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@dect1608

Las estructuras criminales que operan en México son como las olas de mar que vienen y van; vienen y van sin que la autoridad pueda frenar.

Desde mayo de 2014 que el Gobierno de la República, tomó el control de la seguridad en Tamaulipas, la coordinación entre los tres niveles de gobierno da vestigios de fortaleza y avance, haciendo creer que la encarnizada violencia va quedando en el pasado, sin embargo no es así; los cárteles y sus brigadas criminales, atacan y operan en sigilo haciendo de la región frontera conformada por los  municipios de Matamoros, Nuevo Laredo y Reynosa, una de las zonas más peligrosas de Tamaulipas; igual de problemática es el área Metropolitana de Tampico al el sur de la Entidad y por su puesto la zona cañera de Mante y Xicotencatl que continuamente da noticia de la mala.

Cuando las células del CDG, se disputaban la plaza de Tampico, la situación era complicada, actualmente la guerra entre los buenos y los malos (usted diga,,, quien es quien) ofrece una violencia silenciosa, haciendo del decalogo por la seguridad, un mero catálogo de promesas y finas intenciones.

La situación de la frontera, particularmente en Reynosa, esta que arde. Durante el presente año, la Secretaria de la Defensa Nacional y Marina Armada de México, junto con la Policía Federal y del Estado, han desmantelado al menos un centenar y medio de cámaras de video vigilancia instaladas sin complicaciones  por parte de los grupos criminales, evidenciando una ausencia total del Gobierno Municipal reynosense, presidido por José Elías Leal, edil tamaulipeco señalado de tener vínculos delictivos.

Y precisamente la madrugada del lunes, un comando de tres camionetas, reventó el portón de la Procuraduría General de la República (PGR) y posteriormente atacó a balazos esta sede de la PGR en la ciudad fronteriza; en primera instancia se dijo descargaron la embestida con granadas de fragmentación, luego solo se confirmó que el portón había sido derrumbado con las mismas camioneta.

Lo único cierto es que al menos allá pal norte de Tamaulipas, al sur, este y oeste del Estado, los delincuentes no se andan con medias tintas y son capaces de entrar hasta las oficinas gubernamentales, propiamente las dedicadas a la seguridad pública.

Por fuertuna no hubo personas lesionadas y las inversiones en materia de seguridad por una u otra cosa,  no están dando los resultados esperados y aunque políticamente es difícil aceptarlo, desde las zonas Navales y militares, exigen mayor compromiso a los ediles tamaulipecos.

davidcastellanost@hotmail.com«>davidcastellanost@hotmail.com

 

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