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El paso de los años me han enseñado que ser agradecido es un instrumento de poder, cuando das las gracias “Las bendiciones bajan del cielo” y te llevan a cumplir tu tarea con lucidez y pasión, que en el fondo, tienen la magia de separte de la rutina, para adentrarte a descubrir las maravillas de un mundo nuevo.
Cada mañana le doy las gracias a DIOS, por la fuerza del amor y el sentido del humor que me regala, que me brindan una perspespectiva generosa del universo, trayendo consigo el desapego por las cosas materiales y un cálido afecto por quienes tengo la suerte de que se crucen en mi vida, sabiendo que “Dos almas no se cruzan por casualidad”
La genialidad del humor que posee el mexicano, tiene múltiples características, éste ha de ser: Breve, Claro, Corto, Sencillo, Ingenioso, Inesperado, Sustancioso, Desconocido, Itinerante, Imperecedero, Atemporal, Prolífico, Multitemático y Universal; la universalidad hace que no lo sintamos ajeno, que en todos lados lo sintamos nuestro, como dijo el poeta: “Los versos no son de quien los escribe… ¡sino de quien los hace suyos!”
Cuenta un amigo veracruzano, que cierto día un paisano que platicaba largo y tendido con Don Jesús Reyes Heroles, le dijo:
— Es una genialidad tuya, que aplaudo mucho, lo de la Reforma Política que has implementado.
El Lic. Reyes Heroles le dijo:
— ¡Mira!, en verdad el conocimiento es universal, nadie puede decir que es dueño de una idea, nada es nuevo en el mundo del conocimiento, en verdad que la idea no es mía, no sé dónde la leí o la escuché, yo simplemente la implementé en el momento histórico que vive la nación.
Lo mismo aconteció con el afamado escritor, político, diplomático veracruzano César “El Tlacuache” Garizurieta –con la frase que como axioma matemático, es irrebatible–, “VIVIR FUERA DEL PRESUPUESTO… ¡ES VIVIR EN EL ERROR!” La voz popular se lo adjudica a él, aunque su generación afirma que fue pronunciada en una comida, por un periodista amigo de ellos, del periódico El Universal.
“El Tlacuache” Garizurieta formaba parte de un grupo de amigos del Presidente Don Adolfo Ruiz Cortines, a los que apodaban “El zoológico”: “El Pollo” Gilberto Flores Muñoz; “El Cuino” Miguel López Lince; “El Sapo” Fernández Gómez; “La Leona” Antonio Pulido.
Desde Gutenberg, hasta el surgimiento de la Internet, que contribuyeron a masificar la palabra escrita, la anécdota se da en la universalidad de la palabra, las hay que se cuentan en un Municipio, una Región, o Estado, como si ahí hubiesen sucedido; me encanta la siguiente:
Cuenta Javier Medina Loera que a ‘“El Tlacuache’ también se le atribuye la frase: ‘A mí no me dé, nomás pónganme donde hay’, vivió siempre de los puestos públicos. Hizo de la política su modo de vida.
Entre las anécdotas que de él se cuentan, hay una que se hizo bastante popular cuando ocupó la Oficialía Mayor del Departamento Agrario, del que era jefe el Ingeniero Cástulo Villaseñor.
Cierto día le informaron al Presidente de la República, que Garizurieta faltaba mucho a su oficina, que se la pasaba tomando café, conversando con sus amigos o asistiendo a las reuniones de intelectuales.
Se dice que el Ejecutivo llamó al ‘El Tlacuache’ y le comunicó lo que de él se decía. Éste no negó la acusación, por lo contrario, la justificó así: ‘Efectivamente, señor Presidente, lo que le han informado a usted es cierto; pero dígame, señor, si todos vamos a estar trabajando como desesperados, entonces… ¿QUIÉN ES EL QUE VA A PENSAR?’”  filosofoguemez@prodigy.net.mx

 

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