Opinión

El Filósofo de Güémez / po´s eso es lo que te digo…

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Hoy me permito parafrasear a Rudyard Kipling “La más humilde mujer puede manejar a un hombre inteligente, pero es necesario que una mujer sea muy sabia para que maneje a un ‘endejo”.

No en balde el Filósofo de Güémez afirma: “En mi casa no tengo problemas; cuando mi vieja grita, ¡Yo me callo!; Cuando yo grito… ELLA ME CALLA!

El presente artículo está dedicado a ti mujer, que eres el principio de los valores que llevan al mundo al encuentro con la paz, la reconciliación y las grandes tareas, porque eres un Ángel que está conectada con la sabiduría, a través de tu sexto sentido, porque enseñas al hombre a volar con dos alas: el amor y el humor, que lo llevan a enfocarse en sus sueños, no en los posibles problemas, lo llevan a tener clara una visión positiva de la vida.

El amor y el humor se aprende de Mamá en casa, te recuerda que la vida es sabia, todo lo que das, es lo que deseas recibir, éste Filósofo da humor con amor, porque es una manera sencilla de dar las gracias a usted por conectarse conmigo a través de la lectura y a mi PADRE DIOS por regalarme un día más de vida, que le fue negado a otros.

La génesis de la vida está en el amor de una mujer: Nuestra Mamá, cuando te amas profundamente todos los días, tu existencia cambia, se transforma en un haz de luz, te enseña a respetar las diferencias y a agradecer lo que te une a otros, entonces te das cuenta de lo que es la inmensidad de la vida, por ello acéptala como llega, porque llega para tu bien.

El viejo Filósofo tiene un amor profeso por el humor, es una increíble experiencia mental-espiritual-física que cada nuevo amanecer además de que cautiva tu vida, es un saludable ejercicio en tu humano viaje, que al liberarte de las emociones toxicas, hacen más placentera tu acción vital, recordándote que “donde entre el humor… sale el doctor”.

El amor y el humor, te conducen a entender que es más sano vivir en paz, que presumir el ser dueño de la razón, haciendo tus tareas bien, a la primera y con tal emoción, que quede pintado tu semblante en cada faena.

El amor y el humor, son energía vital que te enseñan a dejar de sentir las adversidades del pasado y a dejar de sufrir por los problemas del futuro, –que nacen de tu imaginación– para vivir el HOY con tal sentimiento, tal alegría que hasta “el diablo diga: en la madre… ya se levantó este ‘abrón”.

Vivir bajo la influencia y con el impulso creador del amor y del humor, es una experiencia única, tan placentera como inolvidable, que me lleva a gozar el aquí y el ahora a plenitud, porque nada llega por casualidad, HOY estas en el lugar exacto, en el momento correcto, en el tiempo puntual, para triunfar y ser feliz.

El amor y el humor, te enseñan que cuando la enfermedad llega –enfermedad viene de in firmus, sin firmeza– es debido a que vas contra corriente, dañando tu Maestro Interior, entonces aprendes a no forzar nada, porque es a través del amor y el humor que surge la firmeza y el temple a tu carácter, al impulsar tus sentidos para que fluyan con el río de la vida.

El amor y el humor, facilitan tu evolución espiritual y el crecimiento emocional, reconoces que todo llega como una enseñanza, porque en el cosmos no existe la casualidad, sino una sincronía con el universo que alumbra el camino al encuentro de tus sueños, aumentando tu tono de ánimo y fortaleciendo el sentido del logro.

La magia que poseen el amor y el humor, en cualquier circunstancia impulsan tu imaginería, abren tu alma para que te vislumbres con la inagotable policromía del universo, te llevan a vivir la apasionada aventura de la vida, encontrándote cada alborada con algo maravilloso, diferente, emocionante, que te da una percepción enriquecida del presente.

Resulta que “el Filósofo de Güémez le dice a su señora:

–– ¡Vieja!, los amigos se van a reunir en casa de Uriel Rosas, pa’ cenar, ‘quesque’ pa’ celebrar el Día de la Mujer, ¡viejita linda…! ¿Me das permiso de ir?

La señora secándose las manos en el delantal, le dice:

–– Camarón que se duerme… ¡Que con su pan se lo coma!

–– Vieja no la ‘ingues, esa frase ¡No va!

–– Po’s eso es lo que te digo… ¡TU TAMPOCO VAS ‘ABRÓN!”

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