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Hoy colabora con nosotros: Renata Castro

Se ceden lugares a mujeres por los motivos incorrectos
Considero esta contradicción la más peligrosa, y por supuesto de la que menos se habla, esta realidad nos la callamos profundamente, y tal vez la hablemos en el café con nuestras amigas, pero nunca de otra forma, porque prácticamente sería un suicidio político, pero seamos honestas no por eso dejamos de pensar ¿Por qué ella? después de un tiempo es de dominio público, que es la hija, novia, esposa, amante, de algún distinguido e influyente político, y que el cargo en cuestión, es el resultado de una negociación de intereses, ¿Adivinen entre quienes? , Sí entre hombres, que por la razón “de tener que” ceder un lugar para una mujer proponen a una cuya autoridad política sea un hombre del “petit comité” o pequeño círculo en el poder actual, y es que los hombres miden los daños colaterales y empleando esta práctica, aseguran vitalidad política, que en estos tiempos de emprendedurismo y competitividad, es oro puro, pero no se ponen a evaluar verdaderamente que el cargo concuerde con el perfil político y humano de la mujer, y esto se vuelve un círculo vicioso, ya que probablemente la mujer a quien sea ungido con el poder de participación, no realice un buen papel en su desempeño público, razón por la cual será criticada, por mujeres y hombres, tal vez más por estos últimos, que confirmaran sus posturas machistas de decir “ya ven como las viejas no sirven para esto”, creo que para algunos hasta gusto les da los fracasos femeninos.

Con este desarrollo quiero excluir a todas aquellas mujeres que tienen las faldas bien puestas y las presumen con orgullo, a las que ocupan un cargo por mérito propio, aquellas que no se dejaron amedrentar por las dificultades que se les presentaron, aquellas que no claudicaron en su propósito, aquellas que desde la trinchera que les corresponde, realizan cada una de sus actividades con pleno respeto y responsabilidad, aquellas que tal vez sean novias, esposas, familiares de algún hombre con arraigo político, pero que su propio trabajo, les otorga el derecho de representarnos, a ellas, vaya todo nuestro reconocimiento y agradecimiento, porque con sus trayectorias, sirven de aliciente para las que vamos en el camino, porque cuando tenemos dudas existenciales, y queremos renunciar, admiramos su carrera y nos decimos “si ella pudo yo también”.

Habiendo desarrollado con humildad y respeto cada una de las contradicciones anteriores en relación a la equidad de género, me permito concluir con lo siguiente:

CONCLUSION

La equidad de género, es un logro, pero más que eso, es un verdadero reto, para todas las mujeres que hemos tomado la valiente decisión de dedicar nuestra vida a la política, para participar en la transformación de nuestra comunidad, y la mejor manera de honrar nuestra condición femenina, es unir fuerzas, trabajando duro desde nuestras trincheras con apego a los valores inherentes de nuestra condición humana.

Demostrando, que las mujeres y la política, es una historia de éxito que apenas comienza, compartiendo nuestras experiencias con las nuevas, y porque no, estrechando lazos de colaboración con nuestras compatriotas, porque la única manera de asegurar la participación de la mujer en la toma de las decisiones políticas, que marcan el rumbo de nuestra tierra, es con profundo amor y pasión en el ejercicio público de nuestras funciones.

La equidad de género, es más que una realidad o ficción, es más profundo, constituye un verdadero RETO SOCIAL, en el cual, todas las mujeres, somos responsables de abanderarlo con el producto de nuestro esfuerzo diario.

Sinceramente, una mujer mexicana.

Renata Castro

 

Desde la redacción.

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