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La pregunta de REPORTE NORESTE fue directa, respecto a si había menores de edad trabajando entre las despicadoras de camarón que operan en la calzada Blanca, el área sur de Tampico, tal como lo había señalado recientemente el líder obrero Gregorio Pego Núñez, y la respuesta de Aureliana Núnez, dirigente del grupo laboral respectivo resultó igual de concreta y concisa: «Sí, sí es cierto, es verdad que hay familias enteras, y hay niñas que abandonan la escuela por irse a despicar porque no hay para comer».
La presidenta de la Unión de Despicadoras expuso, en entrevista, que la situación que actualmente atraviesan ella y sus compañeras es «muy crítica» por el período de veda, este año particularmente, ha sido más largo y termina hasta finales de agosto, al grado de que para poder subsistir ante la falta de trabajo se dedican ellas a vender tamales, tortas, tacos y aguas frescas en los campos de fútbol, así como también se emplean haciendo labores domésticas, «lavando ajeno, así, así como somos las mujeres de chingonas», expresó.
Y añadió que lo que necesitan y están pidiendo en la actualidad es que los gobiernos les ofrezcan ya en forma permanente cada año, como una especie de subsidio legal, tanto empleo para la temporada de veda, como el apoyo alimenticio en forma de despensas, lo que hoy en día reciben sólo a criterio de las autoridades en turno.
«Que instituyan el empleo temporal, pero ya por ley, eso es lo que pedimos…», manifestó Núñez, y dijo que les entregaron ya un paquete de tres mil despensas hace poco más de un mes, pero que aún falta una segunda entrega, la cual, mencionó que les sirve de mucho, dado que hay familias enteras laborando en la industria camaronera cuando no es tiempo de prohibición, y las plantas procesadoras no les otorgan una sola prestación.

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