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Egidio Torre Cantú empinó a Nuevo Laredo y a Tamaulipas pero todo hace indicar que se va tranquilo.

Deja a tras una estela de destrucción, con cotos de poder para el narco en las plazas más codiciadas de la entidad, una desintegración familiar espantosa y cerca de 30 mil desplazados que huyeron del terror sembrado a lo largo y ancho de su geografía.

Concluye su mandato el gobernador históricamente más nefasto que hayan padecido las y los tamaulipecos, herencia de un PRI que jaló por él para suplir a su hermano Rodolfo que fue privado de la vida en condiciones gangsteriles. Muerte jamás investigada ni mucho menos aclarada, con olor a tufo y a sospechas.

Se va, por fortuna, quien por seis años llevó a Tamaulipas a encabezar los primeros lugares en secuestros, ejecuciones, levantones, robos, asaltos, despojos de inmobiliarias y negocios, cobros por ´´derecho de piso´´ y un sinfín de atrocidades más, cometidos por la delincuencia.

Si como gobernador fue un pelmazo como corrupto enseñó que no es cualquier cosa habida cuenta del monopolio que ejerce desde hace 30 años sobre la obra pública del estado y los municipios más importantes de la ínsula tamaulipeca, que lo convirtieron en multimillonario.

No conforme con entregar en charola de plata los territorios a los cárteles de la droga, el espurio gobernante todavía se dio el lujo de endeudar las finanzas pública durante su administración con una cifra record de 13 mil millones de pesos, herencia sobradamente pesada para el gobierno de Francisco Javier García Cabeza de Vaca, que arranca en 52 días más.

Se va el responsable de los asaltos en carreteras, que inhibe a viajeras y viajeros nacionales y extranjeros a exponer su seguridad y su integridad física en estas latitudes.

El señor que devaluó la plusvalía de las propiedades inmobiliarias, patrimonio de miles de familias tamaulipecas agraviadas por la caída de los precios, prepara su retiro de una forma festiva y sin reparar en el gravísimo daño que junto con su camarilla de ladrones y criminales mafiosos, le ocasionaron a estas tierras. Si bien, sus habitantes, siguen de pie, las condiciones no son óptimas para salir a manifestar su júbilo por los cambios que vienen con la alternancia de poderes.

¡Despierta Nuevo Laredo; sacúdate la entelequia Tamaulipas, que la transición está cada vez más cerca!.

Pero no olvides exigir castigo para quien te arrastró y orilló a vivir en las condiciones deplorables en que te encuentras.

¡Salud por los cambios que vienen. Cárcel para el usurpador Egidio Torre Cantú para que su omisión y colusión con el narcotráfico, no queden impunes!…

júblio porque se va egidio torre cantu

 

Por Francisco Pucheta

 

Desde la redacción.

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