Opinión

Hundiéndose en el hoyo

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La economía de México ha enfrentado en los últimos meses un golpeteo no solo de factores externos sino que también se ha visto afectada por las decisiones internas de lo que muchos han calificado como una “ineptocracia”.

En épocas de Enrique Peña Nieto (no muy lejanas), donde la última generación de tecnócratas que gobernó este país presumía de estabilidad económica y grandes logros en la materia, les preguntaba a un economista: cómo se traducía esto en la gente de “a pie”, perdidos en sus tecnicismos no supieron responderme de manera clara. Es que en ese tiempo la gente se quejaba del desempleo, una subida en el costo de la gasolina y demás cosas aunadas a una pésima estrategia de comunicación liderada por Alejandra Lagunes, actual senadora del Partido Verde Ecologista.

Hoy el ánimo social hacia el tema económico es distinto… “Vamos bien” asegura el presidente de México y su gente lo respalda, le cree hasta la campanilla; las personas que desconocemos lo más básico de la ley de oferta y la demanda sentimos que realmente vamos bien, aunque las variables macroeconómicas observadas bajo lupa en el gobierno peñanietista siguen su misma tendencia en el presente lopezobradorista, es por esto que me doy cuenta que realmente no se trata de si la economía va bien o no, se trata de política, de humor social.

A los economistas de la Cuarta Transformación, es decir “nuevo gobierno federal”, les reitero la pregunta, ¿cómo se traduce ese “vamos bien” en el bolsillo de los mexicanos?, si la mayoría vive pagando una deuda a Coppel, Liverpool, la agencia de coches o la tarjeta de crédito y lo que hemos observado es una tendencia al incremento en las tasas de interés. Es decir, debido a la inestabilidad financiera, las malas calificaciones hacia la deuda soberana y la incertidumbre que enfrentamos está saliendo cada vez más caro pedir dinero prestado.

La explicación: yo le presto cinco pesos a mi amigo Juan, corro el riesgo de que Juan no me pague a tiempo o simplemente no me pague, por lo tanto, le cobro a Juan un peso por asumir este riesgo. Si a este “riesgo” de falta de pago se incrementa mi cobro por asumir el peligro, también le aumento los intereses necesarios al punto de cobrarle como para que Juan ya no me pida prestado; el problema es que Juan, ante su desesperación y falta de dinero para mantener su estilo de vida, estará dispuesto a pagar lo que sea con tal de que yo le preste los cinco pesos, lo cual compromete sus ingresos futuros y lo hunde en un hoyo del que jamás saldrá.

Eso le pasó a PEMEX, hace unos días cuando solicitó que le reestructuraran su deuda y pidió más dinero para poder sobrevivir… si eso pasa con el gobierno, ¿dónde queda la gente de “a pie”?

Entonces, en el plazo inmediato, qué bien que no hubo aranceles para esta semana, sin embargo, no podemos cantar victoria, ni dedicarle el Himno nacional a San Marcelo Ebrard, no hay victoria cantada; no hay ponche definitivo si hablamos en términos beisboleros, simplemente nos fuimos a extra innings y no hay nada para nadie. Lo mejor es evitar deudas, créditos y compras en plazos en el extranjero. El tema migratorio va de la mano pero se desglosa aparte.

davidcastellanost@hotmail.com
@dect1608

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