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En septiembre de 1991, cuando este columnista inició su carrera en los medios informativos por el abrazo y hospitalidad de mi ahora gran amigo Héctor Vázquez Gutiérrez, director general de la revista Sucesos de Tamaulipas (que se edita en la frontera), y entonces gerente de producción del periódico que a la sazón se llamaba El Diario de Tampico, tuve la fortuna de conocer a Sofía Sandoval Ovando, ya por aquellas fechas secretaria general de la Sección 36 del Sindicato Industrial de Trabajadores y Artistas de Televisión y Radio, Similares y Conexos de la República Mexicana (Sitatyr).  Recuerdo que inició ahí una amistad cercana con ella, sempiterna operadora de la estación radiofónica que inicialmente se llamó «Superestelar», y con otra muy entrañable y estimada compañera que tenía el mismo puesto, pero en una difusora que perteneció también a esa empresa, y que un par de décadas después fue adquirida por el grupo Imagen.  Esa otra gran amiga, lamentablemente, ya falleció, y siendo aún joven.  Pero la anteriormente citada dirigente sindical no sólo continúa estando al frente de la dirigencia seccional del SITATYR, cuya membresía se ha visto disminuida considerablemente conforme pasa el tiempo debido al recorte masivo de personal sindicalizado en cada empresa del sur de Tamaulipas donde tiene presencia.  Sofía, en contraste, sigue ahí, y ahora más fuerte que nunca: en los últimos diez años comenzó a tener una incursión más directa en la política local, una cercanía que adquirió el carácter de relación-compromiso desde el segundo período como alcalde de Fernando Azcárraga López.   En aquellos años, a  más de una junta sindical de las que convocaba anualmente, invitó para estar ahí al ex presidente municipal de Tampico, específicamente en época de campaña electoral.  Cuando aún se tomaba Sandoval Ovando la molestia de organizar reuniones de fin de año (con las cuotas retenidas a los trabajadores afiliados, por supuesto) para el personal de  Telecable Tampico, donde trabajé durante 17 años y medio de forma ininterrumpida, comenzó a llevar, como acompañante, a la actual regidora y en algún tiempo secretaria general del Comité Directivo Municipal del PRI en esta ciudad y puerto, Dorely Meza Reyes.

«Vienen cosas buenas, muchachos», solía decirnos Sofía como explicación no pedida a los miembros del sindicato, que también empezó a hacer sus juntas en la sede local de la eternamente priísta Confederación de Trabajadores de México (CTM).   No pasó mucho tiempo para que, una mañana de diciembre en 2014, pudiera darse cuenta cada empleado sindicalizado, de los que quedaron tras la merma gradual de la plantilla laboral de Telecable (a la extinción de «Cablecanal», que había iniciado en 1993 como Canal 11  de Tampico, había apenas una cuarta parte de la membresía que llegó a tener el SITATYR en ese centro de trabajo), de que esas cosas buenas anunciadas por ellas eran, si acaso, para la causas muy propia y personal de la lideresa, porque de un solo golpe una docena y media de empleados se quedó sin su fuente laboral.  Al que esto escribe, simple, llana e ilícitamente le habían impedido el paso a la empresa apenas 7 semanas antes, sin que mediara ya no digamos causa justificada, sino explicación alguna ni finiquito o liquidación económica ninguna.  Hubo así violación flagrante a la Ley Federal del Trabajo y a las garantías individuales del empleado, según lo marca la misma Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.  Pero el propósito era claro: evadir, primero, el pago justo, conforme a derecho y a las prestaciones marcadas en el contrato colectivo entre el patrón y la organización que representaba al trabajador, en este caso el SITATYR.  Y en segundo lugar, viéndolo de manera fría, desde la perspectiva de esa empresa y en el afán de cuidar sus intereses económicos, para Telecable fue aquella la manera más sencilla de ganar tiempo, ya que lo peor que podía pasar era que el empleado cuyos derechos estaban siendo violentados acudiera a interponer una demanda ante Conciliación y Arbitraje, pero el proceso consiguiente tomaría un largo período resolverlo, y en todo ese lapso había dos posibilidades: que el agraviado se fastidiara y desistiera (lo cual no ocurrió), o que «algo» le sucediera a él, ya fuera que enfermara y dejara de habitar más este mundo por ese motivo, o por accidente… en fin.  La probabilidad siempre está latente.  Pero, a Dios gracias, nada de eso ha pasado tampoco.

Al Sitatyr acudieron a afiliarme a mi domicilio, tras ver que a los pocos meses de ingresar a la empresa el propio director general comenzaba a promoverme para otros puestos (un par de ascensos antes del primer año y los correspondientes aumentos salariales), la secretaria general de la Sección 36, Sofía Sandoval Ovando, y el entonces delegado del sindicato en Canal 11 de TV Cable (así se llamó en un inicio), Juan Pérez Ochoa, a quien una década después la misma lideresa le promovió, por su parte, la rápida salida de ese centro de trabajo, después de que él había sido durante años su brazo derecho, y de que por poco y se queda, en una contienda democrática limpia en la que por primera vez estuvo a punto de perder, con el puesto que ella siempre ha ocupado.  El talento y capacidad de Pérez Ochoa lo llevaron en unos cuantos meses, pese a un sucio bloqueo que además se ganó por tal atrevimiento, a ganarse la confianza del equipo de campaña del finado Rodolfo Torre Cantú, y fue a tal grado la habilidad y responsabilidad que demostró, que aún Egidio, quien se desentendió de cuantos colaboradores de su hermano pudo, lo mantuvo como parte de su grupo de comunicación social, donde concluye el sexenio como camarógrafo más cercano.  Para ingresar al sindicato me pidió Sofía, eso sí, una «módica cantidad» en calidad de «préstamo».  Pero ninguno de los asensos o promociones que obtuve en Telecable fueron gracias a gestiones de ella, sino más bien por el desquite de mis emolumentos de la mejor manera, y tampoco ella metió las manos para intervenir a mi favor cuando, en el período más decadente del Canal 11 (Cablecanal), me intentaban fastidiar y entramparme laboralmente algunos gerentes que estuvieron siempre de paso por esa compañía.  Vamos, en un par de ocasiones fue la misma empresa la que terminó «reculando» y dándome mi lugar por iniciativa propia y así convenir a sus intereses, y sin que Sofía, totalmente desentendida del caso de su representado, moviera un solo dedo.  No fui el único al que no defendió: está el caso de 5 exempleados de Cablecanal, dos de ellos reporteros activos actualmente, a los que obligó a firmar un finiquito injusto, que luego apelaron por ello a la dirigencia nacional del SITATYR, y quienes hace cosa de un año obtuvieron ya un fallo favorable con su pago correspondiente.

La tarde del 23 de octubre de 2014, un día antes de que me prohibieran el paso a Telecable en la hora que yo solía iniciar mi jornada laboral, su gerente en aquel entonces y la encargada de Recursos Humanos me mandaron llamar a la oficina del primero.  En el interior estaban también la mencionada Sofía Sandoval Ovando, quien era legalmente mi representante laboral ante la empresa, y el delegado del SITATYR en mi área, Juan Gabriel Herrera Del Ángel.  Cuando el del cargo gerencial me dijo aquello de «por no convenir ya a nuestros intereses te estamos haciendo esa propuesta para que le eches un vistazo», y me mostró un legajo de hojas grapadas donde se me ofrecía sólo una décima parte de lo que me correspondía conforme a derecho y al contrato colectivo que se supone me amparaba, por 17 años y medio de servicios prestados, me negué obviamente a firmarlo, porque además ni siquiera se me dio un solo motivo, una justificación escrita ni oralmente, por la cual me estuvieran echando de mi trabajo.  Antes de retirarme de ahí, les pregunté a una malencarada dirigente sindical y su acompañante si acaso no estaban ahí para defenderme, a lo que, literalmente cruzada de brazos, Sandoval Ovando simplemente alzó los hombros sin abrir la boca.  Me regresé a concluir mi jornada, pero en los dos días que siguieron ya no me dejaron entrar ahí.  «Nos dieron la orden de no dejarte pasar», dijo el personal de vigilancia de Telecable los dos días siguientes cuando me presenté como de costumbre, y así quedó registrado en el material audiovisual grabado con celular que acaba de ser exhibido como testimonial en la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje.  En ambas ocasiones llamé por teléfono al número de Sofía, esperando no sólo una explicación de su parte, sino que además cumpliera su deber de defenderme  y hacer valer mis derechos, pero sólo la primera vez entró la llamada, y sin escuchar una sola respuesta de su parte, me colgó.  Este año volví a verla: estuvimos cerca el uno del otro mientras yo cubría, como reportero, el acto público que encabezó tras su registro en calidad de candidata ante el IETAM, la ahora presidente municipal electa de Tampico, Magdalena Peraza Guerra.  Y es que Sofía fue incluida en su planilla y hoy es ya regidora «electa».

Sandoval Ovando está mencionada en la demanda laboral como testigo del despido injustificado de que fui objeto (tan injustificado, que la coartada alegada por los representantes legales de Telecable, desde que inició el proceso, va en el sentido de que a mí jamás me despidieron, y que incluso reconocen mi antigüedad laboral y todos los derechos y prestaciones reclamados por mí en el expediente abierto).  El abogado que me representa pidió la comparecencia de ella y los otros testigos mencionados para interrogarlos en sendas audiencias confesionales.  Dos de ellos, empleados de la empresa al momento de mi despido injustificado, ni siquiera se presentaron en la fecha que les correspondía comparecer.  Pero además, tampoco asistieron a dar su versión las personas que nombró, como supuestos testigos a su favor, el representante legal de la empresa, una falta que deja, en cuanto a esa diligencia del proceso, en calidad de «confesa» a Telecable.  A la actual regidora electa del ayuntamiento de Tampico, Sofía Sandoval Ovando, le toca comparecer como «testigo confesional» ante la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje en septiembre próximo, unos días antes de que asuma el cargo que ostentará, como representante ciudadana (como representante además del «sector obrero», velando por las garantías de los trabajadores), en el cabildo porteño.  La pregunta es: ¿acudirá al llamado, a atender el citatorio que le hace dicha instancia?  Y si lo hace, ¿mentirá?  ¿se arriesgará a mentir, con todas las implicaciones legales que ello conlleva?  ¿o simplemente preferirá no correr tal riesgo la munícipe electa que formará parte de la mayoría priísta en el próximo cuerpo edilicio?

 

Opinión

Los chistes de Benjamín “el secretario”

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Las cifras oficiales del turismo en Tamaulipas durante 2025 ofrecen un punto de partida relevante para entender no sólo el comportamiento de los visitantes, sino el modelo económico que hoy sostiene al sector. Con 17 millones 417 mil 411 turistas y visitantes, el estado alcanzó un máximo histórico; sin embargo, el dato cobra verdadero sentido cuando se revisa su composición.

De ese total, 57.8 por ciento correspondió a turismo nacional, mientras que 40.8 por ciento fue turismo local. El turismo internacional representó apenas el 1.5 por ciento. Más que una debilidad, el dato confirma una realidad estructural: Tamaulipas es un destino que se mueve, fundamentalmente, por dinámicas internas y regionales.

Los principales emisores de turismo nacional fueron Nuevo León, con 3.8 millones de visitantes; San Luis Potosí, con 1.1 millones; la Ciudad de México, con 679 mil; Coahuila, con 366 mil; y Veracruz, con 261 mil. Se trata de flujos cercanos, constantes y mayoritariamente carreteros, que explican por qué el turismo tamaulipeco resiste ciclos económicos adversos y mantiene estabilidad a lo largo del año.

Este perfil tiene ventajas claras: continuidad, arraigo regional y menor volatilidad. Pero también plantea un límite que conviene reconocer con claridad. El turismo que llega es numeroso, pero no necesariamente el que mayor derrama económica genera. La baja proporción de visitantes internacionales sigue siendo el principal desafío para un estado que, por ubicación geográfica y conectividad, podría aspirar a una presencia más sólida en ese segmento.

Desde la Secretaría de Turismo se ha señalado que el mercado internacional —en especial el estadounidense— representa una oportunidad estratégica. La afirmación es correcta, pero el reto no es conceptual, sino operativo. La captación de turismo extranjero depende menos de campañas y más de condiciones sostenidas de seguridad, servicios, profesionalización y certidumbre urbana. Es un proceso de mediano plazo que exige constancia y coordinación institucional.

El dato duro es claro: Tamaulipas ya logró atraer visitantes; ahora el desafío es mejorar la calidad del ingreso turístico. No se trata de competir en volumen, sino en valor. El récord de 2025 debe entenderse como un piso, no como un punto de llegada.

En la intimidad… En paralelo a las cifras económicas, la agenda social avanza en otro registro, menos visible pero igualmente estratégico. Durante la reunión intermunicipal Salud en Todas las Políticas, realizada en Tampico, la alcaldesa Mónica Villarreal Anaya expuso un enfoque centrado en la prevención y la coordinación institucional como ejes de la política pública en materia de salud.

Más allá del discurso, se presentaron acciones concretas: la recolección de 2 mil 744 toneladas de residuos, principalmente especiales; la incorporación de un triturador industrial de neumáticos para reducir riesgos sanitarios asociados al dengue; y la realización de jornadas médicas semanales en colonias prioritarias.

Un componente que destaca es la participación de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, cuyo papel ha ido más allá del acompañamiento formal. Bajo la conducción del rector Dámaso Anaya Alvarado, la UAT ha fortalecido programas de salud mental en escuelas secundarias públicas, extendiéndolos incluso al personal docente mediante esquemas de atención entre pares. Es un ejemplo de cómo la vinculación universitaria puede traducirse en impacto social directo cuando existe dirección institucional clara.

La coordinación con instancias federales y estatales, incluidas áreas de seguridad y salud, completa un esquema que apuesta por anticiparse a los problemas, no sólo reaccionar ante ellos.

Sin estridencias ni triunfalismos, los datos permiten una lectura puntual: Tamaulipas enfrenta retos estructurales, pero también dispone de bases reales —económicas, institucionales y académicas— para abordarlos. Reconocer ambas cosas, al mismo tiempo, es quizá el ejercicio más honesto que puede hacerse desde el periodismo.

Davidcastellanost@hotmail.com

@dect1608

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Opinión

A ver si es cierto… 

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El programa federal de conservación y bacheo carretero que se ejecutará a lo largo de 2026 pertenece a esa categoría de la esperanza. NO corta listones espectaculares ni inaugura puentes icónicos, pero aportará al sostén de la vida económica, social y de seguridad de Tamaulipas.

La Secretaría de Obras Públicas del estado ha confirmado que Tamaulipas queda integrado a la región noreste dentro del esquema nacional de conservación de la red federal. En un país donde el deterioro de las carreteras se convirtió durante años en una normalidad peligrosa, la decisión de invertir en mantenimiento es una señal de madurez institucional: entender que la infraestructura no se presume cuando se inaugura, sino cuando funciona.

El plan contempla trabajos dentro de una red nacional que supera los 52 mil kilómetros, con una inversión federal de 50 mil millones de pesos. Para el noreste —Coahuila, Nuevo León, San Luis Potosí, Zacatecas y Tamaulipas— se destinan 7 mil 113 millones de pesos para atender 2 mil 110 kilómetros. En términos prácticos, eso significa menos accidentes, menores costos logísticos, mayor competitividad y rutas más seguras en corredores que conectan a Tamaulipas con Nuevo Laredo, Reynosa y Matamoros, arterias vitales para el comercio exterior y el tránsito regional.

Aquí vale subrayar algo que pocas veces se dice con claridad: una carretera en mal estado no es solo un problema de movilidad; es un impuesto oculto a la economía familiar y empresarial. Aumenta el desgaste vehicular, eleva tiempos de traslado, encarece el transporte de mercancías y, en contextos como el nuestro, impacta incluso en la seguridad pública. La conservación carretera es, también, una política social silenciosa.

Otro punto relevante es el empleo. La atención de tramos prioritarios y corredores estratégicos genera trabajo local, dinamiza economías regionales y activa cadenas productivas que van desde la construcción hasta los servicios. No es la obra espectacular, pero es la obra que sostiene.

El reto, por supuesto, no está en el anuncio sino en la ejecución: calidad, transparencia y vigilancia social. Que el mantenimiento no sea cosmético ni temporal, que los recursos lleguen al asfalto y no se diluyan en inercias administrativas. En ese punto, la exigencia ciudadana no es oposición; es corresponsabilidad.

Porque si algo ha aprendido Tamaulipas es que la infraestructura no se defiende con discursos, se defiende con resultados medibles y carreteras que resisten el paso del tiempo, del clima y del tráfico pesado.

En la intimidad… Mientras la obra que no luce avanza en silencio, Tampico recibió una ovación internacional. El Premio Excelencias Turísticas, otorgado al Jazz Internacional Tampico Fest 2025 en el marco de la FITUR 2026 en Madrid, coloca al puerto en una vitrina global donde pocos destinos mexicanos logran permanecer por mérito propio.

No es un premio menor ni una casualidad. El festival —realizado del 20 al 24 de octubre— ofreció conciertos gratuitos de artistas nacionales e internacionales y confirmó algo que los tampiqueños saben desde hace décadas: la cultura también es política pública cuando se convierte en identidad, turismo y economía. Tampico, con su arquitectura y atmósfera histórica, vuelve a ser reconocido como el Nuevo Orleans mexicano, no por nostalgia, sino por propuesta.

En la Feria Internacional de Turismo, donde convergen más de 161 países y alrededor de 250 mil visitantes, Tamaulipas mostró lo que a veces se nos olvida defender: historia, gastronomía, artesanías y destinos con personalidad propia. En un mundo saturado de ofertas turísticas genéricas, la autenticidad es el verdadero valor agregado.

Carreteras que conectan y cultura que proyecta. Infraestructura que sostiene y música que convoca. Ese es el Tamaulipas que merece ser leído con respeto por los funcionarios y reconocido por la ciudadanía: el que entiende que el desarrollo no siempre hace ruido, pero cuando se articula bien, deja huella.

davidcastellanost@hotmail.com

@dect1608

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Opinión

Morena tiene miedo a EUA, pero esto está más cerca de lo que creen

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En política, como en la tauromaquia, no basta con salir al ruedo vestido de luces: hay que saber templar, citar y mandar. Jorge Romero Herrera, dirigente nacional del PAN, salió a la plaza de Tamaulipas con el capote arrastrando… y el toro, lejos de embestirle noble, le pasó por encima.

La falta de oficio quedó exhibida cuando el CEN permitió que el vendaval interno creciera sin barreras. Pasó el 2025 y la convocatoria para renovar el Comité Directivo Estatal nunca apareció. El reloj avanzó, el 2026 brincó al ruedo y el PAN tamaulipeco quedó a la deriva, convertido en una plaza sin alguacilillo ni juez de callejón. Mientras tanto, El Truko y otros panistas de poca monta se pasearon por la entidad como novilleros sin alternativa: amarres, dimes y diretes, gritos desde las barreras y ningún acuerdo formal. Mucho ruido, poca lidia.

La consecuencia era previsible: la confrontación abierta entre Francisco Javier García Cabeza de Vaca y César Augusto Verástegui Ostos se volvió conversación de sobremesa, de café… y hasta de quienes comercian huachicol, felices de ver al panismo entretenido en su propia carnicería. Eran un gobierno naciente, eso, siempre facilita la embestida retórica: errores tempranos, promesas sobreactuadas y flancos abiertos. El panismo tenía con qué. Pero nadie tomó la muleta.

Romero Herrera tiró el capote y se fue a la barrera. Tamaulipas —una entidad que pudo ser trampolín, maquinaria territorial y caballo de picar contra la 4T— fue soltada a su suerte. Y eso que, nos guste o no, a Cabeza de Vaca no se le ve tan mal en el territorio.

Para colmo, vino la función de Lía Limón: tibia, sin fondo y sin emoción. Y el desaire fue de plaza llena: al enlistar a los gobernadores “de orgullo y prestigio panista”, omitió a Francisco Javier García Cabeza de Vaca. No lo nombró. No lo reconoció. No lo volteó a ver. Curioso, tratándose de uno de los tamaulipecos que más dinero —miles, millones— le metió a la interna que llevó a Jorge Romero a la dirigencia nacional. Quizá el dirigente olvidó informarle a Lía… o quizá el olvido fue perfectamente calculado.

Hoy el ruedo vuelve a moverse. Porque mientras la banda del Truko se acomoda la montera, aparece Omeheira López Reyna, y el ambiente cambia. No es vaquilla ni toro de regalo. Es animal serio, con trapío, recorrido largo y mirada fija.

Militante activa desde hace 40 años, Omeheira es cuidadosa, precavida, elocuente y mesurada. Pero cuando decide apretar la muleta, manda y somete. Su irrupción no es sólo una disputa por la dirigencia estatal: es la evidencia de que sí hay con qué plantarse frente a la fórmula de Verástegui Ostos.

Su historial no admite regateos: diputada federal en la primera mitad del sexenio de Felipe Calderón; presidenta de la Comisión de Derechos Humanos en San Lázaro; titular de la Unidad de Derechos Humanos en Gobernación con Francisco Blake Mora; responsable de la Unidad contra la Trata de Personas de la CNDH; directora y brazo derecho de Mariana Gómez en el DIF Tamaulipas, etapa de reconocimientos nacionales; y recientemente magistrada del Poder Judicial del Estado hasta la entrada en vigor de la reforma judicial 4T. Eso no es relleno de cartel: es currículum de plaza grande.

Los boletos están vendidos. La corrida será de cartel clásico, con bravura, pases largos y rejoneo fino. Será, eso sí, como las francesas: sin muerte, porque nadie quiere cargar con el cadáver político. Pero que no se engañe nadie: habrá cornadas, habrá sustos y habrá arrastres morales.

Y mientras Jorge Romero observa desde lejos, el PAN en Tamaulipas se juega algo más que una dirigencia: se juega si todavía sabe lidiar toros… o si ya sólo sabe verlos desde el tendido.

En la intimidad… Tampico se alista para otra clase de destreza, una donde no hay gritos de plaza ni embestidas políticas, sino precisión, temple y pulso firme. La gran final del #MTMéxico, la competencia de maniobras para operadores de tractocamión quinta rueda —considerada la más importante del continente—, se realizará el 31 de enero de 2026 en el Expo Tampico.

La entrada será gratuita, y el público podrá vivir una jornada completa con música en vivo, dinámicas, exhibiciones y sorpresas. No es un evento menor: MT México nació en 2020 como una serie de competencias regionales para reconocer y dignificar la labor de los operadores del transporte de carga, esos profesionales que mueven al país mientras casi nadie los ve.

En cinco años y 15 ediciones regionales, el certamen ha reunido a más de 1,283 competidores, hombres y mujeres, y a 510 empresas, consolidándose como un auténtico festival del transporte con alcance continental. Aquí no hay improvisados: hay oficio, práctica y respeto por la técnica.

A la final nacional llegarán los ganadores de las cuatro regiones del circuito: Noroeste (Tijuana), Noreste (Allende), Frontera (Nuevo Laredo) y Golfo-Centro (Orizaba), quienes competirán en tres categorías: Sleeper Cab, Cab Over y Doble Articulado (Full), buscando el título de los mejores operadores del país.

Las actividades arrancarán el 30 de enero con una cena de presentación y reconocimiento a los finalistas. La competencia oficial será el sábado 31, de 11:00 a 18:00 horas, con exhibiciones para toda la familia. Habrá unidades clásicas, demostraciones mecánicas, zonas recreativas infantiles, áreas de parrilla y promociones de patrocinadores.

Organizadores como Canacar México, junto con diversas asociaciones del sector, agradecieron al gobierno municipal de Tampico las facilidades otorgadas y subrayaron la relevancia de este encuentro para visibilizar la profesionalización del transporte de carga, pieza clave de la logística y del comercio nacional e internacional.

Copresentado por Freightliner México y Kenworth Mexicana, el evento promete música en vivo, grandes marcas, regalos y experiencias únicas. Tampico vuelve a colocarse en el mapa, esta vez como punto de convergencia nacional para quienes saben que, tanto en la política como en el volante, el arte está en el control, no en la fuerza bruta.

davidcastellanost@hotmail.com
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Opinión

Claudia: Reconoce el trabajo y liderazgo del Síndico Petrolero

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Por Mario Prieto.

El Resbalón.

Claudia Sheinbaum se convirtió, en la pasada campaña, en la candidata del sindicato petrolero. Ellos fueron de los primeros que no solo la destaparon, sino que le levantaron la mano, la apoyaron y no descansaron hasta verla convertida en la primera mujer presidenta de México.

Por eso existe una muy buena relación entre la actual presidenta de este país y el líder nacional del sindicato petrolero, Ricardo Aldana. Existe una relación de trabajo y respeto mutuo.

Durante el festejo del Día del Trabajo del 2024, se pronunciaron a favor de la actual presidenta de este país, y eso es algo que no se le olvida a doña Claudia y que nunca se le va a olvidar.

Ricardo Aldana y cada uno de sus secretarios generales en el país se la jugaron desde un principio con Claudia, y esa excelente relación continúa hasta este momento, porque desde Palacio Nacional han visto todo el empeño y dedicación, pero principalmente la importancia que tienen los trabajadores petroleros para que sigan marchando, a veces contra viento y marea, cada una de las refinerías de nuestro país.

El año pasado, durante el festejo del 18 de marzo, Sheinbaum Pardo recordó que las empresas extranjeras le dijeron al presidente Lázaro Cárdenas que nunca iba a salir adelante la industria petrolera en México sin su apoyo.

Desde Minatitlán, Veracruz, durante un encuentro en el estadio de béisbol “18 de marzo de 1938”, sede del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM), Sheinbaum Pardo recordó que las empresas extranjeras dijeron al presidente Lázaro Cárdenas “que nunca iba a poder salir adelante la industria petrolera en México sin su apoyo”.

Pero no contaban —abundó— con la garra, con el coraje de las mexicanas y los mexicanos, y de los trabajadores petroleros de México, que sacaron adelante la industria más importante durante tantos años de nuestro país”, palabras que arrancaron los aplausos de los presentes, a quienes dijo: “Hoy vengo a decirles a las y los trabajadores petroleros que vamos a sacar adelante a Pemex, como ya lo inició el presidente López Obrador”.

Y es precisamente todo esto lo que mantiene unos lazos entre la primera presidenta de México y el líder nacional del sindicato petrolero, Ricardo Aldana Prieto.

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