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Nuevo Laredo Tamps.- Pareciera no ser una imagen de esta frontera, pero es la realidad de las colonias de la periferia de Nuevo Laredo.

Son las 12.00 horas del día, el sol cae a plomo por lo que la temperatura debe rondar en los 39 a 40 grados, los niñas y los niños han salido a la calle cargando sus mochilas, las han colocado amontonadas en el suelo.

Así viven las familias de la “Blanca Navidad”Algunos empiezan a jugar entre la tierra y basura, otros buscan ansiosamente una sombra que no encuentran, el camión no llega, la temperatura se eleva, empiezan a sudar.

“Esto es cosa de todos los días, ahorita es el calor insoportable, luego vendrá la lluvia y finalmente el frío, las y los niños tienen que soportar estas inclemencias del tiempo para poder ir a la escuela, ahorita ya llevan más de media hora esperando la unidad que no termina de llegar”, comentó Margarita Mendoza Estrada, madre de uno de los pequeños que espera el camión en Blanca Navidad.

A su alrededor, solo ven casas de madera muy usada, calles por donde el viento sopla levantando polvo porque carecen de pavimento, saben que no tienen drenaje, luz y agua, muchos menos pueden esperar una plaza pública o un lugar digno donde jugar.

Así es la vida en su colonia, ahí nacieron y al parecer están acostumbrados, pero es una realidad que los oprime cada vez más en la pobreza.

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