A una semana de haberse realizado las votaciones e independientemente de quién resulte el ganador final, la pregunta obligada para todos los tamaulipecos es, «Qué sigue para Tamaulipas?».
Atrás quedan los días de «prometer no empobrece» para iniciar la consolidación del proyecto de gobierno para los próximos seis años en el que se den cumplimiento a las necesidades de la sociedad tamaulipeca.
Reiteradamente el tema de seguridad es uno de los pendientes heredados por la administración saliente, sin que esto signifique una excusa para el gobierno entrante y no actuar de forma inmediata, lo mismo en otros temas como la salud y la educación.
Vendrán meses en los que las pugnas por el poder entre los grupos internos y el pago de acuerdos y compromisos, pondrán a prueba el real compromiso del gobernador electo, Américo Villarreal, si son los ciudadanos o son los intereses de su partido.
Qué sigue para Tamaulipas?, esperar una exigencia ciudadana de aquellos que le brindaron su confianza a la próxima administración y no una actitud conformista basada en el «ya se ganó y ya se fueron».
De igual forma los diferentes sectores que fueron menospreciados públicamente, en los que se encuentran empresarios, personal de salud, comerciantes y jóvenes, se «transformen» en vigilantes y observadores de cada acción de la futura administración estatal, asumir el papel de una oposición ciudadanizada al servicio de Tamaulipas.
Desde la frontera donde se vislumbra una estabilidad sindical muy endeble en el sector maquilador, pasando por la falta de apoyos al campo, una estrucutra gubernamental comodina y una iniciativa privada alejada de una postura crítica y propositiva, son escenarios riesgosos y nada favorecedores.
Lo que necesita Tamaulipas es que el próximo gobierno cumpla con todas las expectativas y más, porque esa es la exigencia y la necesidad. Descartar de antemano las excusas y pretextos en aras de justificar la incapacidad y la falta de experiencia para dirigir los destinos de un estado con tantas ventajas para salir adelante.
Deseamos que a Tamaulipas le vaya bien.