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En septiembre de 1991, cuando este columnista inició su carrera en los medios informativos por el abrazo y hospitalidad de mi ahora gran amigo Héctor Vázquez Gutiérrez, director general de la revista Sucesos de Tamaulipas (que se edita en la frontera), y entonces gerente de producción del periódico que a la sazón se llamaba El Diario de Tampico, tuve la fortuna de conocer a Sofía Sandoval Ovando, ya por aquellas fechas secretaria general de la Sección 36 del Sindicato Industrial de Trabajadores y Artistas de Televisión y Radio, Similares y Conexos de la República Mexicana (Sitatyr).  Recuerdo que inició ahí una amistad cercana con ella, sempiterna operadora de la estación radiofónica que inicialmente se llamó «Superestelar», y con otra muy entrañable y estimada compañera que tenía el mismo puesto, pero en una difusora que perteneció también a esa empresa, y que un par de décadas después fue adquirida por el grupo Imagen.  Esa otra gran amiga, lamentablemente, ya falleció, y siendo aún joven.  Pero la anteriormente citada dirigente sindical no sólo continúa estando al frente de la dirigencia seccional del SITATYR, cuya membresía se ha visto disminuida considerablemente conforme pasa el tiempo debido al recorte masivo de personal sindicalizado en cada empresa del sur de Tamaulipas donde tiene presencia.  Sofía, en contraste, sigue ahí, y ahora más fuerte que nunca: en los últimos diez años comenzó a tener una incursión más directa en la política local, una cercanía que adquirió el carácter de relación-compromiso desde el segundo período como alcalde de Fernando Azcárraga López.   En aquellos años, a  más de una junta sindical de las que convocaba anualmente, invitó para estar ahí al ex presidente municipal de Tampico, específicamente en época de campaña electoral.  Cuando aún se tomaba Sandoval Ovando la molestia de organizar reuniones de fin de año (con las cuotas retenidas a los trabajadores afiliados, por supuesto) para el personal de  Telecable Tampico, donde trabajé durante 17 años y medio de forma ininterrumpida, comenzó a llevar, como acompañante, a la actual regidora y en algún tiempo secretaria general del Comité Directivo Municipal del PRI en esta ciudad y puerto, Dorely Meza Reyes.

«Vienen cosas buenas, muchachos», solía decirnos Sofía como explicación no pedida a los miembros del sindicato, que también empezó a hacer sus juntas en la sede local de la eternamente priísta Confederación de Trabajadores de México (CTM).   No pasó mucho tiempo para que, una mañana de diciembre en 2014, pudiera darse cuenta cada empleado sindicalizado, de los que quedaron tras la merma gradual de la plantilla laboral de Telecable (a la extinción de «Cablecanal», que había iniciado en 1993 como Canal 11  de Tampico, había apenas una cuarta parte de la membresía que llegó a tener el SITATYR en ese centro de trabajo), de que esas cosas buenas anunciadas por ellas eran, si acaso, para la causas muy propia y personal de la lideresa, porque de un solo golpe una docena y media de empleados se quedó sin su fuente laboral.  Al que esto escribe, simple, llana e ilícitamente le habían impedido el paso a la empresa apenas 7 semanas antes, sin que mediara ya no digamos causa justificada, sino explicación alguna ni finiquito o liquidación económica ninguna.  Hubo así violación flagrante a la Ley Federal del Trabajo y a las garantías individuales del empleado, según lo marca la misma Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.  Pero el propósito era claro: evadir, primero, el pago justo, conforme a derecho y a las prestaciones marcadas en el contrato colectivo entre el patrón y la organización que representaba al trabajador, en este caso el SITATYR.  Y en segundo lugar, viéndolo de manera fría, desde la perspectiva de esa empresa y en el afán de cuidar sus intereses económicos, para Telecable fue aquella la manera más sencilla de ganar tiempo, ya que lo peor que podía pasar era que el empleado cuyos derechos estaban siendo violentados acudiera a interponer una demanda ante Conciliación y Arbitraje, pero el proceso consiguiente tomaría un largo período resolverlo, y en todo ese lapso había dos posibilidades: que el agraviado se fastidiara y desistiera (lo cual no ocurrió), o que «algo» le sucediera a él, ya fuera que enfermara y dejara de habitar más este mundo por ese motivo, o por accidente… en fin.  La probabilidad siempre está latente.  Pero, a Dios gracias, nada de eso ha pasado tampoco.

Al Sitatyr acudieron a afiliarme a mi domicilio, tras ver que a los pocos meses de ingresar a la empresa el propio director general comenzaba a promoverme para otros puestos (un par de ascensos antes del primer año y los correspondientes aumentos salariales), la secretaria general de la Sección 36, Sofía Sandoval Ovando, y el entonces delegado del sindicato en Canal 11 de TV Cable (así se llamó en un inicio), Juan Pérez Ochoa, a quien una década después la misma lideresa le promovió, por su parte, la rápida salida de ese centro de trabajo, después de que él había sido durante años su brazo derecho, y de que por poco y se queda, en una contienda democrática limpia en la que por primera vez estuvo a punto de perder, con el puesto que ella siempre ha ocupado.  El talento y capacidad de Pérez Ochoa lo llevaron en unos cuantos meses, pese a un sucio bloqueo que además se ganó por tal atrevimiento, a ganarse la confianza del equipo de campaña del finado Rodolfo Torre Cantú, y fue a tal grado la habilidad y responsabilidad que demostró, que aún Egidio, quien se desentendió de cuantos colaboradores de su hermano pudo, lo mantuvo como parte de su grupo de comunicación social, donde concluye el sexenio como camarógrafo más cercano.  Para ingresar al sindicato me pidió Sofía, eso sí, una «módica cantidad» en calidad de «préstamo».  Pero ninguno de los asensos o promociones que obtuve en Telecable fueron gracias a gestiones de ella, sino más bien por el desquite de mis emolumentos de la mejor manera, y tampoco ella metió las manos para intervenir a mi favor cuando, en el período más decadente del Canal 11 (Cablecanal), me intentaban fastidiar y entramparme laboralmente algunos gerentes que estuvieron siempre de paso por esa compañía.  Vamos, en un par de ocasiones fue la misma empresa la que terminó «reculando» y dándome mi lugar por iniciativa propia y así convenir a sus intereses, y sin que Sofía, totalmente desentendida del caso de su representado, moviera un solo dedo.  No fui el único al que no defendió: está el caso de 5 exempleados de Cablecanal, dos de ellos reporteros activos actualmente, a los que obligó a firmar un finiquito injusto, que luego apelaron por ello a la dirigencia nacional del SITATYR, y quienes hace cosa de un año obtuvieron ya un fallo favorable con su pago correspondiente.

La tarde del 23 de octubre de 2014, un día antes de que me prohibieran el paso a Telecable en la hora que yo solía iniciar mi jornada laboral, su gerente en aquel entonces y la encargada de Recursos Humanos me mandaron llamar a la oficina del primero.  En el interior estaban también la mencionada Sofía Sandoval Ovando, quien era legalmente mi representante laboral ante la empresa, y el delegado del SITATYR en mi área, Juan Gabriel Herrera Del Ángel.  Cuando el del cargo gerencial me dijo aquello de «por no convenir ya a nuestros intereses te estamos haciendo esa propuesta para que le eches un vistazo», y me mostró un legajo de hojas grapadas donde se me ofrecía sólo una décima parte de lo que me correspondía conforme a derecho y al contrato colectivo que se supone me amparaba, por 17 años y medio de servicios prestados, me negué obviamente a firmarlo, porque además ni siquiera se me dio un solo motivo, una justificación escrita ni oralmente, por la cual me estuvieran echando de mi trabajo.  Antes de retirarme de ahí, les pregunté a una malencarada dirigente sindical y su acompañante si acaso no estaban ahí para defenderme, a lo que, literalmente cruzada de brazos, Sandoval Ovando simplemente alzó los hombros sin abrir la boca.  Me regresé a concluir mi jornada, pero en los dos días que siguieron ya no me dejaron entrar ahí.  «Nos dieron la orden de no dejarte pasar», dijo el personal de vigilancia de Telecable los dos días siguientes cuando me presenté como de costumbre, y así quedó registrado en el material audiovisual grabado con celular que acaba de ser exhibido como testimonial en la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje.  En ambas ocasiones llamé por teléfono al número de Sofía, esperando no sólo una explicación de su parte, sino que además cumpliera su deber de defenderme  y hacer valer mis derechos, pero sólo la primera vez entró la llamada, y sin escuchar una sola respuesta de su parte, me colgó.  Este año volví a verla: estuvimos cerca el uno del otro mientras yo cubría, como reportero, el acto público que encabezó tras su registro en calidad de candidata ante el IETAM, la ahora presidente municipal electa de Tampico, Magdalena Peraza Guerra.  Y es que Sofía fue incluida en su planilla y hoy es ya regidora «electa».

Sandoval Ovando está mencionada en la demanda laboral como testigo del despido injustificado de que fui objeto (tan injustificado, que la coartada alegada por los representantes legales de Telecable, desde que inició el proceso, va en el sentido de que a mí jamás me despidieron, y que incluso reconocen mi antigüedad laboral y todos los derechos y prestaciones reclamados por mí en el expediente abierto).  El abogado que me representa pidió la comparecencia de ella y los otros testigos mencionados para interrogarlos en sendas audiencias confesionales.  Dos de ellos, empleados de la empresa al momento de mi despido injustificado, ni siquiera se presentaron en la fecha que les correspondía comparecer.  Pero además, tampoco asistieron a dar su versión las personas que nombró, como supuestos testigos a su favor, el representante legal de la empresa, una falta que deja, en cuanto a esa diligencia del proceso, en calidad de «confesa» a Telecable.  A la actual regidora electa del ayuntamiento de Tampico, Sofía Sandoval Ovando, le toca comparecer como «testigo confesional» ante la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje en septiembre próximo, unos días antes de que asuma el cargo que ostentará, como representante ciudadana (como representante además del «sector obrero», velando por las garantías de los trabajadores), en el cabildo porteño.  La pregunta es: ¿acudirá al llamado, a atender el citatorio que le hace dicha instancia?  Y si lo hace, ¿mentirá?  ¿se arriesgará a mentir, con todas las implicaciones legales que ello conlleva?  ¿o simplemente preferirá no correr tal riesgo la munícipe electa que formará parte de la mayoría priísta en el próximo cuerpo edilicio?

 

Opinión

Salieron muy chuchas cuereras estos

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Existen aquellas mentes tontitas acostumbradas a asumir que las aulas universitarias son meras salas de espera de cara al mundo de la adultez. Que ser estudiante es sinónimo de tomar notas, memorizar datos para un examen que se olvidará en tres días y coleccionar papelitos —con validez oficial— y los que lanzan los compañeros también. Pero, sea como sea, qué equivocados están quienes ven la educación pública bajo esa óptica porque la ciencia real no se hace tirando hueva en el salón; se hace con la tenacidad de poner a prueba las ideas.

Y justamente en ese terreno de los grandes desafíos es donde la Universidad Autónoma de Tamaulipas acaba de dar un tremendo, sí, un chulo manotazo a la mesa, duro azotón que debería despertar a más de uno y, por supuesto, ser más repetitivos.

Una delegación de 26 estudiantes de la UAT fue a adueñarse del liderazgo en el Congreso Internacional del 31.° Verano de la Investigación Científica y Tecnológica del Pacífico (Programa DELFÍN 2026), celebrado hace unos días en Nuevo Nayarit. Tras siete semanas de estancias intensas en instituciones nacionales e internacionales, estos jóvenes presentaron ponencias y carteles científicos sobre inteligencia artificial, biotecnología aplicada a la biomedicina, logística sustentable y salud pública. Proyectos con impacto social real, no chingaderas.

El rector Dámaso Anaya Alvarado, por supuesto que se superemocionó y no dudó en reconocer este esfuerzo, marcando una postura clara: la universidad pública tiene que ser una plataforma de movilidad real. Apoyar los intercambios académicos con recursos y facilidades no es un favor ni una medalla institucional; es una inversión indispensable para que la juventud tamaulipeca dialogue al tú por tú con investigadores de talla global y genere redes de colaboración que trasciendan la frontera del estado.

Estos chavalones valiosos ahora sí que echaron a andar una inercia que ya no debe detenerse, y como parte del Programa Delfín 2026, se desarrollará el Congreso Internacional en la modalidad virtual, del 23 al 25 de septiembre de 2026, en donde se espera la participación de alrededor de 300 estudiantes de la UAT, consolidándose el papel de la máxima casa de estudios como motor de transformación científica, académica y social en la región.

En la intimidad… En el terreno de las decisiones que mueven la aguja del bienestar colectivo, Tamaulipas da un paso institucional de peso con la entrada en funciones, este 3 de septiembre, de la Secretaría de las Mujeres. La iniciativa, impulsada por el gobernador Américo Villarreal Anaya y detallada por Marcia Benavides Villafranca, eleva el rango normativo y la capacidad operativa de la atención de género en el territorio estatal.

Más allá de la burocracia, la nueva dependencia busca consolidar una presencia territorial efectiva para impulsar la igualdad sustantiva y garantizar una prevención y atención integral contra la violencia hacia las mujeres. En un estado donde saldar las deudas históricas con la equidad es urgente, estructurar políticas públicas con sustento en los marcos jurídicos nacionales e internacionales es un movimiento indispensable para garantizar una vida libre de violencia en las distintas regiones de Tamaulipas.

davidcastellanost@hotmail.com
@dect1608

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Opinión

Alerta roja en la frontera de Tamaulipas

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Es muy común que los gobernadores de este bello y mágico estado prefieran administrar el poder y territorio de sus 43 municipios desde la comodidad del aire acondicionado en la capital, síííí, resguardados tras las paredes de la Casa de Gobierno o en el mismo despacho gubernamental entre guaruras, soplanucas, modernos arlequines y boletines manieristas. Dicho de manera más burda y atrevida: El aislamiento cobarde.

Claro, salir a los municipios, pararse en la frontera norte o mirar de frente a los alcaldes solía ser un lujo reservado para las campañas. Experimentar un momento así en pleno ejercicio gubernamental ya era otra historia. La distancia era la mejor aliada para evitar responder por los platos rotos, y más, tratándose de que no todos los alcaldes son de tu mismo color y grupo político, como sucedía en los tiempos del buen PRI.

Por eso, la jugada que acaba de cantar el gobernador Américo Villarreal Anaya abre un debate interesante para el análisis. Iniciar este jueves 3 de septiembre un maratón político para acompañar a los 43 alcaldes en sus segundos informes de gobierno es la gira más ambiciosa —y riesgosa— que se le recuerde a un mandatario estatal en la política moderna local.

Rompe por completo la inercia de varias administraciones. Américo arrancará “la caminata” en la frontera norte: al mediodía con Laura Verónica Peña Martínez en Nueva Ciudad Guerrero y por la tarde con Carmen Lilia Canturosas Villarreal en Nuevo Laredo. La dosis promete repetirse a razón de dos informes diarios hasta que termine septiembre.

Villarreal Anaya se mete en la boca del lobo por decisión propia. Dice el gobernador que en los municipios es «donde aterrizan los proyectos estratégicos» y que su administración es el «mejor aliado» de los ediles. En definitiva, se lee impecable en el papel, pero en la calle la realidad cobra facturas sin descuento, y aquí está lo arriesgado.

Hay regiones de Tamaulipas que no están para caravanas de aplaudidores ni diplomacia de simulación. Américo jugará con fuego al asumir su rol de contacto directo; además, se someterá a un desgaste natural, porque aunque son días de fiesta política, la oposición estará esperando que este mes sea inestable para el mandatario; seguro habrá ciudades donde el pueblo no quiera un turista con el escudo de armas, sino un jerarca que responda por los pendientes de seguridad, infraestructura y marginación.

Acompañar al alcalde no es solo tomarse la foto para la portada del día siguiente; es validar lo que ahí se diga o pagar el costo político del engaño ajeno. Américo Villarreal optó por la partida grande; va por todas las canicas. Ya veremos si su gente le aguanta el paso, si él aguanta el murmullo de los porristas de la oposición… ya veremos, pero una cosa sí es segura. Ese es el gobernador que quieren ver los tamaulipecos, el que se arriesga y no se raja.

En la intimidad… Hablando de cosas que sí dejan huella y no solo polvo en el camino, en los pasillos de la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT) parece que por fin entendieron para qué sirve una casa de estudios.

Bajo la gestión del rector Dámaso Anaya Alvarado, la UAT registra un brinco histórico en su producción científica y divulgación académica, sumando este año más de 80 libros editados. La Dra. Evelia Reséndiz Balderas, desde la Secretaría de Investigación y Posgrado, soltó los números sin anestesia: de un raquítico 2024 con penas 21 publicaciones, la producción escaló a 43 en 2025 y hoy rompe el récord con 81 obras especializadas —entre coediciones y Sello UAT— accesibles a cualquiera en su plataforma digital.

Súmele 13 revistas académicas, de las cuales cinco ya cuentan con el sello de calidad y certificación de la SECIHTI. Menos grilla universitaria y más tinta con rigor científico; esa es la única fórmula para que la educación pública en Tamaulipas deje de ser botín y vuelva a ser trinchera del pensamiento.

davidcastellanost@hotmail.com

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La firma también se echa en el baño

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En Tamaulipas se firma de todo. Se firma el pacto, se firma la foto, se firma en el baño. Esta semana le tocó al porvenir tecnológico: estudiantes de la UAT metieron la firma en los Convenios de Asignación de Beca del Programa de Incubación de Empresas de Base Tecnológica, Convocatoria 2026 del COTACYT. Siete equipos universitarios de once que el Estado se dignó autorizar. El rector Dámaso Anaya Alvarado habla de investigación aplicada, transferencia y emprendimiento con impacto social. Habla bien, superbién, aunque nadie niega que ese es el oficio más barato de la administración pública.

En Tampico, la Facultad de Ingeniería saca un CRM (Customer Relationship Management o Gestión de Relaciones con los Clientes) en la nube para no perder clientes en el laberinto de las ventas y un ERP (Enterprise Resource Planning o Planificación de Recursos Empresariales) para que el sector de alimentos deje de inventariar a ojo de buen cubero. Quien conozca una cocina industrial de la zona sabe que el desperdicio no es un accidente: es una costumbre. Si el software obliga a contar antes de pedir, ya hizo más que mil foros de “innovación”.

En Victoria, el asunto se pone más terrestre. Quieren una plataforma que detecte enfermedades en el cultivo antes de que el parcelero las vea con la pala. Quieren HYDROPLANT-LTE para no regar a ciegas. Y quieren —esto ya huele a feria y a aduana— collares IoT VITAPET DS en el ganado de exportación, con la Politécnica de Victoria de copartícipe. Collares en reses. El dato da risa hasta que uno recuerda que una fiebre mal avisada echa a perder un lote y una reputación. El campo no pide poesía; pide que el aparato no se caiga a la primera lluvia y los de la UAT están sudando la gota gorda por el bienestar.

Pero, más allá, Comercio y Administración Victoria arma MezcalTech: tienda digital, trazabilidad, blockchain e inteligencia artificial para el mezcal que todavía se cuece con paciencia de pueblo. El agave entra al siglo XXI con código QR. Veremos si el trago no se vuelve más caro por tanto certificado. Y en Trabajo Social, a cuatro manos con el TecNM Victoria, asoma Pequeñas Conexiones: seguimiento terapéutico y educación inclusiva para chicos que no caben en el molde de la escuela regular. De todos los prototipos, ese es el que menos luce en el catálogo y el que más vergüenza da ignorar.

Siete proyectos no son un milagro. Son siete apuestas contra la costumbre de incubar papeles. Y nadie duda que dentro de un año alguno cobrará, generará empleos e irá más allá de un simple correo institucional.

En la intimidad… El lunes abrieron 357 escuelas en Tampico. 45 mil 381 alumnos. La alcaldesa Mónica Villarreal Anaya eligió la primaria Juan Escutia, allá en Solidaridad, Voluntad y Trabajo —colonia de nombre largo y banqueta corta—, para decir que el Ayuntamiento no se durmió en agosto. Barrió, fumigó, chapoleó más de veinte planteles del norte. Pintó, impermeabilizó y metió aires a 23 escuelas. El gobernador Américo Villarreal Anaya mandó los útiles; el municipio, la escoba.

“Somos un gobierno que está atento a la educación”, soltó frente a 356 niños, con Edwin Tuexi Amaro, Luz Adriana Villarreal, la directora Julieta Guadalupe Domínguez y Claudia Rosas Marín de testigos.

davidcastellanost@hotmail.com

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Opinión

Tamaulipas en la libreta de los rencores de Sheinbaum

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La primera mitad del gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo comenzó a quedar atrás y con ella llega “el corte de caja”, esa etapa en la que el poder suele hacer cuentas sin publicar la hoja de cálculo. Se revisan resultados, se sopesan lealtades y, sobre todo, se identifica quién estuvo cuando todavía no era indispensable estar.

En esa etapa previa a que Claudia reciba ahora sí todo el poder, Tamaulipas ocupa una posición que sería muy estulto mirar solo desde su padrón electoral, que supera los 2 millones de votantes. Frontera, puertos, industria, energía y una vecindad con Estados Unidos que convierte cualquier decisión estatal en asunto de interés nacional. Pero el territorio, por sí solo, no vota ni negocia: lo hacen sus políticos; ah, también las aduanas y cruces internacionales son pieza clave.

Pero es en el quehacer político y sus decisiones donde aparecen dos nombres que han decidido no dejar dudas sobre el lado de la mesa en el que están sentados: Américo Villarreal Anaya y Blanca Araceli Narro Panameño.

Y su más reciente posicionamiento fue contundente en la Cabalgata de la Unidad. Más de dos mil jinetes recorrieron Ciudad Victoria y, entre la tradición y el convivio, el gobernador  y la diputada federal cerraron  filas con Claudia Sheinbaum y, además de todo, exhortaron y se comprometieron a defender la soberanía.

Podría decirse que fue una actividad social, pero, en Tamaulipas, cuando se trata de tirar grilla, hasta una cabalgata puede convertirse en termómetro político, sobre todo cuando se aproxima el momento de repartir responsabilidades electorales, y para que luego no anden de llorones, allí está la lista de los ausentes a la «Cabalgata de la Unidad».

Pero todavía suena en el corazón de Tamaulipas el golpeteo de los cascos de los caballos, cuando Narro Panameño tomó camino a la Ciudad de México para incorporarse a la plenaria de Morena, donde la bancada comenzó a perfilar el último año de la 66 Legislatura y, de paso, la agenda con la que el oficialismo pretende entrar a la segunda mitad del sexenio.

El Paquete Económico 2027 será el primer gran examen. Vendrán también las reformas en seguridad y justicia, el combate al feminicidio y la extorsión, la discusión sobre la jornada laboral de 40 horas y otros asuntos que pondrán a prueba la disciplina de una mayoría legislativa que ya no puede escudarse en la novedad del cambio.

Porque está claro que gobernar la segunda mitad de un sexenio tiene una dificultad distinta: ya no basta con conquistar el poder, hay que conservarlo, desgastarlo en lo mínimo, y mientras sucede eso, Sheinbaum tendrá la oportunidad de escoger a sus acompañantes: Gobernadores, legisladores y operadores que no solo sepan levantar la mano, sino defender decisiones, construir acuerdos y sostener el proyecto cuando aparezcan las primeras grietas.

Y justamente para las siguientes decisiones, por supuesto que se toma en cuenta la lealtad. Por eso, es iNMborrable el nombre de Américo Villarreal, quien ha estado en el proyecto desde la primera etapa de la Cuarta Transformación. Blanca Narro también ha transitado dentro de esa corriente; incluso ambos, desde el primer momento en que Claudia comenzó a ser llamada “corcholata”, estos dos se perfilaron rápidamente detrás de ella en muestra de respaldo.

Y hasta ahora, de acuerdo con lo visto en la Cabalgata de la Unidad, mientras otros empiezan a calcular distancias, Villarreal Anaya y Narro Panameño ya refrendaron su mensaje: con Claudia, cerrando filas, y ahora habrá que esperar quiénes se suman a estos dos porque en la siguiente fotografía son AVA, Blanca y unos cuantos más.

En la intimidad… La Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT) fortaleció su posicionamiento en el ámbito nacional al concretar la incorporación de dos de sus programas educativos al Padrón de Alto Rendimiento Académico EGEL Plus del Centro Nacional de Evaluación para la Educación Superior (CENEVAL), correspondiente a la convocatoria 2023-2025.

Las licenciaturas en Contador Público, adscrita a la Facultad de Comercio y Administración Victoria (FCAV), y Enfermería, perteneciente a la Facultad de Enfermería Tampico, obtuvieron el reconocimiento en Nivel C, distinción que avala de manera estandarizada el desempeño académico alcanzado por sus egresados.

Este importante resultado se alinea con las políticas institucionales y la visión humanista y transformadora que impulsa el rector de la UAT, Dámaso Anaya Alvarado, orientadas a consolidar una educación de calidad, integral y pertinente para el desarrollo de la entidad.

El respaldo, liderazgo y la visión rectoral de fortalecer el compromiso académico de excelencia han sido determinantes para consolidar los procesos institucionales orientados a la evaluación, la mejora continua y el logro pleno del perfil de egreso de las y los estudiantes.

Cabe destacar que la incorporación en el Nivel C constituye un referente externo de alto rigor técnico, reservado para los programas académicos en donde entre el 70 % y el 90 % de sus egresados alcanzan un desempeño global satisfactorio o sobresaliente en el Examen General para el Egreso de la Licenciatura.

En representación de la comunidad universitaria, la directora de la FCAV, Mónica Lorena Sánchez Limón, estuvo presente en la ceremonia de entrega de reconocimientos que encabezó la directora general del CENEVAL, Carmen Enedina Rodríguez Armenta.

El resultado obtenido refleja el trabajo conjunto entre estudiantes, egresados, personal docente, cuerpos académicos y autoridades universitarias. La presencia de la UAT en el Padrón EGEL Plus constituye un mecanismo estandarizado de rendición de cuentas sobre el rendimiento disciplinar y las competencias transversales alcanzadas por sus egresados, aportando información sustentada para el seguimiento institucional y la mejora continua.

davidcastellnots@hotmail.com @dect1608

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