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@dect1608

La guerra vía Twitter entre Felipe de Jesús Calderón Hinojosa y mister president Donald Trump, volvió con este verano infernal y siguen pareciendo las vecinas verduleras del barrio.

La tarde de este jueves el norteamericano insistió en la edificación de un muro para aislarse por completo de México pues representa el segundo país más violento del mundo y el consumo de drogas su principal causa; textualmente lo público así: «Mexico was just ranked the second deadliest country in the world, after only Syria. Drug trade is largely the cause. We will BUILD THE WALL!»

Una hora después, por la misma vía del internet el ex presidente mexicano a quien muchos le recriminos la absurda guerra contra los cárteles de la droga, respondió:

«American’s drug consumption is largely the cause. Stop consuming and sending money and weapons to the criminals!»

Y según el ex presidente, la violencia en nuestro país se da en gran parte por el alto consumo de drogas en Estados Unidos y con signos de admiración le reclamó al vecino del norte, no enviar más dinero y armas a los cárteles mexicanos. Acusaciones bastante serias para quien nunca habló tan fuerte y concreto sobre este tema cuando fue presidente y peor aún, este conflicto tuitero se da cuando Felipe tiene una reputación etílica por los suelos.

Ojalá Calderón saque las pruebas o guarde silencio para no entorpecer las relaciones entre México y Estados Unidos que no están del todo bien, porque si su postura tuitera es una estrategia para favorecer a su esposa que también quiere ser la señora presidenta pues entonces que sea ella quien se ponga al tú por tú con el gringo, al fin ella le iba a Clinton.

Calderón, dijo Humberto Moreira «si tomas no tuites» y va enserio señor, dedíquese a otra cosa que nadie le pidió defender a México, si cuando fue presidente jamás se le vio tan envalentonando contra los hijos del río Sam.

Y bien en temas más localistas, pero apegados a las nuevas tecnologías de la comunicación. jajaja de risa el priismo tamaulipeco, pues en grupos de WhatsApp se andan rasgando las medias. Resulta que algunos aspirantes a presidir el Comité Directivo Estatal del PRI- Tamaulipas, hicieron un grupo de wuas para ir planchando y solicitando votos a sus delegados, allí incluyeron a un tampiqueño que no tiene vela en el entierro y terminó mentandole la madre al ex gobernador tamaulipeco Egidio Torre, una mentada que muchos tricolores tamaulipecos quisieran replicar, ah! pero ninguno tiene los pantalones como ese tal «Narigoma» a quien algunos conocen como Alejandro Acevedo de la Garza.

El texto es un poco extenso pero vale la pena leerlo, es divertido y significa el sentir de muchos militantes del PRI y habla sin duda por aquellos que ya se fueron a MORENA…. entre priistas te mires y zarandeado te verás.

Enseguida el mensaje de whats que envió el tampiqueño priista indignado por lo que sucedió durante los últimos seis años en la entidad.

Para el Chat…por Alejandro Acevedo De la Garza, Tampico.

Hoy salgo al dìa con ganas de escribir…

Antes que nada, agradezco a quien sea, me haya incluido en este grupo.
Celebro la iniciativa de Luis Arreola (creo que fue su idea). Es un buen ejercicio.

Antes de darme de baja y solicitando su atenciòn a cambio de la que Yo tuve con sus textos, les comento lo siguiente:

Me darè de baja porque no soy consejero estatal.. No puedo votar. No sirvo aquí.

Egidio y su gente tuvo a bien eliminarse de tal consejo en el momento que dejè la dirigencia del PRI en Tampico en 2014 despuès de haber ganado la alcaldìa y las dos diputaciones como presidente local. Venìamos de una derrota fuerte.

Desconozco los motivos pero asì sucediò. Fui un triste ganador sin corona. Mònica Gonzàlez Garcìa, ahora diputada, participò en ese proceso.

Por lo ut supra descrito, reitero que no puedo votar ni por Luis, ni por Oscar, ni por el Maestro Roberto. Pero no vaya a pensar el respetable que en este ùltimo caso, la justificaciòn sea por el no haberme invitado a sus festines con lechòn y tinto “pa siempre”. Seguramente por no ser grato en “el 8” mereci tal distintivo. Grande cagada es La Morsa. Contamina hasta los que uno respeta. .

Asì las cosas.

Tampoco puedo votar por los demàs aspirantes, y vaya a ellos una disculpa por no mencionarlos.

Ahora harè unas menciones de lo poco que me nutrì, me provoca  y recuerdo del chat:

A Javo Villarreal mi primo polìtico y amigo de muchos años…te reconozco. Me dejò buen sabor de boca tu aclaraciòn.

A Graciela de Alejandro Acevedo le digo: hay que conocernos aunque sea por curiosidad…porque somos homònimos tu, tu hermano y Yo.. Tengo dos anècdotas.. una en el sexenio de MCL y otra con EHF que es muy còmica donde interviene tu grey.  Soy Alejandro Acevedo De la Garza…nieto de Ciro De la Garza Treviño. Espero saludarte pronto.

A mi gran amiga Sofìa Barrera Iracheta de Matamoros, que no la he visto aquì…quien fue mi jefa cuando fui delegado de Sedesol en Tampico…le otorgo mi reconocimiento. Què razòn tenìas Sofìa. En ese tiempo, Toño era el Delegado en Tampico. Màs sabìas tu…

A Betico mi mas fuerte abrazo. No te entiendo porque estàs en 45 y Yo en 33 rpm..
Eres muy muy cabròn. Sales de mi rango pero en lo personal te estimo de a madre y te quiero mucho re cabròn.

A Heriberto Ruiz Tijerina…te reconocen muchos…Yo me reservo…para mi fuiste un enviado del pinche diablo…(en este pàrrafo hice muchos cambios…entrò la cordura). Aunque cuando alzaste la voz contra de Egidio en un Consejo Polìtico, antes de ser diputado me arrancaste un aplauso. (Chuy Silva no te esponjes por tu lider. Despuès hablamos en corto). Despuès te aflojaste bato…se estiraron los empaques…

Al maquiavèlico Indalecio Garza le recuerdo que me debe una comida con sobremesa…cuàntas maldades re-cabròn !!. Te salvas de la guillotina por ocurrente y vago. Si ya te saliste del chat, que te manden mis comentarios.

Y por ùltimo y no por eso menos importante…

A mi gran Rafa Gonzàlez Benavides…ahora flamante diputado local, quien siendo presidente del estatal no tuvo la oportunidad de recibirme (nunca) despuès de la elecciòn,,,

Ya se me acabò el parque y me quedè corto a menos que me brote la insìraciòn divina…

Eso lo veremos…

A los que pasan corriente a los columnistas o a los columnistas aquiì presentes…mi pienso…entiendo su labor…denle duro.

Si pueden publiquen en negrillas “que chingue a su madre Egidio”. como tìtulo.
Otòrguenme la autorìa. Que llegue hasta San Pedro GG.

Me doy de baja del chat porque no encuentro cabida en el PRI. Tengo 48 años y empecè a trabajar en el partido en la campaña de Fernando Azcàrraga cuando fue alcalde por vez primera (no recuerdo el año) pero era la campaña de MCL. Desde ese entonces he escuchado por derecha e izquierda el consabido “tu eres del equipo”…”tenemos un compromiso contigo” e infinidad de justificaciones…una variedad enorme. .

En esos años estaba bien pegar calcas y organizar cenas con la juventud. Eso me emocionaba.

Pero hizo las suyas el inexorable paso del tiempo y empecè a tomar espacios màs importantes…hasta ser presidente del Comitè Municipal del PRI en Tampico como ya les mencionè.

Antes de eso, fui de todo y sin medida, como dirìa Josè Josè.

Pero llegò un momento cuando terminè mi misiòn como presidente en 2014 que empecè a vivir como un enemigo del partido.

La pasè MUY mal.

Nadie me recibìa. Estaba “apestado·”
Localmente y en Victoria lo confesaron.

No podìa concebir por què tanta pinche maldad…de verdad me sentì mal y no podìa zafarme de esa horrible postura…no concebìa lo que me hacìan desde “la General de Gobierno”.

Vi al divino de esa posiciòn y a los que le siguieron…muchas horas nalga…muchas horas recepciòn …ninguno tuvo los pantalones de decirme la verdad a tiempo.

Asì…gastè 6 años esperando…

Fue un “tiempalalal” como dijera Betico vg “largor, “anchor”…

Nunca pude comprender hasta que lo vivì, antes de eso…cuando alguien en territorio me decìa “yo ya no voy a jalar…ya estoy hasta la madre del PRI por todo lo que me han hecho” no entendìa…ahora todo es màs claro.

Ya toca ejercicio…es cuanto compañeros.

Mi agradecimiento a todos.

Alejandro Acevedo De la Garza
-finaliza-

¡Zas! Cuando el orgullo pride está de moda, un aplauso para este tricolor que se armó de valor.

davidcastellanost@hotmail.con

Opinión

Existen otros caminos más allá de la violencia

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Por: Zaira Rosas
zairosas.22@gmail.com

En tiempos donde la violencia ocupa los titulares y marca el ritmo de la
conversación pública, resulta urgente detenernos a pensar qué tipo de mundo
estamos construyendo. México atraviesa una crisis persistente de seguridad,
desapariciones y fracturas sociales. Al mismo tiempo, el escenario internacional
vuelve a tensarse con los recientes ataques de Estados Unidos contra Irán, una
escalada que amenaza con profundizar la lógica de la guerra como respuesta
automática al conflicto. En ambos casos, la violencia se presenta como inevitable.
Pero no lo es.
La filósofa Judith Butler ha insistido en que la violencia no solo se expresa en el
acto físico, sino también en los marcos que determinan qué vidas son lloradas y
cuáles no. Cuando normalizamos la guerra o justificamos la militarización bajo el
argumento de la seguridad, aceptamos implícitamente que hay vidas
prescindibles. Esa lógica atraviesa fronteras: desde los barrios mexicanos
marcados por la presencia del crimen organizado y la militarización, hasta las
ciudades de Medio Oriente convertidas en tablero geopolítico.
En México, la estrategia centrada en el uso de la fuerza no ha logrado devolver la
paz. Décadas de confrontación armada han dejado miles de víctimas,
comunidades desplazadas y una sensación de miedo cotidiano. En el ámbito
internacional, la repetición de bombardeos y represalias —como los
protagonizados por Estados Unidos e Irán— refuerza un mensaje peligroso: que la
violencia es el único lenguaje que los Estados comprenden.
Sin embargo, hay otros caminos. Butler y otros pensadores contemporáneos han
propuesto la construcción de “espacios de paz”: ámbitos donde la vulnerabilidad
compartida se convierta en punto de partida para el diálogo y la reconstrucción del
tejido social. Estos espacios no son ingenuos ni abstractos; son prácticas
concretas que buscan desactivar la lógica del enemigo.
Un ejemplo significativo es el proceso de paz en Colombia tras el acuerdo entre el
Estado y las FARC en 2016. Aunque imperfecto y aún en disputa, permitió reducir
la intensidad del conflicto armado y abrir mecanismos de justicia transicional
donde las víctimas ocuparon el centro. Otro caso es el de Irlanda del Norte, donde
el Acuerdo del Viernes Santo en 1998 demostró que décadas de violencia sectaria
podían transformarse mediante negociación política, reconocimiento mutuo y
participación ciudadana.
Estos procesos no borraron el dolor ni eliminaron por completo las tensiones, pero
evidenciaron algo fundamental: la paz no surge de la aniquilación del adversario,
sino del reconocimiento de su humanidad. En México, experiencias locales de

justicia restaurativa, colectivos de búsqueda y redes comunitarias de cuidado
muestran que la sociedad civil puede abrir grietas en el muro de la violencia. Son
esfuerzos pequeños frente a la magnitud del problema, pero encarnan una ética
distinta: la de la interdependencia.
Hablar de espacios de paz implica también cuestionar el lenguaje que utilizamos.
Cuando aceptamos términos como “daños colaterales” o “guerra necesaria”,
desdibujamos el sufrimiento real de personas concretas. Butler propone que
ampliemos el marco de lo que consideramos digno de duelo. Si cada vida cuenta,
entonces cada muerte es una herida colectiva que nos obliga a buscar
alternativas.
No se trata de negar los riesgos ni de idealizar el diálogo. Se trata de reconocer
que la violencia sostenida solo produce más violencia. En México hemos permitido
que durante décadas se desvié la atención con ataques constantes al crimen y
solo se ha generado más crimen, cuando quizás deberíamos priorizar la
educación, la prevención y sobre todo el fortalecimiento de espacios comunitarios,
pues desde el encuentro con otros podemos crear empatía que disminuya los
puntos de riesgo, principalmente en niñez y juventudes.
La historia demuestra que la paz es frágil, pero posible. En medio de la
incertidumbre, cuando parece que la guerra y el miedo dominan el horizonte,
debemos recordar que la esperanza también es una forma de resistencia. Porque,
incluso en los tiempos más oscuros, no nos pueden quitar la esperanza.

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Opinión

David Ed Castellanos Terán@dect1608

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¡Uuuuurrrgeeee!

En un país donde el centralismo sigue siendo el rey indiscutible, las regiones periféricas como la nuestra en el Golfo de México luchan por no ser solo un apéndice olvidado de la Ciudad de México. Tamaulipas, con su vibrante zona metropolitana de Tampico-Madero-Altamira, y el norte de Veracruz, con polos como Poza Rica, Tuxpan y Pánuco, pero, aún más pegadito a la costa con Tampico Alto y Pueblo Viejo, comparten más que un límite geográfico: una historia común de resiliencia, un potencial económico desbordante y desafíos que solo se resuelven con unidad.

Hacer región no se trata de un capricho romántico, sino de una necesidad estratégica para impulsar el desarrollo que el gobierno federal nos ha negado sistemáticamente. Pensemos en los números, que en política nunca mienten si se leen con honestidad. La zona metropolitana de Tampico es un hub logístico con el puerto más importante del noreste, moviendo millones de toneladas de carga al año, desde petróleo hasta contenedores. Al sur, el norte de Veracruz complementa con su riqueza, un corredor turístico que podría rivalizar con cualquier destino caribeño si se invirtiera en infraestructura compartida.

Juntos, formaríamos un bloque económico que generaría empleos, atraería inversiones extranjeras y fortalecería la cadena de suministro energética de México. Imagínense un puente interestatal moderno, o mejor aún, un sistema de transporte multimodal que conecte Tampico con Tuxpan en menos de una hora. Eso no solo reduciría costos logísticos en un 20-30%, según estudios del Banco Mundial sobre integración regional, sino que potenciaría el turismo: playas de Miramar enlazadas con las de los jarochos, festivales culturales que crucen el río Pánuco sin burocracia.

Pero vayamos más allá de la economía. «Hacer región» significa combatir la inseguridad que azota ambas entidades, con carteles que no respetan fronteras estatales. Una colaboración en materia de seguridad, con inteligencia compartida entre las fiscalías de Tamaulipas y Veracruz, podría desmantelar rutas de trasiego que usan el norte veracruzano como trampolín hacia el sur tamaulipeco.

Y no olvidemos lo social: miles de familias viven en pequeñas embarcaciones con motor fuera de borda con migración laboral diaria. Una región integrada facilitaría acceso a servicios de salud, educación y vivienda, rompiendo el aislamiento que impone el federalismo obsoleto.

En tiempos de cambio climático, con huracanes que no distinguen mapas, una alianza para resiliencia ambiental, sería un escudo vital.

Los detractores dirán que esto es utópico, que los egos políticos estatales lo impiden. Pero miren el ejemplo del Bajío o la frontera norte: regiones que han prosperado precisamente por unirse, atrayendo inversiones de gigantes.

¿Por qué Tamaulipas y Veracruz no? El gobernador Américo Villarreal ha hablado de descentralización, pero hace falta acción concreta, que le hagan eco sus secretarios y demás integrantes el gabinete, un pacto biestatal con el gobierno veracruzano para fondos federales compartidos. Si no, seguiremos siendo vasallos del centro, con presupuestos raquíticos mientras otras regiones se levan los reflectores.

“Hacer región» entre Tampico y el norte de Veracruz no es opcional; es la llave para un futuro próspero, autónomo y equitativo. Es hora de que los líderes locales dejen los discursos y pasen a los hechos. De lo contrario, seguiremos lamentando oportunidades perdidas en un México que solo crece para unos pocos.

En la intimidad… En estos días de reflexión personal, recuerdo aquellas tardes cruzando el Pánuco en el “Chaán”, conversando con la abuelita y su sueño de que un día esta región ya existente se convierta en un atractivo polo de desarrollo economoico como lo es la capital del país. A ella, la vida ya no le dejo ver el progreso, ni siquiera alcanzó la modernización de la avenida Monterrey, hoy rebautizada como Armada de México, pero, tal vez ahora si tengamos gobernantes que nos unan más que cualquier tratado.

davidcastellanost@hotmail.com
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Opinión

El fin del confort académico

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En la educación pública mexicana hay una pregunta incómoda que pocas universidades se atreven a formularse con honestidad: ¿estamos formando profesionales para el mundo real o para la nostalgia del modelo tradicional?

La Universidad Autónoma de Tamaulipas decidió entrar a ese debate. Y lo hizo con una apuesta concreta: veinte mil microcredenciales con reconocimiento internacional.

El rector Dámaso Anaya Alvarado presentó el Ecosistema Microcredenciales UAT 2026 como una herramienta para alinear la educación superior con el mercado global. No es una frase menor. En un entorno donde la empleabilidad ya no depende solo del título, sino de competencias verificables, las certificaciones específicas se han convertido en moneda académica de alto valor.

El programa no es simbólico. Catorce mil microcredenciales están dirigidas a estudiantes de nivel superior, dos mil a educación media superior y dos mil setecientas a docentes. La meta institucional es ambiciosa: que el 100 % del profesorado tenga acceso a certificaciones internacionales.

La secretaria académica Rosa Issel Acosta González explicó que la estrategia deriva de una alianza con Pearson VUE, lo que coloca a la universidad en un esquema de validación con estándares globales.

El mensaje de fondo es claro: el aula tradicional ya no es suficiente.

Las microcredenciales permiten acreditar habilidades digitales, disciplinares y blandas; fortalecer el perfil para estímulos académicos; consolidar cuerpos académicos y ampliar la participación en proyectos nacionales e internacionales. En otras palabras, rompen la inercia del currículum estático.

Pero el reto no es tecnológico. Es cultural.

La transformación educativa no se decreta en una sesión en línea. Implica que el docente deje de asumir que la antigüedad es sinónimo de actualización. Que la universidad entienda que competir globalmente exige estándares medibles. Y que el estudiante comprenda que su empleabilidad dependerá cada vez más de evidencias concretas, no de discursos.

Si la estrategia se ejecuta con rigor, la UAT podría colocarse en una posición distinta dentro del mapa nacional. Si se diluye en burocracia, quedará como una estadística más.

La educación superior mexicana necesita menos ceremonias y más verificaciones.

Tamaulipas parece dispuesto a intentarlo.

En la intimidad… Mientras la universidad habla de estándares globales, el Gobierno del Estado habla de una meta aún más compleja: erradicar la pobreza extrema.

El gobernador Américo Villarreal Anaya anunció que la entidad redujo la población en pobreza extrema de 2.9% a 1.5%, lo que equivale a cerca de 50 mil personas en esa condición. “No podemos permitirnos seguir teniendo 50 mil gentes que estén en pobreza extrema”, dijo con énfasis.

Acompañado por la secretaria de Bienestar Social, Silvia Casas González, el mandatario sostuvo que Tamaulipas pasó del lugar 13 al 10 en el comparativo nacional en esta materia. La narrativa oficial es clara: la tendencia se revirtió.

Los números que acompañan el discurso son contundentes: 300 mil familias recibirán apoyo alimentario; los comedores comunitarios crecerán de 60 a 66; la inversión en el programa Alimentando tu Bienestar asciende a 1,586 millones de pesos; el Instituto de las Mujeres incrementa su presupuesto; cultura reporta más de 735 mil beneficiarios; deporte anuncia 236 millones para infraestructura.

El argumento político es potente: recuperar el papel estratégico del Estado frente a la lógica neoliberal. La referencia a la presidenta Claudia Sheinbaum no es casual. Se busca alineación narrativa y programática.

La pregunta, como siempre, será de sostenibilidad.

Reducir pobreza no es solo ampliar padrones; es generar movilidad social real. Y ahí es donde educación y bienestar se cruzan.

Microcredenciales para competir en el mundo. Programas sociales para cerrar brechas históricas.

Dos rutas distintas que, si convergen, pueden modificar el destino de una generación.

Si no, serán apenas anuncios bien redactados.

davidcastellanost@hotmail.com
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Opinión

David Ed Castellanos Terán@dect1608

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El puente al desnudo

Hay estultos que no conocen su país y, lo peor, que no tienen ganas de servir para bien a la nación y tienen cargos de primero y segundo nivel. Por eso, es que muchos de estos ignorantes no se imaginan la importancia del Puente Tampico, una infraestructura que sostiene regiones; sin embargo, hay omisiones que han puesto en riesgo esta megaconstrucción y a sus usuarios.

Y es que les debe quedar claro que el  Puente Tampico no es un paso local. Es una pieza estratégica del corredor que conecta el centro y sureste del país con la frontera de Estados Unidos. Es comercio, industria, exportaciones, logística energética. Es economía en movimiento #ptm

Y hoy está agrietado.

No hablamos de desgaste menor. Hablamos de baches profundos y socavones visibles en una vía federal de cuota operada por Caminos y Puentes Federales. Una infraestructura que recauda, pero cuyo mantenimiento preventivo no está a la altura de su importancia estratégica.

Es inhumano cómo han obligado a que en esta vía de alto flujo pesado obliguen a los operadores a frenar de golpe sus enormes unidades, y es que en un  tramo elevado el riesgo va más allá de un percance vial, se convierte en una probabilidad de… mejor ni mencionarlo. CAPUFE, debería tener más respeto; esto no se debe administrar con parches.

Y el sur de Tamaulipas no puede normalizar el deterioro.

El puente fue inaugurado en 1988. Desde entonces, la carga vehicular se multiplicó. El puerto creció. La actividad industrial se expandió. La presión estructural aumentó. Lo único que no puede crecer al mismo ritmo es la indiferencia institucional.

El Puente Tampico no puede esperar a que un accidente obligue a reaccionar. La prevención no es gasto. Es responsabilidad.

Y si la federación no dimensiona el valor logístico de esta conexión entre Tamaulipas y Veracruz, alguien tendrá que recordárselo con datos, presión pública y exigencia constante.

Aquí no se trata de oposición ni de oficialismo. Se trata de vidas, economía y dignidad regional, pero, al ritmo que vamos, el puente se convertirá en una metáfora del abandono.

En la intimidad… En Ciudad Victoria se empieza a notar algo que pocos dicen en voz alta.

El diputado local por Altamira, Marcelo Abudis Ramírez, comienza a construir un perfil distinto al promedio legislativo. Impulsó el reconocimiento de las cabalgatas como patrimonio cultural y propuso institucionalizar el tercer domingo de noviembre como su día oficial. Identidad, sí. Pero también estructura territorial.

En el Congreso circula otro dato que pesa más que el discurso: niveles de asistencia constantes y presencia sostenida en territorio.

Y recientemente presentó un Punto de Acuerdo para obligar a que todas las unidades del transporte público mantengan vigente su seguro vehicular. No es un gesto político; es una medida preventiva concreta.

En la zona metropolitana de Tampico, no hay gobernabilidad, los choferes de la ruta y concecionarios son los reyes del asfalto, por eso, el diputado exige a garantizar  la operatividad de las unidades con seguros vigentes y blindar a las familias frente a tragedias evitables.

Dentro de Morena Tamaulipas también hay lectura fina. Mientras la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo pidió a legisladores caminar más territorio, Abudis no aparece en esa lista de señalados. Recorre colonias, gestiona apoyos, entrega resultados.

En política, la constancia silenciosa suele consolidar más que la estridencia.

Y en Tamaulipas, el 2027 no se construye con discursos. Se construye con presencia… aunque a veces Abundis, da puro chile.

davidcastellanost@hotmail.com
@dect1608

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