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Opinión

La Inclusión como Pilar de una Sociedad Justa

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En un mundo donde las diferencias se multiplican y la inequidad sigue marcando la pauta en muchos aspectos de la vida cotidiana, el compromiso con la inclusión debe ser no solo una política pública, sino una obligación ética y moral de la sociedad en su conjunto. En ese contexto, las recientes actividades del Mes de la Educación Especial e Inclusiva, encabezadas por la Dra. Luz Adriana Villarreal Anaya, Presidenta del Sistema DIF Tampico, marcan un paso más hacia la construcción de una sociedad verdaderamente integradora.

El evento celebrado en el Centro de Rehabilitación Integral (CRI) Tampico, bajo el lema «Un mes de inclusión: Uniendo corazones y mentes», no solo fue una muestra de la capacidad artística de los pacientes del CRI, sino también un claro recordatorio de que la discapacidad no es sinónimo de incapacidad, sino que son las barreras sociales las que limitan el potencial de las personas. Como señaló la Dra. Villarreal, «no hay discapacidades, lo que hay son barreras de carácter social». Este mensaje, que resuena con fuerza, invita a reflexionar sobre las estructuras sociales que aún marginan a aquellos que no se ajustan a la norma establecida por una sociedad muchas veces cerrada y excluyente.

Los pacientes del CRI no solo compartieron sus talentos artísticos, sino que también ofrecieron un testimonio vivo de cómo la inclusión y la diversidad enriquecen a toda la comunidad. Más allá de sus limitaciones, estos jóvenes y adultos nos muestran que la verdadera riqueza de una sociedad no reside en la uniformidad, sino en la capacidad de abrazar la diferencia y transformarla en una fortaleza colectiva.

El hecho de que la Dra. Villarreal reconozca el esfuerzo del personal del CRI en su labor diaria refuerza la importancia de la atención especializada y el trato digno hacia las personas con discapacidad, tanto temporal como permanente. El CRI, según sus palabras, «es la casa de todos», lo que implica un enfoque de atención integral y humana, y un compromiso tangible con cada una de las personas que se acerca en busca de apoyo.

Sin embargo, como también lo subrayó la presidenta del DIF, la tarea no está completa. La construcción de una sociedad inclusiva es un desafío de todos. Desde las políticas públicas hasta la forma en que interactuamos en la vida cotidiana, cada acción cuenta en la lucha por derribar las barreras físicas, psicológicas y sociales que aún persisten. Si bien el CRI cumple un papel fundamental en la atención, es esencial que la inclusión se convierta en una realidad más allá de las paredes de sus instalaciones.

El compromiso de la Dra. Villarreal de seguir promoviendo mayor igualdad e integración social debe ser un recordatorio constante de que todos somos responsables de eliminar las barreras que impiden el pleno desarrollo de las personas con discapacidad. Si logramos entender que la inclusión no es un favor ni una moda, sino una necesidad imperiosa para el bienestar de la sociedad, estaremos un paso más cerca de construir un país donde la justicia y la equidad no sean aspiraciones, sino realidades tangibles.

En un momento histórico donde los avances sociales a menudo se miden por la inclusión y la equidad, iniciativas como la del Mes de la Educación Especial e Inclusiva son cruciales. No solo porque dan visibilidad a una causa que ha sido por mucho tiempo ignorada, sino porque reflejan la fuerza de una sociedad que, a pesar de sus fallos y desigualdades, está decidida a transformar la manera en que concibe a la discapacidad y, con ello, a sus propios valores humanos.

La transformación que necesitamos está en nuestras manos. Ahora, más que nunca, es momento de trabajar unidos para que la inclusión deje de ser un esfuerzo aislado y se convierta en el principio rector de nuestras comunidades.

En la intimidad… A partir de esta semana dio inicio la recepción de documentos e información para entrevistas para aquellas mujeres interesadas en participar en el curso de capacitación que impartirá la empresa de transporte URBAN en el Centro Cultural Bicentenario, con el propósito de certificarse como operadoras del volante.

La directora general de la Mujer, Lilia Edith Álvarez Aldape, señaló que esta actividad forma parte del convenio de colaboración entre el Ayuntamiento de Ciudad Madero y URBAN, en coordinación con la Comisión del Transporte y la oficina a su cargo.

Asimismo, agregó que a la fecha están registradas aproximadamente 30 mujeres interesadas en certificarse como conductoras de taxis, combis, microbús y camión.

La funcionaria municipal comentó que la capacitación dura máximo 30 días y será pagado con el salario mínimo, añadiendo que al concluir la certificación serán contratadas por la compañía de transporte de pasajeros.

Los requisitos son: edad de 22 años o más, acta de nacimiento, CURP, RFC, licencia de manejo vigente, comprobante de domicilio, elaborar solicitud de empleo, evaluación psicológica por parte de la Dirección General de la Mujer.

Además por parte de URBAN, deberán aprobar examen médico, examen oftalmológico y examen de manejo.

Álvarez Aldape indicó que las interesadas pueden acudir a la Dirección General de la Mujer, ubicada en el Centro Cultural Bicentenario, en calle Niños Héroes 405 colonia Carrillo Puerto o se pueden comunicar a los teléfonos 833-357-03-89 y 833-357-03-90.

davidcastellanost@hotmail.com
@dect1608

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Abogados chingones 

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¡Qué caray! Mientras muchos siguen litigando como si el tiempo estuviera detenido en los años noventa, en la gloriosa Tamaulipas ya hay quienes van uno, dos o cuatro pasos adelante  h saben ver al futuro. 

La justicia mexicana va dejando atrás montañas de expedientes empolvados, promociones interminables y resoluciones que parecían escritas para ser entendidas únicamente por quienes las redactaban. Pero, la oralidad viene empujando la puerta con fuerza y el nuevo Código Nacional de Procedimientos Civiles y Familiares no es una reforma más: es un auténtico terremoto institucional que modificará la manera de impartir y procurar justicia en México.

Y frente a ese escenario hay dos tipos de abogados.

Los que esperan que llegue el cambio.

Y los que se preparan para encabezarla.

Por eso no resulta casual que el Colegio de Abogados de Tamaulipas A.C., el organismo gremial más grande, sólido y territorialmente representativo del estado, haya vuelto a colocarse un paso adelante del resto.

Porque una cosa es hablar de oralidad.

Y otra muy distinta es vivirla todos los días desde el estrado.

La Universidad Cultural Metropolitana y el Colegio de Abogados de Tamaulipas lograron lo que pocas instituciones pueden presumir: llenar la totalidad de los espacios disponibles para un diplomado especializado antes incluso de iniciar actividades.

Ochenta abogados.

Cupo agotado.

Lista de espera.

Y una expectativa que difícilmente se genera cuando la oferta académica carece de nivel.

La razón es sencilla.

Los nombres convocados para impartir este diplomado no pertenecen al circuito de conferencistas profesionales que recorren el país repitiendo presentaciones de Power Point. Son operadores reales del nuevo sistema procesal civil y familiar de la Ciudad de México, entidad donde actualmente se prueba, se corrige, se perfecciona y se pone a prueba cada día la reforma que terminará transformando la justicia no penal mexicana.

Jueces.

Magistrados.

Secretarios de acuerdos.

Especialistas en litigio.

Funcionarios que conocen las entrañas del sistema porque forman parte de él.

Ahí aparecen figuras como Jorge Ortega Camacho, juez de etapa postulatoria; Rebeca Yazmín Rodríguez Pujol, secretaria de acuerdos especializada en restitución y adopción internacional; Juan Manuel Becerril de la Llata, referente nacional en amparo y litigio constitucional; María Cruz García Martínez; Rebeca Florentina Pujol Rosas; María del Rocío Martínez Urbina; Miel Anet Silva García; María de los Ángeles Romaní Zavalza; Jennifer Angely Carrillo Rojano y Enrique de Jesús Durán Sánchez.

En otras palabras: quienes se inscribieron no acudirán a escuchar teorías sobre lo que podría pasar cuando llegue el nuevo sistema.

Escucharán a quienes ya lo están aplicando.

Y eso vale oro.

Durante décadas los litigios civiles y familiares fueron construidos bajo una cultura escrita. El expediente era el rey. El papel era la prueba del trabajo. Los tiempos procesales parecían medirse con calendario geológico.

Por eso el mensaje que envía el Colegio de Abogados de Tamaulipas es contundente.

La actualización profesional ya no es un lujo.

Es supervivencia.

Tal vez ahí radique la razón por la cual este organismo continúa creciendo y consolidándose como la agrupación jurídica más numerosa del estado, superando los 250 integrantes activos y manteniendo presencia en prácticamente todas las regiones tamaulipecas.

Porque entendió antes que muchos que los colegios de abogados del siglo XXI no pueden limitarse a entregar reconocimientos, organizar comidas o emitir posicionamientos protocolarios.

Su verdadera responsabilidad consiste en preparar a sus agremiados para enfrentar los cambios que vienen.

Y en ese terreno, hoy por hoy, el Colegio de Abogados de Tamaulipas está marcando la agenda.

No la sigue.

La marca.

En la intimidad… Hay estados que administran su presente.

Y hay estados que construyen su futuro.

Tamaulipas parece decidido a pertenecer al segundo grupo.

Cuando el gobernador Américo Villarreal Anaya afirma que la entidad es una potencia logística, energética y comercial, no está recurriendo a la retórica política habitual. Está describiendo una realidad respaldada por cifras que colocan al estado en una posición privilegiada dentro del tablero económico nacional.

Pocas regiones pueden presumir lo que Tamaulipas tiene frente a sí.

Diecinueve cruces internacionales.

Once puentes dedicados al comercio.

El 42 por ciento del intercambio terrestre entre México y Estados Unidos.

Más de la mitad del movimiento ferroviario binacional.

Puertos estratégicos.

Carreteras que conectan mercados.

Y una ubicación geográfica que cualquier entidad desearía tener.

Pero el dato más interesante no está en la estadística.

Está en la visión.

Porque la apuesta no consiste únicamente en mover mercancías.

Consiste en transformar riqueza en bienestar.

Esa es la diferencia entre crecer y desarrollarse.

Mientras nuevas inversiones energéticas comienzan a tomar forma en Altamira, mientras avanzan proyectos petroleros frente a las costas tamaulipecas y mientras el estado fortalece su liderazgo en sectores industriales de alto valor agregado, surge una pregunta inevitable:

¿Quiénes aprovecharán esas oportunidades?

La respuesta del gobernador apunta hacia la educación.

Formar jóvenes preparados para ocupar esos espacios.

Crear talento local.

Convertir a las nuevas generaciones en protagonistas del desarrollo y no en espectadores del éxito ajeno.

Porque las grandes oportunidades también exigen grandes capacidades.

Y porque ninguna transformación económica tiene sentido si no termina reflejándose en la mesa, el empleo y la calidad de vida de las familias.

Al final del día, los puertos, las carreteras, los ferrocarriles y las plantas de energía son solamente herramientas.

El verdadero objetivo sigue siendo el mismo.

Construir un Tamaulipas más fuerte.

Más seguro.

Más competitivo.

Pero sobre todo, más justo para quienes lo habitan.

davidcastellanost@hotmail.com

@dect1608

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Chiquita y al pie, de Peña Nieto a Sheinbaum

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Más allá de que en estados como Tamaulipas, hay un antes y un después en materia de seguridad. Los mexicanos, y más los amantes del futbol, pero, en general, el país entero le debe un golazo al expresidente Enrique Peña Nieto.

Para los que no le saben a los deportes, y mucho menos al futcho, hay una regla no escrita que solo los conocedores y las grandes aficiones respetan: Los goles se gritan con toda la fuerza y energía, pero también se recuerdan para siempre.

Aquí no importa si quien los anotó ya no viste la camiseta, si salió del club por la puerta de atrás o si parte de la tribuna decidió convertirlo en villano; nada de eso es considerado. Cuando una jugada termina con el balón al fondo de la red y cambia el rumbo del juego, pero, además, marca la historia del club, el nombre de ese futbolista jamás se borra.

En México se experimentará lo que ninguna otra nación ha conseguido.

El 11 de junio, cuando el silbatazo inicial de la Copa Mundial de la FIFA 2026 marque el arranque de la máxima fiesta del fútbol, nuestro país será el primero en albergar tres Copas del Mundo. ¡Dios bendito, santo, glorioso y poderoso…! ¡Viva México!

Es imposible que las emociones no invadan al individuo. Este momento marca una época, y lo estás viviendo; eres testigo de algo que no sabemos cuándo será, ni quién será el siguiente país que pueda decir lo mismo que los mexicanos. Tres veces, tres, ¡ptm!

Pero, hablemos con honestidad intelectual, sin filias partidistas y sin las pasiones que suelen contaminar cualquier análisis; hay un nombre que no puede quedarse en la banca de la historia: Enrique Peña Nieto.

Hace ocho años, el 13 de junio de 2018, cuando faltaban apenas unos días para que concluyera su sexenio y cuando la atención nacional estaba puesta en la contienda presidencial, el entonces mandatario anunció una noticia que terminaría cambiando la posición de México en el mapa deportivo mundial.

A las 07:09 horas comunicó que la FIFA había elegido la candidatura conjunta de México, Estados Unidos y Canadá para organizar el Mundial de 2026.

Aquella mañana no se ganó una elección.

Se ganó una sede.

Y en términos futbolísticos, conseguir una Copa del Mundo equivale a ganar la final más complicada que existe fuera de la cancha.

La candidatura norteamericana compitió, negoció, convenció y terminó levantando el trofeo antes de que se disputara el primer partido, y sí, fue gracias a su gabinete, a él, a su visión primer mundista.

Usted acaba de aprender que las sedes mundialistas no se sortean. Se conquistan. Se trabaja durante años. Se construyen con relaciones diplomáticas, infraestructura, credibilidad internacional y capacidad logística.

La FIFA no entrega la organización de su torneo más importante a países improvisados.

La pone en manos de quienes considera capaces de recibir a millones de visitantes, garantizar seguridad, mover economías enteras y proyectar una imagen de estabilidad ante el planeta.

Por eso, cuando Peña Nieto afirmó que la decisión representaba un reconocimiento y un voto de confianza para México, no estaba pronunciando una frase protocolaria.

Estaba describiendo exactamente lo que había ocurrido y lo que él dejaba como legado. México aquel año marcó un gol de media cancha ante el mundo, o fue algo así como ese remate que va al fondo de la red en el último segundo para el campeonato.

Hoy todos los celebran.

Ahora, cuando las cámaras internacionales enfoquen el Estadio Azteca, cuando los narradores recuerden que ningún otro país ha organizado tres mundiales y cuando los aficionados extranjeros recorran nuestras ciudades, estarán observando el resultado de una candidatura obtenida durante el gobierno de Enrique Peña Nieto.

En la actualidad, su figura sigue dividiendo opiniones, ah sí, pero, cuando la FIFA buscó sede para 2026, México estaba en la alineación titular.

Cuando se negoció la candidatura, Peña Nieto ocupaba la dirección técnica del país.

Y si, quizá el expresidente nunca levante la Copa.

Quizá nunca aparezca en los homenajes oficiales.

Quizá ni siquiera sea mencionado durante las ceremonias que veremos esta semana.

Pero eso no cambia el resultado.

Cuando México entre al terreno de juego para inaugurar su tercer Mundial, él ya lo había anunciado desde hace ocho años, y esto lleva la firma de Enrique Peña Nieto.

Ah, por cierto… Fue el mismo Peña Nieto quien impulsó el regreso de la Fórmula Uno a la Ciudad de México en 2015, después de veintitrés años de ausencia, pero, esa es otra historia.

¿ya entendiste su ausencia?

En la intimidad… Mientras el planeta entero se acomoda frente al televisor para seguir la Copa Mundial de 2026, Tampico decidió mirar también hacia sus propias vitrinas.

Porque antes de los estadios llenos, de los patrocinadores multimillonarios y de las figuras internacionales, el fútbol se construye con memoria.

Por ello, la alcaldesa Mónica Zacil Villarreal Anaya anunció la exposición “Más de un Siglo de Fútbol en Tampico”, una muestra que promete convertirse en una auténtica cápsula del tiempo para quienes crecieron escuchando historias de la Jaiba Brava, de los viejos campeonatos y de los héroes locales que hicieron rodar el balón en esta región.

Más de cien jerseys, trofeos, fotografías y objetos históricos permitirán recorrer la evolución de un deporte que durante más de un siglo ha sido parte del ADN tampiqueño.

La exposición estará abierta del 23 de junio al 10 de agosto en Expo Tampico.

Entrada libre.
Porque los mundiales duran unas semanas.
Los campeonatos algunos años.

Pero las pasiones que nacen alrededor de una pelota pueden sobrevivir generaciones enteras.

davicastellanost@hotmail.com
@dect1608

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La UAT metió en problemas a Dámaso y al gobernador

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—¿Qué pasaría si nunca muero y no tuviera la oportunidad de volver a nacer de nuevo? Ese es el verso o cuestionamiento principal de la famosa canción «Amores perros», interpretada por Control Machete y Ely Guerra.

¿Cuántas veces? —continúa la interrogante.

Y quizá esta canción del año 2000 debería estar en la playlist de la comunidad universitaria de la UAT.

¿Qué pasa cuando una universidad logra que sus estudiantes conozcan el mundo? —No, tonto, esto ya no es la canción.

Cuando el universitario viaja, la sensación no siempre es la óptima; a veces, solo una coincidencia provoca un viaje exponencial, pero nunca se sabe; la realidad es que, cuando un joven sale de su ciudad, de su estado o de su país, regresa distinto. Regresa con nuevas referencias, nuevas comparaciones y nuevas exigencias. Descubre que existen otras formas de enseñar, de investigar, de emprender y hasta de gobernar. Y una vez que eso ocurre, difícilmente vuelve a conformarse con lo que antes consideraba normal.

En este caso, la rectoría del MVZ Dámaso Anaya Alvarado, la administración del presidente municipal de su municipio —me refiero al de los estudiantes viajeros— y el rumbo de Tamaulipas en manos del gobernador Américo Villarreal Guerra, son y serán juzgados.

Sí, la Universidad Autónoma de Tamaulipas pasó de registrar alrededor de 80 estudiantes en programas de movilidad académica a más de 600 jóvenes participando en intercambios, estancias de investigación y experiencias formativas fuera de sus campus.

Tamaulipas poco a poco giró de la inseguridad, la migración, las crisis económicas o la falta de oportunidades a la oportunidad de que cientos de universitarios estén cruzando fronteras académicas; eso sin duda alguna es un cambio de fondo. Quizá uno de los más importantes.

El rector Dámaso Anaya Alvarado y todo su equipo tienen toda la razón al destacar este crecimiento. La movilidad académica amplía horizontes, fortalece competencias y acerca a los estudiantes a realidades que difícilmente podrían conocer desde una sola aula. Negarlo sería absurdo.

Ah, pero eso sí, los jóvenes que participan en programas de investigación, intercambios internacionales o experiencias como el Disney Cultural Exchange Program no vuelven únicamente con fotografías y certificados. Regresan con expectativas distintas sobre el mercado laboral, la innovación, la competitividad y las oportunidades profesionales, y ese es uno de los grandes desafíos para el Estado.

Definitivamente, la movilidad académica es una extraordinaria herramienta de desarrollo regional. Pero también puede transformarse en una fábrica involuntaria de talento para otros estados y otros países si no existen condiciones suficientes para retener a quienes regresan.

Así que a trabajar se ha dicho, al doble, y a pensar en grande, Tamaulipas, ya basta de pensar en chiquito, porque los más de 42 mil estudiantes matriculados no son prestados para las estadísticas.

En la intimidad…  Esta semana, la Federación reconoció la estrategia «Cero Rechazo» impulsada por la Secretaría de Salud de Tamaulipas para la atención de mujeres con cáncer de mama y cáncer cervicouterino. El reconocimiento provino de Ricardo García Gaeta, director del Programa Cáncer de la Mujer del Centro Nacional de Equidad de Género, Salud Sexual y Reproductiva, una voz con autoridad técnica para evaluar resultados más allá de discursos políticos.

Detrás de ese reconocimiento existe una realidad que merece destacarse.

El cáncer de mama y el cáncer cervicouterino continúan siendo dos de las principales amenazas para la salud de las mujeres mexicanas. Frente a ello, la administración estatal decidió apostar por una lógica sencilla, pero profundamente humana: ninguna paciente debería quedar sin atención por cuestiones administrativas.

La titular de la Secretaría de Salud, Adriana Marcela Hernández Campos, ha insistido en que la coordinación entre instituciones debe estar por encima de las diferencias burocráticas. No parece una postura menor cuando se habla de enfermedades donde el tiempo puede significar la diferencia entre la vida y la muerte.

Las más de 79 mil acciones preventivas registradas durante 2025 muestran que la estrategia no se ha quedado en el discurso. Mastografías, pruebas de VPH, citologías y exploraciones clínicas representan miles de oportunidades para detectar a tiempo una enfermedad que sigue cobrando vidas todos los días.

Los resultados todavía deberán medirse a largo plazo. Así ocurre con cualquier política pública seria. Pero cuando la Federación reconoce un modelo estatal y cuando diversas instituciones de salud se sientan en la misma mesa para coordinar esfuerzos, vale la pena señalarlo.

En una época donde abundan los anuncios espectaculares, la doctora Adriana Hernández Campos parece haber optado por una ruta menos vistosa, pero más importante: fortalecer los mecanismos que permiten que una mujer reciba atención cuando más la necesita.

Y en materia de salud pública, pocas cosas tienen mayor valor que eso.

davidcastellanost@hotmail.com
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Libertad de expresión en tiempos de IA

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Por: Zaira Rosas
zairosas.22@gmail.com

Cada 7 de junio, México conmemora el Día de la Libertad de Expresión, una fecha
establecida en 1951 con el propósito de reconocer la importancia de una prensa
libre en la vida democrática del país. Más de siete décadas después, la efeméride
sigue vigente, aunque las preguntas que plantea han cambiado. Ya no se trata
únicamente de defender el derecho a informar y opinar sin censura; también es
momento de reflexionar sobre cómo se ejerce el periodismo en una época
marcada por la inteligencia artificial, las redes sociales y las nuevas formas de
consumir información.
Durante gran parte del siglo XX, el periodismo fue el principal intermediario entre
los hechos y la sociedad. Hoy, ese papel se comparte con algoritmos, plataformas
digitales y creadores de contenido que informan desde TikTok, YouTube o
Instagram. En este escenario, la libertad de expresión enfrenta nuevos desafíos: la
velocidad de la información, la desinformación y la dificultad para distinguir entre
contenidos verificados y aquellos generados artificialmente.
La irrupción de la inteligencia artificial ha intensificado este debate. Para algunos,
representa una amenaza para el ejercicio periodístico debido a su capacidad para
producir textos, imágenes y videos en cuestión de segundos. Para otros,
constituye una herramienta capaz de fortalecer el trabajo de investigación,
automatizar tareas rutinarias y facilitar el análisis de grandes volúmenes de datos.
La realidad es que la IA no sustituye el criterio periodístico; más bien, obliga a
redefinirlo.
La función esencial del periodismo continúa siendo la misma: verificar,
contextualizar y explicar los hechos. Ningún algoritmo puede reemplazar por
completo la responsabilidad ética que implica contrastar fuentes, comprender
contextos y asumir las consecuencias de la información publicada. Sin embargo,
ignorar el potencial de la inteligencia artificial sería tan contraproducente como
rechazar internet a finales de los años noventa. El desafío consiste en aprender a
utilizar estas herramientas sin renunciar a los principios fundamentales de la
profesión.
Esta transformación tecnológica también coincide con un cambio generacional.
Las audiencias más jóvenes consumen información de maneras muy distintas a
las de generaciones anteriores. Investigaciones recientes del Reuters Institute
muestran que los jóvenes recurren cada vez más a plataformas de video, redes
sociales y creadores digitales para informarse. Esto ha provocado que las
narrativas tradicionales compitan con formatos más breves, visuales e interactivos.

Un ejemplo de esta nueva cultura digital puede observarse en el fenómeno de
Backrooms. Lo que comenzó como una leyenda urbana nacida en internet terminó
convirtiéndose en una producción cinematográfica impulsada por Kane Parsons,
un creador que inició su trayectoria en YouTube. Estudios académicos identifican
el atractivo de Backrooms en elementos como la nostalgia digital, los videojuegos
y la construcción colectiva de historias en línea. Más recientemente, producciones
como Backrooms y Obsession han demostrado que las narrativas creadas por
jóvenes en plataformas digitales pueden competir con éxito en la industria
audiovisual tradicional.
Lejos de ser una curiosidad cultural, estos casos muestran que la Generación Z no
solo consume contenidos de manera diferente, sino que también produce nuevas
formas de narrar la realidad. El periodismo tiene la oportunidad de aprender de
estos formatos sin sacrificar el rigor informativo. Adaptar el lenguaje no significa
renunciar a la verificación; innovar en la narrativa no implica abandonar la
búsqueda de la verdad.
En esta época no se trata de hablar de libertad de expresión solo como una
conquista democrática, sino también desde el cuestionamiento del futuro, entender
que los contenidos ahora pueden surgir en segundos y van de la mano con
propuestas innovadoras de nuevas generaciones para comunicar, en medio de
este panorama es innegable también un cambio en el ámbito periodístico. La
libertad de expresión seguirá siendo un derecho fundamental, pero su defensa
dependerá cada vez más de la capacidad de periodistas y ciudadanos para
ejercerla con responsabilidad, pensamiento crítico y compromiso con los hechos.

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