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El chilango bailarín de Iztapalapa

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La reciente inauguración del altar monumental “Entre Luces y Muertos” en la Plaza de Armas de Tampico, bajo el liderazgo de la presidenta municipal Mónica Villarreal Anaya, ha trascendido el ámbito meramente cultural para convertirse en un potente recordatorio de la historia política reciente de Tamaulipas. Al dedicar la máxima ofrenda del Xantolo 2026 a Úrsula Mójica Obrador, la alcaldesa no solo institucionaliza una tradición que consolida a Tampico como la «Capital de las Huastecas», sino que rinde un tributo estratégico a la raíz misma del obradorismo en el estado.

Hablar de Úrsula Mójica Obrador —prima hermana del expresidente Andrés Manuel López Obrador— es remitirse a la época en que la izquierda era una opción marginal y contracorriente en el noreste mexicano. Junto a su familia, Mójica Obrador sembró la semilla de un movimiento social que germinó desde el sur de Tamaulipas hasta expandirse a los 43 municipios de la entidad. En un territorio históricamente complejo para su causa, su tenacidad fue el motor que picó piedra cuando las siglas de Morena apenas comenzaban a figurar. Es más, cuando todos los de hoy eran priístas aún.

El homenaje propuesto por Villarreal Anaya abre una doble vía de interpretación que depende enteramente del cristal político con el que se mire. Por un lado, para los simpatizantes del partido guinda, la dedicatoria es un acto de justicia histórica y un aplauso merecido a una mujer que demostró una resiliencia inquebrantable, manteniéndose firme hasta ver encumbrado al «peje» y consolidar la transformación en el estado. Por otro lado, para los sectores críticos del régimen, la figura de Mójica evoca la fuerza y el avance implacable de una maquinaria política que transformó por completo el mapa electoral tamaulipeco, una influencia que despierta recelo en la oposición.

Más allá de las filias y fobias partidistas, la decisión de la alcaldesa Villarreal Anaya acierta en el terreno de la narrativa pública. En lo que ella misma denominó como un «tiempo de mujeres», rescatar la memoria de una tampiqueña descrita como ejemplo de valentía y apertura de caminos dota al Xantolo de una mística local y contemporánea. Al fusionar la cosmovisión tének de los tres mundos con el reconocimiento a una fundadora clave del partido en el poder, la administración municipal logra que la tradición huasteca dialogue directamente con la historia viva de la región.

Qué caray, en el marco de la celebración de nuestors muertitos, Mónica Zácil y Úrsula Patricia con un hermanamiento politico más vivo que nunca.

En la intimidad… ¡bendito Dios! Por el bien de Tamaulipas y de la misma historia que dejará escrita Américo Villarreal Anaya, que Walter Julián Ángel Jiménez es nadamás el secretario “bailarín” de Desarrollo Energético del Estado, porqué si se dedicará a organizar congresos y fotos, estaría de vuelta en tierras chilangas, bueno, hasta sus ancestros estarian muertos de vergüenza…menos mal no se dedica a eso.

davicastellanost@hotmail.com
@dect1608

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