Opinión

La casa de galletas/ suspenso, 2 temporadas

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Una banda muy bien organizada de ladrones tiene en mente cometer el atraco de cuello blanco más grande del Siglo para llegar hasta la presidencia de la República.

Desde la administración y mesa de decisiones en la fronteriza empresa: Casa de Galletas, donde se cocinan las más ricas, prestigiadas y afrodisíacas del mercado, se eligió desde hace más de una década preparar, apoyar y enseñar a sus dos mejores hombres para lograr el éxito y alcanzar la permanencia.

Se trata de Andy y Panchillo, los hombres que fueron promovidos  ante la base obrera de la empresa y socios comerciales durante más de 10 años como los grandes gerentes; los dueños de la Casa de Galletas, les encomiendan llevar a un siguiente nivel la compañía y como premio apoderarse de la Presidencia de la República.

La tarea de Panchillo es venderse como un conservador, rudo, pero seguidor del catolicismo, echado para delante sin miedo a doblarse y sin precio para venderse.

Mientras que Andy debe jugar el rol del hombre cercano al obrero de la fábrica, sin ambiciones, ni intereses materiales, un compañero de trabajo con niveles gerenciales, pero con capacidad de ahorrar sus monedas en el cochinito de cerámica.

Las formas, el cómo y las inversiones de sus respectivas estrategias no importarán a los verdaderos dueños de la mesa en la fábrica comercialmente conocida como: la Casa de Galletas.

La compañía primero deberá hacer que uno de los dos llegue hasta lo más alto. Esa es la meta.

Andy que llevaba más tiempo en la estructura de la compañía y por su edad avanzada tendrá más fácil las cosas; su experiencia en otras empresas del centro del país avalarán sus capacidades.

Panchillo un prospecto más joven, pero con un mismo objetivo trazado por sus jefes fronterizos.

La empresa Caja de Galletas logrará su misión, pero se enfrentarán a una difícil situación que nunca imaginaron. Pugnas, intrigas, disputa de poderes, celos, conspiraciones y hasta alegatos constitucionales deberán sortear para mantenerse en la cima. Es probable que una cabeza caiga, pero la intención es que ambos sigan unidos, bajo un mismo objetivo aunque parezca que han perdido el rumbo y el sentido.

Andy y Panchillo deberán tomar una decisión, la mejor para la compañía con sede  en Matamoros, Tamaulipas.

davidcastellanost@hotmail.com
@dect1608

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