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Opinión

Llegó la expropiación de predios a Tamaulipas

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Desde hace como 40 años lo que hoy es la colonia Vicente Guerrero, asentamiento contiguo a la Col. Morelos, en Tampico; se inició la ocupación de esos predios en donde los colonos fueron rellenando y construyendo en compañía de los liderazgos como el de Paula Grande, a la par, los ayuntamientos comenzaron a permitir la introducción de algunos servicios, claro, esto como un pago a la votación electoral que otorgaba un triunfo contundente al siempre poderoso PRI. 

Aquellos años la práctica era solamente dar votos al PRI o al PAN, según lo que indicara la liderasa o los liderazgos de antaño, siempre, con la finalidad de avanzar en la regularización del predio, sin embargo, en la actualidad y a más de cuatro décadas de que se comenzó a habitar esa zona del sur de Tamaulipas, a las familias no se les ha dado certeza en la tenencia de la tierra y han sido utilizados ayer por el PRI, luego por el PAN y ahora… ¿Jugará también con ellos?

Le explico. Lo que hoy es un fraccionamiento enclavado en la colonia mencionada y dentro de una poligonal que comprenden 28 mil metros cuadrados, es decir, casi tres hectáreas, en una de ellas está asentada una de las distribuidoras de gas más destacadas de la localidad, sí, Gas JEBLA, tomando su ubicación como referencia  y ya estando usted perfectamente ubicado en el imaginario. Estos miles de metros cuadrados aún son propiedad de José Ángel Cárdenas del Avellano, el prestigiado y distinguido director del periódico El Diario de Cd. Victoria, uno de los medios más influyentes en la entidad. 

Quizás el apellido de la distinguida familia Cárdenas del Avellano, ha sido factor para que a diferencia de otros asentamientos irregulares en la misma Zona Metropolitana de Tampico, esta de la que hablamos es de las que más beneficios ha tenido, ya que cuenta con agua, luz, drenaje y pavimentación, es una área muy bien urbanizada con viviendas de mampostería, incluso, algunas rebasan los 3 millones de pesos, dirían los envidiosos: “los que viven allí han tenido suerte, les ha llegado el desarrollo”, pero otros más grillos reclaman: “no, esos han sabido vender su voto”. 

Como sea, en el Instituto Registral y Catastral Oficina Tampico, esa finca está identificada con el número 53811 ¡correcto! Lo que usted está pensando eso es, sí, todas esas casas están edificadas en un predio propiedad de don José Ángel, y esto podría arreglarse con una expropiación. 

Según la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, Art. 27, en su párrafo tercero, “La nación tendrá en todo tiempo el derecho de imponer a la propiedad privada las modalidades que dicte el interés público, así como el de regular, en beneficio social”

Y el artículo continúa, pero la regularización no avanza… No obstante, en la ley de Asentamientos Humanos, Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano para el Estado de Tamaulipas, en su artículo 7 contempla que el Estado podrá usar la lay de expropiación para resolver un problema social; como en el caso de los cientos de tampiqueños que viven en el predio mencionado. 

¿Será necesaria la expropiación? 

En la intimidad… Y para que se emocione, le comentó que este fin de semana se dio a conocer la noticia que gracias al resultado del trabajo conjunto entre el Gobierno de Tamaulipas y el sector industrial, recientemente en una reunión encabezada por el gobernador Américo Villarreal Anaya, la empresa líder mundial en la manufactura de alternadores industriales, NIDEC, anunció una inversión de 23 millones de dólares para la expansión de sus operaciones en Reynosa. 

El gobernador Villarreal Anaya expresó su felicitación a directivos y personal de NIDEC por el fortalecimiento de sus capacidades de producción y el reconocimiento de su gobierno por la confianza en Tamaulipas y en el talento de su capital humano. 

El jefe del ejecutivo estatal anda más que emocionado, porque el desarrollo tecnológico y la innovación de la nueva planta impulsarán significativamente el dinamismo industrial de Tamaulipas.

Villarreal Anaya, dijo, que la expansión de NIDEC no solo traerá un impulso significativo al sector manufacturero, sino que también generará 384 empleos de alta calidad, fortaleciendo la economía local y mejorando la calidad de vida de las familias tamaulipecas.

davidcastellanost@hotmail.com

@dect1608

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Opinión

¿Hasta cuándo reaccionarán nuestras autoridades?

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Hace poco más de una semana se registró una mortandad masiva de peces en el estero El Camalote, y esto rápidamente se convirtió en una contingencia ambiental.

De inmediato, autoridades locales como el Ayuntamiento de Altamira y Comapa Sur tuvieron que intervenir ante el retraso de la Comisión Nacional del Agua (Conagua).

A seis días del incidente, el gobierno de Tamaulipas informó que la situación está controlada y que no existe riesgo de contaminación del agua potable.

Según las autoridades, el problema se originó por alteraciones hidrodinámicas que provocaron un desequilibrio en la salinidad, afectando a las especies que no lograron adaptarse.

Sin embargo, este episodio volvió a poner en evidencia la vulnerabilidad crónica de la zona sur de Tamaulipas.

El estero El Camalote, donde se ubican las esclusas que regulan el agua dulce que abastece a cientos de miles de personas en Tampico, Madero y Altamira, se encuentra en constante riesgo.

Y las autoridades parecen reaccionar hasta que tienen el problema encima.

¿Ha visto usted a algún diputado federal de Tamaulipas plantear esta problemática en el Congreso de la Unión?

¿Alguno ha promovido reuniones con altos funcionarios de Conagua o gestionado recursos federales para el mantenimiento urgente de las esclusas y los 22 kilómetros de diques?

¿Los alcaldes de la zona sur se han reunido para emitir un pronunciamiento conjunto y exigir atención prioritaria al gobierno federal?

Por eso este fue uno de los temas en la Mesa de Análisis de los lunes por la noche en MVS Noticias.

Sepa usted que, hasta ahora, no existe un proyecto ejecutivo integral para el mantenimiento y rehabilitación de las esclusas del Camalote, ni se han realizado batimetrías recientes ni un dragado que aumente la capacidad de almacenamiento.

El Gobierno de Tamaulipas impulsa el proyecto del dique El Moralillo, que cuenta con el respaldo del gobernador Américo Villarreal y avanza en su etapa técnica, pero aún está lejos de concretarse.

No es suficiente.

Es necesario que los diputados federales cumplan con su verdadera función: legislar, fiscalizar y gestionar recursos para resolver problemas reales de la gente, en lugar de limitarse a llenar sus perfiles de redes sociales con fotos posando entre curules, pescando o comiendo tacos mientras “descubren” Tamaulipas.

También urge que el sector empresarial asuma una postura más firme y use su influencia para presionar a los representantes populares. Y a nosotros, como sociedad, nos corresponde no olvidar el riesgo real de quedarnos sin agua.

Nunca lo habíamos imaginado … y ocurrió.

Que no nos vuelva a pasar.

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Opinión

Preguntas sin respuestas

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El dato es contundente y, en cualquier escritorio de comunicación social, suficiente para construir un titular: Tamaulipas no registra casos de sarampión en lo que va del año y presume una cobertura de vacunación del 98.5 por ciento. Lo dijo el gobernador Américo Villarreal Anaya frente a personal de salud al que, además, se le entregaron medallas por décadas de servicio.

¡Magnánimo! ¡Colosal! ¡Imperial! ¡Jerárquico! Un gobierno que presume resultados y un sector que recibe reconocimiento público. Pero…

¿Dónde están los reportes técnicos que respalden ese 98.5 por ciento? ¿Cuál es la base poblacional utilizada? ¿Se trata de cobertura real o de dosis distribuidas? ¿Qué municipios concentran los rezagos y cuáles sostienen el promedio estatal? ¿Cómo se está midiendo la eficacia en campo en comunidades donde históricamente el acceso a servicios de salud es irregular?

Qué importa todo lo demás, estamos ante  un logro sanitario sólido, histórico como el mismo ingreso de la 4T a nuestra entidad.

Y bueno, era de esperarse; la secretaria de Salud, Adriana Marcela Hernández Campos, habló de confianza construida con la ciudadanía, sin embargo, su simple llegada no válida el logro, pero, a ella le toca sostener el optimismo oficial sin reservas.

Porque mientras se reparten medallas —legítimas, necesarias— también persisten los reportes de hospitales con carencias, pregúntenle al Dr Juárez Durán -a quien enviamos un fuerte abrazo y deseamos que pronto ya se encuentre al 2 mil por ciento- ese hombre es el director del “Dr. Carlos Canseco”, de Tampico, un gigantesco cascarón hospitalario, y aquí como en el resto de los nosocomio a del sector público con tiempos de espera prolongados y personal que opera al límite. El contraste es inevitable: reconocimiento simbólico por un lado, desgaste operativo por el otro.

Marggid Rodríguez Avendaño, bueno, caray, el asunto del IMSS Bienestar sigue en fase de ajuste. Y ahí es donde el esfuerzo, humanismo y entrega del gobernador Américo Villarreal Anaya, encuentra personajes endebles que provocan fragilidades estructurales en la infraestructura gubernamental, no basta con afirmar que el sistema se fortalece; hay que demostrarlo en cada consulta, en cada abasto, en cada turno cubierto.

El dato del sarampión puede ser un logro. Pero sin información abierta, también puede ser apenas un enunciado.

En la intimidad… Mientras en el templete se habla de un sistema sólido, en la base laboral se discute otra cosa: cuánto tiempo puede un trabajador enfermo sostenerse antes de quedar desprotegido.

El diputado Armando Zertuche Zuani y el SUTSPET empujan una reforma que, en los hechos, desnuda una contradicción. Si el sistema de salud funciona, ¿por qué sus propios trabajadores tienen solo 60 días de licencia para enfrentar enfermedades graves?

El delegado sindical Alejandro Reyes lo plantea sin matices: no alcanza. Y cualquiera que haya pasado por un tratamiento oncológico o una recuperación neurológica lo sabe.

La iniciativa ya está en la antesala de la Comisión de Salud, presidida por Víctor Manuel García Fuentes. Ahí se va a definir si el discurso de bienestar también aplica hacia adentro del aparato estatal o si se queda, como tantas veces, en la superficie.

Porque al final, la política pública se mide en eso: en lo que resuelve cuando el reflector se apaga.

davidcastellanost@hotmail.com
@dect1608

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Opinión

Academia de violencia: de lo digital al hogar

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Por: Zaira Rosas
zairosas.22@gmail.com

Gisèle Pelicot tenía 67 años cuando supo que más de 50 hombres la habían
violado en la última década. Ni siquiera podía reconocerse a sí misma en las
imágenes que la policía le mostraba: parecía una muñeca, inerte, sin vida y, sobre
todo, inconsciente de lo que estaba ocurriendo con su cuerpo. La historia
estremeció al mundo; sin embargo, la justicia no parecía suficiente para el calvario
experimentado.
¿Cómo fue posible tal horror? Algunos hombres declararon no saber que cometían
una violación. Sin embargo, hoy sabemos que al menos 62 millones de personas
han accedido a espacios digitales donde este tipo de violencia no solo se
comparte, sino que se enseña. Investigaciones periodísticas han documentado la
existencia de plataformas como Motherless, donde usuarios difundían contenido
de mujeres inconscientes y compartían consejos para abusar de ellas, incluso
dentro de relaciones de pareja.
El dato resulta estremecedor: decenas de millones de visitas a este tipo de sitios.
Una cifra que equivale, en términos simbólicos, a la población masculina de un
país entero. No se trata únicamente de agresores directos, sino de una audiencia
que consume, valida y normaliza la violencia. Son millones de potenciales
perpetradores o cómplices que encuentran en estos espacios una guía para
convertir el abuso en práctica.
La dimensión más perturbadora de este fenómeno es que rompe con una idea
profundamente arraigada: que el peligro está afuera. Muchas de estas agresiones
ocurren dentro del hogar, en relaciones de confianza, donde las mujeres son
drogadas o violentadas por sus propias parejas o familiares cercanos. El lugar que
debería ser refugio se transforma en el escenario del delito.
En México, este contexto no es ajeno, sino parte de una crisis más amplia. De
acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el
66.1% de las mujeres ha sufrido algún tipo de violencia a lo largo de su vida, y
menos del 10% denuncia. La cifra refleja no solo la magnitud del problema, sino la
falta de confianza en las instituciones encargadas de proteger.
El feminicidio, la forma más extrema de esta violencia, sigue marcando al país.
Casos como el de Edith Guadalupe —que se suman a una lista interminable—
evidencian no solo la brutalidad de los crímenes, sino la negligencia institucional.
En muchos casos, las familias enfrentan procesos lentos, revictimizantes y, en
ocasiones, condicionados por prácticas de corrupción. La ayuda no llega de
inmediato; la justicia, cuando llega, suele ser tardía.

El caso de Edith es un recordatorio latente de por qué México es un país
feminicida, pues lejos de encontrar apoyo en las autoridades, nos topamos con
solicitudes absurdas de pagos para poder cumplir una labor urgente,
desgraciadamente las omisiones de justicia derivaron en el hallazgo del cuerpo
inerte de una joven cuya familia pidió apoyo para su búsqueda, pero la atención
fue omisa hasta que el caso se volvió mediático.
Esta realidad configura un escenario alarmante: la violencia contra las mujeres no
es un hecho aislado, sino un sistema que se reproduce en múltiples niveles.
Desde espacios digitales donde se normaliza el abuso, hasta estructuras sociales
e institucionales que fallan en prevenirlo y sancionarlo.
Estos casos y la existencia de comunidades que promueven la violencia sexual
obligan a replantear una pregunta incómoda: ¿qué tan normalizada está la
violencia en nuestra sociedad? Porque no basta con señalar a los agresores
directos; también es necesario cuestionar a quienes consumen, toleran o
minimizan estas prácticas.
Si esto sigue ocurriendo, no es solo por quienes ejercen la violencia, sino porque
aún no somos plenamente conscientes de su impacto. Mientras existan personas
que crean tener derecho sobre el cuerpo y la vida de otras, y mientras la omisión
siga siendo una constante, el problema persistirá.Seguiremos viviendo un terror
que supera cualquier ficción, uno que no se proyecta en una pantalla, sino que se
habita todos los días.

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Mónica Villarreal y el ruido de sus zapatos

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Desde que asumió la candidatura a la alcaldía por Tampico, Mónica Zacil Villarreal Anaya optó por una estrategía que pocos entienden a primera vista, incluso, existimos los incrédulos por su característica política pasiva -respetuosa, muy respetuosa y educada para este mundo de bajos escrúpulos-, pero, fiel a su perfil sin aspavientos, fue precisa y logró ganar la elección.

Ya como alcaldesa, por cierto, la segunda mujer en la historia de  tan importante ciudad del noreste de México; en octubre pasado dio el primer aviso “elegante”. Reacomodó piezas, retiró a Ricardo Mora de zonas sensibles y colocó a Edmundo Malagón Infante donde los tampiqueños, ya acostumbrados a lo bueno no admiten margen de error: Servicios Públicos. Mora a cuidar otro frentes, y “Mundo”, firme allí donde no hay discurso que alcance si la operación falla.

Lo demás vino después, pero no es lo mismo. Los ajustes en áreas como Deportes o la Secretaría Técnica son movimientos naturales en cualquier administración. Donde realmente se mide la temperatura política es en Bienestar y en la Delegación Norte. Ahí no se administra, ahí se construye territorio o se derrumba todo proyecto.

Entonces, Mónica, la alcaldesa destapó a  Alejandro Rubio de la Portilla. Para nada un perfil improvisado ni una ocurrencia de última hora. Lo conoce de años, sabe que tiene una formación política larga, de esas que no siempre se ven, pero que sobresalen cuando llega el momento de operar. Ha estado donde se aprende lo que no se presume: en el contacto directo, en la gestión, en el desgaste cotidiano. Dejó incluso otras facetas de su vida para quedarse en esto, y así, Villarreal Anaya, lo estrenó como Delegado de la Zona Norte, en la primera etapa de su administración municipal.

Sí, ella lo conoce desde antes del cargo. No desde la formalidad institucional, sino desde el terreno donde se mide la lealtad. Por eso, ahora que le entregó la responsabilidad de la Secretaría de Bienestar, no está probando suerte. Está cerrando filas, y aquí podría terminar el texto, pero quienes no le entienden inventarán historias de terror y no les quedará claro qué es cerrar filas.

El relevo de Omar Fabbri Flores también tiene lectura. No hay ruptura, ni mil 800 pretextos, tampoco hay escándalo. Es la salida en el momento justo. De esas que se negocian con tiempo, que se procesan sin ruido y que permiten que la estructura no se fracture. No todos los políticos asumen y gustan de esos cambios, no cualquiera lo sabe hacer; se ocupa de temple.

Entonces ya comenzó todo. La depuración; ya no hay segundas oportunidades, cada secretaría debe dar resultados concretos. La curva de aprendizaje se acabó y quien no entienda el ritmo tendrá que encontrar otra trinchera. Llegó el tiempo de ver un nuevo período en el presente con miras a futuro.

La alcaldesa decidió concentrar el control en las áreas que realmente pesan, entiéndanlo, no es un premio personal, el movimiento VA más allá, y si todo se dio sin sobresaltos, con respaldo y sin fisuras visibles, lo que hay detrás no una alcaldesa empoderada alistandose para hacerle frente al que venga.

Es cálculo… no tibieza… es orden… no fragilidad; ¿quién dijo reelección?

En la intimidad… En la mesa del Consejo Consultivo de Turismo no hubo estridencias, pero sí señales. El mensaje que bajó el equipo del gobernador Américo Villarreal Anaya, a través del secretario Benjamín Hernández Rodríguez, fue claro: la estrategia estatal empieza a sostenerse en resultados medibles.

Ahí, Mónica Zacil Villarreal Anaya volvió a colocar a Tampico en el centro de la conversación turística, no desde la promesa, sino desde cifras y flujo constante de visitantes.

La propuesta de llevar la Cuera Tamaulipeca a un Récord Guinness, impulsada por René Lara Cisneros, puede parecer anecdótica, pero refleja algo más: la intención de posicionar identidad en el escaparate internacional.

Mientras tanto, voces como la de Karl Heinz Becker Hernández reforzaron un punto que ya no pasa desapercibido: la coordinación en seguridad y entorno urbano está impactando directamente en la percepción del estado.

En política, cuando los datos empiezan a acompañar al discurso, la conversación cambia. Y en Tamaulipas, esa transición ya está en marcha.

davicastellanost@hotmail.com
@dect1608

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