende en pasos alegres de una chica bailando música representativa del puerto como cuando la orquesta de Stan Kenton junto con June Christy interpretaban con gran emoción lo más maravilloso de “Tampico”, o el famoso swing que puso a bailar la generación del 62 con Los Beatniks. Pero después de eso viene el otro lado de la moneda, quizás el más crudo del cual no nos gustaría reconocer, es entonces donde el teatro se vuelve más vivo, porque reclama, porque grita cuando ya no hay voz, porque cuestiona cuando las respuestas se fugaron, es ahí donde el teatro es magia y no sólo por fascinarnos, sino porque nos mueve realidades, dentro de esas ficciones que en muchas ocasiones vienen siendo el reflejo de la actualidad, de la raíz en los tejidos de la sociedad.002dad13-5ce1-420e-9d40-d710ff5e5b96

 

Nuestro grupo es guiado a una habitación consiguiente, hace calor, pero eso parece poco importarnos, estamos atentos ante la ola de acciones que a veces golpean suave y otras fuerte, en el que la ejecutante realiza movimientos impulsados en el piso para desprenderse aún más y en encuentros con la pared y contracciones se mueve a la luz de las velas con su música que acompaña. Las parafinas crean una atmósfera más cálida, y nos hace ser parte de estas acciones, de vouyeristas cautivos al próximo movimiento, pasamos a un espacio contiguo, continua la acción y sin ir en más detalles, ya que mi intención no ha sido contar todo, comento que fue una experiencia fuera de lo cotidiano, pero muy cercano a la realidad.

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La acción no termina ahí, recorremos otros espacios, somos inquilinos por unos momentos de ese edificio. Sus pasillos, su oscuridad imploran atención, un ritual es efectuado bajo la luz neón y el ámbar de las velas, una esquina que se ve acompañada de ofrendas que un hombre hace con fe. Un ukulele nos invita a caminar entre sombras y rocío de arena que desemboca en una habitación en la que un cuerpo frágil se ve invadido por dos fuerzas abrumadoras. La noche culmina, pero no termina ahí, o quizás así es el Teatro, o mejor dicho así es el Teatro, pero sólo así entenderá algo de mi frase amigo lector al dejarse llevar por la experiencia de no sólo observar el acto sino de vivir con los ejecutantes, con los demiurgos lo que es estar entre la historia.

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Déjense llevar por este recorrido este viernes  22 y sábado 23 de julio a las 8 pm con (F)ANTOLOGÍAS proyecto teatral de Instituto Stultifera Navis y Teatro para el Fin del Mundo (TFM).

Para ver este trabajo se tiene una cooperación de $50 pesos, hay un 50% de descuento para estudiantes e INAPAM. Es recomendado para audiencias mayores de 16 años. Cupo limitado. Para reservar su lugar: Envíen un mensaje privado al Facebook de TEATRO PARA EL FIN DEL MUNDO, especificando la función a la que quieren asistir (viernes o sábado), o en dado caso al teléfono/WhatsApp: 5565195508.

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(F)ANTOLOGÍAS es un juego de memoria y espera, espacio entre vida y muerte. Inspirado en el proceso de Hamlet de William Shakespeare, siendo una recreación de voces diversas que son evocadas desde y para la ciudad y puerto de Tampico.

“Luego que me oigas, prometerás venganza”.

Hamlet, William Shakespeare

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