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Pasan las horas, se van los días y los secuestros, enfrentamientos y cobro de piso siguen y siguen en Tamaulipas. A un año de que el Gobierno Federal, hizo el intento por controlar la inseguridad en el Estado, alguna fuerza tamaulipeca ha venido retrasando las intenciones de la Comisión Nacional de Seguridad.

Es verdad, son menos los ejecutados y balaceras en las calles, pero el temor persigue en cada uno de quienes habitan y transitan por esta hermosa tierra del noreste de México. Este 13 de mayo, se cumplió exactamente un año de que el Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, visitó la ciudad fronteriza de Reynosa, para implementar la nueva estrategia de seguridad que se basa en tres ejes: debilitar los grupos delictivos; sellar sus rutas de trasiego y el campo de maniobra entre los Estados colindantes con Tamaulipas como son, Nuevo León, San Luis Potosí y Veracruz; pero sobre todo, seguir depurando las corporaciones de seguridad y organismos gubernamentales desde las 43 presidencias municipales y en ello se trabaja, dicen nuestros gobernantes.

12 meses después de que presumiblemente, Tamaulipas, quedo en poder de la federación, no se ha podido formar del todo una policía estatal con el número de elementos necesarios, tampoco se han acabado los problemas, aunque en verdad es una utopía pensar que existirá una entera calma, aunque es un anhelo recuperar el libre tránsito y que se le brinde a los tamaulipecos la oportunidad de emprender nuevas empresas sin el temor de ser visitados por los cobradores del Crimen Organizado; actualmente pocos son los que se aventuran ya que el miedo es enorme.

De una manera muy peculiar el Gobierno de Tamaulipas, “celebró” el primer aniversario de la nueva faceta de seguridad con la instalación en Tampico de la primera de seis mesas Ciudadanas de Seguridad y Justicia; las cinco restantes se formaran en Reynosa, Matamoros, Nuevo Laredo, Victoria y EL Mante; aunque no se informó de quienes son los tampiqueños que integran esta nuevo grupo ciudadano que junto con el gobierno, buscará la implementación de nuevas y eficaces formas de combatir la delincuencia, así como llevar un seguimiento de estas para conocer sus avances. Bien por los ciudadanos “anónimos” responsables que se integraran a este proyecto que en ciudades como Tijuana y Juárez, ha dado resultados. ¿seis mesas cuando Tamaulipas se dividió en cuatro regiones para combatir al narco? ¿entonces se requiere dividir al Estado en seis y no en cuatro?… no me cuadra.

También es de llamar la atención que en agosto de 2014 se instaló el Observatorio Ciudadano del sur de Tamaulipas (zona costa) y a la fecha no se ha informado de sus sesiones, de sus observaciones y sus propuestas o indicadores; este es un organismo civil (también) que en teoría iba a vincular a los tamaulipecos con las acciones del gobierno, pero nada de esto ha sucedido a nueve meses de distancia.

Por cierto del Observatorio, se supo de inmediato quienes iban a ser sus integrantes, pero ahora que el Gobernador, Egidio Torre Cantú, encabezó la instalación de la Mesa Ciudadana de Seguridad y Justicia, no se difundieron los nombres de los tampiqueños que la integran, solo se habló que tuvieron su primera actividad en la que abordaron la necesidad de fortalecer la policía estatal acreditable con más elementos, ya que hasta el momento la convocatoria no termina de convencer a los ciudadanos para que se enfilen, por lo que todo parece indicar que la iniciativa privada va a terminar por invertirle y mucho al tema de la seguridad, primero que nada para crear una policía digna de los tamaulipecos.

Vamos a ver si los empresarios, depositan la confianza en el actual gobierno o se esperan al 2016 que se dé el cambio de mandato, ojala y los billetudos de Tamaulipas, le inviertan para crear entonces sí, una verdadera Fuerza Tamaulipas.

 

Opinión

El rector esta jugando con fuego

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El rector de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, le esta metiendo fuego directo a la silla rectoral como nadie o muy pocos en la historia lo han hecho, exacto, no es normal. No pertenece a la lógica de las universidades públicas mexicanas acostumbradas a sobrevivir entre subsidios, ceremonias, grillas sindicales y discursos reciclados sobre “excelencia académica”.

Lo del MVZ, VA más allá, del simple hecho de convertir a la UAT en un jugador técnico real dentro del tablero nacional, estoy seguro que va más allá y es arriesgado.

Un avión universitario equipado con tecnología canadiense capaz de levantar información geoespacial con precisión quirúrgica es un proyecto científico de los escuelas del primer mundo, pero, también es un asunto de ajuste erritorial y poder técnico. Poder de información. Poder presupuestal a futuro. Poder para sentarse con federación, empresas, desarrolladores, organismos ambientales y proyectos energéticos. Poder hacer lo que quiera.

Mientras otras universidades siguen atrapadas discutiendo plazas, cuotas políticas y guerras domésticas, la Autónoma de Tamaulipas está poniendo científicos canadienses a capacitar personal especializado, calibrando sensores LiDAR desde el aire y construyendo herramientas capaces de mapear el territorio con niveles de precisión que hace apenas unos años parecían exclusivos de agencias federales o corporaciones privadas.

Ahora el  ecosistema político mexicano sabe que existe la UAT, pero, no solo eso, que su rector sabe de andares, aunque, el que se mueve demasiado rápido empieza a convertirse en amenaza. Y el médico veterinario se está moviendo rápido. Demasiado rápido.

La vieja cultura universitaria tamaulipeca estaba diseñada para administrar el día a día, hoy ya no. Hoy la universidad aparece en conversaciones técnicas, científicas y gubernamentales, sí, en las mesas de politica de primer nivel  donde antes ni siquiera figuraba. Por eso Dámaso Anaya está jugando con fuego, y el problema será el tamaño de la expectativa que está construyendo alrededor de su rectorado.

Pero que importa, si dentro de algunos años, cuando esta generación de estudiantes recuerde su paso por la UAT, probablemente no hablará de los informes administrativos ni de las fotografías oficiales. Hablará del momento en que la universidad decidió dejar de comportarse como una oficina pública y empezó a imaginarse como una institución capaz de competir tecnológicamente con cualquiera.

En la intimidad… El regreso al calendario original del ciclo escolar 2025-2026 dejó algo muy claro: la educación pública mexicana sigue gobernándose más por control político que por planeación pedagógica.

La presidenta Claudia Sheinbaum entendió rápidamente que modificar el cierre del ciclo escolar implicaba abrir una grieta innecesaria con el magisterio, las entidades federativas y millones de familias. La estabilidad terminó imponiéndose sobre cualquier experimento administrativo.

Mario Delgado Carrillo operó el mensaje con precisión: se mantienen los 185 días efectivos, pero se concede flexibilidad regional donde el calor extremo o la presión logística del Mundial 2026 obliguen a mover piezas.

En otras palabras: el centro conserva el control, pero concede oxígeno político a los estados.

Y en Tamaulipas, Miguel Ángel Valdez hizo lo que corresponde dentro de la nueva disciplina morenista: cerrar filas con el proyecto federal y respaldar la narrativa educativa impulsada desde Palacio Nacional y por el gobernador Américo Villarreal Anaya.

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Opinión

Vacaciones adelantadas y rezago educativo a cuestas

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Por: Zaira Rosas
zairosas.22@gmail.com

El anuncio sobre la posible conclusión anticipada del ciclo escolar en México a
partir del 5 de junio abrió una discusión que va mucho más allá del calendario
académico. La polémica comenzó cuando Mario Delgado declaró públicamente
que, en reunión con secretarios de educación de las entidades, se había acordado
adelantar el cierre escolar para proteger a niñas, niños y adolescentes de las altas
temperaturas y, además, ajustar actividades ante la realización del Mundial de
Futbol. Sin embargo, horas después, la presidenta Claudia Sheinbaum aclaró que
no existía una decisión oficial y que únicamente se trataba de una propuesta en
evaluación. Esa contradicción exhibió, una vez más, la falta de coordinación y
comunicación clara dentro del propio gobierno.
Más allá de la confusión política, el tema ha generado indignación porque toca uno
de los aspectos más sensibles para cualquier país: la educación. Reducir
semanas del ciclo escolar no es un ajuste menor ni un trámite administrativo.
Implica modificar contenidos, acelerar procesos pedagógicos y dejar incompletos
aprendizajes fundamentales. En un sistema educativo que todavía arrastra
rezagos profundos desde la pandemia, cualquier reducción del tiempo en las aulas
representa un golpe adicional para millones de estudiantes.
El problema no es únicamente que se suspendan clases antes de tiempo; el
verdadero debate es qué mensaje envía esta decisión. Resulta preocupante que el
argumento del Mundial aparezca entre las razones principales para considerar el
cierre anticipado. La protección ante las olas de calor puede ser legítima y
necesaria, especialmente en estados donde las temperaturas alcanzan niveles
extremos, pero mezclar esta medida con la organización de un evento
internacional alimenta la percepción de que nuevamente las prioridades
gubernamentales están enfocadas en intereses externos antes que en el bienestar
educativo del país.
Aunado a lo anterior se hace evidente la falta de planeación pues la elección de
México como sede del Mundial se conoce desde años atrás y pareciera que recién
hay que implementar acciones logísticas que aminoren el impacto de miles de
visitantes y extranjeros que para más de una figura pública serán la prioridad de la
agenda pública.
La molestia social también surge porque parece ignorarse la realidad cotidiana de
miles de familias mexicanas. Tres meses prácticamente completos sin actividades
escolares representan una carga enorme para las personas cuidadoras,
especialmente para las mujeres, quienes históricamente asumen la mayor parte
del trabajo doméstico y de crianza. Muchas madres trabajadoras tendrán que
resolver quién cuida a sus hijas e hijos mientras ellas cumplen jornadas laborales.

Otras simplemente no contarán con opciones, lo cual profundiza en desigualdades
ya existentes.
En ese contexto, el gobernador Samuel García reaccionó rápidamente al anunciar
apoyos dirigidos a madres y padres de familia para enfrentar el posible cierre
adelantado. Más allá de simpatías políticas, el gesto evidencia que sí es posible
pensar en medidas complementarias para proteger a la infancia y acompañar a las
familias. Sin embargo, también deja al descubierto otro problema estructural: la
desconexión entre los distintos niveles de gobierno. Mientras la federación lanza
propuestas ambiguas, los estados intentan responder sobre la marcha a
escenarios que ni siquiera han sido oficialmente definidos.
La educación mexicana ha atravesado demasiados cambios en pocos años.
Primero fue la interrupción provocada por la pandemia; después vinieron
modificaciones curriculares, debates ideológicos sobre los nuevos libros de texto y
ahora posibles recortes al calendario escolar. Cada transformación se presenta
como urgente o necesaria, pero pocas veces se construye con una visión de largo
plazo que coloque realmente al estudiante en el centro.
La discusión debería ir más allá de si las clases terminan en junio o en julio. Lo
verdaderamente importante es preguntarnos qué tipo de educación queremos
sostener en medio de crisis climáticas, cambios sociales y presiones políticas.
¿Verdaderamente queremos avanzar en este tema? O es más conveniente un
país con los estadios llenos, las pantallas prendidas y las aulas vacías.

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Opinión

La nueva tendencie ¡pufff!

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Hoy por hoy ya no basta con ganar elecciones. Ahora también hay que dominar el algoritmo.
La política en el mundo dejó de existir únicamente en  plazas públicas o mesas de café; hoy, también se juega entre métricas, tendencias, percepción digital, engagement emocional y guerras de narrativa en tiempo real. Tiempo real.

En México, los tradicionalistas siguen creyendo que el poder se construye unicamente con espectaculares y estructuras territoriales, mientras los nuevos votantes consumen política según el contenido en su pantalla del celular, correcto, deslizando el dedo sobre la pantalla.
Y precisamente en esa transición entre la vieja política analógica y la democracia del scroll infinito, el partido Movimiento Ciudadano encontró una beta política que podría convertirlo en algo mucho más grande que un partiducho emergente en Tamaulipas.

Hoy Morena monopoliza la conversación en el país desde Palacio Nacional. El PAN sigue atrapado en “modo avión” tras la derrota presidencial; y el PRI permanece convertido en un “archivo comprimido” de lo que alguna vez fue el sistema político mexicano… MC entendió antes que nadie que las nuevas generaciones ya no solamente militan, también se conectan.

Samuel García lo convirtió en espectáculo digital. Mariana Rodríguez entendió el lenguaje emocional de las plataformas. Luis Donaldo Colosio Riojas capitalizó el peso simbólico de la nostalgia política con estética de futuro. Y Dante Delgado terminó creando algo parecido a una startup electoral disfrazada de partido político naranja o fosfo- fosfo, según el espacio en el país donde milites.

Pero cuidado… mucho cuidado, Dante.
Una cosa es ser tendencia y otra muy distinta convertirse en estructura real de poder.

Y, aquí aparece Tampico. Lo que ocurre hoy en el sur de Tamaulipas no debe analizarse como un simple crecimiento municipal. Sería un error de lectura política y hasta de interpretación de datos. Lo de MC Tampico es más parecido a un laboratorio territorial donde Movimiento Ciudadano comenzó a validar si su narrativa digital podía traducirse en posicionamiento auténtico fuera de Nuevo León y Jalisco.

Y los metadatos políticos indican que no. En 2019, MC apenas generaba interacción electoral en Tampico. Poco más de dos mil votos. Un rendimiento marginal dentro del ecosistema político local. Apenas suficiente para colocar a Edgar Treviño en el Cabildo porteño.

A simple vista parecía un dato irrelevante.
Pero en la política real, hay acciones que al inicio parecen invisibles y terminan convirtiéndose en tendencia orgánica.

Porque mientras muchos dentro y fuera del partido daban por hecho que Movimiento Ciudadano seguiría siendo una cuenta secundaria dentro del mapa político tamaulipeco, Edgar lo convirtió en un partido con actividad permanente.
Y así cambió el comportamiento del algoritmo social.

El entonces joven regidor Edgar Treviño entendió algo que la vieja política todavía no termina de comprender: la ciudadanía ya detecta el contenido basura, por eso MC Tampico dejó de aparecer solamente en temporadas electorales como esos influencers que reviven cada tres años para vender una candidatura.

El solitario  regidor de MC, comenzó a mantenerse online políticamente todo el año.
Posicionamientos constantes en el Cabildo. Activismo visible. Agenda pública permanente. Narrativa moderada. Sin confrontaciones innecesarias. Sin convertirse en máquina de odio digital. Sin perder tiempo en guerras de bots… ni en lo territorial.

Y eso terminó generando algo mucho más poderoso que un trending topic: credibilidad.
Lo anterior ha provocado que la  votación creciera más del 300 por ciento en la última  elección, sí, ayudó la ola naranja nacional. Ayudaron Samuel, Mariana y Colosio con millones de reproducciones en redes. Pero reducir el crecimiento de MC únicamente al fenómeno influencer sería tan superficial como medir liderazgo por cantidad de likes.

Porque los likes no gobiernan.
Los seguidores no operan casillas.
Las vistas no movilizan estructuras.

Y los filtros de Instagram no ganan elecciones.
Movimiento Ciudadano Tampico comenzó a construir algo más complejo y más rentable políticamente: comunidad, si logra entender que el futuro no está en fabricar candidatos con filtros, sino liderazgos con credibilidad, podría dejar de ser un partido satélite para convertirse en punta de lanza política estatal.

Porque en esta nueva era de hiperconectividad política, donde todos quieren viralizarse y pocos saben construir, quizás el verdadero poder ya no esté en quien hace más ruido…

Sino en quien sabe permanecer en la conversación.

En la intimidad… La Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT), encabezada por el rector MVZ Dámaso Anaya Alvarado, participó en las brigadas “Transformando Familias” organizadas por el Sistema DIF Tamaulipas y el Gobierno del Estado, celebradas este jueves 7 de mayo en el municipio de Abasolo.

Sumada a estas jornadas itinerantes de servicios integrales, la UAT instaló módulos de atención y asistencia social en las áreas de enfermería, derecho y veterinaria, con la participación activa de estudiantes y docentes universitarios.

En este marco, el rector Dámaso Anaya destacó la oportunidad que representa para la UAT colaborar junto con el gobernador Américo Villarreal Anaya y la presidenta del Sistema DIF, Dra. María de Villarreal, en el desarrollo de estas brigadas, las cuales tienen como fin acercar asistencia social, salud y educación gratuita a las comunidades más vulnerables del estado.
De igual manera, expresó su reconocimiento a estas acciones enfocadas en el desarrollo social, la salud de la mujer y apoyos funcionales a quienes más lo necesitan.

La brigada “Transformando Familias”, dedicada en esta ocasión al Día de las Madres, instaló desde temprana hora sus servicios y módulos de atención en la Explanada de Usos Múltiples, ubicada en la zona centro de la cabecera municipal de Abasolo.

La población de este municipio acudió a recibir los múltiples servicios ofrecidos en un esfuerzo conjunto entre el Sistema DIF Tamaulipas, las instituciones y dependencias gubernamentales, con el objetivo de llevar bienestar directamente a la comunidad.

En los módulos se brindó una amplia atención en consulta médica, nutricional, dental y salud de la mujer; se llevó a cabo la entrega de lentes, aparatos auditivos, funcionales y medicamentos, además de información sobre alfabetización, preparatoria abierta, becas y créditos educativos.

Por parte de la UAT, colaboró la Facultad de Enfermería Victoria, la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales Victoria y la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia.

davidcastellanost@hotmail.com
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Opinión

La hora de cerrar filas

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Algo peligroso está cambiando al interior de Morena. No precisamente en el discurso acartonado de los eventos oficiales ni en las eternas lisonjas que durante estos años han saturado los rituales políticos del movimiento guinda. No. Esto es algo más delicado; se trata de una etapa de revisión interna, de disciplina política y de cierre de filas frente a un ambiente nacional e internacional cada vez más hostil, no solamente para Claudia Sheinbaum, sino para todos los  que visten la casaca de Morena, desde alcaldes, gobernadores hasta legisladores federales y senadores.

La tarde de este miércoles, el coordinador de los diputados morenistas, Ricardo Monreal Ávila, confirmó que hoy 7 de mayo a las 13:00 horas, la presidenta recibirá en Palacio Nacional a congresistas de Morena, PT y Partido Verde. Oficialmente será una “visita de cortesía”, pero, políticamente, es mucho más que eso.

Será la primera gran revisión de caja. El primer pase de lista real del segundo piso de la Cuarta Transformación.

Y en medio de ese turbulento momento en las entrañas del movimiento fundado por Andrés Manuel López Obrador, una voz particularmente interesante desde Tamaulipas: la de la diputada federal morenista, “la maestra”, Blanca Narro Panameño.

Antes de viajar a la CDMX, tuvo una encerrona previa en el Distrito VI, no habló como quien busca reflector. Tampoco como quien pretende convertirse en heroína discursiva del momento. Habló con amplitud de entendimiento que Morena desde hace 7 años y 5 meses dejó de ser oposición y hoy carga el peso completo del poder… y de sus consecuencias.

Porque afuera arrecian presiones internacionales, ataques mediáticos y embestidas políticas disfrazadas de análisis geopolítico, adentro también comienza a crecer la exigencia de resultados, territorio y cercanía real con la ciudadanía, así, como las acusaciones entre camaradas y compañeros.

Y dicho lo anterior, Blanca Narro dejó una frase interesante: “el trabajo se hace desde casa y no necesitamos ayuda de nadie”. Sí, tenía dedicatoria; no fue una frase venida de la ocurrencia, ni improvisada. Fue un mensaje político.

México enfrenta presiones externas que buscan influir en la vida pública nacional; Morena intenta construir una narrativa de unidad en torno a Claudia Sheinbaum. Y guste o no, el obradorismo heredó que la soberanía también se defiende controlando la narrativa interna y cerrando filas.

Por eso la reunión de este jueves no es cualquier cosa. Mientras muchos imaginan una comida protocolaria en Palacio Nacional, en realidad será un ejercicio de alineación política. Morena necesita saber quién está en territorio, quién sigue caminando colonias, quién mantiene estructura viva y quién ya se siente funcionario de escritorio.

Y ahí Narro  Panameño, que entiende perfectamente el mensaje que baja desde el centro del país, insiste en regresar a territorio, tocar puertas, debatir con ciudadanos café en mano y volver a ese modelo de cercanía que Morena presume como su principal diferencia. Hoy el oficialismo más que nunca teme desconectarse de la calle.

La propia diputada reconoce que fueron 48 sesiones legislativas, 44 presenciales y múltiples reformas constitucionales en un periodo intenso. Pero también entiende que la política no se gana únicamente levantando la mano en San Lázaro.

Se gana abajo.

En la conversación incómoda.

En la colonia olvidada.

En el ejido.

En el mercado.

En el desgaste territorial.

Morena sabe que viene la batalla por el 2027. Y también sabe que el desgaste natural del poder ya comenzó.

Por eso la reunión de mañana con Claudia Sheinbaum tiene un enorme fondo político: medir lealtades, revisar operación, fortalecer narrativa y recordarles a todos que el movimiento no quiere funcionarios de elección metidos en la oficina… sino soldados de territorio.

En la intimidad… Como que ya se le viene haciendo costumbre a la alcaldesa Mónica Villarreal Anaya eso de los llenos totales, los escenarios multitudinarios y las fotografías con auténtico aroma a campaña permanente.

Lo ocurrido en la colonia Vicente Guerrero, sector Moscú, no fue un evento menor. Más de dos mil despicadoras y despicadores reunidos alrededor de una agenda social que mezcla cercanía, territorio y simbolismo político. Y sí, las imágenes pesan… y pesan mucho.

Porque mientras muchos alcaldes todavía batallan para llenar un auditorio, Mónica Villarreal comienza a mostrar algo que en política vale oro puro: convocatoria natural.

La entrega de permisos sanitarios gratuitos en coordinación con la Comisión Estatal para la Protección contra Riesgos Sanitarios terminó convirtiéndose en un poderoso acto de músculo social. Mujeres trabajadoras, sector popular, narrativa humanista y respaldo institucional del gobierno estatal.

Y además hay otro detalle que no debe perderse de vista: la alcaldesa entendió perfectamente que el símbolo político más rentable hoy en Tamaulipas es la cercanía emocional.

Abrazar causas sociales.

Reconocer oficios invisibilizados.

Hablarle directo al trabajador.

Y convertir actos administrativos en eventos con identidad popular.

Mientras tanto, en la mesa política estatal ya hay quienes comienzan a observar con atención el crecimiento operativo y mediático de la alcaldesa porteña. Porque una cosa es gobernar… y otra muy distinta comenzar a construir presencia con aroma de liderazgo regional.

davidcastellanost@hotmail.com

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