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@dect1608

Miguel Herrera y Cristian Martinoli, par de sujetos que con su conflicto personal evidenciaron el comportamiento de la sociedad mexicana ante una crisis, cualquiera que esta sea. Mucho ego, poca humildad.

Dicen que el amor dura, lo que dura -dura… Descifre esto como mejor le convenga amigo lector, aquí el asunto es que entre Martinoli y Herrera, hubo una diferencia que ninguno de los dos supo controlar pese a sus años de trayectoria, éxitos individuales y grupales; ambos tienen detractores y seguidores, dichos personajes carentes de humildad se reventaron uno al otro e involucraron a propios y extraños; hoy parece que Miguel fue el perdedor, pero Christian, igual puede pagar tarde o temprano.

Le decía que el amor dura lo que dura- dura y es que circunstancial o no, Miguel Herrera, llegó al combinado mexicano, cuando este se encontraba inmerso en una crisis y la Federación de futbol, estuvo a nada de un enorme fracaso deportivo, pero sobre todo financiero, al final de cuentas, “el agresivo” los calificó al mundial de Brasil en donde tuvo un desempeño “normal”, tuvieron para matar pero no supieron aprovechar y luego el penal…. hasta allí, todo iba bien con la afición, la Comisión de Selecciones y el «colorado» Herrera, un hombre que ha sido honesto y manifiesta su temperamento, explosividad y «la azucarita» que se carga. Pero precisamente eso es lo que debió cuidar la Federación Mexicana de Futbol (Fmexfut) que actuó de la manera más cómoda y cobarde ante el conflicto entre el narrador de mayor arraigo de la televisión mexicana y el Director Técnico (ahora ex DT), pues la Femexfut, pudo intervenir antes de que la situación llegara a los golpes, seguramente nunca le pidieron a Miguel que ofreciera una disculpa y tratara de darle la vuelta a la página, tampoco lo invitaron a que mantuviera al margen a su hija de toda decisión, acción y suceso en torno al seleccionador tricolor y es que la Srta. Herrera, compró más de un conflicto que lejos de ayudar a su padre, lo orillo a la horca… en una de esas ambos juegan su papel de distractores para que como buenos mexicanos estemos hablando del tema y no de la devaluación del peso ante el dólar.

Pero en fin… así tal cual actuaron, Miguel, Christian y la Federación, es como llevan la vida los nacionales. Mientras me sirves, te utilizo y  cuando dejas de funcionar te desecho o peor aún, si tienes algún problema, luego nos vemos cuando lo soluciones, cuando apoyar y ayudar a salir adelante, no forma parte de nuestro lenguaje y formas de ser.

La Femexfut, pudo apoyar al ex de Atlante y Toros Neza con terapia mental para potencializar sus virtudes y por ende lograr que este, saque lo mejor de cada jugador, pero definitivamente no  fue así, de nuevo actuamos a la fácil y fue mejor correrlo en su histeria que ayudarlo, fue más barato financieramente para los de pantalón largo abandonarlo en su conflicto que apoyarlo a que exprese ese daño que le genera tan vergonzosa desestabilidad.

Para el futbol mexicano, fue mejor desecharlo al fin de cuentas, ya  no sirve y es más redituable en el mercado futbolero, ir en busca de otro ser humano al que igual materializaran con spots y más spots, dejando en el abandono al hombre que los ayudó a superar la crisis de la calificación mundialista… Al piojo y la femexfut les duro el amor hasta que se le acabo la suerte a Miguel Ernesto Herrera Aguirre.

 

 

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