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En el tema de la desaparición forzada en México, el caso de los normalistas de Ayotzinapa en el Estado de Guerrero, ha sido el más impactante en el sexenio de Enrique Peña Nieto y nos ha hecho olvidar o dejar de preguntarnos en dónde están otros miles de ciudadanos que desaparecieron desde los sexenios panistas de Vicente Fox y Felipe Calderón Hinojosa, tal vez el segundo, el mandato más bélico de la era moderna de nuestro país.

Pareciera algo trillado decir que Tamaulipas es la entidad número uno en secuestros y desapariciones; con profundo dolor, recordamos las masacres de San Fernando, allá por finales del sexenio de Felipe Calderón y pese a que en el presente mandato peñista, se habla de haber capturado a los presuntos responsables de aquellos atroces acontecimientos, ya nada pueda curar ese dolor en las familias de los que allí fueron sepultados.

Para el ser humano, aprender de los errores o flaquezas de otros, es algo que no se le da mucho; formarse diariamente para cuidarse o cuidar a los suyos, tampoco forma parte de los proyectos cotidianos de los mexicanos y tamaulipecos; prepararse para evitar ser víctima de extorsiones y amenazas, mucho menos llega a ser tema central en las familias nacionales y por eso mismo, La Procuraduría General de Justicia del Estado a través de sus delegaciones regionales, comenzó a invitar a los ciudadanos a dejar de difundir información de sus familiares no localizados vía redes sociales, esto más que nada, para evitar se siga elevando el número de extorsiones en la entidad.

En los últimos seis años,  tan solo cinco de los 43 municipios de Tamaulipas, arrojan un promedio de 300 denuncias de personas no localizadas o privadas de su libertad, siendo las ciudades de Altamira y Aldama en la zona costa, las que padecen con mayor frecuencia esta situación.

Pero no todos los casos, tienen que ver con las bandas del crimen organizado, según información proporcionada por la PGJE, prácticamente el 50 por ciento de estos expedientes, están relacionados con problemas de violencia intrafamiliar y se relacionan principalmente a conflictos entre padres de familia y adolescentes, quienes un día, se les haca fácil tomar la decisión de no volver a casa y aventurarse en otras ciudades o Estados de la Republica , para evitar los regaños o maltratos de sus tutores; en otras circunstancias, derivado de matrimonios en conflicto por divorcio, los adultos optan por llevarse a los niños sin previo aviso, casos que abultan las cifras de “privación de la libertad”, pero mientras se esclarecen situaciones como estas, los familiares desesperados y angustiados por sus seres queridos, optan por difundir en Facebook y Twitter, fotos, números telefónicos e información personal del familiar “desaparecido”, datos que solamente son utilizados por los extorsionadores, personas que están al asecho para delinquir.

El compromiso de erradicar la violencia, secuestros y extorsiones es sin duda alguna de las autoridades, de nuestros gobernantes, pero también debemos ser conscientes que un porcentaje de responsabilidad es de los mismos ciudadanos, pues nosotros vamos dejando información valiosa en cada twitt o post de Face.

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