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Tampico: Apuesta por la Digitalización y la Modernización del Gobierno Municipal

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La transformación digital es una tendencia global que no solo ha alcanzado a las grandes corporaciones, sino también a las administraciones públicas que buscan optimizar sus procesos, mejorar la calidad de sus servicios y acercarse más a la ciudadanía. En este contexto, la presidenta municipal de Tampico, Mónica Villarreal Anaya, ha dado un paso decisivo al sostener una reunión clave con Jair de la Garza, representante de Cloud para el sector público de Google México, con el objetivo de explorar nuevas vías de colaboración para la digitalización del gobierno municipal.

Durante este encuentro, en el que también participaron la titular de Turismo, Karime Cámara Chaín, y la Directora de Informática, Alma Flores, la alcaldesa destacó lo que parece ser la principal motivación detrás de este acercamiento con uno de los gigantes tecnológicos más importantes del mundo: modernizar la administración pública de Tampico, posicionarla como una ciudad moderna en la plataforma de Google y, por supuesto, potenciar su capacidad de atracción turística mediante el uso de herramientas digitales.

«Venimos a promocionar turísticamente a Tampico en la Ciudad de México; y hoy nos da mucho gusto estar en Google México, que sin duda, representa una enorme posibilidad para ampliar los beneficios de la administración pública, mediante el uso de herramientas digitales y de los diversos productos que brinda», comentó Mónica Villarreal. Con estas palabras, la alcaldesa refleja un claro enfoque en el uso de la tecnología no solo para mejorar la gestión interna del gobierno, sino también para proyectar la ciudad a nivel nacional e internacional, aprovechando los recursos de Google para aumentar su visibilidad y atraer turistas.

Pero, más allá de la promoción turística, lo que realmente se busca es la digitalización interna del gobierno. Mónica Villarreal subrayó la importancia de la tecnología para mejorar la eficiencia de la gestión municipal. «Buscamos un gobierno eficiente, transparente y cercano a la gente; y la digitalización nos permitirá agilizar trámites, facilitar el acceso a la información y brindar servicios de mayor calidad», afirmó la alcaldesa. Estas declaraciones muestran un enfoque claro hacia la modernización de los servicios públicos y la optimización de los procesos administrativos, elementos esenciales para que los ciudadanos tengan una experiencia más ágil, eficiente y transparente con su gobierno.

La tecnología, especialmente las herramientas que Google pone a disposición, juega un papel fundamental en este proceso. Jair de la Garza, representante de Google México, enfatizó cómo las plataformas tecnológicas de Google pueden ayudar a los gobiernos a mejorar su desempeño. «Es muy alentador que la tecnología y servicios que usamos todos los días estén al servicio del gobierno de Tampico», afirmó, poniendo en evidencia las múltiples soluciones que ofrece el gigante tecnológico, desde la inteligencia artificial hasta las herramientas de capacitación digital.

En esta reunión también se tocaron temas cruciales como la implementación de inteligencia artificial para asistir a los servidores públicos, la capacitación continua del personal administrativo en el uso de herramientas digitales, y el desarrollo de aplicaciones móviles que faciliten la comunicación directa entre la administración municipal y la ciudadanía. La posibilidad de contar con asistentes virtuales que ayuden a agilizar trámites y resolver dudas, o de crear plataformas accesibles para que los ciudadanos puedan hacer gestiones desde su celular, promete transformar la interacción de los tampiqueños con su gobierno.

Este enfoque no es solo una tendencia moderna, sino una necesidad para cualquier administración que quiera mejorar sus servicios y adaptarse a los nuevos tiempos. El gobierno digital es una herramienta poderosa para lograr una gestión más eficiente, pero también para humanizar la relación entre los gobiernos y los ciudadanos. Al facilitar el acceso a la información y agilizar los trámites, el gobierno de Tampico se pone a la vanguardia de un cambio que es inevitable, pero que traerá grandes beneficios a la comunidad.

Tampico, un puerto que siempre ha sido clave para la economía y el turismo en el estado de Tamaulipas, parece estar tomando las decisiones correctas para modernizar su infraestructura administrativa y potenciar su atractivo turístico. A través de esta alianza con Google, el gobierno municipal no solo abre las puertas a un futuro más digital, sino que también posiciona a Tampico como un ejemplo de cómo las tecnologías pueden transformar la administración pública en beneficio directo de la ciudadanía.

Sin lugar a dudas, este tipo de iniciativas refuerzan la importancia de la tecnología en la construcción de ciudades más inteligentes y, lo que es más relevante, más cercanas y accesibles para todos. El futuro de Tampico está en marcha, y parece que la digitalización será la piedra angular para consolidar su crecimiento y modernización.

En la intimidad… En la 50° Sesión Ordinaria del Consejo Nacional de Seguridad Pública, la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo destacó que, trabajando juntos, el Gobierno de México y las y los gobernadores de todo el país se logrará la disminución de los índices delictivos. Por ello, hizo un llamado respetuoso a los mandatarios estatales para que atiendan diariamente sus Gabinetes de Seguridad, como parte del fortalecimiento de la coordinación establecida por la Estrategia Nacional de Seguridad.

“El Gabinete no solamente es una presentación del parte policíaco del día anterior, es la estrategia, es la coordinación general de la estrategia. Y para que haya coordinación general de la estrategia, pues tiene que haber una cabeza; y no hay nadie mejor que ustedes que conozca su estado. Y para eso están todas las fuerzas federales, para apoyarles, ayudar y, además, hacer lo propio, pero las y los gobernadores deben asumir esa responsabilidad”, aseguró.

davidcastellanost@hotmail.com
@dect1608

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Ni moda, ni tendencia, los derechos no son negociables

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Por: Zaira Rosas
zairosas.22@gmail.com

En los últimos años, voces conservadoras como la de Charlie Kirk han vuelto a poner sobre la mesa una idea latente en grupos conservadores: que el avance de las mujeres habría ido demasiado lejos y que sería deseable regresar a un orden más “natural”, más doméstico y más obediente. Cuando alguien sugiere que las mujeres deberían renunciar a derechos conquistados; educación, trabajo remunerado, autonomía económica, participación política, no está defendiendo una simple preferencia moral. Está proponiendo una jerarquía social. Y eso
importa, porque los derechos no son un accesorio ideológico ni una moda generacional: son la base mínima de la libertad.

El fenómeno de las tradwives es la versión más estética de ese retroceso. En TikTok e Instagram abundan videos de mujeres que presentan la vida doméstica como una promesa de plenitud: cocinar, cuidar, obedecer, sostener el hogar mientras el hombre provee. No hay nada ilegítimo en que una mujer elija quedarse en casa; el problema aparece cuando esa elección se vende como destino ideal para todas. Los datos ayudan a poner el debate en perspectiva: según la Organización Internacional del Trabajo), las mujeres realizan alrededor del 76% del trabajo de cuidados no remunerado en el mundo, y el Banco Mundial estima que su participación en la fuerza laboral global ronda el 47%, frente a más del 70% en los hombres.

Es decir, la “vuelta al hogar” no ocurre en un vacío romántico, sino en un contexto donde el trabajo doméstico ya recae de forma desproporcionada sobre ellas.

Por eso tantas mujeres se oponen a esta narrativa. No porque desprecien la maternidad o la vida familiar, sino porque entienden que el feminismo no obligó a nadie a salir de casa: amplió el menú de opciones. Antes de las conquistas legales del siglo XX, millones de mujeres no podían votar, estudiar libremente, administrar sus bienes o aspirar a una independencia económica real. Hoy, la brecha salarial global sigue siendo de alrededor del 20%, lo que demuestra que la igualdad formal todavía no se traduce en igualdad material. Defender derechos no significa imponer carreras profesionales; significa garantizar que ninguna mujer dependa por completo de la voluntad de otro para vivir.

La idealización tradwife también oculta costos muy concretos. La dependencia económica limita la capacidad de salir de una relación abusiva, de ahorrar para la vejez o de enfrentar una crisis familiar sin quedar desprotegida. La OMS calcula que una de cada tres mujeres sufrirá violencia física o sexual a lo largo de su vida; en ese contexto, tener ingresos propios se vuelve una necesidad. Los videos de cocinas impecables y matrimonios perfectos rara vez muestran esa realidad.

Tampoco muestran el trabajo invisible que sostiene esa estética: horas de cuidado, limpieza, organización y renuncia personal que casi nunca se monetizan ni se reconocen.

El peligro se agrava porque internet convierte estas ideas en contenido aspiracional. Un estudio publicado en Science en 2018 mostró que las noticias falsas se difunden más rápido y más lejos que las verdaderas en redes sociales; no es difícil entender por qué los mensajes emocionales, nostálgicos o provocadores encuentran tanto terreno fértil. Los algoritmos premian el engagement, no la complejidad. Así, una visión profundamente desigual puede
presentarse como estilo de vida chic, como si la subordinación fuera una elección sofisticada y no una pérdida de poder. Cuando figuras públicas con gran alcance normalizan ese discurso, no solo opinan: moldean el sentido común.

Defender los derechos de las mujeres no implica despreciar el hogar, la maternidad o el matrimonio. Implica recordar que ninguna de esas decisiones debe convertirse en obligación, ni en un mandato o rol único. Una sociedad libre es aquella en la que cada quien decide su futuro sin invalidar las elecciones de otra, en medio de este panorama resulta peligroso pensar que los derechos son algo renunciable, pues han luchado generaciones para obtenerlos. Por eso hemos de desconfiar de cualquier movimiento que pida este retroceso, pues más allá de una tradición se volvería un atropello a quienes durante décadas han logrado la igualdad y El Progreso.

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Dámaso, ¿seré Morfeo, el de Matrix?

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El eternalismo es aquella teoría fascinante que sostiene que el futuro ya existe. No como una adivinanza ni como una promesa política, sino que plantea que el tiempo es una dimensión similar al espacio y que nuestro «ahora» es solo una ilusión. #wtf

Entonces, para lo siguiente aplicaremos y diremos que las universidades son máquinas del tiempo, y que gracias a esa energía cada generación de estudiantes aborda un viaje de cuatro o cinco años con la esperanza de despertar en un país mejor que aquel en el que inició su carrera profesional.

El problemón es que muchas de esas máquinas llevan décadas averiadas, allí en la chatarra, y preparan jóvenes para un mundo que dejó de existir. Enseñan profesiones con mapas viejos para navegar océanos que ya cambiaron de corriente.

Y cuando los egresados salen al mercado laboral, descubren que el diploma fue un boleto hacia una estación donde nadie los esperaba, ¡nadie!

Pero, para suerte de muchos, la Universidad Autónoma de Tamaulipas tomó la decisión de dejar de fabricar títulos para comenzar a fabricar destinos, sin miedo. No es un cambio semántico. Es un cambio de civilización.

La UAT va en la energía y esa máquina del tiempo que hereda estudiantes listos para ingresar por la puerta principal de las instituciones donde se escribe el presente del país.

La Agencia Nacional de Aduanas de México no representa únicamente quinientas vacantes. Representa el corazón económico de una nación que comercia con el mundo entero.

Uno de los destinos en ese viaje por el tiempo siempre es: Nuevo Laredo, además, es una de las bisagras comerciales más importantes del continente. Allí, los jóvenes formados en aulas tamaulipecas son considerados —para el futuro, que es el presente— para integrarse a esa estructura económica y de desarrollo regional. 

Y en la misma ruta del tiempo está la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Y para ello la UAT prepara profesionistas listos para su desafiante labor. Definitivamente, de la mano del rector Damaso Anaya Alvarado, la máxima casa de estudios de Tamaulipas comenzó a abrir la puerta del mañana antes de que sus estudiantes llegaran a tocarla.

En la intimidad…  Por cierto, como parte de la estrategia para consolidar un sistema de atención médica más eficiente, digno y con sentido humano, la Presidenta Municipal, Mónica Villarreal Anaya, encabezó la inauguración de la renovación y equipamiento de la Clínica de Servicios Médicos Municipales, obra que moderniza la infraestructura, amplía la capacidad de atención y fortalece los servicios que se brindan a las y los trabajadores del Ayuntamiento, así como a sus derechohabientes.

Acompañada por la directora de Servicios Médicos Municipales, Ofelia Cantú Rodríguez; el secretario de Bienestar Social, Alejandro Rubio de la Portilla; el coordinador estatal de COEPRIS, Nicolás Berumen Ávalos; integrantes del Cabildo y funcionarios municipales, la alcaldesa destacó que este proyecto representa un paso importante para fortalecer los servicios de salud municipales, priorizando la prevención, la atención oportuna y el bienestar de las familias tampiqueñas.

La Presidenta Municipal explicó que, además de la renovación y el equipamiento de la clínica, se avanzó en la regularización sanitaria del inmueble en coordinación con COEPRIS, garantizando que las instalaciones operen bajo los estándares establecidos y ofrezcan mayor certeza y seguridad a las y los usuarios. Además se rescató el muro histórico del siglo XXI y se dió inicio a la renovación de la señalética histórico-turística, preservando la identidad y el patrimonio de la ciudad.

Villarreal Anaya subrayó que uno de los principales compromisos de su administración es consolidar instituciones sólidas que trasciendan los periodos de gobierno mediante infraestructura, procesos y políticas públicas que garanticen la continuidad del desarrollo de Tampico.

La alcaldesa reiteró que su gobierno continuará fortaleciendo la infraestructura destinada a la atención médica de las y los trabajadores municipales, impulsando espacios funcionales, seguros y dignos que contribuyan a mejorar su calidad de vida y la de sus familias. «Estamos construyendo un mejor gobierno para las próximas generaciones. De aquí en adelante no podemos dar un paso atrás; debemos seguir avanzando con una visión de largo plazo», enfatizó.

Durante el evento, la pensionada del Ayuntamiento, María de la Luz Pérez Gutiérrez, dirigió un mensaje de agradecimiento en representación de las y los beneficiarios por las mejoras realizadas en la clínica y el fortalecimiento de los servicios médicos.

Finalmente, la Presidenta Municipal reconoció el compromiso y profesionalismo del personal de la Dirección de Servicios Médicos Municipales, así como la colaboración de las distintas dependencias que hicieron posible la consolidación de esta obra en beneficio de las y los trabajadores municipales tanto de confianza, eventuales que ahora gozan de importantes beneficios y sus familias.

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El peso invisible

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Como en la psicología, las cargas no hacen ruido, tampoco son visibles, ni hacen bulto, pero, allí está el tema, y justo, así, en shhhhh silencio alguien sostiene una ciudad. Suceda lo que suceda, no hay tiempo para lamentos.

Cómo esas poderosas y pesadas manos que preparan el desayuno antes del amanecer, las que llevan y traen niños a la escuela, las que acompañan una cita médica, las que esperan en la sala de un hospital, las que lavan, cocinan, limpian y vuelven a empezar al día siguiente como si el reloj jamás concediera tregua, ni existiera el día y la noche.

Así va la administradora de Tampico, Mónica Villarreal Anaya. No inaugurando una calle más, o  un nuevo edificio, sin importar el acontecer nacional o estatal regala sorpresas,  como esa inversión superior a los dos millones de pesos con  módulos de cocina, lavandería y agua purificada que ahora forman parte del Centro Tamul de la colonia La Paz.

Es el segundo de su tipo, y eso solo es posible cuando un gobierno decide invertir dinero público para disminuir el tiempo que una mujer dedica al trabajo doméstico, en realidad está haciendo política social desde un lugar poco explorado en México.

La presidenta municipal, Mónica Villarreal Anaya, actúa como cuando alguien en la oscuridad te enciende una vela, así, ella pasa las mujeres tampiqueñas, mientras otros políticos y alcaldes convencionales siguen apostando casi exclusivamente por la obra que se fotografía desde un dron, aquí -como diría la canción de La Ley, Monica es -en cambio una decisión. La puerta abierta de una nueva era- para Tampico, una ciudad que comienza a dibujar una nueva narrativa, esa que escribe las pequeñas soluciones que modifican la vida cotidiana.

Es verdad, las  Unidades de Cuidados nacieron después de escuchar a la ciudadanía, pero, eso resultado de una alcaldesa empatica.

Aunque… solo aquel, aquella que conoce de cerca el desgaste cotidiano entiende que ahorrar dos horas de lavado o resolver la comida de una familia por veinte pesos significa algo mucho más profundo que un simple apoyo económico.

Significa tiempo.

Y pocas cosas valen más que el tiempo para quien dedica buena parte de su existencia a cuidar a los demás.

Reconocer el trabajo de cuidados implica aceptar que existe una deuda histórica con millones de mujeres cuya aportación jamás apareció en la contabilidad pública.

Mientras el Ayuntamiento continúa pavimentando calles, rehabilitando espacios públicos y mejorando servicios urbanos, aparece otra obra que no puede medirse en metros cuadrados.

La posibilidad de que una madre llegue antes a casa.

De que una cuidadora tenga una tarde libre.

De que una mujer pueda asistir a un curso para aprender un oficio sin preguntarse quién preparará la comida.

Son cambios discretos.

Casi invisibles…. Y gobernar  también consiste en eso.

En descubrir que hay políticas públicas capaces de aliviar el peso de una ciudad sin necesidad de levantar monumentos.

En la intimidad..: Mientras en los municipios el debate suele concentrarse en la obra pública, en Ciudad Victoria la Universidad Autónoma de Tamaulipas apuesta por otra clase de infraestructura: la del conocimiento.

El rector Dámaso Anaya Alvarado confirmó que la institución continúa fortaleciendo su planta docente con investigadores adscritos al Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores, una decisión que, más allá del indicador académico, acerca la investigación científica a las aulas.

La ecuación parece sencilla: mejores profesores generan mejores estudiantes. Pero detrás de esa lógica existe un objetivo más ambicioso. La UAT busca que el conocimiento deje de quedarse en publicaciones especializadas y termine convertido en soluciones para los problemas cotidianos de Tamaulipas.

No es casual que la universidad concentre buena parte de los investigadores reconocidos por el SNII en el estado. Tampoco que mantenga una agenda coordinada con el Gobierno estatal y el Consejo Tamaulipeco de Ciencia y Tecnología para orientar la investigación hacia el desarrollo regional.

A ello se suma un programa de 25 mil certificaciones globales y microcredenciales que intenta colocar a estudiantes y docentes en condiciones de competir en un entorno cada vez más exigente.

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La UAT, otra vez la uni

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Hay instituciones que pasan por una época dejando edificios. Otras dejan generaciones de profesionistas. Muy pocas dejan herramientas capaces de proteger a toda una sociedad ¡muy pocas!

La Universidad Autónoma de Tamaulipas parece haber entendido esa diferencia.

Durante décadas, las universidades públicas mexicanas fueron observadas como espacios donde se enseñaba, se investigaba y se debatía. Nada más. La sociedad las veía como una especie de isla intelectual separada de los problemas cotidianos. Un lugar importante, sí, pero lejano.

Esa percepción comienza a romperse cuando la academia abandona la comodidad de los diagnósticos y decide involucrarse en la solución de los problemas reales.

Eso fue lo que ocurrió cuando el rector Dámaso Anaya Alvarado llegó a la Mesa de Paz convocada por el gobernador Américo Villarreal Anaya.

No llegó con discursos políticos.

No llegó con posicionamientos ideológicos.

Llegó con mapas.

Y pocas cosas son más poderosas que un mapa cuando se utiliza para evitar una tragedia.

Mientras algunos observan una lluvia intensa y ven únicamente agua cayendo del cielo, los especialistas de la UAT observan rutas de escurrimiento, zonas de inundación, cuencas saturadas, riesgos de desbordamiento, vulnerabilidades urbanas y posibles pérdidas económicas.

Ven lo que la mayoría todavía no alcanza a ver.

Esa es la diferencia entre reaccionar y anticiparse.

Por eso el Atlas de Riesgos Hidrometeorológicos que desarrolla la Universidad Autónoma de Tamaulipas merece una lectura mucho más profunda que la noticia del día.

Porque no estamos hablando de un documento técnico.

Estamos hablando de conocimiento convertido en protección civil.

De investigación convertida en prevención.

De ciencia convertida en política pública.

Y eso tiene un valor enorme.

Los estados no fracasan únicamente cuando les faltan recursos. También fracasan cuando toman decisiones sin información.

Durante años, México construyó ciudades donde no debía construirlas, permitió asentamientos en zonas inundables y reaccionó a las emergencias cuando el agua ya había entrado por las puertas.

El costo de esa improvisación todavía lo siguen pagando miles de familias.

Por eso resulta relevante que una universidad pública decida poner sus capacidades técnicas al servicio de quienes tienen la responsabilidad de gobernar.

Porque al final del camino no importa cuántos artículos científicos se publiquen.

Importa cuántas vidas pueden protegerse gracias a ellos.

Y en esa lógica, la administración universitaria encabezada por Dámaso Anaya está enviando un mensaje que merece atención.

La universidad no quiere ser espectadora.

Quiere ser protagonista.

No quiere limitarse a explicar los problemas.

Quiere ayudar a resolverlos.

La diferencia parece sutil.

No lo es.

Los empresarios entienden perfectamente el valor de la información estratégica.

Los gobiernos entienden perfectamente el valor de la planeación.

Las comunidades entienden perfectamente el valor de la prevención.

Y cuando esos tres mundos encuentran un punto de coincidencia, generalmente aparece una institución capaz de generar confianza.

Hoy la UAT parece caminar en esa dirección.

No desde la estridencia.

No desde la propaganda.

Mucho menos desde la confrontación.

Lo hace desde algo más difícil: la utilidad pública.

Porque hay ocasiones en que el mayor reconocimiento para una universidad no es un premio, un ranking o una acreditación.

A veces el mayor reconocimiento es mucho más sencillo.

Que cuando llegue la próxima tormenta, alguien pueda decir que el desastre no ocurrió porque hubo quienes decidieron estudiar el problema antes de que apareciera.

En la intimidad… A cientos de kilómetros de cualquier laboratorio, en una playa donde el Golfo de México marca el ritmo de la vida, ocurrió esta semana una de esas escenas que explican por qué vale la pena insistir en la educación.

Una tortuga recién nacida avanzaba hacia el mar.

Detrás de ella caminaban decenas de niños observando el momento.

Para la tortuga era instinto.

Para los niños era aprendizaje.

Y para Tamaulipas debería ser una lección.

La conservación de una especie nunca comienza cuando se libera una cría.

Comienza mucho antes.

Comienza cuando una generación aprende que aquello que parece pequeño también puede ser importante.

La jornada organizada por la Comisión de Parques y Biodiversidad de Tamaulipas en el Campamento Tortuguero La Pesca tuvo precisamente ese propósito.

No se trató únicamente de liberar tortugas lora.

Se trató de sembrar memoria.

De enseñarle a un grupo de niñas y niños que el patrimonio natural no es una fotografía para presumir en redes sociales ni un discurso para ceremonias oficiales.

Es una responsabilidad.

Eduardo Rocha Orozco lo entiende.

También la doctora María de Villarreal, quien ha impulsado programas que acercan a la niñez a experiencias reales de contacto con el medio ambiente.

Porque la educación ambiental no ocurre cuando alguien memoriza conceptos.

Ocurre cuando un niño observa cómo una vida diminuta desaparece entre las olas y comprende que su supervivencia dependerá, en parte, de las decisiones humanas.

Hay enseñanzas que no caben en un salón de clases.

Y hay lecciones que únicamente pueden aprenderse frente al mar.

La de esta semana fue una de ellas.

davidcastellanost@hotmail.com
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