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Opinión

La vida universitaria, un cigarrín y fiesta 

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No hay plazo que no se cumpla, ni fecha que no llegue.  Quedó atrás aquel espectáculo de llamas y combustión que aparentó llevar a las cenizas la historia de la máxima casa de estudios de Tamaulipas, y en la víspera de las fiestas patrias surgió un nuevo modelo educativo que marcará el futuro y rumbo de la formación profesional en el noreste de México. 

Así como el ave Fenix, que compite con las estrellas en su forma de vida y de las cenizas renace, igualito la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT), con su programa “Vida UAT”, puesto en marcha y al alcance de los nuevos estudiantes universitarios para experimentarse en una nueva existencia competitiva a la par de las mejores universidades de México.

El rector Guillermo Mendoza dio la bienvenida en la capital del estado a cientos de estudiantes que inician su nueva vida universitaria en las facultades, unidades académicas y escuelas de la máxima casa de estudios de Tamaulipas.

La UAT y su maravilloso poder de la resiliencia, como el mítico Fenix, se convierte en una de las mejores herramientas de vida para sus estudiantes que en esta ocasión se hicieron presente en el Gimnasio Multidisciplinario, para acompañar al rector Guillermo Mendoza Cavazos quien expuso toda la gama de oportunidades que la más grande universidad pública de Tamaulipas ofrece a la sociedad estudiantil para lograr sus metas y sueños; contribuyendo así a un mejor futuro para la entidad.  

Bajo un ambiente de fiesta juvenil, y una algarabía desbordada por el inició de un nuevo ciclo escolar Memo Mendoza, en tenis, jeans, playera y saco – así como visten los chavos locochones de ahora- como si fuera uno más de ellos, explicó, que el programa Vida UAT es una nueva manera de experimentar la formación universitaria, que va a enriquecerse con una serie de actividades extraescolares que estarán disponibles para que las aprovechen y disfruten. 

Claro, los universitarios llegamos a esa instancia para seguir en el aprendizaje, para vivir experiencias lo más allegadas a la vida profesional y en ese sentido, hay que aprovecharlo al máximo. Esa es la misión y el objetivo central de “Vida UAT”, que los alumnos conozcan a muchas personas del ámbito profesional con las cuales van a convivir, tener experiencias de formación que nunca van a olvidar.

El rector Mendoza Cavazos, los exhortó a aprovechar al máximo la experiencia universitaria, y subrayó, que hacer deporte, actividades culturas, y artísticas entre otras, además del estudio, deja un importante aprendizaje en los jóvenes. “Se aprenden cosas que no se aprenden en el salón de clases. Se trata de vivir experiencias fuera del salón que no te da la profesión”. 

En el marco del evento Vida UAT, se ofreció en el Gimnasio Multidisciplinario la conferencia La inspiración existe, impartida por el escritor, creativo y conferencista, Farid Dieck, quien compartió valiosas reflexiones y herramientas dirigidas a los estudiantes.

En la intimidad… El Instituto Nacional de las Mujeres reconoció el trabajo que realiza el Gobierno de Tamaulipas para cerrar las brechas de desigualdad y destacó que es la décima octava entidad federativa, en suscribir los Compromisos por la Igualdad y el Bienestar de las Mujeres, mediante los cuales se implementarán políticas públicas, reformas legales y presupuestos para atender, de manera articulada, las problemáticas más urgentes que afectan a las mujeres, que representan uno de los compromisos prioritarios del gobernador Américo Villarreal Anaya.

En el marco del 70 aniversario del voto de las mujeres en México y con la asistencia de la presidenta del Instituto Nacional de las Mujeres, (INMUJERES) Nadine Gasman Zylbermann, se firmó este compromiso por parte de la secretaria de Bienestar Social, Verónica Adriana Aguirre de Los Santos, en representación del mandatario estatal y la directora general del Instituto de las Mujeres en Tamaulipas, Dianaluz Gutiérrez González.

El evento que se desarrolló en el teatro “Amalia González Caballero”, fue también el escenario para realizar un panel conmemorativo sobre la vida y obra de la tamaulipeca ilustre que fue una luchadora de los derechos de las mujeres, en el cual participaron la historiadora y promotora cultural, Libertad García Cabriales; la fiscal especializada en delitos electorales, Krishna Judith Villado Mejía; la diputada local Úrsula Patricia Salazar; magistrada Gloria Elena Garza en representación del presidente del Supremo Tribunal de Justicia David Cerda; la alcaldesa de Díaz Ordaz, Nataly García Díaz y el historiador Pedro Mier Llaguno.

davidcastellanost@hotmail.com

@dect1608

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Opinión

Atwood, un manual de prevención o supervivencia

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Por: Zaira Rosas
zairosas.22@gmail.com

La primera vez que supe de “El cuento de la criada” juré que se trataba de una
distopía, cada episodio de la serie era demasiado desalentador para ser real,
consideraba sin embargo que la trama no era una propuesta lejana considerando
los vientres de alquiles y la constante desigualdad de género en la que vivimos en
la actualidad.
Después comencé a interesarme más por Margaret Atwood, la autora que había
dado forma a estar narrativa que saltó a la pantalla en 2017, alcanzando tal
popularidad que la vestimenta de los personajes se volvió un símbolo en marchas
feministas alrededor del mundo, al igual que la novela, fue pasando entre
generaciones, pues el eje temático advierte sobre la represión de derechos de la
mujer.
La historia cobra de nuevo fuerza con la llegada de su continuación: “Los
testamentos”, escrita en 2019 pero presentada en pantalla hasta este año, esta
narrativa se centra ahora en mujeres jóvenes cuya misión es ser esposas, dar
continuidad a una estructura y en medio de la misma comienzan a cuestionar si
este es el único camino.
La fortaleza de Margaret Atwood al crear estas historias no es la advertencia,
conforme me adentré en su obra y su historia, descubro que su género es la
ficción histórica o ficción especulativa, es decir cada narración surge de algo que
ya ocurrió en algún punto de la historia, ella lo usa de inspiración cambiando
algunos detalles, pero sí hay precedentes reales de la situación que ella comparte
a través de sus novelas.
La misma vida de la autora es un referente de los cambios que ha tenido, nació en
una época de totalitarismos donde todo lo que se hablaba alrededor tenía un
vínculo directo con la guerra, esto la llevó a investigar sobre el poder, figuras de
dominación y la capacidad de persuasión ante naciones enteras que eligen
renunciar a sus derechos o suprimir los de otros con tal de dar continuidad a
ideologías específicas.
De ahí que en múltiples ocasiones declare que nada de lo que escribe es
inventado, pues la narrativa que podría ser distópica ya tuvo lugar en algún punto
bajo administraciones como las de la segunda guerra mundial o la dictadura
argentina. Esto es lo que genera incomodidad y a la vez la popularidad de las
adaptaciones de su obra, pues resulta sencillo reconocernos en ellas. En un
contexto donde continúan las discusiones sobre derechos reproductivos, violencia
de género y libertades individuales, leer a Atwood deja de ser solamente un
ejercicio literario y se convierte en una conversación necesaria sobre el presente.

Su obra también es inspiración para quien cuestiona y analiza constantemente su
entorno, en distintos países las protestas feministas retomaron los hábitos rojos y
las cofias blancas de “El cuento de la criada” como una manera de advertir que los
derechos conquistados nunca están completamente asegurados. La imagen se
volvió universal porque sintetiza una preocupación compartida: el miedo a perder
autonomía sobre el cuerpo, la voz y la posibilidad de decidir. Atwood consiguió
que la literatura dialogara directamente con la realidad política y social de millones
de mujeres.
Sin embargo, reducir su obra únicamente a una postura feminista sería injusto.
Margaret Atwood también escribe sobre poder, memoria, religión, desigualdad y la
facilidad con la que las sociedades pueden acostumbrarse a la violencia cuando
esta ocurre de manera gradual. Ella misma ha declarado que la naturaleza
humana siempre encuentra formas de repetir sus peores errores si se presentan
bajo el disfraz de la seguridad o el orden moral.
Leer a Margaret Atwood hoy implica mirar el mundo con más atención. Sus libros
no ofrecen respuestas sencillas ni finales totalmente esperanzadores, pero sí la
posibilidad de cuestionar aquello que muchas veces damos por hecho. Acercarse
a su obra es un recordatorio de análisis constante, pero también de que la brújula
que guía nuestro desarrollo puede fácilmente perder el rumbo y enfocarse a
momentos que podrían traer arrepentimiento si lo vemos desde la amenaza de
nuestras libertades.

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Opinión

El fin lo están logrando

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Durante años, alrededor de dos décadas, hablar de Tamaulipas en medios nacionales e internacionales era hablar de miedo, terror, ríos de sangre, ejecuciones, y masacres.

Carreteras vacías al caer la noche.
Ciudades sitiadas por enfrentamientos.
Balaceras convertidas en rutina.
Migración empresarial.
Y familias enteras aprendiendo a vivir entre convoyes militares, retenes y silencio.
Y creo que me quedé corto.

Por eso resulta imposible minimizar lo que acaba de revelar el Institute for Economics and Peace (IEP), uno de los centros de análisis más serios del mundo en materia de paz, conflicto y riesgo global.

Los datos son contundentes. No, no son los otros datos de ya saben quién.

De acuerdo con la más reciente investigación, el IEP, informó que en el  Índice de Paz México 2025, Tamaulipas pasó de ser el estado número 29 en condiciones de paz en 2015, a colocarse hoy en la posición número 10 nacional.

Diecinueve lugares escalados en apenas una década.
No es propaganda.
No es discurso político.
No es percepción.
Son cifras.

El estudio documenta que los homicidios y los delitos cometidos con armas de fuego cayeron cerca de un 70 por ciento en territorio tamaulipeco durante ese periodo.

No es broma, Tamaulipas, ha sido un estado históricamente golpeado por la disputa criminal, por todo lo que transita en la ruta del golfo, y este resultado, representa algo más profundo que una estadística: representa recuperación institucional.

Pero cuidado.

Sería irresponsable adjudicarle todo el mérito a un solo gobierno.
Y también sería mezquino negar que existe una mejora evidente.

La realidad es que Tamaulipas comenzó a modificar su estrategia de seguridad desde hace dos administraciones, y ya bajo el gobierno morenista de Américo Villarreal Anaya, esa inercia no solamente continuó, sino que encontró algo fundamental: coordinación política con la Federación, de manera aún más solida.
Ahí está probablemente la diferencia más importante.

Al fin en  Tamaulipas entendieron algo que otros estados siguen sin comprender:

La seguridad no es moneda de cambio, ni se pone en la mesa de negociación política en cada cambio sexenal. En esta entidad tan golpeada ya entendieron que en materia de combate a la inseguridad se ocupa continuidad.

Necesita dinero.
Necesita inteligencia.
Necesita respaldo militar.
Y necesita que la Federación no quite el pie del acelerador.

El problema de México es que muchas veces la seguridad pública se administra bajo venganzas políticas.

Llega un nuevo gobernador y destruye lo que hizo el anterior.
Reinicia estructuras.
Cambia mandos.
Borra estrategias.
Y el crimen organizado aprovecha cada vacío.
Con todos los errores, diferencias ideológicas y tensiones partidistas, los dos últimos gobiernos entendieron que aflojar la seguridad habría significado regresar al infierno.

Eso no significa que el Estado viva una paz absoluta.
Sería falso decirlo, pero, una cosa también debe decirse: el Tamaulipas de 2025 – 2026 ya no es el Tamaulipas de 2010.

Y eso, para un estado que estuvo tan cerca del colapso institucional, ya representa una noticia enorme.

Porque la paz no llega de golpe.
La paz primero llega como algo pequeño:
Una carretera que vuelve a usarse de noche.

Un comercio que decide no cerrar.
Una inversión que regresa.
Una familia que deja de escuchar disparos.

Y quizás apenas ahora, una década después, Tamaulipas comienza lentamente a recuperar algo que había perdido: la posibilidad de respirar.

En la intimidad… Mientras Tamaulipas intenta también reconstruir su imagen hacia el exterior, el estado acaba de encontrar una vitrina privilegiada en México Desconocido, publicación considerada durante décadas como uno de los principales referentes turísticos, culturales y de identidad nacional del país.

La revista dedica un recorrido completo a los 43 municipios tamaulipecos, mostrando una cara del estado que durante años quedó sepultada bajo titulares de violencia.

Y en el corazón de ese recorrido aparece el sur tamaulipeco.

El Tampico de Mónica Villarreal Anaya, que emerge como una ciudad donde conviven historia, naturaleza y modernidad:
la Laguna del Carpintero y sus cocodrilos; el Canal de la Cortadura; los antiguos edificios del Centro Histórico; los museos interactivos; la rueda de la fortuna frente al río; la gastronomía huasteca mezclada con cocina contemporánea; y ese extraño encanto marítimo que convierte a Tampico en una de las ciudades más singulares del Golfo de México.

Quizá ahí también exista una señal silenciosa.

Porque los estados dejan de ser conocidos por la violencia cuando empiezan nuevamente a ser conocidos por su cultura, sus paisajes y su gente.

Y Tamaulipas, después de tantos años de oscuridad, parece decidido a volver a mostrarse al país.

davidcastellanost@hotmail.com
@dect1608

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El fin lo están logrando

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Durante años, alrededor de dos décadas, hablar de Tamaulipas en medios nacionales e internacionales era hablar de miedo, terror, ríos de sangre, ejecuciones, y masacres.

Carreteras vacías al caer la noche.

Ciudades sitiadas por enfrentamientos.

Balaceras convertidas en rutina.

Migración empresarial.

Y familias enteras aprendiendo a vivir entre convoyes militares, retenes y silencio.

Y creo que me quedé corto.

Por eso resulta imposible minimizar lo que acaba de revelar el Institute for Economics and Peace (IEP), uno de los centros de análisis más serios del mundo en materia de paz, conflicto y riesgo global.

Los datos son contundentes. No, no son los otros datos de ya saben quién.

De acuerdo con la más reciente investigación, el IEP, informó que en el  Índice de Paz México 2025, Tamaulipas pasó de ser el estado número 29 en condiciones de paz en 2015, a colocarse hoy en la posición número 10 nacional.

Diecinueve lugares escalados en apenas una década.

No es propaganda.

No es discurso político.

No es percepción.

Son cifras.

El estudio documenta que los homicidios y los delitos cometidos con armas de fuego cayeron cerca de un 70 por ciento en territorio tamaulipeco durante ese periodo.

No es broma, Tamaulipas, ha sido un estado históricamente golpeado por la disputa criminal, por todo lo que transita en la ruta del golfo, y este resultado, representa algo más profundo que una estadística: representa recuperación institucional.

Pero cuidado.

Sería irresponsable adjudicarle todo el mérito a un solo gobierno.

Y también sería mezquino negar que existe una mejora evidente.

La realidad es que Tamaulipas comenzó a modificar su estrategia de seguridad desde hace dos administraciones, y ya bajo el gobierno morenista de Américo Villarreal Anaya, esa inercia no solamente continuó, sino que encontró algo fundamental: coordinación política con la Federación, de manera aún más solida.

Ahí está probablemente la diferencia más importante.

Al fin en  Tamaulipas entendieron algo que otros estados siguen sin comprender:

La seguridad no es moneda de cambio, ni se pone en la mesa de negociación política en cada cambio sexenal. En esta entidad tan golpeada ya entendieron que en materia de combate a la inseguridad se ocupa continuidad.

Necesita dinero.

Necesita inteligencia.

Necesita respaldo militar.

Y necesita que la Federación no quite el pie del acelerador.

El problema de México es que muchas veces la seguridad pública se administra bajo venganzas políticas.

Llega un nuevo gobernador y destruye lo que hizo el anterior.

Reinicia estructuras.

Cambia mandos.

Borra estrategias.

Y el crimen organizado aprovecha cada vacío.

Con todos los errores, diferencias ideológicas y tensiones partidistas, los dos últimos gobiernos entendieron que aflojar la seguridad habría significado regresar al infierno.

Eso no significa que el Estado viva una paz absoluta.

Sería falso decirlo, pero, una cosa también debe decirse: el Tamaulipas de 2025 – 2026 ya no es el Tamaulipas de 2010.

Y eso, para un estado que estuvo tan cerca del colapso institucional, ya representa una noticia enorme.

Porque la paz no llega de golpe.

La paz primero llega como algo pequeño:

Una carretera que vuelve a usarse de noche.

Un comercio que decide no cerrar.

Una inversión que regresa.

Una familia que deja de escuchar disparos.

Y quizás apenas ahora, una década después, Tamaulipas comienza lentamente a recuperar algo que había perdido: la posibilidad de respirar.

En la intimidad… Mientras Tamaulipas intenta también reconstruir su imagen hacia el exterior, el estado acaba de encontrar una vitrina privilegiada en México Desconocido, publicación considerada durante décadas como uno de los principales referentes turísticos, culturales y de identidad nacional del país.

La revista dedica un recorrido completo a los 43 municipios tamaulipecos, mostrando una cara del estado que durante años quedó sepultada bajo titulares de violencia.

Y en el corazón de ese recorrido aparece el sur tamaulipeco.

El Tampico de Mónica Villarreal Anaya, que emerge como una ciudad donde conviven historia, naturaleza y modernidad:

la Laguna del Carpintero y sus cocodrilos; el Canal de la Cortadura; los antiguos edificios del Centro Histórico; los museos interactivos; la rueda de la fortuna frente al río; la gastronomía huasteca mezclada con cocina contemporánea; y ese extraño encanto marítimo que convierte a Tampico en una de las ciudades más singulares del Golfo de México.

Quizá ahí también exista una señal silenciosa.

Porque los estados dejan de ser conocidos por la violencia cuando empiezan nuevamente a ser conocidos por su cultura, sus paisajes y su gente.

Y Tamaulipas, después de tantos años de oscuridad, parece decidido a volver a mostrarse al país.

davidcastellanost@hotmail.com

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Opinión

Dan parón en seco a la doctora

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La política no suele cambiar, y si lo hace, es casi nada.

Ni los discursos.

Tampoco la forma en cómo se dan las giras de trabajo.

Bueno, qué decir de las promesas fantasmas que parecen las mismas.

Y… ni hablar de la frialdad con la que se dirigen los de la ayudantía de los machuchones, “por seguridad”.

¡Péguense un fokin baño!

Bueno, desafortunadamente, las historias de terror que experimenta el ciudadano a la hora que pretende hablar con el gobernante, esas, no, tampoco, casi nunca cambian, y si sucede, no suele ser para bien. Existen pocos políticos que detienen su paso.

Pero, como un milagro, la tarde del pasado viernes en Tampico, la Dra. Adriana Marcela Hernández Campos frenó el paso entre los asistentes. Escoltas y funcionarios se sobresaltaron, pero, ella les ordenó seguir su camino, porque ella ya había plantado sus pies firmes al suelo de la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT), Campus Tampico Madero,  para escuchar a un hombre que llevaba demasiado tiempo convertido en fantasma dentro del sistema de salud de Tamaulipas.

Edgar Ramos, ya no hablaba como un trabajador del sector salud. Era más un sobreviviente.

Dos años sin salario pueden destruir muchas cosas. Primero la tranquilidad. Después, la estabilidad de una familia. Luego la dignidad. Y al final, algo todavía más delicado: la esperanza.

Pero, para suerte de Ramos, esa tarde del 15 de mayo en Tampico, la escena tuvo algo profundamente humano.

La Dra. Sí, ella pudo seguir caminando. Ya había terminado el evento.

Pudo sonreír de lejos, alzar su mano y hacer una mueca agradable; estrechar la mano rápido y prometer “revisar el caso”, indicar a sus subordinados atender la situación como hacen tantos funcionarios que administran tragedias ajenas desde la comodidad de un escritorio.

Pero no.

La doctora se quedó ahí.

Escuchando.

Mirándolo a los ojos.

Muy consciente de que detrás de cada expediente existe una persona.

Y quizá, quizás eso fue lo que más desconcertó a Edgar.

Porque después de años peleando contra abogados, oficios, tribunales, firmas, amparos y silencios, ya no esperaba humanidad de nadie, ¡de nadie!

Y mucho menos de “la nueva”  a cargo de una institución que prácticamente lo obligó a convertirse en una sombra, mientras la desmantelaban y desordenaban para hacer cualquier tropelia.

La historia de Edgar es brutal por sencilla.

Ganó juicios laborales.

Ganó laudos.

Ganó resoluciones.

Y aun así perdió la paz, y su familia la estabilidad economica.

En contexto. La Secretaría de Salud lo reinstaló… pero sin pagarle.

Como si trabajar gratis fuera una condena administrativa normal en Tamaulipas.

Veintidós meses sobreviviendo entre la desesperación y el desgaste. Viendo cómo la burocracia de Vicente Joel se convertía en tiempo de castigo.

Por eso los cambios en Salud Tamaulipas no fueron solamente un ajuste de nombre.

Para Edgar significó algo más, fue como un milagro.

La caída de Vicente Joel Hernández Navarro fue, primero, un golpe seco. Después, una pequeña posibilidad. Una de esas esperanzas tímidas que uno no se atreve a tocar por miedo a que desaparezcan.

Y entonces apareció ella.

Tampiqueña, por adopción. Fronteriza de nacimiento.

Egresada de la Facultad de Medicina de la UAT.

¡Correcto! Médica antes que política.

La escena enmarcada por el crepúsculo de aquel fin de semana naciente parecía escrita con demasiada precisión para no convertirse en símbolo: Adriana Marcela regresando a su alma mater ya como secretaria de Salud del estado, mientras enfrente tenía a un trabajador “moribundo”, “triturado” por el mismo sistema que ahora ella debe reconstruir.

Porque eso es lo verdaderamente difícil.

No administrar hospitales.

No encabezar conferencias.

No cortar listones.

Lo verdaderamente difícil será enfrentar la maquinaria silenciosa que vive dentro de Salud Tamaulipas. Esa estructura que sobrevivió a secretarios, gobernadores y sexenios completos. Ese aparato que aprendió a ignorar el dolor humano mientras firmaba oficios y repartía poder.

La doctora todavía no se topa completamente con eso; habrá quien asegure y diga que se llama sindicato.

Otros los clasifican como  grupos internos.

Pero, son las presiones.

Los intereses.

Esas historias enterradas.

Aunque esa tarde que le digo, la doctora dejó algo claro: su mayor fortaleza podría ser justamente lo que otros consideran debilidad… El humanismo.

La Dra. Adriana Marcela hizo algo peligrosamente distinto: permitió que el dolor ajeno la tocara, y eso, en el servicio público mexicano, casi nunca termina siendo cómodo para los jefes, aunque para Edgar, que no salió de ahí con una solución inmediata. Ni con el millón de pesos que le deben. Ni con justicia; si  de una cosa estoy seguro, seguro es de que salió con

Tiempo.

Atención.

Respeto.

Y a veces, cuando alguien ha vivido años en el abandono, eso basta para seguir resistiendo un día más… un día más.

En la intimidad… El gobernador Américo Villarreal Anaya reconoció el crecimiento académico de la Universidad Autónoma de Tamaulipas y felicitó al rector Dámaso Anaya Alvarado por mantener estándares de excelencia educativa en la entidad.

Durante la ceremonia de honores a la bandera, Villarreal Anaya destacó además el reconocimiento honoris causa otorgado por la UAT al secretario federal de Salud, David Kershenobich Stalnikowitz, resaltando su trayectoria científica y humanista vinculada históricamente con Tampico.

Por su parte, y luego de estar presente en la ceremonia cívica de este lunes, el rector acompañó al gobernador Américo Villarreal y a su esposa, María de Villarreal, en el recorrido inaugural de la ruta CONECTA, un proyecto que vendrá a modernizar la movilidad y el transporte público en Ciudad Victoria.

Dámaso Anaya dijo que las nuevas unidades híbridas que adquirió el Gobierno de Tamaulipas serán de mucho beneficio para los estudiantes de la ciudad, subrayando que la UAT está haciendo lo propio con un modelo similar en el sur del estado, apoyando este esfuerzo del ejecutivo estatal.

Aseguró que, gracias al apoyo del gobernador, la UAT ha logrado avanzar significativamente en el crecimiento de la matrícula escolar, infraestructura, equipamiento y calidad educativa, además de ofertar nuevas carreras que responden a las necesidades del desarrollo regional.

davicastellanost@hotmail.com

@dect1608

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